El Caballero Bayardo
El Caballero Bayardo fue uno de los más grandes héroes de Francia. Su valor era tan proverbial que se lo conoce como “El caballero sin miedo y sin tacha”, o como “El buen caballero”. El Señor de Bayard se llamaba Pierre du Terrail, y había nacido hacia 1476 en Château Bayard, cerca de la ciudad de Grenoble.
Como procedía de una familia de guerreros del Delfinado que habían rendido extraordinarios servicios a su país durante la guerra de los Cien Años, no se esperaba de él otra cosa que no fuera elegir la profesión de las armas. Para ello el primer paso era convertirse en paje, y como tal entró a servir en la Casa del duque de Saboya.
Pierre ya apuntaba maneras desde el principio. Era guapo, alto, esbelto, de ojos y cabello negro, tez bronceada y perfil aguileño. Su carácter era alegre, generoso hasta el exceso —lo que hacía que siempre tuviera el bolsillo vacío—, sobresalía como jinete y en el manejo de la espada, y estaba, enfin, adornado con tantas cualidades que no tardó en hacerse amar por toda la corte.
Un día el duque, que iba a visitar al rey Carlos VIII, decidió que nada podría agradar más a su soberano que recibir como regalo a su paje. El rey, en efecto, quedó encantado con Bayardo y lo colocó en el palacio de su favorito Luis de Luxemburgo, Señor de Ligny.
Un día se celebró un torneo en honor del rey Carlos y de las damas de la corte. Según costumbre de la época, los hombres que deseaban luchar colgaban los escudos en los árboles próximos al lugar donde se celebraría el torneo, a modo de desafío. Aquel que deseara aceptar el reto, debía golpear el escudo con su lanza o espada. Claude de Vaudré, que era el campeón de Francia, colgó el suyo. Entre aquellos que lo golpearon se encontraba Pierre. Montjoy, el rey de armas, se rió de tamaña osadía cuando anotó su nombre entre los participantes en el torneo. Pero ¡ay!, no había razón para ello: finalmente fue él quien ganó el premio. Había conseguido derrotar al campeón.
En otra ocasión, cuando ya su fama hubo traspasado fronteras, fue él quien colgó su escudo, y 48 caballeros aceptaron el reto. Bayardo los derrotó uno a uno.
Pero también tuvo oportunidad de demostrar su valía en una verdadera guerra: el rey de Francia, Carlos VIII, invadió Italia, y los Estados italianos formaron una liga contra él. Los franceses ganaron la batalla en Fornovo, a pesar de que el ejército enemigo era mucho más numeroso. El campeón ese día fue nuevamente Bayardo. El enemigo había matado a dos de sus caballos, su espada se había partido y la cota de mallas estaba destrozada, pero a pesar de todo había logrado apoderarse del estandarte real de Nápoles. Allí mismo, sobre el campo de batalla, el rey le armó caballero.
Carlos VIII
Carlos VIII falleció al poco tiempo, pero el nuevo monarca, Luis XII, continuó la lucha en Italia. Cruzó los Alpes y capturó Milán, aunque la plaza fue pronto recuperada por los Sforza. Un día acampaban 300 hombres de Sforza junto a la ciudad cuando Bayardo, con sólo 50 de los suyos, los atacó. Tras una encarnizada lucha, los italianos huyeron al galope para refugiarse en el interior de las murallas. Bayardo, suponiendo que sus camaradas le seguían de cerca, partió en su persecución hasta el interior de la ciudad, blandiendo su espada desnuda y profiriendo su grito de guerra: “¡Francia!”. Al llegar a la plaza ante el palacio de los Sforza fue rodeado por el enemigo, reducido y hecho prisionero. Cuando Sforza se enteró, pidió que lo llevaran a su presencia para oír lo que tenía que decir. El duque, impresionado, le concedió la libertad sin pedir rescate alguno por él, y se ofreció, además, a concederle cualquier merced que le solicitara. Bayardo respondió con palabras de gratitud, pero sólo quiso reclamar su caballo y su armadura.
Algún tiempo después de este episodio combatió contra España en suelo italiano. Durante una escaramuza con un grupo de soldados españoles, Bayardo hizo prisionero al capitán Alonso de Sotomayor. El capitán, después de ser liberado a cambio de un rescate, acusó a Bayardo de no haberle tratado conforme a los usos de la caballería. El francés, indignado, negó la acusación y retó a Alonso a un combate a muerte en el que es español perdió la vida.
