jueves, 2 de septiembre de 2010

El Caballero Bayardo (II)



Durante la guerra que enfrentaba a franceses y españoles en suelo italiano, ambos ejércitos tomaron posiciones cada uno a un lado del río Garellano, sobre el que había un puente que habían tomado los franceses. Los españoles conocían un vado que había no lejos de allí y fingieron dirigirse hacia él para cruzar el río. De ese modo esperaban alejar al enemigo del puente para arrebatarlo a su control. La estrategia funcionó, y el puente quedó indefenso. Aparecieron 200 españoles que marchaban directamente hacia allá. Bayardo se percató, espoleó a su caballo para llegar antes que ellos y, blandiendo su espada, comenzó a combatirlos. Lo angosto del lugar hacía que sólo pudieran atacarle de uno en uno, con lo que los iba conteniendo mientras un grupo de franceses llegaba al galope y al poco tiempo conseguían hacer retroceder al enemigo.

Por esta hazaña recibió como blasón un puercoespín con la inscripción “Unus agminis vires habet” (Un solo hombre tiene el poder de un ejército).

En Mirandola se enfrentó a los ejércitos del Papa. Tuvo la vida del pontífice en sus manos cuando un traidor se ofreció a envenenarle el vino a cambio de una recompensa. Pero no era ése el estilo de Bayardo, y el traidor tuvo que huir aterrado del campamento para evitar que lo hiciera ahorcar.


Bayardo

El caballero acudió con las tropas francesas de Gastón de Foix que trataban de arrebatar Brescia a los venecianos en 1512. Allí, bajo una lluvia torrencial, resultó gravemente herido durante el asalto a la muralla, cuando una lanza le alcanzó. El asta se rompió, y la punta de hierro quedó alojada en el muslo. Dos de sus arqueros lograron sacarlo de allí para llevarlo a una mansión próxima, donde fue atendido por una mujer y sus dos hijas. Un médico logró extraer la punta de la lanza, pero la herida era grave y le obligó a permanecer en aquel lugar durante varias semanas.

Las mujeres estaban aterradas: aquellos soldados eran el enemigo, así que encontraron a las hijas escondidas en el granero, temblando de miedo. Según las leyes de la guerra, la casa era suya y ellas sus prisioneras, pero él se negó a considerarlas de ese modo. Todos las demás hogares del pueblo habían sido entregados a la rapiña, y sólo se veían escenas de horror en los alrededores: diez mil hombres yacían muertos en la plaza y las tropas, borrachas, saqueaban y cometían tropelías por doquier. Bayardo situó a sus arqueros a la puerta de la casa para disuadir a los alborotadores y asegurarse de que las mujeres estarían a salvo.

Aunque no quiso aceptar ningún rescate, el día de su partida la señora de la casa se presentó ante él con una cajita de acero que contenía cinco mil ducados. Bayardo la tomó y apartó quinientos para que fueran entregados a las monjas cuyos conventos habían sido asaltados, y luego entregó mil ducados a cada hija, para que ayudaran a su dote.
Francisco I

Francisco I se convirtió en rey de Francia, y, como los anteriores, también él reclamaba parte de Italia. El 13 de septiembre de 1515 el ejército francés se encontraba acampado junto a la ciudad de Marignano. El enemigo atacó repentinamente y asaltó el campamento. Se entabló una batalla que duró hasta el oscurecer, y a la mañana siguiente la lucha se reanudaba otra vez. La confrontación fue dada en llamar “Batalla de los Gigantes”. Los franceses vencieron, y Bayardo volvía a ser el héroe de la jornada. Tras la victoria, el rey le concedió un honor muy especial. En el pabellón de seda carmesí, heraldos con trompetas de plata anunciaron el acontecimiento. La multitud se agolpaba para ver cómo el rey se arrodillaba y Bayardo, golpeando su hombro con la espada, lo armaba caballero.

