miércoles, 8 de septiembre de 2010

Clamaban los liberales que la Reina no paría


María Cristina de Borbón

A los tres meses de morir Fernando VII, el 28 de diciembre de 1833, la joven viuda de sólo 27 años, María Cristina de Borbón, se rindió a la pasión que despertaba en el atractivo soldado del cuerpo de Guardias de Corps Agustín Fernando Muñoz, dos años menor que ella y de origen humilde. De hecho era tan pobre que cuentan que a veces se le tenía que retirar del servicio porque su traje estaba tan gastado que no resultaba digno que apareciera así en público. Su abuela paterna, Eugenia Funes, había sido nodriza de una de las hermanas del difunto rey, gracias a lo cual el joven guardia formaba parte de la escolta de María Cristina, y así fue como la reina se fijó en él.

—¿No os cansáis? —le preguntó en esa ocasión.

—En servicio de Vuestra Majestad no puedo cansarme nunca —respondió Fernando.

Una de sus nietas cuenta una romántica versión. Según este relato, un día en que salió de paseo en carroza por el Buen Retiro, el coche se metió en un bache y la reina se golpeó en la nariz. Al comenzar a sangrar, pidió un pañuelo a su dama de compañía, pero la señora no tenía uno a mano. Fernando, que cabalgaba gallardamente a su lado, se aproximó y le ofreció galantemente el suyo.

Sea como fuere, se trató de un flechazo, y apenas fallecido el rey ambos contrajeron matrimonio morganático y secreto. Sólo se informó al gobierno y a algunos allegados.

Agustín Fernando Muñoz

Como Isabel II, la hija habida de su matrimonio con Fernando VII, contaba apenas tres años, ella continuó ejerciendo la regencia hasta el 12 de octubre de 1840. Ese día, a las 8 de la tarde, leyó su renuncia ante la corte, el gobierno, el cuerpo diplomático y cuantas autoridades se encontraban reunidas en el palacio Cervelló de Valencia

María Cristina combinó la regencia con los embarazos. Trataba de disimularlos como podía. Sin embargo, no logró que éstos pasaran desapercibidos en los mentideros, por muchas precauciones que tomara, como reflejan las coplillas de la época:

Clamaban los liberales 
que la Reina no paría, 
¡y ha parido más Muñoces 
que liberales había!

El matrimonio fue muy feliz. Estaban enamorados, y Cristina dio a luz ocho hijos de Fernando: María de los Desamparados, María de los Milagros, Agustín María, Fernando María, María Cristina, Juan Bautista, Antonio de Padua y José María. Al conjunto de todos ellos el pueblo los apodó con sorna Los Muñoces, y el padre de todos ellos fue bautizado irónicamente como Fernando VIII.

A partir de su boda la popularidad de la regente cayó en picado, porque no era fácil ocultar su continuo estado de buena esperanza. De hecho, era muy normal oír en cualquier corrillo que “la regente es una dama casada en secreto y embarazada en público”.

María Cristina

Once años después de aquella boda, el 12 de octubre de 1844 volvieron a celebrarla, esta vez oficialmente, con el consentimiento de Isabel II. Meses antes él había sido nombrado Grande de España, y se constituyó para él el ducado de Riánsares.

Fernando llegó a acumular tantos títulos que en los últimos años de su vida, cuando ya le fallaba la memoria, no era capaz de recordarlos todos. Ya en el exilio junto a su esposa, Luis Felipe de Francia lo nombró duque de Montmorot y le concedió la Legión de Honor, que se sumaba al Toisón de Oro alcanzado tras su matrimonio oficial. Pero él nunca tuvo la ambición de ocuparse de asuntos políticos, y de hecho llegó a rechazar la corona de Ecuador, que le fue ofrecida por un grupo de notables de aquel país. Fue, sin embargo, promotor de diversas empresas por toda España, no siempre de modo escrupuloso, puesto que no vacilaban en hacer uso de la información privilegiada que poseían. El matrimonio se fue enriqueciendo progresivamente y de modo desmedido, recibiendo muchas críticas por ello.

