miércoles, 7 de abril de 2010

¿Bloody Mary?

--> -->
María Tudor se creía predestinada a destruir la herejía en Inglaterra y a acercar de nuevo el país a Roma, y por eso dio muestras de una crueldad de la que sólo son capaces los fanáticos de una ideología, religiosa o política. Pero sus persecuciones, como suele suceder, tuvieron un resultado distinto del deseado. En lugar de borrar la nueva religión, la consolidó. Es lo que tiene la sangre de los mártires, pero parece que la lección no será comprendida jamás.

Sin duda María no era la mujer sin piedad que se nos ha presentado. Quienes la precedieron —entre ellos su padre y su hermanastro, el pequeño rey Eduardo, y también su sucesora Isabel— mataron con una ligereza asombrosa. Las persecuciones católicas fueron tan implacables como las protestantes. Los católicos, es decir, los que no querían admitir la superioridad del soberano inglés en los asuntos eclesiásticos, cayeron víctimas de una depuración que se prolongó a lo largo de varias generaciones.

Durante el reinado de María Tudor en total perecieron menos de 300 personas. Si consideramos fríamente las cifras, hay que concluir que no son tan desmesuradas como se pretendió pintar. Cierto que ni una sola persona debería morir por sus creencias o sus ideas, y no hay que minimizar nunca la importancia y horror de esta clase de datos. Hombres y mujeres, nobles y plebeyos fueron quemados vivos por no querer aceptar las doctrinas de Roma. Pero por otra parte hay que considerar que pocos son los periodos de la Historia que no han registrado estos horrores, y que incluso en nuestros días vemos ejemplos que sobrepasan con creces estos crímenes.


En esa misma era, los anales de Enrique VIII o de Carlos IX de Francia son peores que los de María. Por comparación con ellos, la reina parece casi un modelo de tolerancia. ¿Por qué, entonces, esa maldición de haber sido ella quien pasó a la historia como La Sanguinaria?

No era porque el pensamiento inglés se hubiera hecho ya entonces enteramente protestante, ni ninguna reacción popular condenó las ejecuciones de María. No, no era eso. El mayor pecado de María, a ojos de sus súbditos, fue el de desposar a Felipe II.

El pueblo quería que las influencias extranjeras no se hicieran sentir en la política inglesa. Lo curioso es que Felipe permaneció muy poco tiempo en Inglaterra, nunca intentó gobernar y no fue más que un rey nominal, pero el entusiasmo de María por él despertó sospechas desde un principio. El Parlamento se opuso al enlace, y la reina perdió muy pronto su prestigio aliándose con una potencia cuya religión, costumbres e intereses eran tan contrarios a los de Inglaterra.

Esta boda fue fatal para María. Cuando se vio obligada a entrar en guerra con Francia por prestar natural apoyo a su esposo, y sobre todo cuando perdió Calais en esa contienda, la reina se ganó el odio de sus súbditos. Calais era muy importante, “la más brillante joya de la corona inglesa”, trampolín de las empresas sobre el continente y plaza que aseguraba a los ingleses el dominio del canal de La Mancha.


La pasión de María por Felipe rayaba en lo morboso. Ya en el ocaso, sin confidentes, sin amigos, sin amantes, amargada y humillada durante muchos años, con la idea fija de acercar de nuevo Inglaterra a Roma y sin vivir más que para eso, la reina dio a Felipe un cariño largamente reprimido y mal recompensado. Estaba enferma, desilusionada, cansada por los continuos atentados, y Felipe, joven, apuesto, cínico, la dejaba consumirse en una soledad agobiante. Él permaneció en Inglaterra sólo unos meses, abandonó a su esposa, para quien era un héroe incomparable, y la engañó sin ninguna vergüenza. Por tratar de retenerle, María cometió las peores locuras; se creyó embarazada e hizo anunciar la nueva. Todo el mundo se burló de ella cuando sus esperanzas, que reposaban en una hidropesía, acabaron grotescamente.

