Arsínoe fue reina primero de Tracia, después de Macedonia y finalmente de Egipto. Su vida tiene mucho de tragedia griega. Nació hacia el 316 a. C., hija de de Ptolomeo I Sóter de Egipto y de su segunda esposa Berenice. Se casó con Lisímaco, rey de Tracia, en el año 300 a. C. Tracia estaba situada en Asia Menor, bordeada por el Mar Egeo y el Negro al este y al sur, y por el río Danubio al norte. Era, por tanto, un largo viaje desde Alejandría el que hubo de hacer la joven al casarse con el rey.
Para Lisímaco, a sus 45 años, no sería la primera esposa. En realidad estaba casado con Amastris, a la que le fue preciso repudiar para poder contraer este nuevo matrimonio. Pero, debido a que el rey tenía hijos de esa unión, las perspectivas que se abrían para la posible descendencia de Arsínoe no eran brillantes. Él ya tenía un heredero al trono: su hijo Agatocles, quien casó con una hermanastra de la propia Arsínoe llamada Lisandra.
Mal asunto para la ambiciosa reina. Ella finalmente tuvo tres hijos —Ptolomeo, Lisímaco y Filipo—, y se conformaba mal con este orden de cosas. De modo que hizo lo que cabía esperar y comenzó a intrigar contra Agatocles, al que trató de hacer envenenar y acusó de traición. El furioso Lisímaco ordenó la ejecución de su hijo, lo que desencadenó un conflicto bélico en el que se vieron implicados los aliados seléucidas, en cuya corte había buscado protección Lisandra. Lisímaco falleció en el transcurso de una batalla en el año 281 a.C.
La reina tuvo entonces que huir con sus hijos buscando la seguridad en Cassandrea, donde su hermanastro exiliado y nuevo rey de Macedonia, Ptolomeo Cerauno, la persuadió de que se casara con él. Arsínoe aceptó esta unión por razones políticas, puesto que ella misma aspiraba al trono macedonio, pero las relaciones entre ambos fueron desastrosas desde un comienzo. Como él iba acumulando más poder, Arsínoe decidió que había que detenerlo. Comenzó a conspirar con sus hijos mientras su nuevo esposo se encontraba lejos durante el transcurso de una campaña militar, pero, descubierta la trama, el rey asesinó a Lisímaco y a Filipo, mientras que Ptolomeo pudo escapar.
Arsínoe también hubo de hacerlo, viéndose obligada a regresar a Egipto. Cuando poco después el rey de Macedonia moría luchando contra los galos en el 279 a. C., el caos y la anarquía llegaron a la zona. Arsínoe trató de sentar en el trono al hijo que le quedaba con vida, pero fracasó.
Unos tres años después de haberse instalado en Egipto, se casó con su hermano Ptolomeo II. Para ello tenía que deshacerse antes de la primera esposa de él, Arsínoe I, por lo que seguramente ella tuvo mucho que ver con el hecho de que fuera acusada de participar en un complot para asesinar al rey y enviada al exilio. Logrado su objetivo, ambos hermanos gobernaron juntos. Por fin encontró la reina perpetua armonía y entendimiento en un matrimonio.
Fue sin duda gracias a ella que Egipto ganó la primera guerra siria, tras lo cual fue deificada y aparecía en las monedas. La nueva reina gobernó el Imperio y dirigió sus guerras, al tiempo que reunía a su alrededor intelectuales tan notables como el poeta Calímaco. Mujer de gran inteligencia y magnífica administradora, se cree que mientras vivió fue ella quien desempeñó el papel principal en la formulación de la política del reino. Varias ciudades llevaron su nombre, y su interés en la cultura la llevó a fundar un museo en Alejandría.
Murió en el año 270 a. C., pero antes de su muerte ya era adorada como diosa, algo que ella misma podría haber animado. El rey erigió en su honor un monumento en Alejandría, conocido como el Arsinoeum. La había amado mucho: es de destacar que después de la muerte de Arsínoe, él continuaba refiriéndose a ella en los documentos oficiales, haciendo que continuara su presencia en las monedas y en las ceremonias.








¡Vaya! ¡Qué mujer!
ResponderSuprimirMás astuta que una comadreja. Tenía usted razón, madame, cuando dijo que su vida tiene mucho de tragedia griega. Uno no podía dormir tranquilo si estorbaba en sus ambiciosos propósitos. Se los quitaba de encima como si nada, con todo el descaro del mundo. Como para tener con ella una pelea de vecinas,jaja.
