viernes, 19 de marzo de 2010

Arturo de Bretaña y Juan sin Tierra

-->
Juan sin Tierra ofrece su reino a San Pedro

A la muerte de Ricardo Corazón de León, Juan Sin Tierra fue coronado el 27 de mayo de 1199 en la Abadía de Westminster, en perjuicio de su sobrino Arturo de Bretaña, hijo del fallecido Godofredo, un hermano mayo de Juan. No había entonces una ley que tuviera prevista esta situación. En opinión de muchos, Arturo, un niño de 12 años por entonces, tenía mejor derecho a ceñir la Corona de Inglaterra, y de hecho fue el designado por el propio Ricardo como sucesor antes de partir a la Cruzada. Para otros, en cambio, Juan tenía un parentesco más estrecho que Arturo con el último rey, y lo lógico era que el sucesor fuera el hermano antes que el sobrino.

En Inglaterra Arturo no contó con muchos apoyos: el niño no había estado nunca en la isla, se educó en la corte de Francia y sólo hablaba francés. Juan, al menos, era un hombre hecho y derecho, y capaz de hablar el lenguaje del pueblo además del francés. Normandía, Aquitania y Poitou también aceptaron a Juan. Pero en Maine, Turena y Anjou apoyaban a Arturo.

Felipe Augusto, el rey de Francia, vio ahí la ocasión de cobrar ventaja sobre los ingleses. Hubo un tiempo en que los Plantagenet habían amenazado con devorar a los Capeto, pero por fin había llegado el momento de echar un pulso a los poderosos monarcas ingleses. Se daba la circunstancia más propicia y se sentaba en el trono de Francia el monarca más adecuado para llevar a cabo la empresa.

Coronación de Felipe Augusto

Felipe Augusto, en efecto, había encontrado un punto débil. Era preciso apoyar la causa de Arturo, no por justicia ni por simpatía, sino porque el niño era un juguete en sus manos y podía convertirlo en la más poderosa de sus armas. Con el pretexto de defender los intereses de Arturo, el rey de Francia invadió Normandía y colocó guarniciones en Anjou, Maine y Turena. Entre ambos reyes estalló una guerra que se prolongó durante 8 meses, y luego se firmó un armisticio. Felipe Augusto abandonó a Arturo, que tuvo entonces que rendir homenaje a Juan por el ducado de Bretaña.

Pero el asunto no terminaría ahí para el rey de Inglaterra, debido a un imprevisto revés. Resulta que Juan se divorció de su esposa Hadwisa con la excusa de la consanguinidad, porque “se veía atrapado por ese desesperado arrebato de pasión mal llamado amor que los tiranos, fueran Plantagenet o Tudor, reclamaron el privilegio de satisfacer a toda costa, por encima del honor o la decencia”. Mientras estaba en Aquitania, Juan había visto a Isabela de Angulema, la hermosa prometida de Hugo de Lusignan, conde de La Marche, e imprudentemente se casó con ella.

El problema es que Hugo no se conformó con el expolio del que era objeto, y levantó una insurrección contra Juan en el Poitou y en Aquitania. El rey trajo un ejército que en apariencia era demasiado poderoso para que el conde pudiera resistir, pero Hugo había pactado en secreto con el rey de Francia, convertido en su aliado. Juan Sin Tierra comenzó entonces a perder sus posesiones continentales.

Batalla de Bouvines

En 1202 Felipe Augusto da otra vuelta de tuerca y vuelve a utilizar a Arturo en beneficio propio, haciendo que se declare vasallo suyo. Constanza, la madre del príncipe, había muerto, y el rey de Francia envió al joven, ahora de 15 años, al frente de la insurrección contra Juan.

Leonor de Aquitania, madre de Juan y abuela de Arturo, se encontraba en Mirabeau, cerca de Poitiers. Arturo, con su pequeño ejército, marchó contra su abuela con intención de apresarla, puesto que Leonor siempre se había opuesto a sus pretensiones. La reina se refugió en la ciudadela y pidió auxilio a su hijo mientras el ejército de Arturo la sitiaba. Juan llegó pronto al frente de un poderoso ejército, y entonces fue Arturo quien cayó prisionero junto con 200 caballeros de los suyos.