En palabras de Sysley Huddleston, “estos cinco años de reinado lamentable no están marcados por la fría iniquidad de un monstruo, sino por los errores de una pobre criatura que no buscaba más que la felicidad y que se volvió histérica por la negativa de un amor en su vida desolada”.

¿Se aproxima más María Tudor a la visión de Huddleston que a esa imagen de Bloody Mary con la que la Historia la ha marcado a fuego? ¿O tal vez debemos situarla en algún punto intermedio?

48 comentarios:

  1. Algo sanguinaria sí que era, aunque mucho menos que otros. Tal vez se cebaron con ella por considerarla perdedora e histérica. Siempre se busca la debilidad para hacer leña del árbol caído.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Quizá si estaba algo desequilibrada ayudó a distorsionar un poco su imagen, haciéndola parecer un monstruo.

    ResponderEliminar
  3. Así es, monsieur Cayetano: la historia no perdona a los perdedores. Puedes ser un tirano y pasar a la historia con el sobrenombre de El Grande. Pero si pierdes una ciudad, te despedazaran por los siglos de los siglos.

    Feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar
  4. Madame Dania, muchisimas gracias por su atencion y por su amable comentario.
    Espero que siga encontrando de su interes este espacio.

    Feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar
  5. En realidad no creo que estuviera desequilibrada mentalmente; solo emocionalmente. Lo extraño es que no se volviera loca, despues del trato que recibio durante tantos años, y de las humillaciones e injusticias que padeció desde edad temprana.
    No tenia buena estrella, supongo.

    Feliz dia, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  6. De todas formas madame, y siguiendo al genial historidor Alvarez-Ossorio de la UAM y profesor mìo en tiempos, Felipe fue defensor de los derechos de los no catòlicos y evitò que su esposa matse a tantos de ellos, como una estrategia de fortalecer su figura a travès del amor de los sùbditos por su clemencia...de hecho el odio hacia la Tudor inicio despuès con su anglicana sucesora que matò a cientos de catòlicos y creo una leyenda negra en torno a su predecesora y su gran rival, el ya Felipe II, el rey de reyes.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  7. en esto del bloody mary he echado de menos algo de vodka... jejejejej...

    en lo de la pérdida de Calais, leí una vez que Felipe II alertó a los ingleses de las intenciones francesas y que el gobernador de la plaza se lo tomó a la ligera y desoyeron las advertencias.

    Saludos...

    ResponderEliminar
  8. Pues claro que el odio no se debio a eso en realidad, puesto que, como digo, no fue ella precisamente quien mas personas hizo matar. Incluso a lo mejor le hubieran perdonado lo de Felipe II si no hubiera perdido Calais. Para mi la clave de todo esta ahi, y bien que se alimentó durante el reinado siguiente, logicamente.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  9. jijiji, la verdad que el nombre invita a un brindis, eh monsieur?

    No es mi bebida favorita, pero bueno, si no hay otra cosa...

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  10. Donde estan mis dos ultimas respuestas??
    Hace ya un ratito que las escribi, y no salen!

    ResponderEliminar
  11. La debilidad y el desequilibrio mental que sufría fueron los aspectos a los que se agarraron sus detractores para hacer leña del árbol que estaba al caer...

    Es cierto que fue bastante sanguinaria en algunas ocasiones, pero no más que muchos otros.

    Un saludo madame!

    ResponderEliminar
  12. Ahi esta, monsieur, que a veces acaba llevando el nombre quien menos victimas lleva a cuenta, mientras que a los conquistadores se les perdona todo.
    Quien se atrevería a llamar El Sanguinario a Mehmed II?

    Feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar
  13. Hola Madame:

    Siempre he dicho que la historia la escriben los vencedores. En esta ocasión no es menos.
    María Tudor creo que fue sanguinaria como fanática al fin que era, sin embargo, como han apuntado otros comentarista no más que algunos incluso más cercanos en la historia a nuestros días.

    Calais se perdió porque los ingleses no se tomaron en serio el asedio francés....Pero hay que culpar a alguien y quien sino a la Reina.

