sábado, 3 de abril de 2010

Guillermo de Aquitania, el Duque Trovador (II)

Abadía de Fontevrault

La duquesa estaba impresionada por las cosas que había oído sobre Robert d’Arbrissel, que recorría Francia con lo que ya era un ejército de seguidores. Contaba con el beneplácito del Papa, y eso a pesar de que muchos lo detestaban a causa de sus afirmaciones sobre las mujeres, a las que consideraba, en muchos aspectos, superiores a los hombres y mejores administradoras. Para un buen sector de la población semejantes opiniones desprendían un sospechoso tufillo a herejía, pero no así para los duques. Felipa convenció a su marido para que concediera al predicador tierras en el norte del Poitou, a fin de establecer en ellas una comunidad dedicada a la Virgen María.

Así fue como en el año 1100, junto a una fuente en Fontevrault, fundó un doble monasterio para monjes y religiosas, todos bajo la dirección de una abadesa, lo cual resultó muy revolucionario para su época. La comunidad se alojaba en cabañas de madera y tenían una sencilla capilla hasta que en 1119 comenzó la construcción de una iglesia de piedra. La abadesa de Fontevrault tenía que ser de noble origen y viuda, para asegurarse tanto el prestigio de la Orden como el hecho de estar acostumbrada a administrar grandes recursos.

La abadía pronto se hizo muy popular, y fueron muchas las damas que vivieron allí un retiro temporal del mundo, entre ellas la primera esposa de Guillermo, que se retiró a Fontevrault a la muerte de su segundo marido. La mayoría de las monjas eran aristócratas que seguían disfrutando de su status, tenían sus propios apartamentos y religiosas como servidoras, pero ninguna mujer era rechazada, por humilde que fuera su origen. La abadía se convirtió también en hogar para mujeres maltratadas y prostitutas arrepentidas, y albergaba además un hospital para leprosos y un asilo para religiosas ancianas.

Fontevrault

Guillermo, mientras tanto, volvía a estar en malos términos con la Iglesia. El obispo estaba a punto de pronunciar la sentencia de excomunión en la catedral de Saint-Pierre cuando el duque irrumpió espada en mano, lo agarró por el cuello y amenazó con matarlo si no lo absolvía. El obispo se mantuvo firme y Guillermo se echó atrás:

—No os amo tanto como para enviaros al Paraíso —dijo.

En 1115 el duque concibió una violenta pasión por la esposa de su vasallo Aimery I de Rochefoucauld, vizconde de Châtellerault. La dama, a quien él llamaba Dangerosa (La Peligrosa), llevaba 7 años casada y tenía tres hijos. Sin importarle las consecuencias de sus actos, Guillermo la raptó de su alcoba y se la llevó a su palacio en Poitiers, donde parece que la instaló en la recién construida Torre Maubergeonne. No consta que Aimery hiciera ninguna protesta, seguramente por miedo a ofender a su señor.

Cuando Felipa regresó de una visita a Tolosa se encontró con ese pastel, y pidió al legado papal que hablara con su esposo. Pero fue en vano, porque Guillermo le dijo al legado, el cual era calvo, que vería crecer rizos en su coronilla antes que ver cómo él se separaba de su amante. Desafiante, no satisfecho con eso hizo que pintaran el retrato de la bella en su escudo.


Felipa se negó a tolerar este comportamiento. Antes de que el año terminara se retiró a Fontevrault, donde murió por causas desconocidas el 28 de noviembre de 1118.

Por sugerencia de Dangerosa, el duque casó a su hijo y heredero con la hija de ella. El joven Guillermo se casó a disgusto. Alto y robusto, con un enorme apetito —se decía que comía por diez hombres—, era de naturaleza turbulenta y, aunque había heredado parte del encanto de su padre, también poseía su temperamento violento. Guardaba mucho resentimiento hacia el duque por el modo en que había traicionado y humillado a su madre. Ralph de Diceto afirma que le hizo la guerra a su padre durante 7 años, pero sitúa los hechos en el año 1112, antes de que Guillermo hubiera conocido siquiera a Dangerosa. Su testimonio, por tanto, es bastante dudoso.

El primer vástago de este matrimonio fue una niña que sería conocida como Leonor de Aquitania.

Pocos años después, el 10 de enero de 1127, fallecía el duque Guillermo, aún excomulgado. Uno de sus últimos poemas lamenta que deba dejar pronto el Poitou para partir al exilio que es su muerte; ruega perdón a sus amigos y a Jesucristo y ora por su heredero, al que legaba unas tierras desgarradas por los conflictos, pero que había logrado mantener íntegras.