Sobre el destino de Arturo se cierne el misterio. El único cronista de la época es Wendover. Otros posteriores aportan detalles dudosos e imperfectos sobre su muerte. Uno de ellos cuenta que Huberto de Burgh, el guardián del castillo de Falaise en el que el príncipe se hallaba encarcelado, recibió el cometido de sacarle los ojos, y Shakespeare se encargó de inmortalizar la leyenda.

Según algunos autores, Arturo fue trasladado desde Falaise a Rouen bajo la custodia de William de Braose. Uno de ellos afirma que entonces desaparece su rastro. Eso sucede en abril de 1203. Leonor de Aquitania habría aconsejado a su hijo que hiciera las paces con Arturo, para lo cual Juan se dirigió a Rouen con intención de mantener una entrevista con él. El joven habría adoptado entonces una actitud altiva y desafiante que encolerizó al rey. Los anales de Margam narran lo siguiente:

Castillo de Falaise, Normandía

“Después de que Juan hubiera capturado a Arturo y lo mantuviera con vida en prisión durante algún tiempo, finalmente, en el castillo de Rouen, después de la cena del jueves anterior a Pascua, estando ebrio y poseído por el diablo, lo apuñaló por su propia mano, y atando una pesada piedra al cadáver lo arrojó al Sena. Fue descubierto por un pescador que lo atrapó en su red, y tras arrastrarlo a la orilla y ser reconocido, se lo llevaron en secreto, por temor al tirano, al priorato de Bec llamado Notre Dame de Pres, para ser enterrado”.

Tal vez el relato no sea cierto. Sin embargo, poca duda puede haber de que fue asesinado, si no por la propia mano de Juan, sí al menos por orden suya. Parece que el rey trató a los que fueron hechos cautivos en Mirabeau con una crueldad poco compatible con los tiempos de la caballería. Al fallecer Leonor de Aquitania en 1208 Juan decretó una amnistía general, pero exceptuó de ella a los prisioneros hechos durante esa guerra.

Muchos años después la esposa de William de Braose acusó a Juan de haber asesinado a Arturo. Ella y su hijo mayor fueron encarcelados hasta morir de hambre.

El ducado de Bretaña pasó a manos de la hermanastra de Arturo, Alix de Thouars, casada con Pedro de Dreux, el primer gobernante bretón de la Casa de Dreux.

Resulta interesante señalar que a pesar de que hubo algunos príncipes llamados Arturo, ninguno de ellos llegó a ser rey. El único Rey Arturo aún el día de hoy se refiere al legendario soberano de Camelot.

25 comentarios:

  1. MIR VOS TANTOS ARTUROS Y SOLO UNO FUE REY, QUE INTERESANTE MADAME, ME ENCANTAN ESTOS RELATOS Y ME TRANSPORTAN A OTROS MUNDO, BESITOS Y BUEN FIN DE SEMANA PARA VOS.

    ResponderEliminar
  2. Un triste final para este quinceanero principe, que no pudo reinar y encima fue objeto de las ramas entre de los reyes de Inglaterra y Francia.

    Un slaudo.

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias, monsieur Christian.
    Me lo imagino a usted con la armadura puesta, cabalgando sobre brioso corcel.

    Feliz fin de semana

    Bisous

    ResponderEliminar
  4. Y que tampoco fue del todo inocente, porque no hay que olvidar que cuando fue hecho prisionero la dulce criatura estaba atacando a su anciana abuela, nada menos.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  5. La verdad de esta historia con final cruel es difícil saber dadas las posturas opuestas de los que tomaron parte por Juan o por Arturo. Parece ser que el tal Juan Sin Tierra ya era considerado, antes de este episodio, como un personaje de armas tomar y de pocos escrúpulos. ¿Dónde estará la verdad?
    Un saludo y buen fin de semana.

    ResponderEliminar
  6. Sí, era de pocos escrupulos, y tenía el genio angevino de la familia, hasta un grado que le hacia perder el control, de modo que no se descarta nada.
    Pero vamos, que Arturito tambien era de la familia. Menudas se las gastaba.

    Feliz fin de semana, monsieur, por fin!

    Bisous

    ResponderEliminar
  7. Un final del todo infeliz para el pobre chico...

    La historia se llena de niños utilizados como marionetas por los adultos para conseguir sus fines. Una pena...

    Un saludo madame!