Cuando en 1520 Francisco I y Enrique VIII se reunieron junto a Calais en las fiestas del Paño de Oro, los caballeros de ambos reinos celebraron el que tal vez haya sido el más grande de los torneos, y Bayardo fue nuevamente el más celebrado.

Pero siempre había sido deseo del caballero morir en un verdadero combate, y así fue. En 1524 luchaba al mando de Bonnivet cuando éste se vio obligado a emprender la retirada. Los españoles colocaron emboscadas a lo largo del camino, y en una de ellas Bayardo recibió una herida de muerte. Fue un disparo de arcabuz, un arma que él detestaba.

Estatua de Bayardo en Grenoble

Un compañero lo llevó bajo la sombra de un árbol. Bayardo, presintiendo su muerte, pidió a su amigo que lo colocara con el rostro vuelto hacia el enemigo, y que luego se pusiera a salvo. Tomó la espada, la besó y pronunció su salve al rey.

Cuando llegaron los españoles, aún respiraba. El general enemigo, Pescara, mostró toda consideración hacia él: ordenó que lo cubrieran con su propio pabellón, que pusieran cojines bajo su cabeza y que trajeran a un sacerdote para asistirlo en sus últimos momentos, tras de lo cual se le rindieron toda clase de honores. Y así, amado por sus amigos y admirado y respetado por sus enemigos, el caballero sin miedo y sin tacha acabó su vida.



Bibliografía: 
The chevalier Bayard - Herbert Greenhough Smith
Famous men of modern time - John Henry Haaren


El texto sobre Bayardo está dedicado muy especialmente a monsieur Uriel, del blog Saber Historia, por ser quien lo ha inspirado.

34 comentarios:

  1. Bueno, valiente y arrojado era, pero sin tacha...
    Porque si las cuentas me salen bien, después de ser atendido de sus heridas en aquella casa, su pago fue quedarse con la mitad del contenido de la caja aquella: 1000 ducados para cada una de las dos hijas, 500 para las monjas y 2.500 ducados para él. Claro que podía haberse quedado con todo y quemar la casa.
    Al final murió a manos de los españoles a los que tan mal se las hizo pasar.
    Un saludo.

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  2. Pero si es que ahi esta, monsieur: todo aquello era suyo por derecho de conquista, segun las leyes de su tiempo, pero el nada pidio, renunciando a aquello a lo que tenia derecho, y encima cuando le entregan algo que era meramente simbolico comparado con lo que podia haber pedido, va él y se desprende generosamente de la mitad.

    Así es, al final sucumbió tal como el queria, que era luchando. Supongo que para un caballero como él el peor destino sería morir tranquilamente en la cama siendo ancianito.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  3. Un hombre increíble, Madame, el que usted nos ha presentado. Con una vida plagada de heroicidades y gallardía.

    Debía de ser toda una personalidad en la época, admirado por todos, héroe de jóvenes y niños, puesto que no había contienda de la que no saliera victorioso, mostrando una tremenda valentía y arrojo.

    Y además, con un carácter muy firme y honorable, puesto que teniendo el Papa a su merced no quiso acabar con su vida de un modo vil y cobarde, "no era su estilo".
    Además mostró una gran dignidad y bondad para con sus "enfermeras". Otro en tales lides y hayándose en guerra no repararía en eso.

    ¡Aaay nuevamente me ha hecho suspirar, al imaginarme claramente la escena en la que Bayardo armaba caballero al rey, en un pabellón carmesí y con un nutrido grupo de heraldos con trompetas de plata anunciando su llegada! ¡Honorable!

    Y no podía ser menos digna y heroica la muerte de un caballero que lo había sido con creces en vida... quiso morir mirando al enemigo. ¡Y pidió que lo dejaran allí sólo, agonizante! Él no podía saber que los enemigos iban a mostrarle tal deferencia, y así y todo no vaciló en esperarlos firme y en soledad.

    Besos Madame, este luchador me ha fascinado, creo que ha sido de los personajes que más me ha impactado.