Lo que no consiguió su hijastra Isabel II, pese a su generosidad en la concesión de ducados, condados y marquesados, fue reconocer a los hijos de ese matrimonio como Infantes de España, pues siempre topó con el muro infranqueable de sus gobiernos, que sistemáticamente se lo impidieron.

Agustín Fernando Muñoz

El matrimonio vivió feliz durante casi cuarenta años, hasta la muerte de Fernando tras una enfermedad el 13 de septiembre de 1873. Fue en Francia, en la villa que poseía María Cristina en Saint-Adresse, cerca de Le Havre, donde se encontraban pasando el verano. Cumpliendo los deseos que un día se comprometieron a respetar, su cuerpo fue trasladado a España para ser enterrado en uno de los dos sepulcros que habían mandado construir en la ermita de Nuestra Señora de Riánsares, cerca de Tarancón, lugar de nacimiento de Fernando. Allí habían construido un palacete donde solían pasar temporadas

El segundo de los sepulcros estaba reservado a María Cristina, pero a pesar de ser ese su deseo, cuando falleció, cinco años después, sus restos fueron conducidos al panteón real de El Escorial.


41 comentarios:

  1. Por lo menos, en cuestión de equilibrio amoroso, tuvo más suerte que su hija. Casada a la fuerza con el amanerado de su primo Francisco de Asís e insatisfecha siempre a pesar de la larga nómina de sus amantes, traicionada al final por alguno de ellos, como el general Serrano.
    Un saludo y espero que su ordenador se arregle con prontitud.

    ResponderEliminar
  2. Comparto con Cayetano lo de la fortuna de la reina madre, al menos ella en su segundo matrimonio fue feliz. No conocìa esta historia, el siglo XIX no es mi fuerte, aùn asì el retrato que muestra lo vì hace poco en el Palacio Real de Madrid y no supe indentificarlo, ahora puedo :)...quièn sabe què pasò con todos esos hijos pseudo-infantes?

    Saludos Madame.

    ResponderEliminar
  3. Es verdad. Por lo menos encontró el amor y pudo vivirlo durante 40 años, parece que correspondido.

    Pero bueno, la hija tampoco es que lo pasara mal, la verdad. Mucha pena no me da doña Isabel.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  4. Por supuesto conocía esta historia, pues usted ya conoce mis predilecciones, y aunque aficcionada a la corte británica no puedo nunca olvidar mi propia patria y sus personajes. ;D

    El romance me ha parecido siempre muy bello, aunque me duela que no se hubieran podido casar públicamente hasta 11 años más tarde, sin duda es lo que conlleva ser un personaje Real, la vida se debe al pueblo y al estricto protocolo. El detalle del pañuelo lo había oído, y sin duda muestra su lado más cortés y caballeroso. (Romántica que es una...la época lo incita jeje)

    La coplilla siempre me ha parecido muy simpática, aunque fuera creada con ánimo de sorna y escarnio, pero la verdad es que era un matrimonio de lo más prolífico.

    Curiosa la anécdota de que en su vejez el señor Fernando no recordara siquiera parte de sus títulos, de tantos como tenía.

    Al menos, y como mencionó el señor Cayetano, su vidaconyugal fue más placentera que la de su propia hija Isabel.

    Besos Madame (ainsss ese PC, amenácelo con un martillo haber si entra en razón ;D)

    ResponderEliminar
  5. Le confieso, monsieur, que detesto el reinado de Isabel II. Qué embrollo, por dios! Tampoco es precisamente mi epoca favorita. me gusta el ambientillo decimononico, eso sí. Fue un siglo muy bonito en ese aspecto. Pero los entresijos de la historia y la politica en tiempos de doña Isabel, para quien los quiera.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  6. Ay, madame, qué escena! Imposible no quedar prendadas de ese momento en que el apuesto guardia le ofrece su pañuelo, y despues lo besa apasionadamente al guardarlo en su chaqueta. Qué audacia!

