De las numerosas hijas que había tenido el faraón Pepi II durante su larga vida, Nitocris era la más encantadora. Su hermosa piel de tinte claro era muy alabada, al igual que el tono de sus mejillas: “la bella de las mejillas de rosa”, se la llamaba.
Pepi II había fallecido en el año 2194 a. C. A su muerte fue entronizado su hijo Merenra II (también llamado Mentesufis), que se convirtió así en el sexto faraón de la dinastía VI de Egipto. El nuevo faraón se casó con su hermanastra Nitocris.
Suceder a su padre no era tarea fácil, tanto más puesto que las cosas no iban precisamente bien en el reino. El poder absoluto de los grandes faraones constructores de pirámides había sufrido serios ataques. Por un lado estaban los sacerdotes, que maniobraban para hacerse con la mayor parte del poder. Y luego había que tener en cuenta a los poderosos gobernadores de provincias. Entre todas esas personas que no buscaban más que su propio provecho y desdeñaban el de Egipto, el papel del joven soberano se adivinaba singularmente complicado, y su camino sembrado de mil emboscadas.
No pudo reinar durante mucho tiempo: al cabo de un año un complot llevaría a asesinar al faraón.
Nitocris comenzó entonces su reinado en solitario, tarea en la que se mostró muy capaz. Enviaba expediciones al lejano país de Pount en busca de oro, hacía buscar turquesas en el Sinaí y, según el sacerdote e historiador egipcio Manetón, que vivió en el siglo III a. C., terminó de construir la pirámide atribuida tradicionalmente a Micerino. Nitocris, “más valiente que todos los hombres de su época, la más bella de todas las mujeres”, con mano de hierro contenía a los poderosos, siempre dispuestos a la revuelta.
Las fuentes difieren con respecto a cuánto tiempo duró su reinado. Manetón dice que doce años, mientras que Eratóstenes lo reduce a 6 y los anales ramésidas a dos años, un mes y un día.
Durante todo ese tiempo en el corazón de la reina anidaba el rencor y el deseo de vengar la muerte de su esposo. Un día preparó una trampa para los culpables. Con el pretexto de celebrar la finalización de unas obras hechas en el Nilo, Nitocris ordenó construir en secreto en el sótano de su palacio una enorme sala que se conectaba con el río mediante un canal oculto. Cuando la obra estuvo terminada, ofreció una gran fiesta a la que en apariencia serían invitados los más fieles servidores del reino y del difunto rey. En realidad los convidados al banquete fueron todos aquellos que habían tomado parte en mayor o menor grado en el complot contra la vida de Merenra. Ninguno desconfió, puesto que había transcurrido ya algún tiempo y la reina no había dejado de mostrarles amabilidad. En el fondo, al ver el modo tan hábil de gobernar, todos debían de estaban convencidos de haberle rendido el mayor de los servicios al librarla de un esposo tan insignificante. ¿No era normal que les estuviera agradecida y los distinguiera entre todos?
Herodoto lo cuenta así lo que sucedió entonces:
“La mujer que fue reina tenía por nombre el de Nitocris, como la babilonia. Los sacerdotes contaron que para vengar a su hermano – que era el rey de Egipto, y que los egipcios mataron y le arrebataron la realeza -, hizo morir a gran cantidad de egipcios. Habiéndose hecho construir una sala subterránea muy espaciosa, y, diciendo que deseaba inaugurarla, pero, en su pensamiento, ella maquinaba otra cosa: dio un gran banquete al que invitó a todos los egipcios que sabía eran culpables de muerte; y, mientras festejaban, lanzó sobre ellos el agua de la corriente [del Nilo] a lo largo de un largo conducto secreto.
“Nada más que esto se cuenta de ella, excepto que, cuando hubo sido llevado a cabo, se arrojó a una habitación llena de brasas ardientes, para escapar de ese modo a la venganza.
Tras el suicidio de Nitocris la leyenda continuó: los árabes de Gizeh dicen que el espíritu de la reina habita en la menor de las tres pirámides, y que se aparece a mediodía o al ponerse el sol en forma de una hermosa mujer desnuda que enloquece de amor a los hombres que se acercan y después los mata. Sin embargo, esta parte de la leyenda se debe seguramente a que a veces se la confunde con la perversa Rhodophis.