    Saludos

    ResponderEliminar
  14. Hombre, es que en realidad, ya que era la reina, alguna culpa tendria en que los ingleses no se lo tomaran en serio lo de Calais. Ella debio corregir eso.
    Pero es la clase de cosas que resulta imperdonable para los ingleses, y una vez consolidada la nueva religion la aversion por el personaje creció sin limite, alentada por los intereses de su hermanastra.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  15. Además todo su intento fue en vano...Ahí está Inglaterra, la capital del protestantismo

    ResponderEliminar
  16. Mucho rencor veo en el comportamiento de María , por como trataron a su madre , por le desprecio de su padre , por esta boda grotesca . Quien podría resistir tales dramas .
    Claro que no es motivo de tanta crueldad .Algo mas habría , en su caracter o en las influencías nefastas que la rodearon.

    Siempre tan interesante lo que nos explica .

    Besos desde Málaga.

    ResponderEliminar
  17. La Dame Masquée...

    Yo la situaría en un punto intermedio, ni tan cruel ni tan benigna. 300 muertes en esa época eran bien pocas, es cierto, pero aunque solo hubiera sido una ya hubieran sido muchas. Aunque como vd. bien dice, en comparación con otros lares y épocas es una cifra nimía. Lo cierto es que terminó defraudad, histérica, inventando... y todo por retener un amor que nunca fue suyo...

    Postdata.- Después de las vacaciones ya estamos aquí de nuevo Madame, con las pilas bien cargadas, y veo que llevo muchoo retraso. ayyy, es que no se puede despistar uno.


    Como siempre
    A sus pies

    Bisous

    ResponderEliminar
  18. A mi modo de entender la situo en un punto intermedio ,era la reina de Inglaterra y habia que estar a la altura de la circunstancias ,es mas dada la situacion en la que estaba tubo tiempo para enfermarse de amor por Felipe .Muy buena entrada madame como siempre una delicia .
    Abrazos

    ResponderEliminar
  19. Por eso era tan importante para ella tener un hijo que hubiera continuado su obra. Entonces Isabel no hubiera reinado, y la nueva religion tampoco se habria consolidado seguramente.
    Cifraba en eso todas sus esperanzas, pero no pudo ser.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  20. Pues es que en realidad fue la menos cruel de la familia, en todos los sentidos. Sus hermanos y su padre guardan muchos mas cadaveres bajo la alfombra. Y motivos le dio su padre para estar resentida.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  21. Claro, pero la cuestion es si en el siglo XVI (y no ahora) 300 muertos en todo un reinado era para llamar a alguien sanguinario, cuando en Francia hubo en esa epoca varios millares a causa de la matanza de la noche de san bartolomé, y Carlos IX no pasó a la historia con ese nombre.
    Es que esto de los sobrenombres de los reyes a veces es como un sorteo.

    Buenas noches, monsieur, bienvenido de sus vacaciones. Espero que las haya disfrutado!

    Bisous

    ResponderEliminar
  22. Cometió graves errores, desde luego. Pero no se si suficientes para tan mala fama. Lo que pasa que los partidarios de Isabel fueron los que al final escribieron la historia.

    Buenas noches, monsieur, y muchas gracias.

    Bisous

    ResponderEliminar
  23. Madame, sus actos no justificaban el mote, pero es muy probable que fuera "la cabeza de turco" el momento. Su posición creo que estaba en el medio, pero con que el sobrenombre cogiera algo de fuerza en su reinado, era suficiente para potenciarlo en el siguiente.
    Feliz noche, madame.
    Besos.

    ResponderEliminar
  24. Madame, menuda paliza se ha dado usted hoy!
    Me da rabia que se haya tomado tantas molestias, que la he tenido un buen rato aqui leyendo. Espero que al menos no lo haya encontrado aburrido!

    Muchisimas gracias, madame Nikkita.

    Bisous

    ResponderEliminar
  25. Yo me inclino por la versión más "romántica" de Huddleston.
    Como bien decís, perder Calais fue muy duro para los ingleses. No tuvo perdón.


    Buenas noches, madame.
    Abrazo.

