sábado, 22 de mayo de 2010

El asesinato de Enrique IV

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La ceremonia de coronación de la reina María de Médicis tuvo lugar en Saint-Denis el 13 de mayo de 1610. Cuando la reina salió de la basílica, su esposo, el rey Enrique IV, que estaba de buen humor, se asomó a una ventana y según cuenta Pierre de l’Estoile la regó con un vaso de agua. Iba a ser su última chiquillada.

Al día siguiente, al pasar por la calle de la Ferronnerie, un atasco obligó a la carroza real a detenerse. Bruscamente, un individuo saltó por la rueda posterior y hundió tres veces un cuchillo en el pecho de Enrique IV.

—¡Ah, me han herido! —exclamó el monarca.

Monsieur de Montbazon, que sorprendentemente no se había dado cuenta de nada a pesar de que estaba a su lado, inquirió:

—¿Qué os ocurre, Sire?

—Nada, no es nada —se esforzó el rey por contestar.

Entonces brotó de su boca un chorro de sangre y expiró.

María de Médicis

Mientras lo trasladaban precipitadamente al Louvre, sus guardias arrastraron al asesino al palacio de Gondi para proceder a un primer interrogatorio, pero no lograron hacerle hablar, teniendo que conformarse con su nombre: François Ravaillac. El asesino había cumplido muy bien su misión al aguardar a que la reina fuera coronada.

Al enterarse de la muerte del rey, el pueblo, que había acabado por amarlo, quedó aterrado. Los comerciantes cerraron sus tiendas y muchas personas lloraron. El día de los funerales todo París estaba en la calle. “La muchedumbre era tan densa que la gente se mataba para poder ver el cortejo”.

El 26 de mayo Ravaillac fue ejecutado ante un pueblo muy excitado. A pesar del suplicio jamás reveló ningún nombre, llegando a pensar los jueces que carecía de cómplices. Pero unos días después de su muerte, una mujer llamada Jacqueline le Voyer d’Escoman dejó en palacio un extraño manifiesto en el que acusaba a la marquesa de Verneuil, amante del rey, de haber participado en el asesinato:

Marquesa de Verneuil

“Aparte de las frecuentes visitas del rey, observé que recibía a otros personajes, en apariencia franceses, aunque no de corazón. En la Navidad de 1608 la marquesa empezó a seguir los sermones del padre Gontier, y un día, al entrar con su sirviente en la iglesia de Saint-Jean-en-Grève, se dirigió directamente a un banco donde estaba sentado el duque de Epernon; se acomodó a su lado y ambos estuvieron cuchicheando durante toda la ceremonia en voz baja y con palabras encubiertas”.

Arrodillada detrás, mademoiselle d’Escoman creyó entender que se trataba de una conjura contra la vida del rey.

“Tras unos cuantos días la marquesa de Verneuil me envió a Ravaillac, procedente de Marcoussis, con esta nota: “Mademoiselle d’Escoman, os envío este hombre por Étienne, ayuda de cámara de mi padre. Os lo recomiendo; cuidadle”. Recibí a Ravaillac fingiendo no saber quién era; le di de cenar y lo envié a acostarse fuera, a casa de un tal Larivière, confidente de mi señora. Un día, durante el desayuno, le pregunté a la marquesa qué interés tenía en él, y respondió que era a causa del cuidado que él tenía en los negocios del duque de Epernon… Sorprendida por estas rarezas, traté de entrar en la confianza de los cómplices para enterarme de más detalles”.

En aquel momento Jacqueline quiso revelar cuanto sabía, pero las personas a quienes se dirigió se negaron a creerla.

Enrique IV

Tras la muerte de Enrique IV fue en busca de la que había sido su primera esposa, la reina Margot.

—Sé quiénes han hecho matar al rey —le dijo—. Son, sobre todo, el duque de Epernon y la marquesa de Verneuil. Puedo afirmarlo en justicia.

Acabó por comparecer ante el Parlamento. Fueron citados el duque y la marquesa, cuyo interrogatorio duró cinco horas.

Según informa L’Estoile, “al día siguiente la reina regente envió al presidente un gentilhombre rogándole le comunicase su opinión sobre el proceso

“—le diréis a la reina —respondió aquel—, que Dios me ha reservado la gracia de vivir en este siglo para ver y oír cosas maravillosas, tan grandes y extrañas que jamás hubiese creído poder verlas y oírlas en mi vida.

“Y a uno de estos sus amigos y míos, que le dijo, refiriéndose a esta señorita, que acusando a todo el mundo, como hacía, incluso a los más grandes del reino, hablaba a tontas y a locas, sin pruebas, elevando los ojos al cielo y los brazos en alto exclamó:

“—Hay demasiadas pruebas, demasiadas… Dios quisiera que no tuviésemos tantas.


CONTINUARÁ.

37 comentarios:

  1. MADAME, ESPERO JUSTICIA, NO DEMORE EL INTERROGATORIO.
    FUERON ELLOS?.
    ABRAZOS MADAME

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  2. Una muerte cruel, la de Enrique IV.
    A pesar de ser tan querido, fue asesinado. El motivo, quién sabe.

    Intrigado me deja, Madame.


    Feliz domingo.

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  3. Desde luego este asesinato le vino a España como anillo al dedo. Ese mismo año Enrique había firmado el Tratado de Bruzolo con Saboya preparando un ataque a las posesiones españolas en Italia.
    Un saludo Madame!!

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  4. Sin lugar a dudas fue un rey amado por su pueblo pero con peligrosos adversarios religiosos ,esperaremos al pie del cañon madame este desenlaze .
    Un abrazo y buenas noches

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  5. Pronto lo veremos, madame.