Considerada la última faraón de la dinastía VI y primera gobernante femenina de Egipto, aparece mencionada por Herodoto, Estrabón, Eratóstenes y Julio el Africano. Pero los estudiosos están divididos en cuanto a si se trata de un personaje real o pertenece enteramente a la leyenda. No existen pruebas definitivas de la existencia de Nitocris. El Canon de Turín, después de una línea con el dato sobre Pepi II, sólo conserva un trozo con los signos de un año, que podría corresponder al reinado del faraón Menenra II. El siguiente nombre se ha perdido, por lo que no puede afirmarse que corresponda a Nitocris.
Pepi II había fallecido en el año 2194 a. C. A su muerte fue entronizado su hijo Merenra II (también llamado Mentesufis), que se convirtió así en el sexto faraón de la dinastía VI de Egipto. El nuevo faraón se casó con su hermanastra Nitocris.
Suceder a su padre no era tarea fácil, tanto más puesto que las cosas no iban precisamente bien en el reino. El poder absoluto de los grandes faraones constructores de pirámides había sufrido serios ataques. Por un lado estaban los sacerdotes, que maniobraban para hacerse con la mayor parte del poder. Y luego había que tener en cuenta a los poderosos gobernadores de provincias. Entre todas esas personas que no buscaban más que su propio provecho y desdeñaban el de Egipto, el papel del joven soberano se adivinaba singularmente complicado, y su camino sembrado de mil emboscadas.
No pudo reinar durante mucho tiempo: al cabo de un año un complot llevaría a asesinar al faraón.
Pirámide de Micerino
Nitocris comenzó entonces su reinado en solitario, tarea en la que se mostró muy capaz. Enviaba expediciones al lejano país de Pount en busca de oro, hacía buscar turquesas en el Sinaí y, según el sacerdote e historiador egipcio Manetón, que vivió en el siglo III a. C., terminó de construir la pirámide atribuida tradicionalmente a Micerino. Nitocris, “más valiente que todos los hombres de su época, la más bella de todas las mujeres”, con mano de hierro contenía a los poderosos, siempre dispuestos a la revuelta.
Las fuentes difieren con respecto a cuánto tiempo duró su reinado. Manetón dice que doce años, mientras que Eratóstenes lo reduce a 6 y los anales ramésidas a dos años, un mes y un día.
Durante todo ese tiempo en el corazón de la reina anidaba el rencor y el deseo de vengar la muerte de su esposo. Un día preparó una trampa para los culpables. Con el pretexto de celebrar la finalización de unas obras hechas en el Nilo, Nitocris ordenó construir en secreto en el sótano de su palacio una enorme sala que se conectaba con el río mediante un canal oculto. Cuando la obra estuvo terminada, ofreció una gran fiesta a la que en apariencia serían invitados los más fieles servidores del reino y del difunto rey. En realidad los convidados al banquete fueron todos aquellos que habían tomado parte en mayor o menor grado en el complot contra la vida de Merenra. Ninguno desconfió, puesto que había transcurrido ya algún tiempo y la reina no había dejado de mostrarles amabilidad. En el fondo, al ver el modo tan hábil de gobernar, todos debían de estaban convencidos de haberle rendido el mayor de los servicios al librarla de un esposo tan insignificante. ¿No era normal que les estuviera agradecida y los distinguiera entre todos?
“La mujer que fue reina tenía por nombre el de Nitocris, como la babilonia. Los sacerdotes contaron que para vengar a su hermano – que era el rey de Egipto, y que los egipcios mataron y le arrebataron la realeza -, hizo morir a gran cantidad de egipcios. Habiéndose hecho construir una sala subterránea muy espaciosa, y, diciendo que deseaba inaugurarla, pero, en su pensamiento, ella maquinaba otra cosa: dio un gran banquete al que invitó a todos los egipcios que sabía eran culpables de muerte; y, mientras festejaban, lanzó sobre ellos el agua de la corriente [del Nilo] a lo largo de un largo conducto secreto.
“Nada más que esto se cuenta de ella, excepto que, cuando hubo sido llevado a cabo, se arrojó a una habitación llena de brasas ardientes, para escapar de ese modo a la venganza.
Tras el suicidio de Nitocris la leyenda continuó: los árabes de Gizeh dicen que el espíritu de la reina habita en la menor de las tres pirámides, y que se aparece a mediodía o al ponerse el sol en forma de una hermosa mujer desnuda que enloquece de amor a los hombres que se acercan y después los mata. Sin embargo, esta parte de la leyenda se debe seguramente a que a veces se la confunde con la perversa Rhodophis.