    Madame, mi ordenador acabará conmigo. Funciona cuando quiere, y cuando estoy haciendo algo que necesitaría guardar, como tratar de subir una entrada al blog o redactar un texto, va y se me apaga. Acabaré con una crisis de ansiedad!
    No, y aun puede ser peor. Al menos ahora de vez en cuando funciona por un rato.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  7. Uno de los conquenses ilustres y desconocidos por casi todos mis paisanos excepto los taranconeros... claro está...

    El paraje de la ermita de Riánsares es muy bonito para una agradable tarde de merienda... es muy recomendable para todos aquellos que pasáis por allí desde Madrid a Valencia os diría q no perderíais el tiempo haciendo una paradita...

    Saludos...

    ResponderEliminar
  8. Pues se tendra en cuenta su recomendacion, monsieur. De paso veremos un lugar con mucha historia a la par que bonito.

    Feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar
  9. ¡Ah, un matrimonio feliz! Por lo menos tuvieron eso. Se ve que la ambición del Muñoz se ceñía al mundo empresarial y no a las coronas.
    A mi, sin embargo, me apasiona el XIX español!
    Suerte con el PC, Madame. Y haga una buena copia de seguridad antes de sacarlo de casa.

    ResponderEliminar
  10. En lo personal madame desde que la vi por primera vez, la reina en sus retratos me ha parecido una mujer bella y hermosa, debió ser difícil para ella ser la esposa de su propio tío, décadas más grande que ella misma, que bueno que encontró la felicidad con su Muñoz.

    Le envió un saludo madame y espero que los problemas de su PC se resuelvan de forma satisfactoria muy pronto, le envió un abrazo

    ResponderEliminar
  11. ¿Porqué los españoles sacamos pronto a coalición algún chascarrillo a la nobleza, sea de dentro o de fuera, motes, frases, canciones?
    No se nos perderá nunca ese sentido del humor, Madame.
    Me gustó su entrada.
    A bientot¡

    ResponderEliminar
  12. A mí me gusta el ambiente romantico e intelectual del XIX, pero el reinado de Isabel II era complicado de narices. Me marea solo pensar en ello, monsieur.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  13. Sí, pobre, la verdad es que tocarle en suerte Fernando VII y encima siendo ya carcamal, no podia ser plato de gusto. Menudo estómago tuvo que tener. En realidad se merecía encontrar un segundo esposo a su gusto.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  14. Ay monsieur, si usted supiera la de chascarrillos que había en Francia!
    En mi otro blog voy salpicando la narracion con alguno que otro de vez en cuando. En esa epoca se llevaban la palma los de Ana de Austria y Mazarino.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  15. Interesantísima la historia de estos amores, singulares, desde luego, tanto por la diferencia social como por el hecho de que duraran cuarenta años. Eso es realmente insólito.

    Quería señalarte que el palacio de Valencia donde renunció a la regencia se llama palacio de Cervelló. Actualmente, este palacio es propiedad municipal y alberga el archivo histórico municipal (el más antiguo de Europa) y tiene, además, en la planta noble, algunas salas que evocan su uso como residencia real. De hecho, allí está colocada una parte importante de la colección municipal de retratos reales relativos a la dinastía de los Borbones.

    Mucha paciencia, dame. Que se mejore el pc y besitos para tí.

    ResponderEliminar
  16. Ay perdon, madame, he escrito mal el nombre del palacio valenciano. Ahora mismo procedo a corregirlo. Muchisimas gracias por el aviso.

    La verdad, madame, que con este trasto hay que armarse de paciencia. Funciona cuando quiere, y en los peores momentos me deja colgada. A ver si tiene pronto arreglo.

    Buenas noches, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  17. Hola Madame:
    De guardia hoy, asi que vengo a la sombra de la madrugada ;D
    Esta parte de la histora de España la conozco más o menos bien. No tan detallada. Es la época de la independencia de Venezuela (en los años finales de Fernando VII) y la posterior negociación por parte de España y Venezuela para el reconcimiento por parte de España de la independencia.
    He de decirle que me contento por la regente. Posiblemente el Rey no la hizo tan feliz como su soldado. Por eso el amor no tiene fronteras.

