jueves, 6 de mayo de 2010

Isabel de Portugal, Duquesa de Borgoña


La duquesa de Borgoña, Isabel de Portugal, procedía de la Casa de Lancaster por su madre, y de Avís por su padre, Juan I. Tenía algo de la grandeza de unos y de la austeridad de los otros.

Había nacido en 1397 y falleció en Dijon el 17 de diciembre de 1471. Cuando contaba 18 años se entablaron negociaciones para casarla con Enrique V de Inglaterra, pero el asunto no llegó a buen puerto. Después de eso, durante los siguientes 13 años no recibió ninguna otra propuesta matrimonial.

1415 fue también el año de la muerte de su madre, Felipa, a quien había estado tan unida. Isabel pasó algún tiempo retirada de la corte en sus propios aposentos, en compañía de sus damas y entregada a las labores de aguja y al canto, para el que mostraba cierta aptitud.

Isabel presentada por su patrona Isabel de Hungría - Petrus Christus

Cuando contrajo matrimonio con Felipe el Bueno de Borgoña estaba a punto de cumplir 33 años. Había recibido una educación de reina en la corte de Lisboa: estudió matemáticas y hablaba varios idiomas, en especial latín, francés, inglés e italiano, además de recibir la misma instrucción que sus hermanos en cuestiones políticas. Con ellos también montaba a caballo y cazaba como uno más. Cuando se casó era una mujer de madurez intelectual que podía dialogar con su marido de igual a igual. La asociación de ambas cabezas políticas fue muy útil a Borgoña.

El duque de Borgoña, apenas unos meses mayor que ella, ya había estado casado dos veces, pero como no había conseguido descendencia se veía obligado a buscar una tercera esposa. Considerado Portugal como la mejor opción, hacia allá se embarcó Isabel. Arribó enferma a Sluys después de un viaje infernal de 11 semanas y tras haberse perdido varios de los barcos y buena parte de su ajuar nupcial. Después de la demora producida por todo ello, El 7 de enero de 1430 pudo por fin celebrarse el matrimonio.


Los cronistas apenas hablan de su apariencia. Posiblemente no fuera hermosa, porque no aparece ningún elogio que refleje el menor asomo de admiración, y sólo cuentan el rigor y la pureza de sus costumbres. “Noble y santa dama, santa cristiana y devota, casta y muy limosnera”. La única excepción a esto fue una maledicencia que se hizo circular en la población de Dinant, enemiga durante sus luchas contra su esposo. La invención, que hirió en lo vivo a la austera duquesa, decía que su hijo el conde de Charolais era un hijo adulterino habido con el obispo de Lieja. Esto provocó la cólera del duque y le valió a la ciudad su total destrucción.

Parece que la duquesa conoció a Juana de Arco la víspera de su entrega a Inglaterra. Eso fue antes de que Isabel diera a luz un hijo en Dijon, Carlos, el único que sobreviviría a la infancia. Al poco tiempo alcanzó un feliz acuerdo con el duque de Borbón a propósito del vasallaje que éste debía a Borgoña por algunas de sus tierras. Desde ese momento desempeñó un papel de primer orden en la diplomacia borgoñona. A partir de entonces se desvive por todo, se desplaza, estudia los asuntos y recibe numerosas audiencias. Puede decirse que reina, pero es extremadamente fiel a las decisiones de su esposo, incluso en aquellos casos en los que no coinciden con sus propias ideas.


La Gran Señora, título por el que se conocía a la duquesa de Borgoña, estuvo, en efecto, estrechamente ligada a la gestión política del ducado. Era una mujer muy refinada y gustaba de rodearse de artistas y poetas; fundó numerosos colegios y fue una notable mecenas, pero durante los últimos años de su vida abandonó a su esposo para retirarse a un convento en el que ejercía la caridad cuidando a los enfermos, “les lavaba y cuidaba sus llagas sin rechazar ninguna, los vestía de paño que mandaba hacer, les daba dinero y comida y los servía como una pobre mujer, de tal modo que de todas partes acudían los pobres y los enfermos”.

Las infidelidades sin discreción del duque y su vida cínicamente licenciosa no podían agradar a Isabel, y habían ido abriendo una brecha insalvable que terminó con su partida al convento. Él no tenía una favorita, sino una asombrosa cantidad de amantes que lo llenaban de bastardos. Además flirteaba con las damas de la corte, y en ocasiones las subía a su caballo mientras participaba en algún desfile. La duquesa era incapaz de asumirlo. Los cronistas, tanto La Marche como Chastellain, hablan de “celos que durante mucho tiempo le tuvo a su marido”.


Pero nada de eso pudo quebrantar en ella su sentido del deber. A cada enfermedad del duque sale de su retiro y acude a su cabecera. Felipe se puso enfermo en junio de 1458, durante un partido de pelota, con fiebre alta hasta el punto de temerse por su vida. La dama abandonó el convento, “se hincó de rodillas ante él, lloró y se lamentó del mal y se interesó mucho por su curación”. Lo mismo sucederá en cada ocasión política, cuando la razón de Estado requiera su presencia.