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  4. Quien hubiera asistido a aquel momento en el que Bayardo armó caballero al rey! Uno de esos momentos con magia poderosa.
    Hasta la muerte del heroe fue de novela, en efecto. Mucho lo admiraban incluso sus enemigos, que cuando escribieron a Carlos V para comunicarselo, dijeron que no habia que alegrarse, "porque era un buen caballero, muy amado por todos".

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  5. Final Apasionante Madame. Tenía que ser así para este caballero.
    Fue considerado hasta con el enemigo. Y esa consideración, la demostraron sus mismo enemigos en el momento de su muerte.

    Saludos

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  6. ¿El último de los caballeros? Casi puede leerse como una ironía del destino su muerte por un arcabuzazo.
    Feliz tarde, Madame

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  7. Que historia mas apasionante, Madame.

    Este hombre sí era de honor, pues los hombres de honor nunca hacen mal a quien le hizo bien.

    Menuda consideración la de los españoles hacia Bayardo, se parece a la que tuvieron los ingleses con el Barón Rojo, no?

    Pásela bien.
    Bisous.

    Postdata: jamás me peinaré a la Amelie, pues jamás me peino.

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  8. Pues si encima no se peina usted, imaginese lo que sería llevar un corte de pelo a lo amelie y sin peinar. Un desastre, monsieur.

    En cualquier caso, monsieur le chevalier bayard es digno de ser imitado en todo excepto en el corte de pelo.

    Feliz tarde

    Bisous

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  9. El primer episodio me ha hecho recordar al caballero don Suero de Quiñones que defendió el puente del Orbigo. Bonito blog señora.

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  10. No cabe duda que Bayardo era todo un caballero, digno rival de otros, españoles bajo el mando de El Gran Capitán, con cualidades parecidas, con los que se enfrentó en Italia. Uno de ellos fue Diego García Paredes. Era conocido como “el Sansón de Extremadura”. Hombre de gran fuerza, dicen que en cierta ocasión desgarró de su pared una pila de agua bendita para acercarla a una dama, y que ésta pudiera mojar sus dedos con facilidad.
    Que Bayardo fue reconocido por sus rivales lo demuestra el siguiente hecho: el francés había hecho prisionero a un oficial español, Alonso de Sotomayor, al que trato con deferencia de caballero, y al que dejó en libertad tras el pago de un discreto rescate. Mas Sotomayor una vez libre criticó a Bayardo acusándole de maltrato durante su cautiverio. Bayardo le retó al saber esto y don Gonzalo Fernández de Córdoba obligó a su oficial a aceptar el reto, al que Sotomayor se negaba. Bayardo venció al español, con gran alegría de los suyos y sin pesar de los españoles, que vieron el hecho como de justicia.
    Muy interesantes sus artículos, que sigo con el máximo interés. Una historia de duelos y amor acabo de publicar en mi página, que si la lee, espero le distraiga.
    Saludos.

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  11. Es cierto, monsieur Peregrino. Recuerdo que tambien mencioné ese episodio en otra de mis entradas:

    http://themaskedlady.blogspot.com/2010/03/caballeros-andantes-justas-y-torneos.html

    Muchas gracias, monsieur, es usted muy amable.

    Buenas noches

    Bisous

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  12. Monsieur, caramba con el Sanson de Extremadura! Que rudeza en su galanteo! Si un caballero arranca la pila de agua bendita para ofrecermela, a mí me mata de miedo, se lo aseguro! Prefiero un poco mas de sutileza, aunque reconozco que la intencion del caballero fue buena.

    Muchas gracias, monsieur. Su entrada promete, pronto pasaré a verla.

    Buenas noches

    Bisous

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  13. Tal ves Bayardo se habria influenciado de las Termopilas en el paso angosto del rio Garellano madame
    Un heroe que se merece el celuloide y su final producto de un arma de largo alcanze (para esa epoca ) lo que afirma que nadie lo pudo vencer mano a mano
    Un abrazo y buenas noches

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  14. Aquí, no hay duda, cabe decir aquello de "Murió con las botas puestas". En el campo de batalla. Supongo que como él quería.

