lunes, 8 de noviembre de 2010

Cosme de Médicis


Cuando Cosme de Médicis sucede a su padre en 1429, tiene 40 años. Su aspecto no es el de un hermoso florentino, ni tampoco tiene la elegancia de sus conciudadanos. Cosme no es un sibarita. Según sus propias palabras, “conoce mucho mejor el latín de lo que es necesario para un comerciante”. Él quiere ocuparse de los asuntos públicos, pero no demasiado. Tiene suficiente trabajo en el banco, a través del cual dirige los intereses familiares desde hace tiempo. Es un gran viajero. Durante años viajó por Francia y Alemania, pero a su regreso Florencia lo recibe sin alegría. 

Los Albizzi se alegraron menos que nadie. Era manifiesta la irritación que provocaba en ellos el crecimiento ininterrumpido del poder de la familia Médicis. 

Los Albizzi eran una de las familias más antiguas de Florencia, y en esos momentos la más poderosa. Lamentablemente su política resultaba excesivamente belicista. Habían metido a la ciudad en una costosa guerra contra el vecino Estado de Lucca, y los impuestos que debían pagar los ciudadanos para mantener la contienda eran difíciles de soportar. Pero Rinaldo degli Albizzi dio en pensar que si se pudiera depositar la totalidad de la fortuna de los Médicis en las arcas de la República, arreglarían muy bien el presupuesto general. Habían intentado destruir previamente al padre de Cosme; en vano. Por tanto, era necesario volver a intentarlo con el hijo. Por iniciativa de Rinaldo, se decidió organizar una conspiración contra Cosme y sus amigos. 


Rinaldo y Luca eran hijos del patriarca Maso degli Albizzi. Al contrario que su hermano, Luca era amigo de Cosme; ambos compartían aficiones y el Albizzi había declarado públicamente su alianza con la familia Médicis. Para su hermano resultó demasiado humillante. La amarga rivalidad que desde hacía tiempo enfrentaba a ambas familias se convertía así en un conflicto de carácter más personal. 

Entre los ciudadanos inscritos en el specchio, es decir, excluidos del empleo, vagamente fuera de la ley, había un tal Guadagni. Rinaldo intriga en el palacio, entre los magistrados, y logra liberarlo de sus deudas. Más aún, Guadagni, que no tiene ninguna aptitud para nada, consigue hacerse nombrar gonfaloniere a cambio de la promesa de obtener del consejo la cabeza de Cosme. 

Pero la astucia de Cosme era mucho mayor de lo que dejaba ver su rostro reservado. En el transcurso de una sesión pública, un consejero manifiesta que al atacar a Cosme se acaba de cometer una de las mayores estupideces de la historia de Florencia. Sin embargo, nadie tiene en cuenta esta advertencia. Los ricos apoyan a Albizzi; están dispuestos a cometer cualquier bajeza con tal de reducir a Cosme al silencio. 


El 7 de septiembre de 1433 Cosme fue convocado en el palacio de la Señoría. Iba de camino hacia allá cuando, al llegar a la iglesia de San Salvador, un hombre emergía de entre las sombras. Tenía el rostro enmascarado y el cuerpo frágil, como de anciano muy cansado. Iba cubierto por una capa negra. Cosme de Médicis siempre sostuvo que no pudo reconocer a la persona que surgió ante él esa mañana y le dijo, antes de desaparecer: 

—Retroceded, señor, de lo contrario no volveréis a ver vuestra casa, ni esta noche ni los días venideros... 

—Pase lo que pase —replicó Cosme—, obedeceré a mis señores. 

Aquella noche, Cosme no volvió a su casa de la calle Larga. Apenas llegar a la Señoría, un oficial de la guardia le pidió sin demasiada consideración que subiera al primer piso. Allí fue detenido, acusado de malversación. Lo llevaron a una celda sombría y húmeda, empotrada en la más ancha muralla del palacio. Los florentinos que conocían ese calabozo lo llamaban jocosamente alberghettino, el alojamiento. Realmente era un lugar siniestro. 


Al anunciarse el arresto de Cosme, Albizzi se apresuró a lanzar una proclama y llamar al pueblo a parlamento. Todos se presentaron preguntándose con el corazón oprimido qué estaría ocurriendo, conscientes de que este tipo de invitaciones generalmente no augura nada bueno para el pueblo. Hombres armados comenzaron a rodear a todo el mundo. Albizzi, acompañado de sus consejeros, apareció en la logia para ser aclamado con más miedo que entusiasmo. Albizzi dio lectura a un acta de gobierno: 200 ciudadanos, elegidos por él, tendrían en adelante la tarea de gobernar. Trata a los Médicis de “enemigos truculentos y muy crueles, promotores de desastres, incendios y devastaciones de todo tipo, que no obstante su diabólica naturaleza fueron tolerados debido a la infinita amabilidad del pueblo florentino”. 

Hay un silencio sepulcral. Sólo se escucha la voz de Uzzano, que dice: 

—Con esta parodia del parlamento, Albizzi está cavando su propia tumba. 

Desde la prisión Cosme escuchaba los gritos de la muchedumbre. Está persuadido de que lo van a colgar y espera la horca con serenidad. En un último gesto de generosidad o de astucia calculada, ofrece al carcelero algunas monedas de oro que olvidaron quitarle. Esto le salvará la vida. Esos pocos florines alcanzarán para cambiar durante años, incluso siglos, la historia de Florencia.


