miércoles, 10 de febrero de 2010

El Emperador de Alemania

 
 Corona imperial


Muchos historiadores opinan que el Imperio alemán tuvo su origen en la voluntad de imitar a los antiguos romanos. Sin embargo, había una diferencia sustancial: los emperadores romanos nunca fueron elegidos. Cuando la transmisión del poder no fue hereditaria, dicha transmisión se apoyó en la aclamación del pueblo o del ejército.

En el Imperio medieval el sistema electivo existía desde la época de la decadencia carolingia. Tanto en Francia como en Alemania en un principio el rey era elegido, pero mientras en Francia dicha práctica había ido desapareciendo durante el siglo XI para dejar paso a un sistema hereditario, no ocurrió lo mismo en Alemania.

Los nobles alemanes, vacante el trono, se reunían en  la Dieta o Reichstag, que así se llamaba a la asamblea de líderes procedentes de todo el Imperio. La asamblea, presidida por el arzobispo de Maguncia, agrupaba a los llamados príncipes: eclesiásticos (es decir, arzobispos, obispos y abades de las abadías reales) y seglares (duques, margraves y condes). 


Como la tradición requería que se nombrase al monarca por unanimidad, se celebraban varias reuniones preparatorias hasta llegar a un acuerdo. Entonces se procedía solemnemente a la elección (en alemán Kur), dando a conocer cada príncipe su parecer con arreglo a un orden de precedencia bien determinado: primero los eclesiásticos, luego los laicos divididos por ducados, y según la fórmula:

Ego eligo N in dominum et regem, atque rectorem et defensorem patriae (Yo elijo a N como señor y rey, jefe y defensor de la nación).

 Mapa del Imperio

Esta ceremonia, en la que todos los participantes eran alemanes, elegía en realidad al rey de Germania, el cual era luego ungido y coronado la mayoría de las veces en Aquisgrán por el arzobispo de Colonia, asistido por sus colegas de Maguncia y Tréveris. Ciertos cronistas le denominaron a veces rex teutonicorum (rey de los alemanes), y otras llegó a titularse él mismo rex francorum (rey de los francos) para recordar su vínculo con los carolingios. Pero para sus súbditos simplemente era el rex.

A pesar de todo, la unción no le confería el título imperial. Para llevarlo oficialmente tenía que ser coronado en Roma por el Papa. De hecho, fue el Papa León III quien coronó a Carlomagno, el primero en llevar el título de emperador, el 25 de diciembre del año 800, otorgándole con ello el papel de defensor de la Iglesia al ser su representante militar. A partir de Ludovico Pío en el año 816 la intervención del Papa pasó a considerarse indispensable.

 Ludovico Pío

Más adelante el emperador ya coronado, deseoso de transmitir la corona imperial a su descendencia, solía hacer elegir en vida a su sucesor si le era posible. Una vez designado, el heredero tomaba el título de Rey de Romanos. Con ello manifestaba que era el soberano de ese reino de los romanos, es decir, del Imperio, que englobaba los reinos de Germania, Italia y Borgoña. Se convertía legítimamente en el monarca de esos países y normalmente la unción del arzobispo de Colonia le dispensaba de coronarse también en los demás reinos. Así, a la muerte del emperador había un rey en Alemania, aspirante a ser coronado emperador, y se evitaban los problemas de un trono vacante. Pero el heredero no intervenía en el gobierno salvo caso de incapacidad o renuncia del emperador.

Si a la muerte del emperador no había rey de romanos electo, entonces era preciso recurrir a los Electores, y las reglas que detallaban la elección llegaron a fijarse en el siglo XIV mediante la Bula de Oro. La bula fijaba Francfort como el lugar de elección y designaba siete príncipes electores: los arzobispos de Maguncia, Tréveris y Colonia, el rey de Bohemia, el conde Palatino del Rin, el duque de Sajonia y el margrave de Brandeburgo. En la declaración de Rhens de 1338 se proclamó la validez de una elección por mayoría, y se estableció que el rey de romanos asumiría el poder inmediatamente, sin ser necesaria la aprobación del Papa.


En 1508 Maximiliano I se tituló emperador electo con el consentimiento del Papa Julio II, con lo que ya no necesitaba ser coronado por él.

24 comentarios:

  1. Pues su nieto, el de Don Maximiliano I, esto es, el César Carlos, sí que se hizo coronar por el Papa...

    En fin, para variar hoy discrepo de vos, pues tengo entendido que aquellos emperadores de la Antigüedad sí que eran elegidos, madame... Digitalmente, quiero decir..., por el dedo por su predecesor sin ir más lejos, vamos..., jijiji...

    Muy interesante entrada, señora... Qué pena que el sistema electivo de la monarquía visigoda acabara a garrotazos y propiciando la invasión árabe de la Península... Maravillosa la corona imperial que se atesora en Viena...

    Tened una muy feliz velada, doña Diana...

    A vuestros pies...

    Mil besos mil.

    ResponderEliminar
  2. Jiji, sí, a dedo del predecesor o por aclamacion sí que eran elegidos.

    Y sí, muy propio de Carlos lo de hacerse coronar solemnemente por el Papa. Ya no era necesario, pero podía hacerse, y de hecho él lo hizo, en efecto.

    Fijese usted en qué acabó la monarquia electiva visigoda, sí. Que vueltas da la vida, don Jose!