    Feliz viernes, madame.
    Besos.

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  15. Toda una historia épica la de este caballero. Me gustó especialmente -como buen cultivador de la heráldica- el detalle de las armas concedidas y su lema.

    Saludos, madame

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  16. Lo que me reconforta, monsieur Luther, es que aun haya quien vibra con estas hazañas caballerescas. Mientras sea así, esos principios no habran muerto, solo estaran adormecidos, a la espera de un hermoso despertar.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  17. Así es, madame, en cierto modo como él quería, porque fue en acción, aunque hubiera preferido otra arma, una lanza, una espada, pero no un disparo de arcabuz.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  18. Es verdad, monsieur. Ingenioso lo del puercoespin, pero venia muy a cuento de su defensa del puente.

    Feliz dia

    Bisous

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  19. De las más odiosas guerras, siempre surgen grandes caballeros, frase que se aplica al caballero Bayardo, aunque, como todos los soldados de su tiempo, era sanguinario, violento y amigo de la lucha. Aunque, bien es verdad, que con gestos como el suyo (defender a sus cuidadoras) su honor se elevaba por encima de los soldados de a pie, esos borrachos que llevaban a cabo todo tipo de tropelías.

    Besitos

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  20. No, él no era sanguinario ni mucho menos cruel. Lo que le enorgullecia cuando defendia un puente era poder salvarlo para los suyos, y no matar enemigos en el intento. No se complacia en el derramamiento indiscriminado de sangre. En realidad los caballeros como él llevaban un poco de civilizacion a las situaciones mas barbaras, como son las guerras. No creo que haya hoy en dia muchos caballeros con tantos miramientos cuando son puestos en situaciones similares. Demasiados horrores se ven en las guerras de hoy.

    Buenas noches, madame Carmen

    Bisous

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  21. Madame,
    Que valeroso caballero, era un gran guerrero y además piadoso con los vencidos y con las damas.
    Me apena que un hombre tan valeroso tuviese que vivir una vida tan belicosa, de batalla en batalla para encontrar finalmente la muerte.
    Un personaje muy interesante.
    Un beso.

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  22. Tenga usted en cuenta que no conocian otro modo de vida. El caballero era educado precisamente para eso, y en ello encontraban la gloria. El no hubiera querido morir de otro modo.

    Feliz fin de semana, madame

    Bisous

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  23. Me ha interesado mucho el tema, sí señora. Pero también me he fijado en el comentario que hace de llevar el pelo a lo Amelie pero sin peinar jajaja. Yo tenía una compañera que llegó un día diciendo que con el pelo que llevaba se había visto parecida a Pedro I el Cruel. desde entonces yo aludo siempre al "pelo histórico", que hace semejanzas con Cristóbal Colón, con Carlos II el hechizado...

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  24. Me honrra con su dedicación, se podría decir que fui su muso inspirador, jaja ;).
    Sin dudas que este personaje lo tenía todo, honor, valor y humildad. Creo que necesitariamos más Bayardos en los tiempos que corren. Muy pronto también le dedicare una entrada en mi blog, creo que se la merece.
    Lamento la demora en responder a su dedicación Dame, es que, como le he dicho en otro comentario, he estado demasido ocupado para dedicarle el timepo correspondiente a las cosas que me gusta.
    Un saludo
    Uriel

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  25. No me impresiona, la verdad. Has olvidado que, en el duelo de Barletta, Diego García de Paredes, herido de los combates anteriores, fue un demonio para los franceses, y que cuando los caballeros franceses (entre ellos Bayardo) pidieron terminar el combate debido a la venida de la noche, Paredes comenzó a lanzarles tan grandes piedras que hubieron de salir de espantados.

    En fin y en muchos aspectos, las hazañas de García de Paredes superan holgadamente los hechos de armas del tal Bayardo. Este simplemente era el ideal caballeresco que rondaba por las cortes, en forma de Amadises y demás...

