miércoles, 23 de junio de 2010

Madame Lafarge


Marie Fortunée Cappelle había nacido en 1816, hija de un capitán de la artillería imperial. Perdió a sus padres siendo una niña, y fue puesta bajo la custodia de una pariente que, ansiosa por librarse de la carga que eso suponía, se apresuró a concertar un matrimonio para ella a la primera oportunidad. El elegido fue Charles-Joseph Pouch Lafarge, un joven de 28 años y perteneciente a una familia honorable que se presentaba como poseedor de una fábrica, un horno de fundición y cuantiosos bienes que asegurarían el futuro de Marie.

El matrimonio, mera transacción comercial, se decidió en sólo 5 días y se celebró en París en agosto de 1839. Marie acepta, a pesar de que amaba a otro. Según testimonios posteriores, la joven hubo de padecer la brutalidad del esposo antes de que terminara la luna de miel, cuando, al no serle permitida la entrada en los aposentos de su esposa mientras ésta se bañaba, prorrumpió en juramentos groseros y amenazas.

Después se instalaron en el que sería su hogar, y todo parecía indicar que se habían reconciliado y tenían intención de pasar juntos una feliz vida matrimonial. Pero Marie no era feliz en el sombrío château de Le Glandier, un antiguo monasterio cartujo, una casa triste, fría, en la que ocupaba una austera habitación decorada con cinco sillas y empapelada de amarillo. Ella, acostumbrada a las delicadezas de París, se sintió la más desdichada de las criaturas. “Nada es tan triste como la decepción”, le escribió a una de sus amigas.

Cartuja de Le Glandier

Además de los recién casados residían en el château la madre y la hermana de Lafarge. Un empleado, Denis Barbier, resultaba una visita habitual por allí, y aparentemente era libre de recorrer el lugar sin restricción alguna.

Al cabo de poco tiempo madame Lafarge descubrió que tanto ella como su familia habían sido engañados con respecto a la posición económica del marido, quien en realidad no atravesaba por una situación precisamente brillante. Marie tuvo que entregarle su propia fortuna y escribir cartas dictadas por su esposo a algunos de sus amigos, pidiéndoles ayuda para encontrar los fondos con los que desarrollar un nuevo método para fundir el hierro que él afirmaba haber descubierto. Con esas cartas de presentación el hombre se dirigió a París en diciembre de 1839.  

Durante su ausencia la esposa se hizo retratar por una artista de Le Glandier y decidió enviarle el retrato a su marido. A tal efecto lo metió en una caja junto con algunos pasteles hechos por su madre y una afectuosa carta, y lo despachó todo hacia París. En la carta animaba a su esposo a comer un pastel durante la tarde del 18, el mismo día y hora en que harían lo mismo en Le Glandier.

El Pont Neuf de París en el siglo XIX

Monsieur Lafarge así lo hizo y cayó súbitamente enfermo, con cólicos y vómitos. Se vio obligado a regresar a casa, adonde llegó el 5 de enero de 1840. Marie compró arsénico para matar a las ratas que molestaban a su marido por la noche. La enfermedad de Lafarge se agravó hasta causarle la muerte nueve días más tarde. La madre y los amigos de monsieur Lafarge inmediatamente acusaron a Marie de haberlo envenenado con el Pastel que envió a París. Una prima del esposo declaró haberla visto echar unos polvos blancos en la sopa a él destinada, por todo lo cual Marie fue arrestada.

Al registrar la casa se encontraron unos diamantes que supuestamente habían sido robados por madame Lafarge a la vizcondesa de Léotaud antes de su matrimonio. Ella alegó que su amiga se las había entregado para que las vendiera, porque estaba siendo chantajeada por un antiguo amante. De nada sirvió su explicación, y fue acusada de robo y asesinato al mismo tiempo. El juicio comenzó el 9 de julio, y fue declarada culpable del robo.


En cuanto al más grave de los cargos, se había hecho una autopsia en la que se encontraron restos de arsénico, pero los expertos no pudieron dar respuestas concluyentes al tribunal. Hay que decir que durante el siglo XIX el arsénico fue el veneno más empleado por los criminales. Se podía obtener fácilmente a partir de los veneno para las ratas y era difícil de detectar porque sus síntomas se confunden con los del cólera, pero resulta que Mateo Orfila —médico español afincado en Francia y considerado por muchos como el padre de la toxicología moderna— estaba realizando una serie de conferencias en la Academia de Medicina de París sobre un método revolucionario para descubrir restos de arsénico. Con su aplicación obtuvieron un par de gotas, suficiente para que madame Lafarge fue condenada a cadena perpetua.

