sábado, 20 de febrero de 2010

Fernando VII más de cerca (II)

 
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Fernando VII detestaba a los intelectuales tanto como a la etiqueta palaciega. Le aburrían sobremanera los actos oficiales y no se interesaba por los asuntos de Estado, que solía dejar en manos de sus ministros. Con motivo de una visita a la Exposición pública de la Industria española celebrada en el Conservatorio de Artes de Madrid en 1818 se cuenta que, aunque la exposición era bastante pobre, se presentó a visitarla en compañía del ministro de Hacienda, López Ballesteros, y el director, Juan López Peñalver. Mientras se le hablaba de la necesidad de proteger la naciente industria, él escuchaba con aire distraído y aburrido. Cuando la comitiva llegó donde se mostraban los tejidos de las fábricas catalanas, Fernando exclamó:

—¡Bah! Todo esto son cosas de mujeres —y salió para darse un paseo por el Retiro

Era un hombre muy introvertido, frío, insensible a todo afecto, callado, al que casi nunca se oía reír y que no mostraba fácilmente sus sentimientos en público. Sobre su carácter se han dicho muchas cosas, ninguna de las cuales resulta halagüeña: “El bellaco sucedió al imbécil”, escribió sobre él Salvador de Madariaga, quien lo considera como el rey más despreciable que ha tenido España. Hipócrita, cobarde (su propia madre llegó a llamarlo “marrajo cobarde”), mezquino, desconfiado vil, falto de escrúpulos, rencoroso, miserable, taimado, abyecto, felón, cínico, engreído, terco, arrogante, ingrato, desleal, vengativo y hasta rastrero son algunos de los calificativos que se emplean para referirse a él. Ballesteros lo describe como “un solapado mozo destinado a ser el más funesto e ineficaz de los Borbones”.


Tenía, desde luego, un rasgo de crueldad que se manifestaba en ocasiones como aquellas en las que mataba pajaritos con sus propias manos. Y a veces era también agresivo con las personas. Por ejemplo, en una ocasión en que su primera esposa, María Antonia de Nápoles, quiso retirarse a sus habitaciones después de comer, Fernando la obligó a quedarse tomándola bruscamente del brazo y diciendo en el más zafio de los estilos:

—Aquí soy yo el amo; tienes que obedecer, y si no te gusta, te vuelves a tu tierra, que no seré yo quien lo sienta.

Pero en sus relaciones íntimas también podía adoptar una actitud seductora, mostrándose coqueto, enamoradizo y tierno con las mujeres, lo que es patente en su correspondencia con María Amalia de Sajonia y María Cristina de Borbón.

Solía deambular sin escolta por las calles de Madrid. Salía de incógnito a tabernas y colmaos con sus amigos, en busca de vino y mujeres. Mostró una llamativa promiscuidad sexual, pero no precoz, sino tal vez como reacción e intento de reafirmación ante la experiencia traumática de una disfunción inicial que manifestó durante el primer año de matrimonio. Sus hazañas eróticas en los más famosos prostíbulos de Madrid eran ampliamente conocidas por el pueblo.


El monarca, por cierto, padecía macrosomía genital, es decir, un gigantismo fálico, por lo que los médicos tuvieron que fabricarle una almohadilla con un agujero en el centro para que no hiciera daño a la reina.

De sus rasgos positivos poco se ha encontrado. A lo más, se puede decir que destacaban su sencillez, campechanería y simpatía cuando quería. Aunque reservado, era chistoso, burlón e irreverente, y su trato solía ser amable. Se mostraba jovial, sociable y supo hacerse popular entre un amplio sector de gente que, seducida por su personalidad, culpaba siempre a sus ministros de los desastres del reino, pero nunca a él. Manifestó, además, algún rasgo de sensibilidad, como el que tuvo al perdonar a la mujer que había atentado contra él en julio de 1814.

De Fernando VII se cuentan muchas anécdotas, como ésta que da una muestra de su sentido del humor: una vez un cortesano le pidió que le diera un empleo y el rey le ofreció ser canónigo de la catedral de Murcia. El cortesano le dijo que eso era imposible, porque estaba casado y tenía ocho hijos. Fernando le contestó:

—Si te andas con tantos escrúpulos, nunca vas a encontrar trabajo.


Éste es su retrato como hombre. Como rey tendríamos que pintar otro aún menos favorecedor si cabe. Seguramente ningún otro monarca de la historia de España ha suscitado un juicio más negativo que éste al que comenzaron llamando El Deseado y acabó siendo El Rey Felón.

19 comentarios:

  1. Ay, Madame: la imagen de Fernando VII coqueto, seductor y aquejado de gigantismo fálico ha conseguido arruinar mi digestión.
    En fin, no puedo culparla.
    Feliz noche, pese a todo.

