martes, 19 de octubre de 2010

La Bella Hija de Kent


Rubia, vivaz y graciosa, Juana de Kent era una de las mujeres más bellas del reino de Inglaterra. El resplandor de sus ojos, la transparencia de su cutis y la perfección de su figura le valieron el sobrenombre de The Fair Maid of Kent. Desde su más tierna infancia Eduardo, el Príncipe Negro, admiraba a la que siempre llamaba su querida prima Juanita. 

Después del arresto de Sir Roger Mortimer, responsable de la ejecución del padre de Juana en 1330, la reina Felipa hizo venir a la niña a la corte. Seducida por la inteligencia y la belleza de la muchacha, cuatro años mayor que Eduardo, quiso vigilar ella misma la educación de la niña, privada injustamente de su padre. Margarita, la hermana mayor de Juana, así como Edmundo y Juan, sus dos hermanos menores, se quedaron con su madre en el castillo de Arundel, en el sur de Inglaterra. 

En 1339, cuando la reina marchó al continente, confió el cuidado de Juana a los condes de Salisbury. Estos proyectaban casarla con su hijo William, compañero de juegos y de guerra del Príncipe Negro. Juana sentía un gran cariño por ambos muchachos, pero prefería a Thomas Holland, un caballero de 22 años, senescal del conde de Salisbury. A los 14 años ya no era una niña. Su belleza subyugaba a cuantos se acercaban a ella, pero Juana sólo se interesaba por Thomas. Sin decir ni una palabra a los Salisbury, juró ante Dios y ante testigos que sería su esposa. Esta clase de juramento tenía en la época el mismo valor de un matrimonio, impidiendo contraer otro. Manteniendo siempre el mayor secreto, se entregó a su guapo y valiente caballero, y él, seguro de volver a encontrar a su amada a su regreso, se fue a combatir al continente. 


Mientras su marido clandestino estaba lejos, Juana continuó viviendo con los Salisbury sin decirles la verdad. Al cabo de un tiempo sin noticias de Thomas, tal vez pensando que él ya no regresaría, terminó casándose con William, aunque algunos cronistas afirman que fue obligada a hacerlo contra su voluntad. Sea como fuere, el rey Eduardo III colmó de favores a la nueva pareja y les regaló el castillo de Mold al norte de Gales. 

Juana y William vivían con frecuencia al lado de los condes de Salisbury, en Londres o en el castillo de Wark, cerca de la frontera escocesa. Una de las numerosas revueltas de Escocia contra Inglaterra iba a obligar al rey a venir a Wark. Juana y su esposo estaban en el castillo cuando fue sitiado por los escoceses. Como el padre de William se encontraba en Francia, el muchacho estaba solo para proteger a su madre y a Juana. Por la noche consiguió deslizarse entre las tiendas de campaña de los sitiadores para ir a pedir ayuda al rey de Inglaterra, cuyo campamento estaba instalado no lejos de allí, en Berwick. Sin esperar, Eduardo III voló a socorrer a las dos condesas, rechazó a los escoceses y se instaló en el castillo por unos días. Según Froissart, se enamoró locamente de la madre de William, bella y joven aún a sus 35 años, pero para otros historiadores fue Juana, y no su suegra, quien desencadenó la pasión real. 

En 1347 Juana siguió a la reina Felipa a Calais, donde según la tradición su jarretera se convirtió en la insignia de la Orden más respetable de la realeza inglesa. Se dice que la noble Orden de la Jarretera, palabra que significa liga, recibe su nombre a causa de un incidente protagonizado por ella cuando se le cayó una de las suyas mientras bailaba en una fiesta. El rey la recogió y fundó la institución en su honor, con el lema Honi soit qui mal y pense (la vergüenza caiga sobre quien piense mal). El lema iba en francés porque éste era el idioma de la corte en aquel tiempo, para recordar el origen normando de la dinastía. 


Thomas Holland, mientras tanto, había guerreado y tomado parte activa en la campaña de 1346. En Crécy mandó un destacamento del Príncipe Negro. Tan pronto como regresó a Inglaterra, después de la caída de Calais, hizo una petición al Papa Clemente VI para que anulara el matrimonio de Juana con William de Salisbury, a fin de hacer válido el suyo propio. 