Considerada la última faraón de la dinastía VI y primera gobernante femenina de Egipto, aparece mencionada por Herodoto, Estrabón, Eratóstenes y Julio el Africano. Pero los estudiosos están divididos en cuanto a si se trata de un personaje real o pertenece enteramente a la leyenda. No existen pruebas definitivas de la existencia de Nitocris. El Canon de Turín, después de una línea con el dato sobre Pepi II, sólo conserva un trozo con los signos de un año, que podría corresponder al reinado del faraón Menenra II. El siguiente nombre se ha perdido, por lo que no puede afirmarse que corresponda a Nitocris.








Que triste la historia de Nitocris. Debió de ser muy duro para ella vivir siempre con el deseo de venganza por la muerte de su marido.
ResponderSuprimirMucha sangre fría para cometer de todos los culpables. Debió ser maquinadora aunque tal vez con motivos.
Y por último valentía para arrojarse a las ascuas ardientes.
Me ha gustado mucho esta historia.
Un abrazo
Fría y calculadora tenía que ser, desde luego. Eso suponiendo que fuera algo mas que un relato de ficcion!
ResponderSuprimirFeliz tarde, madame
Bisous
Ya le había dicho a una amiga que prefiero mil veces ser marido de una reina que rey por mi cuenta, xD
ResponderSuprimirBienvenida de nuevo, querida Madame.
Au revoir!
la fiesta egipcia es tan peligrosa como el regalo griego.
ResponderSuprimiro sea que solo siguió reinado para vengar la muerte de su esposo? a decir verdad, un desperdicio, ya que hacía bien las cosas...
ResponderSuprimirY como se lesiono, Madame?
Que sutil es usted, monsieur Mathias!
ResponderSuprimirSupongo que su amiga captaría la indirecta, por supuesto.
Mañana o pasado le escribo, monsieur, y le cuento detenidamente mis desdichas.
Feliz tarde
Bisous
Así es, monsieur Gonzalo. No creo que yo acudiera a muchas fiestas de haber sido una antigua egipcia. Creo que sería mas bien casera.
ResponderSuprimirFeliz tarde
Bisous
Madame, me alegro de verla por aquí de nuevo. Espero que sus vacaciones le hayan ayudado a volver con renovadas energías.
ResponderSuprimirSaludos
Ha sido una entrada interesante para volver a inicarme de nuevo en sus lecturas Madame, me encanta que haya regresado, aunque ello suponga el fin de su merecido descanso.
ResponderSuprimirNos seguiremos leyendo
Besos
Madame que bien que vuelva usted a estar por aquí. Que ansias de venganza tendria es mujer para organizar todo eso...
ResponderSuprimirMuchos Besos
No es así, monsieur: vuelvo lesionada y con muchos planes frustrados. Tendré que tomarmelo con calma.
ResponderSuprimirBuenas noches
Bisous
Madame Akasha, me alegra encontrarla nuevamente. He extrañado su historia, pero por fin he podido desquitarme y ponerme al dia. Ha resultado muy agradable.
ResponderSuprimirBuenas noches
Bisous
Gracias, madame Gema. La verdad que la historia es muy rara, porque esperó mucho para vengarse. Pero bueno, se ve que era de las que piensan que la venganza se sirve en plato frio.
ResponderSuprimirBuenas noches
Bisous
Madame me da mucho gusto poder leerla de nuevo, esta historia es bastante triste como todo lo de Egipto, rodeado de misterio, por otro lado madame leyendo los comentarios, me parecio comprender que esta lesionada, espero que se reponga pronto su algo le ha sucedido durante su merecido descanso, le envio mis saludos y quedo a sus pies madame
ResponderSuprimirAsí es, monsieur. Me temo que la cosa irá para largo, pero bueno, por aquí estaremos con la frecuencia que podamos.
ResponderSuprimirBuenas noches
Bisous
Vaya historia...pobre mujer. Y de armas tomar, al parecer. Y yo que creía que ninguna superaba a Cleopatra...
ResponderSuprimirPor cierto, me han parecido super interesantes los nombres egipcios. Realmente raros algunos. Nunca había oído hablar de esta reina, gracias por ampliar mis conocimientos de historia, sean sucesos reales o leyendas.
Saludos madame, y bienvenida.