    Saludos Madame

    ResponderEliminar
  18. Hola Madame....


    Muy buena vuestra publicacion, y creo que ambos acertamos en una cosa, yo tampoco soy muy devoto del reinado de Isabel II, mas bien a mi lo que me gusta del siglo XIX, es Francia la que fue de los Borbones, de los Bonaparte e incluso (en disputa) de los Orleans....


    Y que bien que la Reina Maria Cristina haya vivido muy feliz, a diferencia de su hija que fue obligada a contraer matrimonio con un primo suyo....


    Me despido Madame...
    Buena Tarde!

    ResponderEliminar
  19. "Le confieso, monsieur, que detesto el reinado de Isabel II. "

    Doy gracias a Dios porque aparecí ya en el exilio, de no ser así usted pronto dirá que me detesta a mi, jajaja.

    Pásela bien.
    Besos.

    ResponderEliminar
  20. QUE BONITA Y ROMÁNTICA, ES ESTA PARTE DE LA HISTORIA.
    VER FLORECER EL AMOR DE ESTA MANERA
    DA GUSTO MADAME.
    DEJO MI SALUDO PARA UD.

    ResponderEliminar
  21. Seguro, seguro que su primer esposo no la hacía nada feliz, pobre mujer. En mi opinion le tocó lo peor que le puede tocar a una en suerte, así que no me extraña que nada mas fallecer el rey, ella se agarrara a su soldado y no lo soltara.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  22. Ay, monsieur Hugo, en Francia es casi peor! Qué jaleos! Me gusta mucho tambien el ambiente de artistas e intelectuales, pero no los entresijos de la politica ni los reinados en sí.

    Su hija no fue feliz en su matrimonio, no. Pero como era la reina, hacía lo que quería y nadie le decía nada. Tal vez su pobre esposo se llevó la peor parte. No creo que él estuviera muy contento tampoco, dadas las circunstancias.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  23. Monsieur, por mucho que deteste el reinado de su esposa, nunca lo detestaría a usted. De haber sigo usted el monarca titular, otro gallo hubiera cantado.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  24. Un pequeño milagro, casi, dado lo dificil que era que una unión así pudiera llevarse a cabo y que encima saliera bien, por encima de todas las diferencias que tenderían a separarlo y de la inquina de cuantos les rodeaban.

    Feliz dia, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  25. Veo que me ha hecho usted caso, madame, pero no debería, jejeejej

    Me ha encantado la entrada, sobre todo porque está aderezada de los chascarrillos y chistes del pueblo, que siempre fue muy agudo. Más en el siglo XIX que en el XX, por supuesto.

    Lo que me pregunto yo es que haabrá pasado con los descendientes del matrimonio. ¿Saldrán cualquier día a vende rlos trapos sucios de sus abuelos en las revistas y programas del corazón y pidiendo derechos dinásticos? Pufffff, esperemos que no.

    Besitos

    ResponderEliminar
  26. ¡Qué historia tan bella! confieso que no la conocía. Me alegra que la reina fuese feliz en su segundo matrimonio, porque Fernando VII no debió de ser un gran marido que digamos. Este rey nunca me ha gustado.
    ¡Ocho hijos! vaya por Dios. Se nota que no tenían televisor, jaja.

    Un placer, madame.

    ResponderEliminar
  27. Qué romántico :-)
    Espero que lo del pc no sea nada. Besos

    ResponderEliminar
  28. Muy buena historia, y romántica sobre todo. Nos demuestra que el amor siempre llega, si sabemos esperarlo. Por cierto, cuantos y cuantas Marías que había en esa familia! he contado al menos unos 7! por suerte todos tenían al menos dos nombres, porque si no se hubiese complicado la labor de identificarlos.
    Un saludo ya espero que su pc se recupere pronto!
    Uriel

    ResponderEliminar
  29. Tuvo la futura Isabel II un mal ejemplo que seguir. Su madre, la María Cristina de Borbón de tu artículo, de talante liberal en lo político, y por tanto cierto contrapeso al absolutismo del rey Fernando, ejerció ese mismo talante en su vida amorosa. No fue lo único que se le reprochó, también sus negocios. Un presidente de gobierno la llamó, desde la publicación que dirigía, “El guirigay”, ilustre prostituta. Naturalmente no se lo perdonó. Pronto, reeditaré importado desde mi antiguo blog, con alguna nueva foto de mi última visita a Madrid, la novelesca salida de Cristina de España, durante la regencia de Espartero.
    Que interesantes, señora, su artículos. Da gusto leerlos.
    Beso su mano.