William, furioso, combatió contra Holland durante los torneos que se celebraron en Navidad de 1348. Pero nada impidió que el 13 de noviembre de 1349 el pontífice hiciera saber a Juana de Kent que su matrimonio con Salisbury estaba anulado y que, oficialmente, era devuelta a sir Thomas Holland. 

Más hermosa que nunca, la Bella Hija de Kent podía al fin vivir con el hombre al que amaba, y al que finalmente dio dos hijos y tres hijas. 

El Príncipe Negro, que nunca dejó de amar y defender a su prima, sostuvo a dos de sus hijos en las pilas bautismales. Como siempre le manifestaba una gran ternura y le hacía regalos, las malas lenguas esparcieron el rumor de que eran amantes. Eduardo continuaba soltero a sus 29 años, aunque tenía dos hijos bastardos con mujeres diferentes: sir Roger Saunders y sir Roger Clarendon. Este último fue ejecutado en 1402 por orden de otro rey de Inglaterra, Enrique IV, que temía las pretensiones a la Corona del bastardo.

Continuará

34 comentarios:

  1. bello comienzo para la Orden de la Jarretera.

    ResponderEliminar
  2. Parece que en aquella época lo tenían bastante difícil en lo que se refiere a poder compartir vida, amor, hijos y fortuna con la persona elegida libremente, aunque parece que al final esta mujer lo consiguió.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. Bueno de momento una historia con final feliz para la protagonista...

    ResponderEliminar
  4. Gran post Madame!!. La Orden de la Jarretera, me gusta el post, aunque la traducción del lema se suele aplicar como "Mal haye quien mal piense" (por supuesto, los planes del rey...)

    ResponderEliminar
  5. No podia ser mas curioso, monsieur, ni mas legendario.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  6. Asi es, fue afortunada, aunque hubo de pasar años terribles seguramente hasta conseguirlo, y luego enviudó aun joven.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  7. De vez en cuando no terminaban en tragedia, monsieur, afortunadamente. Pero esta chica aun habria de dar mucha guerra.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  8. Monsieur, la traduccion que usted propone es la que yo misma di en su momento en el post dedicado a la orden de la jarretera, si bien se queda un tanto anticuada y prefiero esta. En mi lengua francesa, "honi" esta relacionado con "honte", es decir, "vergüenza".

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  9. Gracias por remontarme a mi querida Inglaterra con esta entrada, Madame, contándonos las venturas y desventuras de esta bella Hija de Kent. Conocía parte de la historia, aunque sin tantos detalles como nos la muestra usted.
    Un gesto hermoso el que dos enamorados se juraran amor ante Dios y que este fuera tan válido como cualquier matrimonio, aunque en este caso me asombra que el Papa haya cedido para anular el matrimonio de Juana con William. ¡La Iglesia a veces es tan impredecible!

    Besos querida

    ResponderEliminar
  10. "La vergüenza caiga sobre quien piense mal" Y el mismo Principe Negro fue objetivo de esos mismos pensamientos...
    Una bella entrada, Madame. Esperamos la continuación.
    Feliz tarde

    ResponderEliminar
  11. Sí, la verdad es que tuvo que ser todo un escandalo en su epoca, el asunto de la anulacion del matrimonio para devolverla a Thomas Holland. Dio algun que otro escandalo la dama en su vida, sí. No era muy discreta. Aunque no cabe duda de que sabia guardar secretitos!

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  12. Lo fue, en efecto. Un asunto espinoso y un tanto embrollado, monsieur.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  13. No sabía el origen del Orden de la Jarretera, pero es sin duda una bella historia, romántica y caballeresca. Juana de Kent, auqnue obligada a casarse con William, pudo acabar en brazos de su amor eterno... de momento.

    Besitos

    ResponderEliminar
  14. Veremos cuanto le dura la felicidad a esta llamativa dama, madame.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  15. Otra gran historia de una Gran Dama.
    Tengo un amigo inglés que en su casa tiene un cuadro de esta Dama. Según él es descendiente directo de la orden de la jarretera.