Luis XII
Sus camaradas, para adoptar represalias, propusieron que un grupo de 13 de sus caballeros se enfrentara a 13 franceses, armados con espada y hacha y dispuestos a luchar hasta la muerte. Bayardo aceptó, y el día del torneo los españoles llevaban clara ventaja, habiendo logrado desmontar con facilidad a 11 de los franceses, que, según las reglas, de ese modo no podían seguir luchando. Pero aún quedaban dos, y uno de ellos era Bayardo. Al final el combate quedó en tablas, porque cayó la noche y hubo que darlo por finalizado. El caballero había sido capaz de resistir durante horas contra una mayoría de contrincantes sin que lograran derribarlo.
Pero el episodio que más fama dio al caballero Bayardo llegó poco después a orillas del Garellano.
Continuará










que tio... parece un héroe de película...
ResponderSuprimirMadame, todo un hérose caballeresco, quizàs uno de los ùltimos, contemporàneo del mìtico Gran Capitàn...
ResponderSuprimirUn saludo.
A veces la realidad supera a la ficción. La vida de este valeroso caballero parece sacada de una película o de una novela de caballerías. Cuando los hombres arriesgan tanto su vida en peligrosos lances me hace pensar que además de héroes pueden tener alguna tuerca floja.
ResponderSuprimirUn saludo.
No se, puede ser que no le favoreciera el corte de pelo estilo paje per el caso es que yo no lo veo guapo ni atrctivo auqnue no dejo de admirar su valía.
ResponderSuprimirBuen día Madame.
Besitos
Que hombre madame, como para meterse con el.
ResponderSuprimirMadame,
ResponderSuprimirsupongo que las damas de la época suspirarían por una mirada de semejante héroe.
Feliz tarde. Queda disculpada.
¡Con un hombre como este en un ejército, sobran el resto de soldados! jajaja Digo yo que todas estas virtudes guerreras estarán un poco hinchadas por sus promocionadores. Esperaré en la ribera del Garellano a que aparezca tan gallardo y valiente caballero.
ResponderSuprimirUn saludo, madame
Muy interesante entrada y, sobretodo ¡bravo! por no olvidarse nunca de mencionare esos detalles didácticos que a mí tanto me gustan y de los que si duda aprendo. Me refiero, entre muchos otros, al de los escudos que colgaban en los árboles para anunciar que iban a combatir, y que golpeándolos con la espada o la lanza significaba que los retabas. Desde luego soy capaz de visualizar la escena y me encanta.
ResponderSuprimirLo que cuenta de este caballero es prodigioso,vence a 48 caballeros duelistas que se atreven a retarlo, se queda sin caballos, le recortan la espada, le destrozan la cota de malla y aún así sale victorioso de la Guerra. Entra él sólo dentro de las murallas persiguiendo al enemigo- en un descuido,eso sí-, y sobrevive.
Y dígame, ¿no existe ningún film con el que elogien su notable vida?
Espero impaciente conocer más de lo sucedido a orillas del Garellano, menudo caballero.
Besos
Un héroe medieval que me recordó a Ivanhoe de Scott.
ResponderSuprimirMe llama la atención la manera de retarse entre caballeros: Tocar su escudo. Hasta para eso eran galante.
Espero impaciente la continuación
Saludos Madame. He olvidado preguntarle por su espalda. Que siga mejor
Hola Diana!!
ResponderSuprimirCómo estás?? Espero que hayas disfrutado del descanso ;)
Parece que nos ha dejado un poco el calor por nuestra ciudad, la verdad no sé tú, pero yo ya estaba que no podía más jeje.
Gracias por pasarte por el blog y dejarnos un comentario lleno de optimismo! mil besos y feliz miércoles ;)
Creo que era un caballero de los pies a la cabeza, además de un consumado guerrero. Demostrando su valía, quedo encumbrado... Espero la continuación.
ResponderSuprimirUn beso y buenas noches
Madre mía, madame!! Si parece un super héroe de comic!! Era invencible!! :)
ResponderSuprimirBuen comienzo de mes.
Besos.
Los supera, monsieur. A ver quien da mas!
ResponderSuprimirFeliz dia
Bisous
Así es, monsieur. Eran los ultimos coletazos de la caballería, pero tuvieron un remate glorioso.
ResponderSuprimirFeliz dia
Bisous
jiji, es verdad, tanta temeridad resulta dificil de comprender, por mas que entonces estuviese de moda y fuese el comportamiento a imitar. Pero no todos podian.
ResponderSuprimirFeliz dia, monsieur
Bisous
Uy disculpenme, me acabo de dar cuenta de que estaba firmando desde el otro blog.
ResponderSuprimirBueno, madame Wendy, en realidad el retrato no es favorecedor. Casi ninguno de la epoca lo es, porque fijese usted en los otros. Ademas, pongale ese peinadito a Johnny Depp y vera cómo ni él esta guapo así.