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  3. Madame, normal que al final quitaran la obligación de ser coronados por el Papa, porque menudo ritual... como para unas prisas.
    Como siempre, muy interesante e instructiva la entrada.
    Buenas noches, madame.
    Besos.

    ResponderEliminar
  4. Si, era demasiado complicado tanto viaje, pero al mismo tiempo era un buen respaldo en la epoca. De todos modos yo tambien considero mas practica la opcion de Maximiliano al prescindir de tal formalidad, tanto mas a medida que el imperio era cada vez menos catolico.

    Buenas noches, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  5. Muy interesante; Madame. Y permítame felicitarle una vez más por las magníficas miniaturas con las que nos ilustra.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  6. Gracias a usted, monsieur, por su presencia siempre.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  7. Tuve la oportunidad de contemplar en vivo la corona imperial en el museo del Tesoro Imperial de Viena (Schatzkammer) y es verdaderamente una obra de arte que data de tiempos de Otòn I...cuantas imperiales testas la ostentaron! pasando por Carlos V, Maria Teresa I, etc...

    ...siempre me ha apasionado la historia del Sacro Romano Imperio que desde el siglo XV va unida a la familia Habsburgo.

    Gracias por esta imteresante entrada.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  8. El chollo no era ser elegido emperador, que al final era un marrón de no te menees que solo daba lustre protocolario y poco más, ya que en cada territorio al final mandaba el príncipe o eclesiástico de turno... el verdadero chollo de esto era ser elector y dejarse untar por los pretendientes... ahí si que estaba el negocio...

    ResponderEliminar
  9. Curiosa y didáctica entrada.
    Lo de los emperadores o reyes electos era algo común también entre los visigodos en la Península Ibérica. Se evitaba así que por ejemplo una persona nada dotada para el cargo pudiera llegar a él, algo harto frecuente entre otras dinastías europeas y otras épocas
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  10. Imagino el papa era en parte un mero protocolo de confirmar que el emperador, apoyaba los intereses de todos esos reinos, ante un posible descontento.Tener el emperador el favor del papa, le concedía beneficio de reclamar, dictar o ejercer casi a placer.
    De los siglos V AL X, son mi edad oscura, haber si leo mas.

    Buen articulo madame.
    Por cierto la palabreja que me aparece para confirmar mi comentario, vale mas que todo el mismo, impronunciable...

    ResponderEliminar
  11. Una de las cosas que aun me quedan pendientes en Viena, monsieur. Ha de ser impresionante de contemplar esa corona.

    Feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar
  12. Ay, y tanto, monsieur! Fue la ruina de Carlos V, y de paso de España. Es que los electores no se conformaban con 4 euros, no. Les había hecho la boca un fraile.

    Feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar
  13. Si, los godos buscaban sobre todo un caudillo militar, y lo elegian entre quien les parecia que reunia mas condiciones. Pero como al final siempre se procuraba elegir a un miembro de la misma familia reinante, pronto pasó a ser sucesion automatica.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  14. jiji, monsieur Calistor, a veces aparecen autenticas barbaridades que cuesta creer sean fruto del azar.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  15. Realmente si, es un museo increible: la corona imperial, la corona de Rodolfo II, los toisones de oro...y el mismo edificio también madame.

    ResponderEliminar
  16. DAME MASQUEE, SIGO EN EL SALÓN DE HISTORIA, TOMANDO SUS CONOCIMIENTOS.
    UN SALUDO AMIGA

    ResponderEliminar
  17. La Dame Masquée...

    Carlomagno sellaba sus decretos con el pomo de Durandarte diciendo:
    -Éstas son las órdenes que doy.
    Blandiendo la espada con la que las había sellado añadía:
    -Y he aquí la espada con la que las haré respetar si es necesario.

    A sus pies.

    Bisous

    ResponderEliminar
  18. Madame:
    La de he dicho varias veces, que cuando vengo aquí, me entero de cosas interesantes.
    Coincido con los otros comentaristas:
    E lMuseo de Viena es...Imperial XD.
    Ya se trajo el extraterrestre?

    Saludos Madame.

    ResponderEliminar
  19. La política de la época sí que era entretenida, y no la sosería de ahora: güelfos, gibelinos, el emperador Barbarroja, el papa Adriano, los normandos de Sicilia, los bizantinos, que si yo mando más que tú, que si narices, que si ahora te corono, que si ahora no... ¡Hala, cachondeo!

    ResponderEliminar
  20. Saludos,madame abuela, que tenga muy buenas noches.

    Bisous

    ResponderEliminar
  21. Cualquiera le llevaba la contraria a monsieur Carlomagno! Era todo un caracter, y un hombre muy peculiar con el que comparto su adoración por el queso.

    Buenas noches, monsieur Felix

    Bisous

    ResponderEliminar
  22. Monsieur, aqui esta el extraterrestre. No da nada la lata, es muy tiernecito. Espero que de noche no le ocurra como a los Gremlins y se transforme!

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  23. Ya lo creo, monsieur Mannelig. A nosotros nos ha tocado ahora lo mas aburrido: crisis mundiales, datos macroeconomicos y maquinas que hacen paquete-paqueta, paquete-paqueta...

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  24. Fíjese, madame, que a mí siempre me ha resultado árida la Historia de los germanos...ufff. No sé si sería la complejidad de su organización política, los nombres en su idioma complicado o yo misma que tengo otras preferencias.

    De todos modos le agradezco que venga aclararme en esta Historia compleja de centro Europa.

    Un besito

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)