lunes, 1 de febrero de 2010

El Príncipe Don Carlos (II)

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 Don Carlos

En 1564 Felipe II nombró a su hijo el príncipe don Carlos miembro del Consejo de Estado en un intento desesperado por hacer que fuera tomando contacto con las tareas de gobierno, pero él quería el gobierno de los Países Bajos. Su padre se lo había prometido años antes, pero ahora, viendo su estado mental así como la situación extremadamente delicada en aquellas tierras sublevadas, por nada del mundo podía ponerlo en sus manos, lo que desesperó a Carlos. El príncipe espiaba las conversaciones del rey tras la puerta de la cámara en la que se discutían esos asuntos, y llegó a amenazar de muerte al duque de Alba, designado para partir en su lugar.

El príncipe de Eboli descubrió sus tratos con el conde de Egmont, uno de los líderes rebeldes en los Países Bajos, e informó de ello al rey de que planeaba huir a Flandes.

En la corte de Felipe II vivía también un joven príncipe que parecía la antítesis del desdichado don Carlos. Se trataba de don Juan de Austria, hermanastro del rey, fruto de los amores del emperador Carlos V con Barbara Blomberg. Don Juan reunía todas las gracias en su persona: era hermoso, de maneras agradables, dotado para las armas y destinado a conocer grandes glorias que venían bien a sus grandes ambiciones. Este príncipe, a quien don Carlos tenía por amigo, fue quien, según una versión tuvo mucho que ver con la denuncia y posterior encarcelamiento del infante, que le hizo la siguiente confidencia:

 Don Juan de Austria

—¿No os dais cuenta de que soy el hombre más desdichado que jamás haya habido entre los de mi condición; que me tienen como esclavo, sin tener nunca ninguna autoridad ni ninguna parte en los asuntos de gobierno, para servirme de ocupación y capacitarme para poder gobernar un día?

Y después de despacharse a gusto contra su padre, concluyó que era preciso liberarse de su dominio, y que iba a lanzarse en brazos de sus buenos amigos de Flandes, que reclamaban su ayuda. Para ello, le pidió que le llevara a Italia.

Por si fuera poco, parece que confesó al prior de Atocha sus deseos de matar al rey.

Don Carlos vivía con el temor de que su padre tomase la decisión de encerrarlo. Había hecho instalar un mecanismo en su alcoba, con ayuda del cual abría y cerraba la puerta desde su cama, sin que ninguna otra persona pudiera entrar a menos que fuera por fuerza. No se acostaba sin antes haber dejado a mano y bajo la almohada armas cargadas, y su gabinete era una especie de arsenal lleno de arcabuces y medidas defensivas. Era hábil en su manejo, con fama de buen tirador, lo que le hacía doblemente temible y peligroso.

 Don Carlos

Pero su padre conocía todos esos mecanismos y los hizo desinstalar. El 18 de enero de 1568 el príncipe dormía profundamente. A medianoche el rey se presentó en la alcoba con algunos notables de la corte, y desarmaron a don Carlos antes de despertarlo. El rey le ordenó que se levantara y mandó que lo hicieran prisionero. Fue encerrado allí en el palacio, en los mismos apartamentos en los que había sido detenido. No podría recibir correspondencia, y sus contactos con el exterior serían restringidos y controlados. Se tomaron también medidas para que no tuviera a su alcance cuchillos ni tenedores, puesto que había amenazado con suicidarse.

La reina Isabel permanecía desolada, pues la compasión maternal que le inspiraba don Carlos siempre había sido grande. No se le permitió visitarlo ni aportarle ninguna clase de consuelo.

La desesperación del príncipe aumentaba durante su cautividad. Las fuerzas le abandonaban y su mente daba muestras de un desequilibrio creciente. Le dio por tragarse, por juego, un anillo con un diamante engarzado, y costó 17 días, a base de medicamentos, que se deshiciera de él. Inició una huelga de hambre y a continuación pasó al extremo contrario, comiendo hasta reventar.

El desdichado príncipe falleció el 28 de julio de 1568. Los enemigos de Felipe II, con Guillermo de Orange a la cabeza, se encargaron de propagar toda clase de rumores contra el monarca. Decían que don Carlos había sido envenenado, otros que estrangulado, y que el motivo de la prisión y posterior muerte del príncipe habría sido el descubrimiento por parte del rey de los amores entre la joven reina y su hijastro. Favoreció esta historia el hecho de que ella falleciera poco después, el 3 de octubre del mismo año. Decían que su salud se había resentido con el disgusto. Isabel dio a luz prematuramente y le sobrevino la fiebre, de la que ya no se recuperó.

 Isabel de Valois

Se inició así la leyenda negra, probablemente la más infame que jamás haya sido adjudicada a monarca alguno, un asunto muy turbio que aún colea hasta nuestros días y nos hace muy difícil saber cuánto hubo de verdad en el fondo.

Este príncipe desgraciado inspiró la obra de Schiller, Don Carlos, así como también la famosa ópera de Verdi. Sus supuestos amores con la reina Isabel de Valois fueron uno de los temas favoritos de los románticos, aunque me temo que nunca fueron otra cosa que eso: ficción.