Gracias, madame. Ya ve que las mujeres egipcias eran un verdadero peligro.
ResponderSuprimirEncantada de regresar con ustedes.
Buenas noches
Bisous
¡Qué misterio, Madame!
ResponderSuprimir¿Existiría realmente Nitocris?
Existiera o no, es una historia realmente apasionante. En mi opinión, demasiado posible para ser una leyenda.
No sabe cuánto celebro tenerla de vuelta por estos mundos virtuales.
Espero que haya disfrutado muchísimo de su descanso.
Buenas noches, Madame.
Madame:
ResponderSuprimirEspero que siga mejor de su espalda.
Un poco de calor ayuda no mas de 10 minutos, cada 4 a 6 horas, además de los antiinflamatorios.
Triste historia nos trae hoy, aunque un mujer con guaramo como se dice en Venezuela.
Saludos
Monsieur Perikiyo, un enorme placer este reencuentro. Me alegra que no me haya olvidado durante mi ausencia.
ResponderSuprimirBuenas noches
Bisous
Muchas gracias, monsieur, por su consejo, que ya he estado siguiendo durante estos dias. Lamentablemente tendré que esperar mucho, sobre todo porque la lista de espera para la resonancia es de 5 meses, segun me han dicho en el hospital. Espero al menos que logren contener el dolor durante este tiempo.
ResponderSuprimirBuenas noches
Bisous
Madame, en primer lugar bienvenida de nuevo al bloguismo...espero que las vacaciones hallan ido bien...
ResponderSuprimir...una entrada superinteresante como siempre...yo he podido contemplar el Canón de Turín como podrá imaginar :)...el museo egipcio de esta ciudad es de los mejores, merece la pena solo por ello.
Saludos.
Lo tendremos en cuenta por si alguna vez visitamos Turin, monsieur, muchas gracias.
ResponderSuprimirUn placer regresar por aquí.
Buenas noches
Bisous
"LA VENGANZA ES UN PLATO QUE SE COME FRÍO".
ResponderSuprimirADEMAS DEL PLACER DE ESPERAR LAS OBRAS CON QUE LA LLEVARÍA, A CABO.
POR SU INTELIGENCIA MERECIÓ TENER MEJOR SUERTE, ME AGRADÓ LA HISTORIA
ESPERO QUERIDA AMIGA, RECUPERE SU BIENESTAR FÍSICO PRONTO, DEJO MI AFECTO PARA UD MADAME.
Eso es un guateque y lo demás son tonterías. Jejeje. ¡Qué tremenda la venganza! Parece todo salido de un película de acción trepidante.
ResponderSuprimirMe alegra su regreso por estos lares.
Un saludo.
Muchas gracias, madame. Lo de mi bienestar fisico va a tener que esperar un poco, pero bueno.
ResponderSuprimirFeliz dia
Bisous
Parecía una mujer extremadamente refinada, para tramar tal venganza.
ResponderSuprimirEncantada de volver por aqui, monsieur.
Feliz dia
Bisous
Uan digna antepasada en el trono de la taimada y astuta Cleopatra. No sé si esta mujer existíría realmente o no, pero da igual: su leyenda es hermosa, aunque plagada de venganzas.
ResponderSuprimirSe la echaba de menos por aquí, madame. ¿Qué tal el verano? Espero y deseo que muy bien.
Un abrazo
Madame,
ResponderSuprimirqué detalle que regrese a su blog y me brinde una entrada de mi tema favorito.
Un saludo.
Ay, madame, en realidad no llevamos nada bien el verano, pero bueno. Tiraremos del carro como podamos.
ResponderSuprimirFeliz tarde
Bisous
Pues me alegro de haberle acertado con el gusto, madame.
ResponderSuprimirFeliz tarde
Bisous
Hola Madame. Me alegra verla de vuelta! Aunque me entristece saber que tuvo algunos percances en sus vacaciones :(.
ResponderSuprimirLa historia que nos has traído hoy es fascinante. La verdad que esta vez la venganza fue un plato muy frio y bien calculado. Aunque me asombra su decisión de suicidarse luego. Una verdadera lastima.
Un Gran Saludo. Y que se mejore pronto de la lesión.
Uriel
Hola, monsieur. Un placer volverme a encontrar con usted.
ResponderSuprimirYa ve, mis vacaciones no estan siendo afortunadas, pero bueno, esperamos que al menos agosto venga mejor.
Buenas noches
Bisous