Murió bastante joven, ¿no? y también se casó joven. Me llama la atención que en estas épocas fuera algo completamente normal el matrimonio entre hermanos, como pasó también con la propia Cleopatra.
Una reina de "armas tomar", nunca mejor dicho.
Besos.
Bueno, hay que tener en cuenta que la familia de Arsinoe, aunque reyes de Egipto, pertenecían a una familia de origen griego, y los griegos veían con enorme escándalos esta practica de matrimonios entre hermanos. Pero, por cuestiones de interes politico, decidieron adoptar la formula de los viejos faraones, y no les fue nada mal.
ResponderSuprimirFeliz dia,madame
Bisous
¡Vaya vida más ajetreada la de esta mujer! En aquellos tiempos se comprende que muchos vivieran peligrosamente al borde del precipicio. Otra cosa es entender ciertos gustos y costumbres con nuestra mentalidad de hoy como por ejemplo el incesto entre hermanos.
ResponderSuprimirUn saludo.
En realidad ignoro si se trató de incesto o de qué naturaleza era su cariño y buen entendimiento. Lo único que se puede afirmar es que, desde luego, no tuvieron hijos. Posiblemente su matrimonio solo fuera aparente, por razones politicas.
ResponderSuprimirFeliz dia, monsieur
Bisous
Me encantan tus historias... son esas cosas que no se enseñan en las escuelas por falta de tiempo...
ResponderSuprimirTenía entendido que el Museo (casa de Musas) de Alejandría fue fundado por Ptolomeo I pero se ve que me he equivocado.
Me encanta!!!
No, en realidad no se equivoca usted. He puesto que lo fundó, pero eso no es exacto. En realidad fue el primer Ptolomeo quien tuvo la idea, pero ella la desarrolló y amplió hasta convertirlo en lo que llegó a ser.
ResponderSuprimirFeliz tarde, monsieur
Bisous
Sin duda, una vida ajetreada con final ¿feliz?. Una dama de armas tomar.
ResponderSuprimirFeliz regreso, Madame
Acertadamente encabeza su entrada diciendo que la vida de esta reina fue una auténtica tragedia griega, sin duda alguna.
ResponderSuprimirYa no voy a opinar nada de esos matrimonios que detesto en el que el esposo repudiaba con suma facilidad a la esposa para casarse con otra, aunque esta vez la elegida fuera nuestra protagonista.
Estoy convencida - necesito estarlo- de que estas bodas entre hermanos eran pura apariencia, más que nada por asuntos políticos. Que no tuvieran hijos me reconforta jeje
Una gran mujer de gran carácter, y con un papel relevante en el ámbito político.
Besos Madame
Tal vez sea esa la razón: una unión sólo aparente y nada más. Por cierto, madame: lo de "Lisímaco" me suena siempre que lo veo a caracol.
ResponderSuprimirUn saludo.
Gracias, monsieur Xibeliuss. La dama, desde luego, parecia dificil de aplacar. Menos mal que al menos con el tercer esposo se entendió bien.
ResponderSuprimirFeliz dia
Bisous
Es verdad, madame, es escandalosa la facilidad con la que a lo largo de los siglos, e incluso los milenios, los caballeros han podido deshacerse tan facilmente de sus esposas, repudiandolas para tomar otra nueva.
ResponderSuprimirLos griegos pusieron el grito en el cielo con esa union, porque no hay que olvidar que ellos eran de origen griego. Los llamaron "Filadelfo".
Feliz tarde, madame
Bisous
jiji, si él se llega a enterar!
ResponderSuprimirSeguro que le declaraba a usted la guerra, monsieur.
Feliz tarde
Bisous
Como siempre historias de Damas interesantes Madame.
ResponderSuprimirArsínoe no es la excepción.
Las ansías de poder llevaron incluso a casarse con su hermano aunque como dice Ud. quizás no se consumo el matrimonio.
Después de recorrer medio undo conocido pudo al fin gobernar en Paz.
Saludos Madame
Mire que le costo lo suyo, monsieur.
ResponderSuprimirCuanta intriga antes de encontrar finalmente su lugar!
Feliz tarde, monsieur
Bisous
¡Que ambición tenía esta mujer madame¿, hasta le llevo a perder a dos de sus hijos, no se yo si le valdría la pena.