    ResponderEliminar
  8. Es una figura a la que siempre tuve simpatía por una serie de tv de mi infancia. No recuerdo mucho más, salvo que, naturalmente, Juan Sin Tierra era malísimo.
    Saludos, Madame

    ResponderEliminar
  9. Qué poco apego familiar tenían en esa época los poderosos. Se utilizaban entre ellos y no dudaban en matarse si era necesario.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  10. Una familia digna de un melodrama: desde Enrique II y Leonor de Plantagenet, pasando por Ricardo Corazón de León y Juan Sin Tierra.

    Desconocía esta historia que hoy nos relata, madame, con final incierto para el pobre Arturo. Es que Juan era mucho Juan. Demasiado zorro para ser vencido así como así...

    Un besito

    ResponderEliminar
  11. En este caso yo no percibo a Arturo como tan niño. Así nos lo intentó vender Shakespeare, pero en la edad media a los 15 años eran hombres e iban a la guerra. En España el hijo y heredero de Alfonso VI murió en batalla teniendo menos de esa edad. No era excepcional que Arturo se pusiera al frente de un ejercito.
    De todos modos, lástima de vida truncada tan joven.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  12. Eso podemos afirmarlo, monsieur: lo era.
    Pero no me diga que no hacía un villano perfecto, junto con el sheriff de Nottingham!

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  13. Madame, entonces y ahora, poderosos o no, pocos vacilan antes de empezar a lanzarse cuchillos no ya por una corona, sino por una herencia miserable. Se ve cada cosa por un triste puñado de euros.......

    Feliz fin de semana, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  14. Sin embargo a Juan le tocó verselas con Felipe Augusto, y lo perdio todo.
    A veces depende de a quien tengas enfrente el cómo pases a la historia. A su padre le tocó un calzonazos del que hizo burla, y en cambio a él...

    Feliz fin de semana, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  15. Madame, Juan era de armas tomar, cualquiera le soplaba al buen rey.... y Arturo, parece más una marioneta siempre en manos de alguien, aunque también fuera una buena pieza.
    Buenas noches madame. Buen fin de semana.
    Besos.

    ResponderEliminar
  16. Sí, pero tenía mucho que ganar. Imaginese que no lo hubieran hecho prisionero de modo tan imprevisto, debido a una accion inusualmente rapida. Al final hubiera ganado esa guerra al lado de Felipe Augusto y se hubiera coronado.

    Juan era de armas tomar, sí. Pero luego no sabía bien qué hacer con ellas, jiji.

    Feliz fin de semana, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  17. Que soberano lio dejo Ricardo Corazon de Leon en su familia y Shakespeare se hacia un banquete con todos estos enredos .Una lastima el pobre Arturo ser manejado por el rey de Francia ,aunque no era un santito el muchacho
    Saludos madame y buen descanzo en este fin de semana .
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  18. Si monsieur Ricardo se hubiera avenido a tener hijos, esto no se hubiera podido producir. Pero estaba muy ocupado en rey con sus cruzadas y demas, y no era su gusto procrear.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  19. Buenas tardes Madame:
    Lios de familia es lo que trae la corona ;D....
    Me impresiona a veces que el poder subyuga a cualquiera....Joven o viejo, hombre o mujer....Debe ser interesante tener poder.

    Me deleito con sus escrito Madame. Este en particular de Arturo me impresiono que hablaría sobre el Rey de la mesa redonda (o tabla)

    Saludos

    ResponderEliminar
  20. hola!
    te invito a que pases por mi casa
    dejare la puerta entreabierta..
    te dejo un fuerte abrazo!!!

    ResponderEliminar
  21. Curioso el dato de los Arturos que no llegan a rey. Es un nombre gafado para el poder, la verdad.

    ResponderEliminar
  22. Si, monsieur, algo debe de tener el poder, para llevar tantos crimenes a su nombre. Personalmente preferiria no averiguarlo nunca, en vista de estos casos.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  23. Muchas gracias, monsieur, bienvenido.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  24. Sí, tal vez por eso cayó en desuso, jiji. Ahora los reyes se guardan muy mucho de llamar asi a sus hijos!

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  25. Una historia que desconocía por completo. Pobre Arturo (aunque fue un niño malo al atacar a su poderosa abuelita), sólo fue un juguete en manos del francés aunque puso entre las cuerdas al tío Juan.

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)