jueves, 11 de marzo de 2010

El naufragio del Barco Blanco


Enrique I de Inglaterra se encontraba en Normandía. Había llegado a un momento de su reinado en el que por fin veía a todos sus enemigos derrotados,  a sí mismo en posesión de todas las tierras que su padre había reunido un día y a su hijo Guillermo como sucesor. Exultante en su prosperidad, Enrique se embarcó en Barfleur el 25 de noviembre de 1120, de regreso a Inglaterra.

Su hijo, que sólo contaba 17 años, le seguía con el tesoro real en otro navío. Los jóvenes que más amaban la diversión se embarcaron con él entre aquel aire festivo, en total unas 300 personas en un barco que ofrecía todas las seguridades, y que era el más veloz y moderno de la flota real. El príncipe y sus amigos habían estado bebiendo en tierra hasta la noche, confiados en que con un navío veloz en un  mar en calma el retraso sería pronto contrarrestado.

Entre los pasajeros se encontraba Ricardo, hijo bastardo del rey, muy reconocido por su valor, así como otra hija natural del rey, los jóvenes condes de Chester, el tutor del príncipe, la hija de Teobaldo de Blois, un sobrino del emperador Enrique V y muchos otros. El barco iba tan cargado que Esteban de Blois —futuro rey Esteban— lo abandonó y regresó a tierra, aunque la crónica de Orderic Vitalis atribuye su desembarco a una súbita diarrea. Sea como fuere, su ejemplo fue seguido por algunos monjes y varios ancianos, pero la mayoría de la gente decidió permanecer a bordo.


En medio de tanta alegría Guillermo hizo que se distribuyeran 3 barriles de vino entre los 50 remeros. El piloto estaba ebrio cuando esa noche se dio la señal para zarpar, y en plena euforia se empeñaron en una competición para adelantar al navío en el que viajaba el rey Enrique.

De pronto quienes viajaban a bordo del navío del rey y los que estaban en la orilla oyeron un grito que, según supieron al día siguiente, procedía del Barco Blanco. La embarcación, debido al ritmo frenético al que se remaba y a la embriaguez del piloto, Thomas Fitzstephens, chocó contra unas rocas y rápidamente comenzó a llenarse de agua. En tiempos recientes, tras adaptar la fecha del calendario juliano al gregoriano, se supo que, contrariamente a lo que se pensaba, no sólo no había luna llena, sino que la luna era nueva. La oscuridad fue, por tanto, otro factor que jugó en contra del barco para desencadenar la tragedia.

Apenas hubo tiempo de lanzar un bote para poner a salvo a Guillermo cuando, al oír los gritos de su querida hermana desde la embarcación que naufragaba, el príncipe no pudo resistir sus súplicas sin regresar a su encuentro. Pero junto con ella una multitud de seres desesperados trataban de precipitarse desde el navío al bote, que, sobrecargado con tanto peso, al instante desapareció entre las aguas.

Barfleur, Normandía

De cuantos iban a bordo sólo dos se sujetaban aún al mástil: un noble caballero y Berold, un pobre carnicero de Rouen. El piloto, cuyo abuelo había traído desde Normandía a Guillermo el Conquistador cuando vino a ganar su reino, preguntó desde el agua por el príncipe. Al oír que Guillermo y todos los demás habían perecido con el barco, exclamó: “¡Entonces no tiene ningún sentido que yo siga viviendo!”, y se hundió en las profundidades del mar. Su abuelo había traído a Guillermo el Conquistador cuando desembarcó en Inglaterra y derrotó al último rey sajón.

El caballero, que no soportaba el frío, pronto se hundió también, y sólo Berold sobrevivió a aquella noche horrible, protegido del frío con pieles de oveja. A la mañana siguiente unos pescadores lo encontraron y les contó la catástrofe.

El tesoro real pudo ser recuperado después, pero de los cuerpos pocos se encontraron.

La noticia pronto se extendió por toda la costa, aunque nadie se atrevía a decírselo al rey. Enrique al principio pensaba que su hijo había desembarcado en otro puerto, si bien no dejaba de indagar acerca de su paradero con creciente ansiedad. Apenas había nadie en la corte que no hubiera perdido algún amigo o pariente en este desastre, y no podían reprimir las lágrimas.


