jueves, 21 de octubre de 2010

La Bella Hija de Kent (II)


En octubre de 1360 Juana acompañó a su marido a Francia. A Thomas le encargaron que hiciera evacuar en Normandía los lugares ocupados ilegalmente por bandas armadas. Tres meses después de su llegada él moría en Ruán, el 28 de diciembre de 1360. Probablemente fue víctima de una epidemia de peste que empezaba a propagarse. No obstante algunos cronistas escriben que murió de pena al enterarse de que su mujer le engañaba con el Príncipe Negro. Según esta versión, los capitanes de las compañías que quería desalojar se burlaban de él diciendo que si él ni siquiera era capaz de conservar a su mujer, entonces ellos serían capaces de quedarse fácilmente con las fortalezas que habían tomado. Abrumado por la tristeza, Holland empezó a languidecer. 

A la muerte de Thomas Holland varios candidatos solicitaron la mano de la bella viuda de 34 años que se había convertido en un partido muy interesante. Como su madre y sus hermanos habían muerto, heredó todos los bienes de los kent y era ahora dueña de una fortuna inmensa. Uno de los aspirantes era Bernardo Brocas, un gran amigo del Príncipe Negro, “caballero de gran renombre, tan buen administrador como valiente capitán”. Era hijo de un gascón que se instaló en Inglaterra durante el reinado de Eduardo II. Tímido con las mujeres, encomendó al príncipe que intercediera en su favor, demostrando con ello una asombrosa falta de tacto. 


El autor de la Crónica de los cuatro Valois relata con detalle la historia de esta entrevista, digna de una escena de Marivaux o de Musset. Allí se narra cómo Juana, enrojeciendo y con lágrimas en los ojos, declaró que no volvería nunca a tener esposo. Conmovido por la emoción de su prima, Eduardo la abrazó para consolarla. Mientras continuaba hablándole ella protestaba y suplicaba: 

—Ah, sire, por Dios, absteneos de tales palabras, porque mi intención es no volver a tener esposo. Me he entregado al más valiente de los que existen bajo el firmamento y, como es imposible que sea para mí, por su amor quiero preservarme de la compañía de todo hombre. 

Intrigado hasta un punto extremo, Eduardo quería saber quién era el tal caballero al ella amaba pero no podía contraer matrimonio con él. Le suplicó que le dijera el nombre del feliz mortal, y entonces Juana, medio desfallecida, le dijo: 

—Muy querido y muy temido señor, sois vos, y por vuestro amor nunca estará a mi lado ningún caballero. 

Loco de alegría y olvidando completamente a su amigo, el príncipe respondió: 

—Señora, hago el voto a Dios de que, jamás, mientras vos viváis, tendré otra mujer que vos. 

La entrevista entre ambos debió de tener lugar en la primavera de 1361. Tal como se prometieron el uno al otro, no se separaban nunca, y se consideraban unidos por lazos de matrimonio. 

Contrariamente a lo que a menudo se ha escrito, el rey Eduardo III no representó el papel de padre ultrajado, pero es que una unión de su hijo con Juana contrariaba lo que había proyectado para él: esperaba que el príncipe se casara con Margarita, hija única de Luis el Malo, conde de Flandes. Un matrimonio de Eduardo con Juana perjudicaba su política extranjera, aunque por otra parte serviría a los intereses del tesoro real. Pero el rey conocía demasiado bien la manera de ser de esta dama que Froissart describe como “la mujer más bella de todo el reino de Inglaterra y la más enamoradiza”, de modo que no creía en la sinceridad de sus palabras cuando juraba que no volvería a casarse si no podía contraer matrimonio con el príncipe. 


Había muchos obstáculos a la hora de lanzarse a esa unión: el arzobispo de Canterbury advirtió a Eduardo de los problemas que podría causar el hecho de que, aunque Holland hubiera fallecido, Salisbury aún estaba vivo. Por tanto, podría recaer la sospecha de ilegitimidad sobre la descendencia que tuviera de Juana, quien finalmente le dio dos hijos. 

Puesto que el parentesco entre los contrayentes era motivo de excomunión en caso de matrimonio, el rey de Inglaterra dirigió él mismo una solicitud al Papa Inocencio VI pidiéndole la dispensa necesaria para la unión de ambos. Mediante una bula fechada el 7 de septiembre de 1361, el Papa concedió la dispensa. La reina Felipa, vencidas sus reticencias iniciales, parecía encantada con la elección de su hijo, puesto que ella misma había educado a la que ahora él prefería sobre todas las mujeres. 