35 comentarios:

  1. Se veía venir el triste final. Que vida más triste, verdad?

    Saludos.

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  2. Corta y terrible. No conocio nunca la felicidad.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  3. Hola Madame:

    Coincido con los otros comentaristas: triste final el de Don Carlos.

    Su tormento previo, me recuerda a cierto presidente de cierta república a la cual estoy muy ligado. Vivía (Don Carlos) con el miedo en el cuerpo, como hace el susodicho.

    Saludos Madame.

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  4. No dio disgustos ni nada el niño..

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  5. Un príncipe desgraciado, sin duda... pero muy peligroso ¡La que podía haber liado en Flandes!
    La leyenda negra pudo tener su motivo (propagandístico) en su momento: lo raro es su pervivencia.
    Saludos, Madame.

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  6. Siempre ha sido extraña la vida de este príncipe, pero aún más su muerte, nunca sabremos a que´fue debido, pero estoy casi seguro de que Felipe II no la ordenó pues para la Casa de austria la familia era sagrada y máxime cuando no existía otro varón heredero en ese momento.

    En fin...como en todas las familias, también en la familia más poderosa que jamás halla pisado la faz de la tierra había ovejas negras y líos sin resolver...

    Un saludo y VIVA POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE FELIPE II, REY DE REYES.

    Un saludo.

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  7. Mi apreciada madame, ¡cuantas historias al interior de la historia!. Estos clanes reales son un fiel espejo de la condición humana con sus pasiones, sus venenos, sus virtudes y defectos. ¡ Y en todas las familias sin importar ni tiempo ni lugar, ni sangre azul ni de otro color ¡se suscitan tragedias, y siempre hay uno o más de uno que no calza con el orden establecido y es tachado de loco o lisa y llanamente es loco!
    Que fuerte temer que tu padre pueda darte muerte, que fuerte para una madre no poder dar consuelo a su hijo y que fuerte que hoy en día situaciones como ésta se repitan.
    Mi querida Madame le mando mucha fuerza para enfrentar la situación de salud que la aqueja, recuerde que la mente es poderosa y que si el ánimo decae el cuerpo se malogra... ¡ vas a estar bien!
    Muchos besos!

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  8. ¡Guau...! Tan sólo os digo eso... Por la entrada y porque tal es el nivel de las energías que me asisten a estas horas...

    Mañana será otro día... Entonces regresaré, lo prometo, para comentaros...

    Dulces sueños, mi querida dama...

    Mil besos...

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  9. Es bueno que haya vuelto para mostrarnos los personajes tan apasionantes de la historia.

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  10. Madame, fue desgraciado y no conoció la felicidad como decís, pero debía tener serios problemas mentales. Su carácter no era para nada normal.
    Feliz noche, madame.
    Besos

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  11. BUENAS NOCHES MADAME, POBRESITO ESE REY, NO PUDO DISFRUTAR DE LA REALEZAAAAA.
    UN BESITO ENORME PARA TIIIIIIII Y BONITA SEMANAAAA
    CHRISSSSS

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  12. Desditosa vida a deste principe. Tão triste fim... Beijo, madame

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  13. ¡Vaya elemento, don Carlos! Menos mal que no llegó a suceder a su padre con esa empanada mental y esa tendencia al abismo: violencia, depresión, suicidio... Un personaje que no me extraña que diera de qué hablar.
    Un saludo.

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  14. Las cosas como son, este chaval estaba como una regadera... y en aquella época las atenciones a los enfermos mentales eran las que eran, es decir, ninguna... si es en nuestros días y se les mira como a apestados... si no llega a morir ... no se que dirían las leyes de entonces en lo de inhabilitar a un heredero, pero no creo que Felipe II le hubiera dejado reinar

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  15. triste crónica de un ser olvidado y humillado en su locura.
    gran relato Madame, un cariño para su usted y su ágil pluma.

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  16. No creo que pueda compensar vivir asi, monsieur Manuel. Aunque tal vez para algunas personas sí, ya que siguen aferrandose desesperadamente al poder. Tal vez eso sea para ellos el unico objeto de su existencia.

    Feliz dia

    Bisous

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  17. Imaginese, madame, no servía nada con el, ni mano dura ni blanda. Un caso perdido.

    Feliz dia

    Bisous

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  18. Disculpenme un momento. Tengo que salir. Dentro de un rato respondere al resto.

    Muchas gracias

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  19. Monsieur Xibeliuss, no creo que la leyenda perviva, en realidad. Excepto para los ingleses, poco interesados siempre en averiguar la verdad con respecto a estos reinos.
    Pero yo creo que hace tiempo que todos sabemos que la leyenda negra se llama leyenda porque es solo eso, no?

