En una carta del príncipe de Mónaco al marqués de Torcy encontramos la siguiente descripción de Isabel de Farnesio en 1714, la época en la que estaba prometida al rey Felipe V de España: “No es ni alta ni baja. Tiene una talla que me parece bien proporcionada. Su cara es más bien larga que ovalada, llevando en ella señales de viruela, y no sólo señales, sino algunas cicatrices, especie de costuras. No es, sin embargo, desagradable su rostro. Los defectos se compensan con la gracia infinita que hay en el conjunto de su cabeza, noblemente plateada, y aun más en sus ojos, que sin ser grandes aparecen en todo momento brillantes y expresivos. La boca es bastante grande. Por ella deja ver, cuando ríe, unos dientes muy bonitos, y siempre muestra una de las más amables sonrisas que yo he visto. No es éste sólo el atractivo de su boca: sale de ella una voz encantadora y continuas expresiones llenas de exquisita cortesía… Ama apasionadamente la música, la conoce de manera perfecta y toca, en forma acabada, el clavicordio. Pero canta poco, porque como ella misma me ha hecho el honor de decirme, la voce era troppo debile… A los demás talentos une el de pintar muy bien. Creo que tendría bastante ingenio para copiar del natural, y para la caricatura, si la intentase. Parece de humor alegre. Le gusta —según me cuentan— montar a caballo, y dicen que lo lleva a cabo con atrevimiento. Es la caza uno de sus más intensos placeres, y me han asegurado que tira bastante bien sobre las aves de vuelo duro…”
Menos amable se muestra la Princesa de los Ursinos en una carta a Madame de Maintenon por la misma época: “Todos convienen en las buenas cualidades de esta princesa. Pero se opina de varios modos sobre su belleza y, fundándose en su extrema delgadez, sobre su salud. La representan como muy marcara por la viruela. Son dos defectos en extremo desagradables, y pueden tener tristes consecuencias, uno de ellos, en un lugar en que el aire es detestable para el pecho”.
Isabel de Farnesio
"Se trata de una buena muchacha de veintidós años, feúcha, insignificante, que se atiborra de mantequilla y de queso parmesano y que jamás ha oído hablar de nada que no sea coser o bordar", dijo de ella Alberoni. Pero esta mujer, que según él “fue criada en un granero de palacio”, tenía estilo real, innato en ella y que cuidó con una educación esmerada, y ello a pesar de que, curiosamente, algunos la tildaron de inculta. Hablaba latín y francés, y podía expresarse hasta en 7 idiomas. Edward Armstrong dice de ella que sus “gestos y ademanes tienen verdadera prestancia real, no sentida por las circunstancias, sino nacida de su espíritu, pleno de delicadeza y armonía”. Durante sus años de infancia y adolescencia ella misma se consideraba con merecimientos dignos de destinos más altos.
Desde antes de negociarse sus esponsales sabía a qué atenerse con respecto a su esposo, y también en relación a cuantos se movían en el ambiente del que el rey se rodeaba en Madrid. Era sagaz, y su conciencia del deber, que tuvo desde que era niña, le valió para adaptarse a las circunstancias. Isabel descubrió pronto que se podía dominar a su marido a través del lecho, y no dudó en utilizar e incluso abusar de tal arma, hasta el punto de que se la llegó a acusar de suministrarle al rey brebajes afrodisíacos.
La familia de Felipe V
Tenía un fuerte carácter. De ella emanaba autoridad incluso ante su madre, que la tenía horas y horas dedicada a las labores de aguja y bordados. Además de su pasión por la música es de destacar la que le inspiraba el baile, el teatro y la pintura. Desde que tenía 11 años recibió clases del pintor de corte Pietro Antonio Avanzini. Se interesó por la cultura durante toda su vida, y fue coleccionista de arte. Llegó a poseer una importante colección de más de 900 cuadros, numerosas esculturas, abanicos, tabaqueras y porcelanas. A Isabel le gustaba adornarse con profusión de joyas, pieles, encajes y lazos, y ponerse todo aquello que estuviera a la moda.
Se sentía orgullosa de haber sido madre 7 veces: se jactaba de que a ella no podrían hacerle el mismo reproche que a la viuda del último rey de la Casa de Austria, de la cual se decía que había dejado el trono tan virgen como llegara a él. Ambiciosa como era, una vez reina dedicó buena parte de su tiempo y energías a conseguir para sus hijos un brillante porvenir, si bien no fue una madre cariñosa. Y, desde luego, para con los hijos del anterior matrimonio del rey nunca mostró el menor afecto, pues los veía como un obstáculo para los suyos.









No sé si feúcha o guapita, lo que sí sé es que era una lagartona que supo arreglárselas bien para controlar al, admitámoslo, loco Felipe de Anjou, al que llaman V
ResponderSuprimirSaludos, madame
lo que no se puede discutir es que fué una mujer muy hábil, y muy sensual tambien.
ResponderSuprimirinteresante como siempre Madame.
La catalogan como poco agraciada físcamente, más yo remitiéndome a las imágenes que usted nos muestra ( sobretodo la segunda) no la veo tan esperpéntica.Más bien parece bastante agradable a la vista, hay que tener en cuenta los diferentes conceptos de belleza de las distintas épocas.
ResponderSuprimirEs de admirar su habilidad para engatusar al rey y hacer valer sus deseos, la cama puede resultar un campo de batalla como otro cualquiera, sólo hay que saber mover la pieza adecuada en el momento justo jeje
Saludos
No se le puede negar que miró por sus propios intereses.