    Buenas noches

    Bisous

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  6. Se intuye, se intuye.
    Pero lo veremos detenidamente el proximo dia.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  7. Algo de eso, entre otras cosas, es lo que veremos el proximo dia, monsieur.

    Buenas noches

    Bisous

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  8. Tenía muchos enemigos aunque finalmente el pueblo hubiese logrado amarlo, sí.
    Veremos quienes eran.

    Buenas noches

    Bisous

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  9. Hpña Dame masquée!! Ojalá se haga justicia, estoy ansiosa de saber que pasará.
    Me alegra que haya vuelto.
    Buenas noches madame!!
    Bisoussssss

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  10. Gracias, madame, yo tambien me alegro de regresar con ustedes.
    Pronto veremos la continuacion.

    Buenas noches

    Bisous

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  11. Tan bien narrado como de costumbre, Madame, qué intriga! quedo pendiente de la continuación. Abrazos ;-)

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  12. Si las sospechas se confirman, se podría decir que con amantes como ésa, el rey no necesitaba enemigos.
    Un saludo, madame.

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  13. Gracias, madame Carzum.
    Feliz domingo

    Bisous

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  14. jiji, se confirmen o no, con amantes como esa ningun hombre necesitaría enemigos. Menuda señora.

    Feliz domingo, monsieur

    Bisous

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  15. Casi siempre sucede lo mismo, estos grandes personajes suelen tener siempre el enemigo en casa, o al menos en este caso rodeándolos muy de cerca. Intrigas, celos, envidias... un ambiente particular.
    ¿Se hará justicia? Esperemos que sí madame
    besos

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  16. Todo un personaje este Enrique, y sus dimes y diretes matrimoniales dignos de un Salsa Rosa de la época.

    ¿Quién estará realmente implicado? Esperamos el desenlace.

    Saludos, Madame.

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  17. Pues veremos si podemos esclarecer el complot, madame, porque está algo embrollado.

    Feliz domingo

    Bisous

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  18. Buf, seguir la vida amorosa de este caballero requeriría muchos salsas rosas de esos. El hombre era incombustible!

    Feliz domingo, madame

    Bisous

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  19. Hola Madame:
    Siempre me deja en ascuas Madame....
    Me estoy comiendo las uñas

    Seguro estoy que fueron ellos.

    Saludos

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  20. Un asesino, sí: pero me ha impresionado la figura de Ravaillac, capaz de aguantarlo todo y no confesar.
    Saludos, Madame

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  21. Bueno, no me habían quedado claras las razones de estos dos personajes para llevar a cabo el asesinato, pero veo que habrá una segunda parte. Espero que todo se aclare, madame, y que no sea como el asesinato de Lincoln o Kennedy que todavía están envueltos en el misterio.

    Un retrato curioso el de María de Médicis, porque siempre me la he imaginado como nos la representan los cuadros de Rubens.

    Un besito

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  22. Lo que puede llegar a hacer una mujer despechada, Madame!

    Estoy impaciente porque nos cuentes el juicio. A ver que pruebas son las que dios les ha dado...

    Buen y soleado domingo.

    Un saludo!

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  23. Apasionante, Madame. Espero impaciente la continuación de esta crónica tan hábilmente narrada.

    Bon soir.

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  24. Es necesario que se haga justicia y se esclarezca el asesinato de Enrique, que deja viuda la la fascinante María de Médicis, a quienes magníficamente pintó Rubens en la serie de la vida de María en el Palacio de Luxemburgo. Celebro su reentrée, madame; ahora me temo que el que estaré algo disparu unos días seré yo (problemas informáticos, nada grave). Un cordial saludo.

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  25. Monsieur Manuel, no creo que las uñas sean muy digestivas. Donde esté una caldereta manchega...

    Pero bueno, no le haré alimentarse de uñas mucho tiempo, monsieur. Pronto estará lista la segunda parte.

    Buenas noches

    Bisous

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  26. Seguramente el propio Ravaillac no sabía ni la mitad de lo que nosotros hemos podido ir hilando :)
    A fin de cuentas él solo fue un instrumento.

    Feliz tarde

    Bisous

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  27. Así es, madame, habrá segunda parte y dejaré que sean ustedes quienes lleguen a determinadas conclusiones tras examinar hechos e indicios.

    Feliz tarde

    Bisous

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  28. Me temo, monsieur, que tendremos que conformarnos con algo menos, pero en mi opinion suficiente para comenzar.

    Feliz tarde

    Bisous

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  29. Muchas gracias, monsieur. La intriga de un asesinato suele tener su aliciente. En breve esperamos resolver el caso.

    Feliz tarde

    Bisous

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  30. Monsieur, espero que resuelva usted cuanto antes esos problemas, para volver a contar con su presencia por estos lugares.

    Feliz tarde

    Bisous

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  31. Madame, una muerte cruel. Espero con ansia la continuación, porque aunque lo parezca, igual al final no fueron ellos, que aquí nunca se sabe!.
    Feliz tarde, madame.
    Besos.

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  32. Jiji, esto parece una novela de Agatha Christie. Dentro de unas horas Hercules Poirot unirá las piezas del rompecabezas.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  33. Pues esperaremos la continuación que esto está muy interesante jejeje.

    Saludos

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  34. En un ratito la tendrá, madame.
    Veremos si reunimos indicios suficientes para hallar al culpable.

    Buenas noches

    Bisous

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  35. Estoy muy intrigado, madame

    Saludos

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  36. Monsieur, llega usted a tiempo para la continuacion. En unos minutos estara lista.

    Buenas noches

    Bisous

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  37. Dame Masquée, la estoy mirando mientras le escribo, tiene cara de bruja la Marquesa ;)

    Un bisou

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)