    ResponderEliminar
  26. Qué cruel es el amor, que nos vuelve débiles con tanta frecuencia... Cínico Felipe II, infiel y... Católico a tope. En fin, esta es una historia de paradojas o, quizá, una historia a secas de las muchas que ocurren a diario. En cuanto a la fama de María, parece evidente por lo que has dicho que más se debió al desamor, desapego y hasta rechazo de los suyos que a una valoración objetiva. Pero así es la historia, así son nuestras historias, hijas de lo que los propagandistas quieren decir.
    Magnífica entrada, madam.

    ResponderEliminar
  27. María Tudor no fue más que una infeliz, que volcó sus frustraciones en intentar defender a toda costa una religión.
    Sin que eso justifique los crímenes que cometió, la verdad es que casi me da pena, qué vida tan desdichada, rodeada de los lujos de ser nada menos que la reina de Inglaterra, y sin embargo tan sola y humillada.

    Un beso, madame :)

    ResponderEliminar
  28. No es un número de personas tan desmesurado como se hizo ver, lo que si yo creo que ella estaba muy reentida por lo que se le habia echo a su madre, no lo justifico pero en parte lo entiendo.

    Por otra tarde entiendo tambien a Felipe, era joven, casado por un matrimonio político y su esposa era mucho mas vieja que el, y no precisamente agraciada, es comprenible que buscase otras compañias.

    Besos

    ResponderEliminar
  29. La verdad es que la historia de esta mujer me conmueve mucho. Fue muy desdichada, y antes de ser reina recibio un trato dificilmente soportable sin dejar huella emocional y psicologica. Para colmo, despues ni siquiera pudo ser correspondida en su matrimonio, pobre mujer.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  30. Asi es, madame Isabel. Los que llegan detras son capaces de destruir tu obra y tu nombre si se lo proponen. Suya es la pluma, suya la propaganda. Y depende de cómo de buenos sean manejandola, el criterio queda fijado por los siglos de los siglos.

    Buenas noches, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  31. A mí tambien me da mucha pena, madame Noelia. Es cierto que fue muy humillada, e injustamente, porque a fin de cuentas fue la mas inocente de todas las victimas del capricho de su real padre.

    Buenas noches, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  32. Estoy totalmente de acuerdo con sus valoraciones, madame Gema. Yo entiendo su resentimiento: en su lugar seguro que no hubiera podido dejar de sentirlo.
    Y me gusta que se haya puesto usted tambien en el lugar de Felipe, para quien, en efecto, tampoco tuvo que ser plato de gusto casarse con una señora que no le atraia, y todo por la causa, jiji.

    Buenas noches, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  33. Mujer mortal, al fin y al cabo, con las pasiones y frustraciones de cualquier otra que se hubiera sentido infeliz.

    ResponderEliminar
  34. Los reyes tienen la facultad recibida del mismo Dios, de castigar a sus subditos sin mas limites que los que marca su propia conciencia, pues responderan solo ante Dios y ante la historia.

    Creo que esta frase que acabo de leer viene muy bien a esta mujer madame

    Besos

    ResponderEliminar
  35. Si muy interesante, yo ya conocia estas historias, pero hay una que si se puede es menos conocida,

    ¿Hubo una reina niña? en aquella epoca que no duro mucho y fue justamente esta reina, Mary, la que la saco del trono. Esta reina niña, era defensora de la Fe protestante...Alguna ves vi una documental al respecto pero no recuerdo muy bien.

    Saludos

    ResponderEliminar
  36. Sí, no cabe duda de que el sufrimiento la marcó mucho. Fue demasiado largo, y no se si alguna vez conoceria un periodo de dicha completa. No creo.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  37. Pues ya es mucho ante quien responder, creo yo: pueden ir al infierno igual que los demas, pero encima la historia los recuerda por los siglos de los siglos. Si yo cometo un error, solo se entera mi familia y mis amigos, pero si un rey obra mal, todas las generaciones venideras conoceran sus actos.
    La unica diferencia es que no pueden ser juzgados por un tribunal ordinario, pero en cambio el pueblo puede levantarles revoluciones que a veces terminan con una cabeza cortada.
    Son muchos quebraderos de cabeza, y unidos a esos problemas de conciencia, supongo que a veces no dormian muy bien, madame!