Continuará

30 comentarios:

  1. Resulta pues evidente que Florencia en el Cuattrocento era un hervidero de intrigas y luchas entre familias. Eso sí: nadie niega su prosperidad y el florecimiento (nunca mejor dicho) del primer arte renacentista.
    Un saludo.

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  2. esto era el mundo de las puñaladas traperas... pero el tiro les saldrá por la culata...

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  3. La historia muy típica de la Italia de aquelllos tiempos, pero la conclusión a la que llego, es que el dinero dicen que no da la felicidad, pero algunas veces salva vidas. "Poderoso caballero es don Dinero".

    Buenos días, madame

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  4. En realidad por todas partes había intrigas y rivalidades. Por lo menos en Florencia no parecía ocuparles todo el dia, y tambien tenian tiempo a ocuparse del arte.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  5. Y tanto. No contaban con su astucia. Los Medicis van a resultar definitivamente fortalecidos.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  6. Eso lo sabian muy bien los Medicis, monsieur. Era su primera norma.

    Feliz comienzo de semana

    Bisous

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  7. Conflictos de poder, una constante en la Historia. La oligarquía del "Popolo grasso" resistiendo ante el incipiente Cosme. Desterrado pero no vencido...

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  8. Cosme venderá cara su piel. El problema fue que lo midieron mal.

    Feliz comienzo de semana, monsieur

    Bisous

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  9. Intrigas, intrigas y puñaladas por la espalada...

    No me gustaría estar en el punto de mira en esta Italia tan vengativa, Madame!

    Un saludo!

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  10. En el punto de mira no, pero en cualquier otro lugar de la Florencia de la epoca a mí si, jiji.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  11. "No contaban con su astucia..." jejeje. Veremos esa continuación, Madame.
    Si nos deja el temporal...
    Feliz tarde

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  12. Ni con su suerte, porque lo cierto es que la tuvo, y mucha. Supongo que no se llega a ninguna parte sin ella, digan lo que digan.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  13. Pronunciar el apellido Medicis es sinónimo de luchas por el poder, dinero, opulencia, Arte y muerte y todo en el contextoio fascinante de la Italia del Cuattrocento. Espero con ganas la siguiente parte.

    Un beso

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  14. Madame:

    No se porque esta entrada me recordó cierta corte....Pero también cierto tiempo actual.....

    Gracias Madame por su comentario y por estar pendiente en el blog.
    Realmente no actualicé hoy por la entrada del sábado. Actualizaré este jueves y luego como siempre los lunes.

    Saludos Madame

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  15. ¡Qué gusto volver a "oír" nuevamente el nombre de la familia Médicis, pues en mi época de estudiante me fascinaba esa familia ( al igual que lo hizo también la de los Borgia)!

    Era la Italia del Cuattrocento, que no destacaría tan solo por su Renacimiento, sino por las conspiraciones y luchas de poder, existentes en todas las épocas.

    Besos Madame

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  16. Los Medicis siempre representaran para nosotros el glamour de aquella Florencia tan rebosante de arte. Al final todo eso se impuso sobre las intrigas y los crimenes.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  17. jiji, monsieur Manuel,yo creo que aqui intrigaban incluso mas que en la corte.

    Me alegra que la razon de que no publicara hoy fuera solamente eso. Pensé si a lo mejor no terminaba de recuperarse de aquella caida.

    Feliz tarde

    Bisous

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  18. Las dos familias me resultan fascinantes a mi tambien, en efecto.
    Los Borgia dan para mucho!

    Feliz tarde, madame

    bisous

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  19. Preciosa y fascinante historia, no sólo por su contenido sino también por la forma que tiene de narrarlo.
    Espero con impaciencia la siguiente entrega.

    Gracias Madame.

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  20. Muchas gracias, monsieur, muy amable.
    La historia de los Medicis es un poco embrollada, con tanta conspiracion, pero vale la pena.

    Buenas noches

    Bisous

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  21. OTRA VEZ MAS EL VIL METAL, DESMIENTE LA MALA FAMA QUE LE DIO EL MUNDO, VAYA QUE SI DA FELICIDAD¡¡¡
    ALGUNAS VECES, COMO ÉSTA HASTA DA VIDA.
    CARIÑOS ESTIMADA MADAME.

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  22. jeje, y si no da la felicidad, por lo menos lo intenta, y dicen que la intencion es lo que cuenta.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  23. Parece ser que en esos tiempos en la bella Florencia era mas peligroso las finanzas que las armas a pesar de que siempre van de la mano .
    Aguardaremos la continuacion de los "chelines salvadores"
    Un abrazo madame y buenas noches

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  24. Por lo menos en manos de los Medicis el dinero era un arma letal. En las mias no lo es tanto, jiji, se evapora sin dejar rastro.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  25. Hombre precavido vale por dos. Qué monedas tan oportunas. Saludos.

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  26. Bueno, segun para quien. Por ejemplo para Albizzi no lo fueron en absoluto.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  27. Muy ingenioso =P

    Las fotos parecen fotogramas de una película, ¿de dónde son? Si es una peli, me gustaría verla

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  28. Monsieur, se trata de L'età di Cosimo de Medici, de Roberto Rossellini, 1973.

    Espero que usted la disfrute.

    Muchas gracias por la visita.

    Bisous

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  29. Poderoso caballero, es Don Dinero.
    La creciente fortuna de Cosme desembocó en su ingreso en prisión, pero unas cuantas monedas le ayudaron a librarse de ella.
    Qué cosas.

    Buenas noches, Madame.

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  30. Los Medicis sabian bien cómo manejar unas cuantas monedas. Nadie supo sacarles tanto provecho.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)