ResponderSuprimirMuchisimos Besos =)
Ya se sabe: detrás de todo gran hombre hay una mujer... sorprendida :-D jaja
ResponderSuprimirGracias, Madame, por esta nueva lección de buen hacer bloguero. Besola.
Ella aun calculaba mal en esa epoca. Pero se ve que luego aprendio a hacerlo mejor :)
ResponderSuprimirBuenas noches, madame
Bisous
jiji, es curioso cómo en la antigüedad se encontraban tantas mujeres detras de los hombres, en tiempos en los que aparentemente debería haberles resultado mas dificil.
ResponderSuprimirBuenas noches, madame
Bisous
Y pensar que semejante diablesa acabara siendo adorada como diosa.
ResponderSuprimirGracias por su última visita, y respondiendo a su comentario: no, no he leído el libro que me cita, pero tomo nota y me interesaré por el asunto. Beso su mano, señora.
Veo a esta mujer con más poderío que la propia Cleopatra. No le temblaba el pulso, a la hora de quitarse estorbos. Menuda era, Madame.
ResponderSuprimirPensaba que Berenice era un nombre más moderno. Lo que vamos a aprender con usted.
Felices sueños.
Madame después de dar mi último viaje por el Egipto de Cleopatra, me paso al del tiempo de vuestra reina, que por cierto muy astuta, ambiciosa y perseverante es esta Arsinoe, no quisiera tener a mujeres como esta como acérrima enemiga :-)
ResponderSuprimirParece que era costumbre en Egipto llamar a todos los príncipes Ptolomeos por lo que veo ...
feliz noche
besitos
Despues de girar por todos los reinos habidos y por haber ,sento cabeza con un familiar y llegar a donde llego no le costo mucho ,solamente hacer lo devido jejeje
ResponderSuprimirUn abrazo madame y que andes bien
Monsieur, se lo recomiendo, ese libro. Es una grata sorpresa que comenzó por aquí, en un blog.
ResponderSuprimirBuenas noches
Bisous
Uy, qué va a ser moderno Berenice. Yo por el contrario pensaba que se habia pasado de moda, ya ve. No me diga que vuelve el nombre. No está mal, me gusta.
ResponderSuprimirBuenas noches
Bisous
Ay yo tampoco, madame, jiji, menuda pieza estaba hecha. Yo no le daría la espalda.
ResponderSuprimirSí, lo de Ptolomeo comenzó precisamente con su padre. Fue un nombre de importación griega.
Buenas noches, madame
Bisous
Fíjese, tanto viajar por ahi y al final tenía el futuro solucionado en casa, en su propio palacio. Qué cosas, monsieur.
ResponderSuprimirBuenas noches
Bisous
Se parece a Juana la Loca, 40 años después de mandada al diablo los documentos seguían diciendo:
ResponderSuprimirDoña Juana y don Carlos su hijo, reina y rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las islas de Canaria, de las Islas, Indias y Tierra Firme del mar Océano, condes de Barcelona, señores de Vizcaya y de Molina, duques de Atenas y Neopatria, condes de Ruisellón y de Cerdaña, marqueses de Oristán y de Gociano, archiduques de Austria, duques de Borgoña y de Bravante, condes de Flandes, de Tirol, etc.
Pero esta señora era bastante impaciente, intentó mandar en dos países y al final de las cosas solo tenía que ir a casa.
Le mandaré un mail, es que varias cosas me confunden.
Un beso.
Monsieur, imaginese los titulos que hubiera sumado esta señora entre los tres lugares en los que fue reina.
ResponderSuprimirY ademas con lo exagerados que eran los egipcios para esas cosas!
Feliz fin de semana
Bisous
Una mujer que fue deificada al final de sus días, aunque opino que hubiese sido mejor a hacerla diosa en vida, ¿no cree madame? En fin, tradiciones religiosas de otros tiempos que me recuerdan a las tomadas más tarde por los romanos.
ResponderSuprimirBesos
Hola, bello blog,preciosas entradas, te encontré en un blog común, si te gusta la poesía te invito al mio,será un placer,es,
ResponderSuprimirhttp://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
muchas gracias, buena tarde, besos.
En realidad la deificaron ya en vida, en efecto. Parece ser que ella se ocupo de eso.
ResponderSuprimirBuenas noches, madame
Bisous
Muchas gracias por la visita, monsieur.
ResponderSuprimirBuenas noches
Bisous