ResponderSuprimirMuchos Besos
No es una reina que me caiga muy bine madame, pero es indudable que supo ser astuta y atrevida, además sus hijos fueron lo que ella queria, importantes principes en Italia.
ResponderSuprimirLe envio un abrazo madame y quedo a sus pies
Hola Dame masquè!! En todos los tiempos se hablò y se habla de las personas que se destacan. No es de extrañar que la vieran feucha o con marcas de viruela. Lo que no se puede dudar era de su inteligencia y sensualidad.
ResponderSuprimirFeliz tarde Madame!!
Bisousssssss
Y menos mal que habia alguien ahi para controlarlo, monsieur! No se que hubiera sido si no.
ResponderSuprimirBuenas noches
Bisous
Yo no es que la perciba como muy sensual. Ella utilizaba lo que se demostraba eficaz, simplemente. Pero estoy segura de que muchas veces tuvo que tragarselo como una desagradable medicina, y no debia de ser para menos.
ResponderSuprimirBuenas noches, madame
Bisous
Así es. No debía de ser hermosa, no, debido sobre todo a esa viruela que tantos estragos causaba en la epoca. Pero inteligente y con caracter mucho.
ResponderSuprimirBuenas noches, madame Akasha
bisous
Eso sí. Acomodó muy bien a todos sus hijos, y luego el destino los favoreció tambien.
ResponderSuprimirBuenas noches, madame
Bisous
A mi tampoco me cae muy bien, pero hay que reconocerle sus meritos. Ser la esposa de Felipe en esa etapa de la vida del rey no pudo ser precisamente plato de gusto, ni aunque precisamente esas circunstancias le dieran a ella mas poder.
ResponderSuprimirBuenas noches, monsieur
Bisous
En realidad no era hermosa, no, pero ni falta que le hacia. Sabía desenvolverse perfectamente sin recurrir a su belleza.
ResponderSuprimirBuenas noches, madame
Bisous
No parece muy bella ni muy simpática pero si más lista que el hambre y extremadamente culta. Lo de los siete idiomas es una proeza. Es un personaje muy interesante.
ResponderSuprimirGracias, Madame. Buenas noches.
Madame, tengo un regalo para ti!
ResponderSuprimirSaludos
Mucha razón tiene, Madame, cuando dice que fue despreciativa con los hijastros. A Fernando VI, el que aullaba como un lobo melancólico por el Palacio de la Granja, no lo podía ni ver. Estaba deseando que la palmara para que ocupara el trono su hijo Carlos. El que luego será Carlos III.
ResponderSuprimirUn saludo.
Un gran personaje: supo jugar sus cartas y tampoco le faltó la pizca de suerte necesaria. Logró la mayor parte de sus aobjetivos.
ResponderSuprimirFeliz día, Madame
No, simpatica tampoco era, no.
ResponderSuprimirYo creo que es una de las reinas que mas antipatia desprende, pero bueno, tampoco era para estar alegre como unas pascuas.
Feliz dia, madame
Bisous
Muchas gracias, monsieur Mathias, ahora mismo voy.
ResponderSuprimirFeliz dia
Bisous
Sí, y claro, es natural que deseara lo mejor para sus propios hijos, pero parece que ella se excedia.
ResponderSuprimirFeliz dia, monsieur
Bisous
Así es, monsieur. Al menos en esa parte tuvo suerte, ya que parecía imposible que, dadas las circunstancias, lograra ver a un hijo suyo en el trono.
ResponderSuprimirFeliz dia
Bisous
Todo un carácter la señora ... si vais por la Granja fijaros en que los cuadros están marcados para distinguir los suyos de los del rey... En Aranjuez, donde vivo, el centro cultural se llama Isabel de Farnesio por que ocupan el edificio de lo que fueron sus caballerizas...
ResponderSuprimirMadame,
ResponderSuprimiruna mujer lista que supo hacer camino a sus hijos y dejarles tronos y títulos...
Feliz tarde.
CUANTA CONTROVERSIA ALREDEDOR DE ESTA DAMA, VEO QUE EN LA HISTORIA NO PASÓ DESAPERCIBIDA
ResponderSuprimirME GUSTA, DEFIENDE SU SANGRE, Y PROLE..
CARIÑOS MADAME
Madame ... donde esté mi Saboyana ... aunque reconozco que la Farnesio es un personaje muy fuerte y con mucho carisma, una mujer astuta, calculadora, que supo ganarse la voluntad del rey y tener la suerte de su lado, sus hijastros fueron desapareciendo dejando el camino libre a sus cachorros. Una gran figura de nuestra historia que normalmente despierta más antipatía que afecto.
ResponderSuprimirbesitos
Monsieur, vaya un lugar bonito para vivir.
ResponderSuprimirNo esta nada mal, no.
Buenas noches
Bisous
Y la suerte que tuvo de que la competencia no tuviera hijos!
ResponderSuprimirBuenas noches, madame
Bisous
No pasó desapercibida, no. Ella tuvo el control cuando su esposo sufrió graves problemas mentales.
ResponderSuprimirBuenas noches, madame
Bisous
Ya lo creo, y ademas el contraste fue mas notable por haber llegado detras de la saboyana precisamente, tan querida como fue. Eran bien distintas ambas, y realmente Isabel no se hizo nada simpatica.
ResponderSuprimirBuenas noches, madame
Bisous
Madame, lo que más me ha llamado la atención es la diferencia entre las dos descripciones. La del príncipe compensa los "defectos" físicos ensalzando las cualidades, y la de la princesa se ceba en el físico teniendo un tono que me resulta muy despectivo.
ResponderSuprimirEn cualquier caso no era muy agraciada para su época, pero lo compensó con la ambición.
Buenas noches, madame.
Besos.