Sin embargo no todos los científicos estaban de acuerdo. El físico y activista político Fançois V. Raspail escribió unos panfletos incendiarios pidiendo la liberación de Madame Lafarge.

—Denme cualquier cosa, su propio sillón, y yo encontraré arsénico en él —decía.

Demostró que el test realizado era infalible sólo si los reactivos empleados estaban ellos mismos libres de arsénico, lo cual no había sido el caso. Llegaba demasiado tarde para dar testimonio en el juicio, pero aun así se empeñó en seguir adelante y finalmente, después de que Madame Lafarge llevara ya 12 años en prisión, consiguió que Napoleón III le concediera la libertad debido a su delicada salud. Pero Marie fallecía a consecuencia de una tuberculosis al cabo de pocos meses.

Mateo Orfila

En el Edinburgh Review apareció en 1842 un examen del caso desde un punto de vista legal. El autor afirmaba que la evidencia apuntaba hacia Denis Barbier como autor del crimen. Se demostró que el hombre era un falsificador y había colaborado con Lafarge en ciertas oscuras transacciones para ocultar la insolvencia de este último. Se sabía, además, que detestaba profundamente a Madame Lafarge, y que se encontraba en París cuando el caballero se puso enfermo. Además, de los 25.000 francos que la víctima había logrado recaudar entre los parientes de la esposa, sólo pudieron encontrarse 3.900 cuando regresó a Glandier. Según su propia declaración, Barbier estaba en posesión de una cantidad de arsénico, y fue el primero en dirigir las sospechas hacia la esposa del difunto.

Parece haber poca duda en realidad acerca de que Lafarge murió envenenado por arsénico; sin embargo nunca ha sido probado de modo concluyente quién fue el autor del crimen.

34 comentarios:

  1. Que historia tan terrible, Madame. Toda una vida hecha de desgracias e injusticias.

    Buenas noches. Bisous

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  2. En especial para monsieur Lafarge, en efecto, asesinado antes de cumplir los 30 años.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  3. La Dame Masquée...

    No tenía el gusto de conocer a esta señora mi estimada Madame. Esto de casarse por intereses y no por amor no sale bien nunca. ¡Imagínese¡ que el común de los mortales también se casa por amor y tampoco suele resultar, jiji. Y además de triste y vilipendiada, resulta que se la dieron con queso pues no era tan altanero como parecía. Habrá que darle el beneficio de la duda (pienso yo) hasta que no se demuestre lo contrario, y eso, me da la impresión de que no va a suceder...

    A sus pies.

    Bisous

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  4. Nadie debe extrañarse de la autoría del crimen por parte de esta mujer. Todo parece apuntar en su dirección. Aunque nada puede justificar un envenenamiento, la verdad es que la buena señora tenía motivos de sobra para mandar a freir espárragos al caballero. Y en aquella época no había "divorcio exprés".
    un saludo.

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  5. El beneficio es muy pequeño, pero habra que darselo, sí. A decir verdad, despojandola del romanticismo con el que despues la rodeó Dumas, pocas veces se habran encontrado tantas pruebas en contra de una persona como en este caso.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  6. Pues claro, una se casa por dinero estando enamorada de otro y despues de haber robado las joyas a una amiga, porque se ve que lo que primaba para ella era eso y quería mas, aunque ella no estaba mal situada economicamente. Y cuando descubre que no hay, entonces para que quiere al marido? Había que matarlo.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  7. Bueno, que se yo, según las leyes de la epoca tuvo mucha suerte. Monsieur Lafarge tuvo menos.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  8. Vaya historia, Madame, de nuevo volvemos al tema de las apariencias. No sé qué pensar con respecto a la implicación de Marie, la verdad. Por si a caso, si algún día viajo atrás en el tiempo y me la encuentro, procuraré no probar sus pasteles, jeje. Abrazos ;-)

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  9. Y no deje sus joyas a su alcance, tampoco! No vaya a ser que luego la meta a usted en un lio.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  10. Un asunto de lo más intrigante, madame, me encantan estas historias cargadas de misterio, nos hacen sentir un poco como los detectives del futuro.

    No sé qué pensar realmente de Madame Lafarge, puesto que es un asunto que todavía está un poco turbio, sin embargo y si era inocente resulta terrible que pasara tantos años en prisión y falleciera siendo culpable ante todo el mundo.

    Un placer leerla, como siempre, entre sus letras da gusto zambullirse en la historia.

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  11. Muchas gracias, madame. Por cierto que Alejandro Dumas tambien escribió sobre esta mujer. Aunque claro, ya se sabe que él tenia mucha imaginacion a la hora de hablar de personajes reales.