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  38. Ay, sí madame Amatista, usted se refiere a Jane Grey, mi querida Lady Jane!
    Alcanzó el trono a punto de cumplir 16 años, y murió pocos meses despues. La ejecutaron, pobrecilla.

    Ha visto usted la pelicula Lady Jane? Si no es asi, le recomiendo muchisimo verla. Es la cosa mas romantica que existe. Una belleza!

    Buenas noches, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  39. estaba loca de amor. esa locura que no tiene explicacion y que logra que sus prioneros rompan todos los limites.

    mucho hay de aquello en la histora

    no creo que haya sido una asesina sino una fanatica.

    Bisous

    ResponderEliminar
  40. Un personaje histórico por el que he sentido siempre un "cariño" especial, precisamente por lo que relata usted. No fue tan mala, pero se alió con el peor enemigo de Inglaterra. Siempre me ha parecido lamentable su situación "amorosa". Su visión esperanzas de devolver Inglaterra (todavía muy católica) a la "verdadera religión" le hicieron seguir las influecias de su suegro el Emperador. Si hubiese tenido hijos de Felipe, (las capitulaciones matrimoniales son una maravilla de orden dinástico) hubiesen fundadad una tercera dinastía Habsburgo en Europa, y Francia realmente habría quedado asfixiada. La historia hubiese cambiado totalmente. (El escudo de armas de Felipe, rey consorte de Inglaterra y príncipe heredero de las Españas durante aquel periodo era magnífico)

    Saludos madame

    ResponderEliminar
  41. Que desdicha no poder conocer lo que es ser correspondida. En toda su vida solo tuvo el cariño de su madre, y la separaron cruelmente de ella.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  42. Imaginese qué cambio, solo con que ella hubiera tenido un hijo. De ahi su obsesion, y que llegara a tener un embarazo imaginario.
    Por muy bien que haga uno las cosas, al final la suerte reina por encima de todos.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  43. Una mujer que sufrió lo suyo desde luego, como tantas otras a lo largo de la historia.
    Si hubiera tenido un hijo, creo que el pobre hubiera sido un desgraciadito... el destino lo sabía.

    Un placer mujer visitarte siempre.

    ResponderEliminar
  44. No lo se, yo no estoy tan segura, porque viendo la carencia de afecto que ella tuvo en su infancia, supongo que se hubiera volcado con su hijo, y lo habria amado muchisimo.
    Tal vez, eso sí, hubiera sido una madre demasiado absorbente.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  45. Hola Madame,

    Me compadezco con su injusto apodo. Diría que no fue la única ni la última en cometer esas terribles barbaries, debemos recordar la implacable persecución de Enrique VIII y Elizabeth I contra los católicos. No estoy diciendo que fuera una santa, simplemente como cualquier gobernante absoluto de su tiempo gobernó con mano dura y impuso fervientemente sus convicciones, de una manera muchas veces incompreensible y cruel. Hay que recordar las injurias y vejaciones que sufrió en la corte, el poco cariño de su padre, el repudio de su madre, la falta de amor de Felipe II, etc... son tantas cosas que pudieron haber influido en su carácter.

    Besos Madame, ya sabe Usted cuanto me encanta esta dinastía. Excelente artículo el de hoy.

    ResponderEliminar
  46. Estoy de acuerdo con usted, madame. Precisamente me parece asombroso que le haya tocado a ella el sobrenombre, teniendo en cuenta el nivel de la epoca. Y, desde luego, el personaje despierta mi compasion ante la manifiesta injusticia y las humillaciones constantes con las que fue tratada. Es imposible pretender que todo cuanto hubo de padeder no deje una huella imborrable en el caracter.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  47. Me ha gustado mucho esta entrada y yo sí estoy de acuerdo con la cita final de Huddleston.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  48. Gracias, madame. Como ve, la injusticia persigue a esta mujer incluso despues de muerta. No tuvo mucha suerte.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)