El 10 de octubre de 1361 el arzobispo de Canterbury bendijo el nuevo matrimonio de Juana ante toda la familia real en la capilla del castillo de Windsor, pero esta unión no fue apreciada por los ingleses. No les gustó que se permitiera al heredero de la Corona hacer una boda por amor. ¿No hubiera sido su deber hacer un matrimonio con una extranjera a fin de sellar una alianza útil al reino en esos tiempos de guerra? 

Sin importarles nada la opinión de la gente humilde, Eduardo y Juana se instalaron en Berkhamstead, donde invitaron a pasar las fiestas de Navidad a la familia real. Parecían felices y llevaban una vida de lujo. Peligrosamente pródigo antes de su matrimonio, el príncipe lo fue aún más para colmar a su mujer de regalos: la lista de las joyas, trajes, pieles y objetos que le ofreció es interminable. 

Acostado al lado de Juana en la enorme cama que hizo confeccionar para ella, toda de terciopelo rojo bordado en plata con plumas de avestruz y en oro con cabezas de leopardo, Eduardo seguramente no pudo adivinar que el único hombre al que ella amó toda su vida fue Thomas Holland. Veinte años más tarde, en el momento de su muerte, Juana no quiso ser inhumada al lado del Príncipe Negro. Su última voluntad fue que la enterraran al lado de Thomas. 



Bibliografía: 
El Príncipe Negro – Micheline Dupuy

28 comentarios:

  1. ¡Qué cosas! Un amujer antojadiza, enamoradiza y poco equilibrada, porque reconocer que al único hombre que amó fue al que engañó y dejó caer en una profunda depresión de la que no levantó cabeza es algo muy fuerte.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Pero eso fue solo una version propagada por el enemigo para desmoralizarlo. No creo que hubiera sido así, puesto que despues de quedarse viuda evidentemente el principe no tenia ni idea de que era del agrado de la dama.

    Yo creo que murio de la peste, monsieur :)

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  3. Esta mujer sabía, sin duda, manejar sus armas.
    Me ha llamado la atención lo del príncipe casado por amor.
    Todavía hoy, hay quien pone el grito en el cielo si un príncipe se enamora, por ejemplo, de una periodista.

    Me han gustado mucho estas dos entradas, Madame. La historia de esta mujer es digna de una gran novela.

    Feliz tarde, Madame.

    ResponderEliminar
  4. Una historia de amor hasta la tumba...algo muy parecido a lo de Juana la Loca, aunque la de Kent se volviese a casar...

    Un beso.

    ResponderEliminar
  5. Y eso que no estamos en guerra y que esas cuestiones ya no se deciden con alianzas matrimoniales de los principes, jiji.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  6. No lo veo yo muy parecido, no. Esta Juana estaba bien cuerda, y por otra parte Thomas distó de ser el unico hombre de su vida, aunque sí su unico amor. Además, siempre fue correspondida, y la pobre reina de Castilla no lo fue. Pero sí, tambien fue una larga historia de amor.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  7. Gran Historia Madame.
    Creo que Esta Dama no engañaba a su marido. Quizás como Ud dice, pasaron ese cotilleo para desmoralizar a Thomas.

    En la guerra y en el amor todo vale......

    Saludos Madame. Voy a la Sala a ver que pasa....

    ResponderEliminar
  8. Ella debia de ser coqueta, eso sí, y gustarle tener a su alrededor todos los admiradores que su gran belleza permitia. Y, debido a las circunstancias de aquel primer asunto de la promesa a Thomas Holland, su reputacion se vio un tanto enturbiada desde su juventud, lo que propiciaba esa clase de rumores. Pero estos eran tan frecuentes entre el enemigo en tiempo de guerra que incluso se llegó a difundir tales rumores insidiosos sobre la virtuosisima duquesa de Borgoña, madre de Carlos el Temerario, lo cual era infinitamente mas imposible.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  9. Las malas lenguas acabaron con su matrimonio.

    Probablemnte, en una sociedad tan machista, el que a una mujer le guste gustar a los demás estaba muy mal visto y de ahí que apareciesen esos rumores.

    Una pena, Madame!

    Un saludo!