    Feliz tarde

    Bisous

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  12. No sé... me quedo con la sensación de una caterva de villanos. Cierto que el caballero -ni nadie- merecía morir envenenado; pero vaya grupo formaban todos, todos ellos -salvo, quizás, el médico.
    Saludos, Madame

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  13. Pobre mujer madame, lo que tubo que sufrir, primero casada con un hombre al que no amaba, y despues acusada de asesinato...

    Besos

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  14. Vidas difíciles la de ambos. Es muy triste morir envenanado con arsénico (la muerte de las ratas) y también lo es ser condenada y pasar doce años en aquellas prisiones por un crimen no cometido. En fin, así era la vida. Un saludo, madame.

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  15. Qué vida tan desdichada la de Marie. Y bueno, cuántos prejuicios: cuando hay veneno, siempre parece sospechosa la mujer. Un abrazo, querida amiga.

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  16. Un caso nuevo para un C.S.I. París, ¿no le parece? Ya que hay tres series con el mismo nombre podrían hacer una de casos históricos a ver qué salía. Ahora nos compadecemos de esta mujer, pero habrá muchas personas en el mismo caso que ella en pleno siglo XXI, encarcelados sin pruebas.

    Un besito

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  17. Esperemos, pues, que el medico no haya sido complice, monsieur!

    Feliz tarde

    Bisous

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  18. Sí, no resultó nada como ella esperaba. Se había casado por dinero y resulta que no había, y encima va a parar a un lugar de lo mas aburrido. Claro, no estaba dispuesta a pasar así el resto de su vida, seguramente.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  19. Y así sigue siendo en realidad, monsieur. Cuantos inocentes encerrados, y cuantas victimas mas inocentes aun sin hallarse al culpable. Nunca podremos saber cuantos errores ha cometido la justicia.

    Feliz tarde

    Bisous

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  20. Es verdad, madame, que el veneno es un metodo frecuentemente asociado a la mujer. Tal vez porque, al estar en inferioridad de fuerza fisica, no es dada a los crimenes violentos, y le es preciso recurrir a otras argucias en las que entra en juego mas el cerebro.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  21. Que buena idea sería la que usted apunta para una serie, madame. Intentar revisar viejos casos que a lo largo de la historia quedaron sin resolver. Juntar todas las piezas y proponer una solucion o dejar que el espectador saque sus conclusiones.

    Feliz tarde, madame Carmen

    Bisous

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  22. Vaya madame, que historia más terrible. No conocía al personaje, pero es una más de tantas en las que todo apunta a que fue ella la asesina, pero no hay certeza.
    En cualquier caso, no se andaban con bromas, si alguien sobraba estaba el arsénico.
    Buenas noches madame.
    Besos.

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  23. Pobre mujer ,enlazarce con alguien no correspondido ,descubrir con el tiempo que estaba en bancarrota y al final acusada del crimen ,lo que un simple divorcio hubiera evitado ...
    Por las dudas no comere mas pasteles en mis viajes de trabajo jejeje
    Un abrazo madame y buenas noches

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  24. Así es, madame. Yo tambien creo que fue ella. Hay que tener mucho cuidado con los pasteles! El mas inofensivo puede venir envenenado.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  25. Yo tambien lo creo, madame.

    Feliz tarde

    Bisous

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  26. En aquella epoca lo del divorcio era demasiado escandaloso. Se ve que a veces resultaba preferible un crimen a un escandalo, si se contaba con que no sería descubierto :)

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  27. Pobrecilla que triste vida tuvo, fué objeto de transacción conercial y se convirtió en la victima facil quien cargarle el asesinato.
    Muchos besos.

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  28. mientras más disfruto de la historia en gran parte por usted y sus lindisimos relatos, más llego a la conclusión de cuantas semejanzas hay con las intrigas,los robos,asesinatos,amores clandestinos y otras miserias humanas de ayer y lo que pasá hoy, se ve como el ser humano repite conductas a lo largo de la historia.
    un beso y exelente como siempre.

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  29. Hola Madame!! cuantas injusticias, pobrecilla, realmente eran como para perder la cabeza!

    Saludos y bisous.

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  30. Entonces usted es de los que opinan que es inocente, al parecer. Bueno, cabe la posibilidad, por que no?

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  31. En efecto. Me temo que el crimen es tan antiguo como la vida misma. Los comportamientos se repiten una y otra vez.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  32. No se si perdio la cabeza o si actuo con gran frialdad. La incognita permanecera para siempre, me temo.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)