Como madre, ella fue la educadora de su hijo. Lo moldeó a su imagen, y en abierta oposición al carácter de su padre. Ella le inculcó la austeridad de costumbres y el sentido del deber. A pesar de su actividad política lo tuvo siempre a su lado, se ocupó de él y siguió de cerca su educación.

30 comentarios:

  1. Umm, no sé Madame, quizá esté equivocada, pero la historia de hoy me recuerda mucho a la de Juana la Loca y Felipe el Hermoso... los celos de ella, las infidelidades de él, la muerte de éste... Eso sí, me quiere sonar, que Juana, era bastante agraciada físicamente. Un placer leeros, como siempre.

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  2. Uy, jeje, lo de escribir deprisa, quería decir que la enfermedad de él tras un partido de pelota, me recuerda mucho a la muerte de Felipe el Hermoso, perdón, por el despiste, Madame.

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  3. Sí, es verdad, madame, tienen muchos puntos en comun. Ademas el duque era el bisabuelo de Felipe el Hermoso :)

    Pero las dos diferencias principales fue que este otro Felipe se recuperó y que su esposa siempre mantuvo una admirable cordura.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  4. Independientemente de la eterna cuestión, es decir, si había o no había amor, está claro que algunos no reciben la misma moneda con la que pagan. El duque era un libertino con esas infidelidades constantes y su mujer pagaba el engaño con el sacrificio hacia los demás y acudiendo a su esposo si éste enfermaba. No creo que le amara, pero tenía asumida cuál era su obligación como esposa.
    Un saludo.

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  5. Yo creo que ella sí lo amó mucho, y tenía unos celos terribles, lo que hacia doblemente dificil de soportar la situacion.
    Le pasó como a otras señoras que llegaban al matrimonio a una edad en la que ya pensaban que tendrían que vivir el resto de su vida en soledad y sin amor, y dio rienda suelta a sus ansias de amar largamente reprimidas. A María Tudor le ocurrió algo así. Ademas el duque de Borgoña parece que era un hombre al que a las mujeres les resultaba muy facil amar.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  6. Se casó muy tarde la mujer...

    Sin duda una mujer muy culta e instruida, de las que no abundaban en la época.

    Lástima que esos celos no la dejasen vivir tranquila...

    Un saludo, madame!

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  7. Sí, pobre, en eso no tuvo suerte.
    Pero Isabel le vino muy bien al duque y a Borgoña.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  8. Sin duda una gran senora madame, ella fue la encragada como bien dice de formar a Carlos el Temerari en su austeridad, ancestro de la Casa de Austria como padre que fue de Maria, esposa de Maximiliano I.

    Un saludo.

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  9. Asi es, monsieur, madre de Carlos el Temerario, sobre el que nos encontramos preparando algo en la actualidad. Y por tanto bisabuela de Felipe el Hermoso, origen de la Casa de Austria en España.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  10. bella historia, imagino las ropas, la humedad enlos castillo, el temor de los vasallos.

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  11. Uno de los castillos del duque de Borgoña era el de Hesdin, especie de parque tematico de la epoca al que ya dedicamos en su dia una entrada. Había trampas y bromas para los visitantes por todas partes.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  12. Tubo que ser una mujer muy inteligente y culta y se nota que estubo muy enamorada del duque madame.

    Besos

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  13. Una verdadera Gran Señora de las que bien se podría decir aquello de que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
    Me impresiona leer que se atreviesen los de Dinant a acusar a la duquesa de adulterio. No me extraña que arrasasen la ciudad.

    Saludos madame

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  14. Una gran dama y con la cabeza bien amueblada. ¡Y tuvo ocasiones para demostrarlo!
    Buenas noches, Madame

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  15. Hola Madame:

    Una Dama consciente de su papel, que quizás estaba por encima de sus propios sentimientos.

    Interesante biografía, como siempre Madame.

    Saludos

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  16. LA DAMA EN CUESTIÓN, NO DEBE HABER SIDO AGRACIADA, LA FALTA DE COMENTARIOS SOBRE SU ASPECTO, LA EXCESIVA DEDICACIÓN AL ESTUDIO, DEBIERON OCULTAR CIERTO COMPLEJO.
    LOS CELOS SON PRUEBA DE SU INSEGURIDAD EN EL AMOR, MAS QUE PIADOSA, DIRÍA QUE SE OCULTABA DEL MUNDO.
    QUERIDA MADAME, MI COMENTARIO, ES MUY PROFANO, PERO ESAS COSAS PASAN.
    ABRAZO MADAME

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  17. Si, lo era, madame, y muy capaz para el gobierno. Hubiera podido gobernar en solitario perfectamente.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  18. Sí, la verdad es que podian haberse inventado cualquier otro cuento, puestos a calumniar, porque ese no hubo quien se lo creyera, tratandose de ella.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  19. Las tuvo, y lo demostró en todos los terrenos. Hizo un buen papel ante la Historia la duquesa.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  20. Madame, Freud hubiera estado de acuerdo con usted en el tema de los estudios, jiji, pero me temo que yo no. La educacion fue idea de su padre, que tenia ideas propias respecto a lo que deberian estudiar las mujeres, y cómo debía educarselas. Luego resulta que como ella tenía una gran inteligencia, supo aprovechar las lecciones.