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  26. Monsieur le duc, su punto de vista no deja de resultar original y, desde luego, muuuyyy español. Olé!

    Muchas gracias por su aportación, monsieur.

    Bisous

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  27. Es para que no se nos olvide a la flor y nata de la nobleza y caballería francesa humillada por los suelos de Ceriñola y Pavía.

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  28. Tal vez, monsieur le duc, resultaría interesante un artículo sobre la batalla de Pavía. El tema es suculento. Cuando tenga un poco más de tiempo, a ver si escribo algo al respecto.

    Feliz día, monsieur

    Bisous

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  29. Sin duda Bayardo era un enemigo respetable, aunque a los napolitanos no le tuvieran mucha simpatia. Y si fue vencido, junto con todo el ejercito frances. Pero creo que algunos deben leer más historia.
    Más noble era Don Gonzalo Fernández de Cordoba apodado por sus enemigos el Gran Capitan.

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  30. Sin duda alguna, monsieur Daniel. El Gran Capitán puede situarse entre los grandes héroes de la historia de España junto con el mítico Cid.

    Que disfrute de su puente

    Bisous

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  31. Siempre me han fascinado las escenas en las que el rival homenajea a quien les peleó bien, y de todas la historia de su muerte y los honores que le rindieron los españoles, al igual que aquellos cuando murió nuestro Gran Capitán.

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    1. Tiene mucho de romántico esa forma de homenajear al enemigo. Lástima que se haya perdido lo caballeresco.

      Feliz día

      Bisous

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  32. Una época donde un hecho de valentía había que superarlo con otro mayor aún. En los mismos puentes del Garellano, cuentan las Cronicas del Gran Capitan (S XVII), lo siguiente

    "Pues pidiendo Diego García de Paredes por el capitán general y otros capitanes para que allí se juntasen, que les quería hablar, según
    dicho es, y venidos allí todos, Diego García de Paredes les dijo:
    «Ya sabéis todos cómo el Gran Capitán Gonzalo Hernández y otros
    muchos y entre ellos yo habemos venido aquí por servir al Rey D. Fernando, nuestro señor, acerca de la conquista de este reino de Ñapóles, y vosotros como servidores del poderoso Rey Luis de Francia, para oponeros
    contra nosotros, y pues por esta razón aquí nos habemos juntado, bien será hacer prueba de nuestras personas».
    Y diciendo esto, con la espada de dos manos que tenía se metió
    entre ellos, y peleando como un bravo león, empezó de hacer tales pruebas de su perso-na, que nunca las hicieron mayores en su tiempo Héctor y Julio César, Alejandro Magno ni otros antiguos valerosos capitanes, parecien- do verdaderamente otro Horacio en su denuedo y animosidad.
    Los españoles que él había dejado aparte, viendo lo que pasaba, todos hechos una cuña arremetieron á la puente, así para
    socorrerle como para pelear con los franceses,
    los cuales, viendo venir á los españoles tan determinados á se meter por la puente, saliéronles al encuentro y mezclados con ellos comenzaron á pelear con mucha fortaleza, y como Diego García de Paredes estuviese tan encen-
    dido en ira, por lo que poco antes había pa-sado él y el Gran Capitán, hacía tanto de su persona, que sin duda ninguna si la otra gente española fuera igual en número con los franceses, aquel día se perdiera todo el campo
    francés.
    Y así se mostró tanto que con aquella gente que traía consigo entre muertos á golpe de espada y anegados en el río fueron aquel día más de quinientos franceses."

    CRONICA GENERAL. Cronicas del Gran Capitan Pags 213-214

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    1. Eran tiempos en los que el valor individual contaba mucho, y un solo caballero casi podía decantar el resultado de una batalla. Sus nombres no eran anónimos, y eran adornados con todos los ingredientes de la leyenda. Lástima que se hayan olvidado los ideales caballerescos.

      Muchas gracias por estas hermosas páginas, monsieur.

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)