Feliz dia, madame
Bisous
No era aconsejable, no. Menos mal que solía estar de buen humor, madame.
ResponderSuprimirFeliz dia
Bisous
Ya, pero era de los que estaban demasiado ocupados con torneos y batallitas. Qué cruz, madame!
ResponderSuprimirFeliz dia
Bisous
Hombre, me imagino que hayan tratado de idealizarlo, aunque la verdad que incluso por fuentes enemigas estan documentadas las hazañas del heroe.
ResponderSuprimirFeliz dia, monsieur
Bisous
Cómo sabía yo cuál era el detalle que más le gustaria, madame Akasha! A mi tambien me parecen encantadores esos detalles que nos acercan un poco mas a otros tiempos.
ResponderSuprimirNo conozco ninguna pelicula sobre él, pero desde luego saldría una estupenda novela de la vida del mítico bayardo.
Feliz dia, madame
Bisous
Pues es verdad, monsieur. Walter Scott captó perfectamente ese espiritu de la caballeria en su deliciosa Ivanhoe.
ResponderSuprimirGracias, monsieur Manuel, vamos mucho mejor.
Feliz dia
Bisous
Madame Noa, que sorpresa, cuanto tiempo desaparecida usted! Ultimamente solo encontraba a Amatista.
ResponderSuprimirMe alegra mucho su regreso, madame! Un saludo para ambas.
Bisous
Así es, monsieur Javier. No solo era un gran guerrero, sino un caballero de los pies a la cabeza. Siempre cumplia con los precptos de la caballeria, y por eso fue el caballero no solo sin miedo, sino tambien sin tacha: Le chevalier sans peur et sans reproche.
ResponderSuprimirFeliz dia, monsieur
Bisous
Totalmente, madame. Fue invencible durante toda su vida, pero ademas espejo de caballero.
ResponderSuprimirFeliz dia
Bisous
Historias de estos caballeros valientes y sin temor a nada ni a nadie debían de ser tratadas por el cine, pero no plagadas de efectos especiales, ni tampoco de héroes limpios y con gomina de los años 40, sino personas de carne y hueso, tal como eran.
ResponderSuprimirBesitos
Si, madame, creo que ahora se da demasiado protagonismo a los efectos especiales y muy poco a los guiones. Con este hombre podrían tener una buena historia, aunque ya digo que lo veo más para una novela.
ResponderSuprimirBuenas noches, madame
Bisous
Muy buena historia dame. Al parecer me ha ganado de mano ;). He estado investigando de este personaje desde que me comento de el en una entrada en mi blog, pero no he podido elaborar aun una entrada (por cuestiones de tiempo).
ResponderSuprimirLa verdad es que tuvo una vida muy interesante y agitada. Esperare con ansias la segunda parte.
Un Saludo y hasta pronto.
Uriel.
Pd: Por cierto, le he dedicado algunas entradas en mi blog, si quiere pásese por él haber si les resultan agradable :).
Ay, monsieur, lo siento! Ignoraba que estuviera preparando usted algo sobre el personaje.
ResponderSuprimirPrecisamente fue por aquel comentario que le hice por lo que me vino a la mente y decidí dedicarle una entrada.
Voy a ver, monsieur.
Buenas noches
Bisous
No hay problema, lo decia contento:). Por cierto, ha llegado usted muy rápido hablaba de una que acabo de terminar de editar (una de reyes). Dese otra vuelta, sino le molesta, por supuesto.
ResponderSuprimirUn Saludo.
Estaremos en presencia de un Aquiles galo madame ,que buena historia nos has traido hoy y esperaremos ansiosos la faena mas encumbrada de Bayardo a tu regreso
ResponderSuprimirUn abrazo y hasta mañana
Madame, puede ser el caballero más fiero de todos los tiempos, pero en ese retrato se parece a Amelie! menos mal que este usaba lanza y no cuchara, o si no me daría un paro cardiaco.
ResponderSuprimirPásela bien, muy bien.
Bisous.
Monsieur Uriel, hoy le toca a usted, como esta a punto de ver.
ResponderSuprimirFeliz dia, monsieur
Bisous
Muy buena definicion la suya con lo del Aquiles galo, monsieur Luther.
ResponderSuprimirFeliz dia
Bisous
Monsieur, a usted me gustaria a mi verlo con ese peinado de Amelie!
ResponderSuprimirClaro, jiji, es que a ver qué se cree: los caballeros de entonces lo tenian muy dificil, porque encima a los pintores parecia contratarlos el enemigo.
Feliz dia, monsieur
Bisous