    Inseguridad en el amor tenía todas las razones para tenerla, tratandose de Felipe. Pero los celos, como pasion que son, indican al mismo tiempo una naturaleza fogosa, ya que las personas frias son incapaces de sentir pasiones.

    Mas que del mundo, de lo que quería apartarse era de las visibles infidelidades de su esposo, que quería dejar de ver. Pero mujer piadosa lo fue siempre, desde mucho antes de casarse. No cambio su caracter ni el matrimonio ni la decepcion. Ella siguio siendo igual, solo cambiaron las circunstancias.

    Bienvenidos sean siempre sus comentarios profanos, madame, jeje.

    Buenas noches

    Bisous

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  21. Una mujer admirable -mejorando lo presente- ;)

    Inteligente, culta, resuelta, piadosa... ¿que no era guapa?. No se puede ser perfecto.


    Felices sueños, Madame.

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  22. Me encantan los caballeros que mejoran lo presente, jiji.

    Eso de que no se puede ser perfecto me recuerda al nobody's perfect de Con faldas y a lo loco. Bueno, por lo menos el duque de Borgoña se conformó. Es posible que no fuera guapa, pero creo que tampoco fea, porque parece que a él no le disgustó nada cuando la conoció. Claro que sus gustos eran amplios, eso sí.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  23. Madame, la edad a la que se casó me resulta un poco tarde para la época que era, no?.
    Su historia es parecida a otras que hemos visto en cuanto a infidelidades, celos, retiro al convento... pero es curioso que el duque sea un libertino, y cuando a él le entra el ataque de celos destruye una ciudad.
    Buenas noches, madame.
    Besos.

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  24. En su caso no eran celos en absoluto, sino su sentido del honor, por vengar el de su esposa y limpiar su nombre, para que no volvieran a hacerle nada parecido. Eran cosas muy de la epoca. Pero no, el estaba completamente seguro de ella. Vamos, es que si hubiera dudado le faltaría una tuerca, jiji.

    Sí, ella se casó muy tarde. Procuraban casarlas antes, para que el periodo fertil fuera mayor y con el mayor tambien la probabilidad de dejar descendencia, con tanto indice de mortalidad infantil. No obstante ella lo consiguió.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  25. La duquesa aprovecho bien sus años educandoce y preparando su futuro ,mientras los demas le buscaban concubino .Su falta de belleza lo suplanto bien con sus acciones y deberes ,lo que demostro su real belleza interior ,la del corazon .
    Una gran mujer que hubiese podido regir en solitario .
    Un abrazo madame y buenos dias .

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  26. Historia de amor e historia de realeza, que se resume en libertaje del varón y abnegación y cumplimiento del deber, por parte de la mujer. Este cuento se repite mucho, muchísimo a lo largo de la historia, pero no está de más conocer las pequeñas historias. Que tenga un gran día, Madame.

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  27. Ella tambien lo hubiera hecho muy bien, monsieur, en efecto. Demostró ser muy capaz y poder ocuparse de muchas cosas diferentes.

    Feliz dia

    Bisous

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  28. Y tanto que se repite, monsieur, a veces todavia hoy, asi que imaginese en aquel siglo.

    Feliz viernes

    Bisous

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  29. Una mujer de gran responsabilidad y sentido del deber para un marido de gran carácter y en una época fascinante. ¡Qué más se puede pedir!

    Creo que uno de los retratos con el que ilustrais el post es de Van Eyck, que es el que más fiabilidad me proporciona con respecto a su parecido físico. No es hermosa, pero qué duda cabe esto no fue obstáculo en otros matrimonios para uniones perfectas entre esposos reales. En este caso, el duque fue infiel, también como en casi todas las uiniones que comentamos, pero podría haberse guardado muy mucho de mostrar su desaprobación ante tan valiosa esposa.

    Me ha llamado la atención que el duque de Borgoña enfermó del mismo mal (después de jugar a la pelota) que a otro Felipe le costaria la vida tiempo más tarde.

    Besitos

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  30. El famoso retrato que incluyo es de van der Wwyden (el penultimo). El ultimo ni siquiera es seguro que sea ella, porque tambien puede ser la anterior esposa del duque.

    Pero no, el nunca mostró desaprobación hacia ella, sino hacia quienes la calumniaban, porque precisamente estaba seguro de que eran calumnias.

    Se da esa coincidencia con su bisnieto, si, aunque este Felipe se recuperó :)

    Feliz viernes, madame

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)