    ResponderEliminar
  30. hola,
    solo venia a contaros que publicare una historieta online al estilo novelesco, sobre temas de romance, amor, muerte, pasión, celos y triangulos amorosos, vamos, que ni una telenovela te da mas,
    solo espero que me sigais de cerca, y que tengáis paciencia
    no os arrepentireis
    :)
    http://arigatograciesmuchasgracias.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  31. hola,
    solo venia a contaros que publicare una historieta online al estilo novelesco, sobre temas de romance, amor, muerte, pasión, celos y triangulos amorosos, vamos, que ni una telenovela te da mas,
    solo espero que me sigais de cerca, y que tengáis paciencia
    no os arrepentireis
    :)
    http://arigatograciesmuchasgracias.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  32. Si Madame, en otra cosa acertamos, me gusta el ambiente de Francia, pero solo algunas cosas, por ejemplo, cuando un hermano de el Rey Luis XVI recupero el trono de sus ancestros,la etapa en la que reino la Emperatriz Eugenia, en fin....
    Pero creo que si hubiese vivido en aquellos tiempos, no me entrometeria en la politica de ambos paises ya que era un tanto peligroso pero en fin...


    Muy bueno vuestro blog Madame, hasta la vista, que este muy bien

    ResponderEliminar
  33. Madame, una historia interesante.

    Eran reyes sin vocación por el gobierno, sólo les importaba su propio ego, me parece.

    Mientras tanto perdían América ya que se fueron independizando todos los países que vamos por el Bicentenario de la emancipación.

    Bisous.

    ResponderEliminar
  34. La Dame Masquée...

    Difícil ocultar tamaña prole, madame. Y dada la mentalidad de la época, el casarse en secreto y dar muestras de preñez en público era lo más adecuado para que estuviese en todos los mentideros, corrillos y tertulias. La regente no debía tener buena fama, no, pero estaban muy enamorados, estaban felices, y al fin y al cabo es lo que realmente importaba...
    ¿qué no fueron reconocidos como Infantes de España? pues allá ellos, eso que se llevan...
    Y eso de que la enterrasen en el Escorial, tampoco me gustó nada. Su sitio estaba junto a su querido esposo...

    A sus pies

    Bisous

    ResponderEliminar
  35. Si, esta mujer si tuvo más suerte en el amor y se enamoró y fue correspondida. Le saludo nuevamente, Madame, y seguire visitando su delicado espacio. Bisous

    ResponderEliminar
  36. Como siempre muchísimas gracias por toda la información que compartes con nosotros, Diana.
    Mañana vuelvo a la rutina de nuevo, a ver que tal jeje.
    Mil besos y feliz semana!!

    ResponderEliminar
  37. lo de casada en secreto y embarazada en público es muy grande :)

    Como se la extraña, Madame. Bisous

    ResponderEliminar
  38. María Cristina terminó siendo conocida en círculos liberales decimonónicos como "la Señora de Muñoz". Un título muy frívolo que terminó por ocultar su decisiva participación en la perversión legal que llevó a la usurpación del Trono de las Españas por parte de su hija Isabel y a la tragedia de la guerra civil.

    Salud y Amistad

    ResponderEliminar
  39. Madame espero que sus problemas con el PC se arreglen lo antes posible, se extrañan sus textos.

    Besos

    ResponderEliminar
  40. Merci, muchas gracias a todos.
    Ya estoy de regreso, parece que con el problema solucionado.

    Poco a poco ire pasando a visitarles.

    Bisous

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)