    Ya veremos como termina la vida de esta Dama

    Saludos

    ResponderEliminar
  16. Hay quien discute que el origen de esta Orden se deba a gesto tan cortés, y lo relaciona más bien con ciertos actos guerreros y de devoción a San Jorge; sin saber juzgar cual es su auténtico origen, me gusta pensar que fue una galantería la dio principio a la misma. Conmemorando victorias o devociones ya hay otras muchas.
    Beso su mano.

    ResponderEliminar
  17. Madame,
    qué bonitas ilustraciones, una vez más.
    No conocía a esta mujer. Una vez más, usted nos ilumina.

    Feliz noche.

    ResponderEliminar
  18. Vaya, supongo que tendra jarreteras colgadas hasta del arbol de Navidad!

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  19. Con razon se discute la leyenda, monsieur. Aunque todas tienen siempre un poso de verdad. Pero segun otra version, la liga parece conectada con la celebración de la victoria de Crécy, donde se supone que se mostró la jarretera del rey como señal para dar comienzo a la batalla.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  20. Me encanta recurrir a este tipo de ilustraciones, madame. Son un autentico balsamo para el espiritu.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  21. Conocía la batalla y la orden, pero desconocía la historia. Las ilustraciones exquisitas cierto.
    Gracias Madame.

    ResponderEliminar
  22. A mi en estas historias lo que mas me llama la atención es el raro papel que suele jugar la iglesia… Mas que nada en este caso, una pareja que se casa ante Dios pero el papa anula el matrimonio como si fuese él un representante legítimo de Dios… Claro, en aquella época lo era.

    Muy interesante señora, un gusto como siempre!

    ResponderEliminar
  23. La historia o tal vez la leyenda,monsieur. En cualquier caso su protagonista parece que siempre tenia que estar dando que hablar.

    Feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar
  24. Aquellos eran tiempos en los que el honor tenía importancia, y la palabra dada tenía fuerza de ley. Si se daba en una iglesia católica y siguiendo el rito catolico, tenia fuerza de ley canonica, concretamente.
    Hoy en dia el honor ya no importa, y la palabra dada es papel mojado. Uno puede prometer lo que sea y no cumplir nunca, como hacen los politicos. Buen ejemplo nos dan.

    Feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar
  25. Que historia taan romantica y tan bonita Madame =)

    Muchos Besos

    ResponderEliminar
  26. La belleza la mayoría de las veces da muchos problemas, madame. Qué bueno que la historia haya tenido un final feliz, y Thomas haya recuperado a su esposa.

    Besos.

    ResponderEliminar
  27. Sí, lo fue, y no fue la unica que viviría Juana. Su vida fue intensa.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  28. Y lo que le tuvo que costar, porque la situacion era dificil, con la joven casada con un Salisbury. Pero finalmente lo lograron.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  29. Madame ojala y pueda continuar pronto con la historia del amor casi imposible del príncipe negro, en lo personal no entiendo porque él no la pidió en matrimonio, claro era muy pequeño, mas que ella pero siempre he sabido que fue el amor de su vida.

    Espero madame que pueda seguir con esta historia

    Le envio un saludo y un abrazo

    ResponderEliminar
  30. Exquisita manera de contarnos la historia de una mujer luchadora y creyente del amor, no me perderé el desenlace.

    La sigo siempre, aunque la mayor parte de las veces el tiempo no es mi aliado.

    Bonitos cuadros victorianos Madame.

    ResponderEliminar
  31. Claro, monsieur: si ella tenia 14 años cuando se prometió a Holland (hay quien dice que tenia 12), entonces él tenía entre 8 y 10. Era demasiado niño. Pero sí, sí que fue el amor de su vida, y pronto veremos la continuacion :)

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  32. Muchas gracias, madame. Me alegra que la historia de esta mujer haya sido de su agrado. Pronto estará lista la continuación.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  33. Grandes revueltas ha causado hasta ahora la bella Juana y su paciencia para aguardar el regreso del senescal es muy meritoria ,me hizo recordar a la Penelope de Ulises .Esperaremos la continuacion madame aunque vengo medio rezagado me parece ...
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  34. Bueno, ella no lo esperó en realidad. Se casó con otro. Pero él lo solucionó.

    En unos minutos la continuacion, monsieur.

    Feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)