    ResponderEliminar
  10. Sí, en parte, pero es que ademas la dama era poco discreta y dio su primer escandalo siendo apenas una niña. Por otra parte, el enemigo rumoreaba igualmente de mujeres honestas, con tal de causar daño y desmoralizar.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  11. Vaya...
    Amar una vez es suerte, pero dos...¡es ganarse la lotería! sobretodo teniendo en cuenta la época en la que vivía nuestra heroína.
    Pobre Thomas...cuando al fin puede vivir en paz con ella va y se nos muere.
    Esto es lo que tiene ser un caballero del medievo, donde la peste bubónica estaba a la orden del día.
    Besos.

    ResponderEliminar
  12. y tanto que fue como ganar la lotería, madame. No cabe duda de que la dama fue bien afortunada en amores!

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  13. Hola Madame,

    He vuelto finalmente a pasearme por su castillo y me he encontrado con esta bella historia. ¿Juana sinceramente amó a Thomas? ¿Es posible que dos caballeros ocuparan su corazón al mismo tiempo? Tal vez, el rumor que la relacionaba con el príncipe negro mientras estaba casada fue algo inventado por sus enemigos para perjudicarla.

    Besos y buenas noches

    ResponderEliminar
  14. Madame,
    esta dama debió en su momento que no se puede decidir dos cosas opuestas... Le costó la salud y el alma.

    Feliz noche.

    ResponderEliminar
  15. Era inevitable la no aprobacion del pueblo ingles a esta union.
    Muy interesante la entrevista entre ambos y a pesar de los inconvenientes la boda se pudo realizar .
    Un abrazo madame

    ResponderEliminar
  16. Madame, cuando una mujer, al cabo de tantos años, renuncia a compartir la eternidad con ek hijo del rey para compartirla con el que fue su primer amor, es que fue el hombre de su vida, no cabe duda.
    Pienso que Eduardo la quiso mucho, pero ella a él no tanto. Fue su segunda opcion, no la primera.

    Buenas noches, Lady Caroline

    Bisous

    ResponderEliminar
  17. Si al principio pudo estar algo condicionada, finalmente es posible que la independencia económica de la que gozó, le permitiera hacer su voluntad, casándose con quien quiso, viviendo como quiso y siendo enterrada junto a su primer amor, lo que probablemente no sería muy bien visto.
    Le agradezco mucho sus habituales visitas a mi casa; a mí también me gusta mucho pasar por las dos suyas. Beso su mano.

    ResponderEliminar
  18. No se, madame, a mi en realidad no es de los personajes que me dan lastima. Al fin y al cabo siempre se salio con la suya, en unos tiempos en los que era dificil para una mujer.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  19. Sí, monsieur, todo le salió bien a esta mujer. Las dos veces se pudo casar con quien quería! Muy dificil en aquellos tiempos.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  20. Sí, su fortuna tuvo mucho que ver con el hecho de que finalmente consiguiera casarse con Eduardo a pesar de tantas dificultades y problemas. Era un buen argumento capaz de persuadir al rey.

    Muchas gracias, monsieur

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  21. Pobre Thomas, se murio porque su esposa lo engañaba, pero al final ella lo amaba... es una telenovela del Medioevo.

    Ah, leyo lo que dije sobre mi novela? bueno, se llamará el Conde Leon y... tambien sera del Medioevo.

    Un beso

    ResponderEliminar
  22. muy enamorada de su difunto pero se las apañó para casarse con el príncipe... dadas las condiciones de la época se puede decir que no llevó mala vida

    ResponderEliminar
  23. Madame, la he notado especialmente literaria en la narración de hoy. Me ha gustado mucho.
    Feliz viernes

    ResponderEliminar
  24. Monsieur, qué ligeros son los hombres dando siempre por cierta la peor de las versiones para una mujer, así sin mas. No, y encima al final será lo unico que les quede en la cabeza de toda la historia. Pobre Juana.
    Thomas murio de la peste, dijeran lo que dijesen sus enemigos.

    En efecto, monsieur, lo lei y lo registré en las actas. Queda constatado, y por tanto contrae usted una obligacion de escribirla.

    Feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar
  25. Hombre, monsieur, estaba viuda!
    Ni siquiera en aquellos tiempos machistas se impedia a una mujer joven rehacer su vida. Lo dificil, en efecto, estaba en que lo consiguiera.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  26. Muchas gracias, monsieur. Se aprecia su mirada desde ese punto de vista. La verdad es que hay personajes y cronicas que nos lo dan todo hecho :)

    Feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar
  27. pero en q momento lefue infiel con eduardo.. querran decir con el otro al que la casaron a thomas le fue infiel con el otro y fallecio,,,no?

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)