    De todos modos, hablando de pervivencias curiosas, no me diga usted que no es casi mas raro que perviva lo de que Luis XIV solo se dio dos baños en su vida! Porque le puedo asegurar que eso sí que pervive, y que todos los dias entra gente a google buscando el dato. Yo creo que la gente en general elige creer lo mas llamativo, divertido o dramatico. La verdad a veces es aburrida.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  20. Monsieur Carolus, yo tampoco soy inclinada a creer en tan expeditiva solucion por parte de Felipe, puesto que ademas, puestos a deshacerse del principe, mejor hubiera sido no dar el escandalo de hacerlo antes prisionero. Pero, como usted dice, eso es algo sobre lo que me temo que nunca podremos estar seguros.

    Vaya, parece que Felipe II es su favorito, monsieur! Que manera de apoyar al bisabuelo!

    Feliz dia

    Bisous

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  21. Asi es, madame, dramas tremendos, que se agravan cuando ademas el pobre loco puede tener un dia el gobierno.

    Muchas gracias por sus buenos deseos. De momento lo llevamos bien, aunque lo llevaria mejor sin el aplazamiento.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  22. Don Jose, trabaja usted demasiado. Eso no puede ser.
    Espero que hoy tenga una jornada un poquito mas relajada.

    Feliz dia

    Bisous

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  23. Monsieur Alejandro, muchas gracias. Ignoro cuánto más podre quedarme por aqui antes de desaparecer de nuevo, pero por el momento aqui estoy.

    Feliz dia

    Bisous

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  24. No, no era nada normal, madame. La locura estaba presente en la familia desde hacía bastantes generaciones. Venía de Portugal, y Felipe II volvio a casarse con una princesa portuguesa, que fue la madre de don Carlos.

    Feliz dia

    Bisous

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  25. No, no pudo ser rey, monsieur Christian. Por suerte para nosotros!

    Feliz dia

    Bisous

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  26. Sim, madame Virginia, embora no seu caso, acho que foi a maior bênção que o fim viria em breve, dadas as circunstâncias.

    Feliz dia

    Bisous

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  27. Imaginese que Felipe II hubiera fallecido de repente y que don Carlos hubiera quedado como heredero. Espeluznante posibilidad!

    Feliz dia, monsieur Cayetano.

    Bisous

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  28. Ahi esta, monsieur Jose Luis. Hubiera sido un tremendo problema, porque requeriria de alguna nueva ley y jura en las cortes etc. Y al final, como siempre, nos hubieramos enzarzado en otra guerra civil entre los partidarios de don Carlos y los de Felipe.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  29. Muchas gracias, madame. Es dificil ante personajes desdichados como este no desligarse completamente del romanticismo y sentir tanta lastima.

    Feliz dia

    Bisous

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  30. Qué final tan dramático el de este desafortunado y desdichado joven. Engrosando la leyenda negra de su padre. Sobre los amores entre la reina y su hijastro dudo que existiesen, la reina Isabel escribía a su madre Catalina de Médici que amaba y era feliz con su esposo el rey. Por su hijastro lo más seguro es que sintiese una mezcla de compasión y de temor. Es cierto que la justicia del rey fue muy rigurosa y durisima con aquellos que le traicionaban pero tampoco creo que llegase a ordenar la muerte de su propio hijo. madame, cuidese mucho.

    Feliz semana

    Muchos besos

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  31. Estoy totalmente de acuerdo con su punto de vista, madame. No creo, ademas, que el desdichado principe fuera capaz de inspirar otro amor que maternal y de compasion.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  32. Ay, madame, con el mal y con la leyenda negra hemos topado..., ¡qué fatalidad...! Lo que tuvo que soportar Don Felipe no tiene nombre...

    En fin, ha sido una gozada conocer con mayor profundidad los entresijos de la vida de aquel desdichado príncipe, de Don Carlos...

    Tened muy dulces sueños, madame.

    Mil besos

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  33. Si, monsieur, para cuantas novelas y demas obras de ficcion ha dado. Felipe II aun debe de estar revolviendose en su tumba.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  34. Encantado con tu página. Don Carlos sigue dando de qué hablar después de tantos años... Un infeliz, una pena. Los estudios recientes han dictaminado que la enfermedad mental que padecían el príncipe y buena parte de su familia (su antepasada Isabel de Portugal, su bisabuela Juana la Loca, su tía abuela Isabel de Austria, su tía Juana al final de su vida, sus primos Rodolfo, Sebastián y demás familia)era una esquizofrenia bipolar cuya presencia se hacía más probable y su fuerza se intensificaba debido a la extremada endogamia existente en la familia. Un saludo. Os invito a todos a visitar mi blog.

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  35. Hola, es encantador tu blog. Andaba buscando en el google alguna cosilla que hablara bien del desprestigiado Eduardo I (El de Braveheart) y encontré tu blog.

    La verdad es que el príncipe Carlos era un "angelito" de nucho cuidado. Algo leí de que cuando al pasear por la calle, le salpicaron unas gotas de agua de alguna mujer que estaba regando las macetas o simplemente la echaba a la calle. Bueno, pués Carlos le dijo a uno de sus criados que tomara nota de esa casa para algún día, quemarla. Así que imaginémonos la que habría liado en Flandes ¡Uf!

    Un saludo.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)