Al segundo día el hijo del conde Teobaldo de Blois recibió el encargo de ir a postrarse a los pies del rey y revelarle la causa de la tristeza general. Enrique, sobrecogido por el más grande dolor, perdió el habla y el conocimiento y cayó al suelo. La tragedia le había despojado de su hijo y heredero, aquel que, siendo de madre sajona y padre normando, representaba la unión de los dos pueblos que durante tanto tiempo se habían enfrentado. El rey no volvió en sí hasta después de ser conducido a su cámara, sólo para estallar en el más desesperado de los llantos. Aunque como normando había sido educado para reprimir sus sentimientos y ocultarlos bajo una máscara de austeridad, nunca más se le oyó reír.

El hundimiento del Barco Blanco es el prólogo de la famosa novela de Ken Follett, Los Pilares de la Tierra, en la que se sugiere que la embarcación sufrió un sabotaje.



 Bibliografía:
A History of England under the Norman Kings – Johann Martin Lappenberg
The early naval History of England – Robert Southey

36 comentarios:

  1. Bueno, está visto que la confianza mata al hombre, al menos en el mar...
    Precursor del Titanic, este fatal accidente.
    triste historia para un padre, abrazos querida Dame Masquée

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  2. Cuando somos tan jovenes pensamos que nunca nos podra pasar nada, y que la muerte siempre esta muy lejos. Pero no es asi. Triste destino el de este muchacho, madame.

    Buenas noches

    Bisous

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  3. Que bestialidad, subirse 300 personas a uno de esos barcuchos, por mas que en su epoca fuera 'lo mas' y encima todos en sospechoso estado etilico.
    Supongo ademas que ninguno sabria nadar, y de saberlo el agua helada no ayudaria en mucho.
    Buen castigo tuvo este rey que habia llenado de bastardos el reino y al final se encuentra que no tiene un sucesor ..... y tras su muerte la segunda esposa tiene un tendal de hijos.

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  4. Triste historia y, sin duda, un acontecimiento que cambiò la historia inglesa.

    Un saludo madame.

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  5. Sí, triste historia. Juventud, alcohol, confianza excesiva... parece una crónica de demasiados fines de semana actuales. Solo que, como dice Carolus, ésta cambió por completo el futuro de Inglaterra.
    Saludos, Madame.

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  6. Que tgrágica y triste historia. Me ha sobrecogido. Tal vez la he identificado con algo personal.

    Un abrazo

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  7. El rey perdió hijo y heredero. Demasiado para un padre cuando éste es el rey.
    El barco iba en efecto muy cargado, pero también sus tripulantes.
    Un saludo, madame.

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  8. Una historia muy trágica, y qué dolor el de este rey, madame. No recordaba el prólogo de los pilares de la tierra, lo releeré.
    Feliz dia, madame.
    Besos.

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  9. Qué buena entrada madame. Está claro que fue una cadena de errores terrible que terminó de la peor de las maneras. Me ha gustado mucho, como todas las historias que compartís con nosotros. Un cariñoso abrazo.

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  10. Triste historia por culpa del protagonista. Los excesos no son buenos....nunca buenos

    Saludos Madame

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  11. Resultó curioso, sí, madame. Pero total al final todos los reyes siguieron descendiendo igualmente de el a traves de Matilde, que en realidad no es menos honroso. Yo diría que sí lo consiguió a pesar de todo.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  12. Se produjo un cambio de dinastia, sí, pero a fin de cuentas fue a traves de una hija suya, así que normandos seguían siendo.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  13. Bueno, un poquito, porque casualmente Esteban decidió abandonar el barco. Oh, que casualidad! A ver si va a tener razon Ken Follett y fue un sabotaje! :)

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  14. Historias que siguen sucediendo, si se cambia el barco por otro vehiculo. Pero son demasiado frecuentres.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  15. Sí, monsieur, ese fue el problema: demasiada carga en todo sentido. La lista de imprudencias llamaba a la tragedia.

    Feliz dia

    Bisous

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  16. Sí, cuando empieza con la quema de la mujer en la hoguera sale a relucir la historia del barco blanco.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  17. Una de esas tragedias tan crueles que nadie espera. Cuando se parte a la guerra, se esta hasta cierto punto preparado para que los seres queridos tal vez no regresen. Pero cuando se los deja de fiesta a bordo de un barco blanco, todos tan jovenes y alegres, ha de ser desgarrador por el impacto de lo inesperado.

    Feliz dia

    Bisous

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  18. Ya vemos a qué pueden conducir. Pero qué dificil que un joven de 17 años en cualquier epoca reprima sus ansias de fiesta y sea capaz de comportarse en todo momento con prudencia.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  19. Imagino al o océano persiguiendo a los remeros, a las princesas a los borrachos dormidos.