Bibliografía:
Eleanor of Aquitaine, By the Wrath of God, Queen of England – Alison Weir


22 comentarios:

  1. Todo un caracter. Asi salio su nieta!

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  2. Vivía a su manera y sin pensar en las consecuencias de sus actos.

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  3. Vaya pájaro!

    no obstante el monasterio con "ley de igualdad" en aquella época era desde luego revolucionario.

    Un saludo madame.

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  4. Todo un personaje el duque ,playboy,poeta ,hereje y amante empedernido y para completarla enemigo de la iglesia ,una maravilla para esa epoca .
    ¿En Poitiers los francos frenaron la invasion arabe madame ?

    Un abrazo y felicidadez ,besos

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  5. todo un irreverente...
    aca en Chile hay un dicho que versa asi: el que nace chicharra muere cantanto.


    gracias Madame

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  6. Menudo elemento, el duque trovador. Si hubiera sido rey, ríete del absolutismo. La única ley era la suya. Todo lo demás se lo pasaba por debajo del ala.
    Un saludo y feliz domingo.

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  7. Así es, madame. Nada se oponia a su voluntad, y le importaban un pimiento las excomuniones.

    Feliz domingo

    Bisous

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  8. Sí, la mayoria de los contemporaneos debio de considerarlo una extravagancia al principio, pero pronto tuvo exito el proyecto de la abadia.

    Feliz domingo

    Bisous

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  9. En la batalla de Poitiers del 732 les dio Carlos Martel como para el zorro, sí.
    Muy buena su descripcion del duque, monsieur.

    Feliz dia

    Bisous

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  10. Totalmente irreverente. Supongo que ademas le divertía escandalizar.

    Feliz domingo, monsieur

    Bisous

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  11. Los señores feudales eran entonces mas poderosos que el rey. Los dominios del duque de Aquitania eran mas extensos que los controlados por el rey de Francia, y despues, cuando la guerra de los cien años, fue aun peor, por lo necesarios que se hicieron.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  12. Voy a estar unos días fuera (de vacaciones, por suerte) y voy a dejar aparcado el mundo bloggero por una semana. Dentro de nada estaré de nuevo lista para retomar la amena lectura de vuestro blog, madame.

    Un besazo

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  13. Hola Madame:

    Parece que el Duque de Aquitania hacía valer eso de en la guerra y en el amor todo vale.
    Quizás no era extravagante del todo, quizás una conducta fura de lo comun, pero aceptada.

    El lunes Madame aparecerá la actualización de mi blog. Me agradaría que retomara la lectura donde la dejo, porque faltaba algo más. No pude recuperar su comentario Madame, es lo malo de todo es que no pude recuperar su comentario. Disculpe por la molestia.

    Saludos

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  14. Madame, que suerte, una semanita de vacaciones!
    Que usted lo disfrute mucho. La esperamos!

    Bisous

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  15. Desde luego, monsieur, mañana alli estaremos.
    No se preocupe por el comentario, que mejor podre hacerlo cuando el texto este completo.

    Buenas noches

    Bisous

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  16. Querida Madame, siempre quise saber, la verdadera historia de Leonor de Aquitania, hay un poemas muy bonito, donde ella dice..."Que triste es amar, y no poderlo decir", sabremos por que?
    Un cariño amiga mia

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  17. Escribí un texto sobre la misa tradicional. Quizás sea de su interés, madame.

    PD: ¡Amo a los trovadores, amo las jerarquías y la antigua aristocracia, amo los grandes jardines y las altas piletas, las majestuosas iglesias, amo a las monjas y a los misteriosos monasterios!

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  18. Madame, sin duda se referiría a mujeres mucho mas pacatas que ella, jiji, porque Leonor nunca se cortó ni un pelo ni a la hora de hablar ni a la de actuar!

    Feliz comienzo de semana

    Bisous

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  19. Ahora mismo ire a ver, mademoiselle.

    Feliz comienzo de semana

    Bisous

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  20. Madame, este duque era además de vividor, un provocador, aunque me ha hecho reír con sus ocurrencias.
    Me ha llamado mucho la atención la abadía, que al principio me parecía más una comuna, pero después parece que progresó y mucho.
    Feliz tarde, madame.
    Besos.

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  21. Sí, llegó a ser un lugar mítico, de esos con pleno sabor a edad media.
    Cuanta historia entre esas piedras.

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)