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  2. Ay, monsieur, me ha hecho reir. Mire que cenar tan tarde! Claro, luego pasan esas cosas. No ve que antes de abordar determinados personajes hay que venir con la digestion hecha?

    Buenas noches, monsieur, y que le sea leve.

    Bisous

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  3. Fue una de las peores administraciones, me atrevo a decir que tuvo mucha responsabilidad en la caida en picada que tuvo España al pasar de ser una potencia colonial a un estado paria de la Europa de finales del siglo XIX
    Cuando una nación que acababa de salir de la colonización le ganó una guerra y le arrebató las colonias
    Fernando VII "metió la pata" en el mismo hueco una y otra vez, prácticamamente llevó el reino a una guerra civil y de paso no sacó ninguna experiencia de la emancipación de ninguna de las colonias amaricanas, cosa que no pasó con Inglaterra que se cuidó de no repetir los errores que había cometido en el caso de Estados Unidos, por eso Canadá se convirtió en una prolongación republicana del reino inglés

    En estos momentos hay muchos gobernantes que tienen su Fernando VII por dentro, el ejemplo que tengo es el caso venezolano donde la gente trata de eximir de culpa al presidente cuando en realidad es un responsable directo de la devacle del país

    Perdona mi damita que me haya desviado a la política actual pero es que da indignación, no por los gobernantes sino por la ingonrancia histórica de las focas aplaudidoras que los aupan

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  4. Madame,ha quedado algún calificativo pendiente para este personaje?, como persona... tremendo, y como rey peor.... al menos el detalle del gigantismo fálico rompe el hielo y hasta hace gracia, más después de leer a Xibelius.
    Feliz Domingo, madame.
    Besos.

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  5. Un dechado de virtudes, vamos. Suscribo todos y cada uno de los epítetos a los que se hizo acreedor el más nefasto de los borbones que por la piel de toro han pasado.
    Y además de negativo para la historia de España veo que era bastante borrico. Y no lo digo sólo por el tamaño de sus atributos...
    Un saludo.

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  6. Qué barbaridad!! desde luego no era un dechado de virtudos, madame.

    Buen domingo.
    Besos.

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  7. Si es que no me extraña que saliera el niño que nos cuentas. Padre medio tonto, demasiado buenazo y pocas luces. Madre lagarta, amante de los enredos y de los hombres. Creo que de este cruce no es raro que Fernando VII fuera así.

    Lo de matar pajarillo con las manos es sólo un ejemplo y sobre los paños catalanes, qué decir... Si hubiesen sido los bejaranos a lo mejor no hubiese dicho tal cosa, jejej

    Un besito

    Y feliz domingo

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  8. Monsieur Ali, creo que tiene usted mucha razon en su analisis de Fernando VII. No les arriendo a ustedes las ganancias como tengan por ahi a alguien con muchos puntos en comun! No hay como saber hacerse popular, monsieur, y hacer que te aplaudan aunque lo hagas todo mal.

    Feliz tarde

    Bisous

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  9. Ya ve. Yo he puesto cuantos calificativos he ido encontrando. De haberlos encontrado bonitos, no hubiera tenido inconveniente en añadirlos, pero claro, dado el personaje del que se trata eso era más bien imposible.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  10. Si, monsieur, reunia todo lo peor. No creo que haya habido nunca personaje mas nefasto, al que nadie ha conseguido abordar el desafio de defender. Es indefendible.

    Feliz tarde

    Bisous

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  11. No, madame, no lo era. Y así nos lucio el pelo. Caro lo pagamos.

    Feliz tarde

    Bisous

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  12. Jiji, yo que se, madame, era tan peculiar que decia que los paños eran cosa de mujeres, pero luego resulta que él bordaba!

    Feliz tarde

    Bisous

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  13. Y que encontraras algo mas bueno sobre este personaje, hubiera sido ya un milagro.

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  14. Y tanto, madame. Hubiera sido Mision Imposible!

    Buenas noches

    Bisous

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  15. Hola.
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  16. Pobres reinas viendo venir cada noche a este tipo con esa cara de palurdo y con una tercera pierna. Ni Allien, vamos....

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    Respuestas
    1. Desde luego, era para considerar seriamente la idea del suicidio.

      Buenas noches

      Bisous

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  17. Bueno es una lastima y pena decir que este señor tenia la sangre de otros que realmente realizaron cosas importantes su abuelo Carlos III o Enrique IV inclusive Luis XIV se debieron de revolcar en sus tumbas viendo a este arruinar el apellido Borbon y a España

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    Respuestas
    1. No resultó una dinastía muy lustrosa, pero, desde luego, Fernando VII está muy por debajo de la media.

      Feliz tarde

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)