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  20. Es que 300 borrachos en un barco es difícil que lleguen a buen puerto. Lo que me parece muy sospechoso es que uno se bajara antes. Yo voto por el sabotaje.

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  21. Duro, muy duro y trágico. Pero así es la vida, incluso para la realeza. Un fuerte abrazo.

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  22. El naufragio supuso una buena poda para casi todas las ramas de la nobleza inglesa... y que ya lo dice la DGT... si bebes no conduzcas... al final entonces como hoy un puñado de niños ricos haciendo el lelo...

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  23. Creo mas en el sabotaje, que en otra cuestión, ni en los navíos de calicular, se desprendía tanta euforia y jolgorio.
    Veo que empieza usted a coger orden cronólogico. Siga por favor.

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  24. No tardó nada en tragarselos a todos, como ocurrio con el Titanic.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  25. Verdad que sí, madame Kassiopea? Y encima el que se bajó despues le quitó el trono a su prima. Uyuy, que sospechoso todo.

    Feliz tarde

    Bisous

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  26. Y para la tripulación, y hasta para los carniceros, aunque esta vez a uno de ellos le tocó salvarse.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  27. Ya ve, monsieur: una especie de botellon de la epoca, que ya se hacian. Y fijese con qué consecuencias.

    Feliz tarde

    Bisous

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  28. Sí, por parte de los jovenzuelos era normal, pero el capitan del barco debería de tener algo mas de sentido. Sobre todo porque a bordo de ese barco forzosamente tenian que poner al mejor.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  29. Está claro, si bebes, no conduzcas... Muy afortunado el único superviviente. Como han comentado más arriba, a mí también me vino a la memoria la historia del Titanic...

    Buenas noches madame.

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  30. Aunque los siglos cambien, esta clase de tragedias se repiten, desde luego. El exceso de confianza nos lleva a ser imprudentes.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  31. Qué historia más trágica y cuánto recuerda la inconsciencia de los jóvenes de hoy que cargaditos de alcohol se suben a un coche... La muerte de los más jóvenes nos conmueven de manera especial. Creo que Guillermo demostró su amor a su hermana al regresar a por ella. Un abrazo muy fuerte.

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  32. Triste historia la del "naufragio" ,como asi tambien la del heredero de tan solo 17 años,una pena pero vale recordar la hidalguia del piloto que en ves de salvarce opto por dejarce llevar por las aguas al conocer la triste noticia de su tripulacion y la de su principe .
    .
    Que habra sido de la vida del carnicero
    Un abrazo madame y que andes bien

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  33. Madame, siento haber tardado tanto en dejar huella de mi paso por vuestra casa. Ayer, por primera vez en estos medios, me fue imposible acceder a los comentarios de vuestra página..., así como a los de la mía a partir de la tarde.

    En fin, triste historia la que rescatías hoy. Siempre me impresionan los testimonios de lealtad, como es el caso del protagonizado por aquel piloto que decidió seguir la suerte del príncipe... No me extraña, por otro lado, lo que le ocurrió a su padre al saber de la terrible noticia...

    Tened una muy feliz y leve jornada. Ya sólo quedan unas horas para que podamos disfrutar del fin de semana...

    A vuestros pies.

    Mil besos, mil...

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  34. Sí, fue terrible y conmovedor, porque lo cierto es que él pudo haberse salvado. De hecho se había salvado ya, pero regresó a por su hermana en un gesto muy hermoso del que seguramente no todos hubieran sido capaces.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  35. No me extraña la desesperación del piloto, porque a fin de cuentas fue el responsable de la catastrofe. Una cosa es que un chico de 17 años beba y sea imprudente, pero todo un capitán haciendo carreras nocturnas en el mar y encima tambien borracho, me parece increible. Tal vez tambien por eso se sospeche el sabotaje.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  36. Monsieur, esperemos que los problemas de ayer hayan sido algo puntual y ya esté totalmente solucionado. Yo no noté nada, pero hace pocos dias me pasó que no podia firmar en otro blog. Algo se deben traer entre manos.

    En cuanto al piloto, yo creo que mas que la lealtad le mordía la culpa. Él tenía el cargo de conducir ese barco y llevarlo sano y salvo a puerto, pero hizo todo lo contrario, una larga lista de insensateces que no se pueden comprender.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)