viernes, 12 de febrero de 2010

Celtas en Roma

 

Hacia el año 400 a.C. los celtas parecen haber alcanzado la cúspide de su poder. Bajo un rey llamado Livio Ambicato, probablemente cabeza de una tribu dominante en una confederación militar, los celtas consolidan un considerable grado de unidad y siguen una política consistente.

Atraídos por las ricas tierras del norte de Italia, cruzaron los Alpes, y después de una dura lucha con los etruscos se establecieron allí. Era la época en la que también los romanos presionaban a los etruscos desde el sur, para lo que se aliaron con los celtas.

Los romanos, despreciando tal vez a esos guerreros bárbaros, cometieron la temeridad de traicionarlos en el sitio de Clusio, en el año 391 a. C. Los celtas reconocieron a algunos romanos que antes habían acudido a ellos en la sagrada calidad de embajadores y que ahora luchaban en las filas enemigas, y entonces, según se cuenta, se dirigieron a Roma en busca de satisfacción por la traición. Pero al ver que los romanos se negaban a escuchar sus quejas, el ejército celta abandonó el sitio de Clusio y marchó directamente sobre Roma.

Los guerreros, dirigidos por Brenno, mostraron una disciplina perfecta. No hubo saqueo ni devastación indiscriminada en las ciudades y fortalezas que encontraban a su paso. “Nuestro objetivo es Roma”, gritaban a los guardias de las murallas en cada ciudad mientras avanzaban hacia el sur. Al fin alcanzaron el río Allia, a pocas millas de Roma, donde la totalidad de las fuerzas disponibles debían encontrarse con ellos. 


La batalla tuvo lugar el 18 de julio del 390 a. C., originando el dies Alliensis de mal agüero que perpetuó en el calendario romano la memoria de la mayor vergüenza pública que habían conocido. Los celtas atacaron el flanco del ejército romano y lo aniquilaron en una tremenda carga. Tres días más tarde ya estaban en Roma, en palabras de Tito Livio “una empresa que les resultó sencilla, ya que se enfrentaron a ejércitos amedrentados. El simple hecho de cruzar las armas con semejante enemigo ya provocó la desbandada incluso de los oficiales”.

Algunos cronistas escribieron que los guerreros celtas combatían completamente desnudos. Bien pudieran referirse a una clase de guerreros que recibía una formación militar especial. Enfrentarse desnudo, y por tanto muy desprotegido, venía a significar que se contaba con la protección de los dioses. Según Polibio “eran aterradores los gestos y la apariencia de los guerreros desnudos de la vanguardia. Todos fascinantes hombres en la flor de la vida, perfectamente constituidos y que, con su virilidad en alto y adornados con torques y brazaletes de oro, presentaban batalla”.


Aun sin desnudarse, antes de un enfrentamiento los guerreros celtas solían adelantarse para mostrar sus atributos sexuales a sus enemigos, al tiempo que se jactaban de sus hazañas y los provocaban con insultos.

La gran urbe fue abandonada. Sólo una guarnición resistía en la Colina Capitolina. El propósito de abandonar a Roma trasladando su ciudadanía a Veyes —ciudad conquistada a los etruscos por Marco Furio Camilo unos años antes—, da una idea del estado de desesperación en que la República romana se encontraba. Durante casi un año los celtas permanecieron como amos de la ciudad, o de sus ruinas, hasta que la comida empezó a escasear, porque Roma, al contrario que sus ciudades, no era autosuficiente. A esto hay que añadir que se produjo una epidemia de disentería, así que, como en realidad ya habían obtenido un magnífico botín, decidieron abandonar el lugar.
La paz se mantuvo durante casi un siglo, y la ruptura de esta paz sobrevino cuando ciertas tribus celtas se aliaron con su antiguo enemigo, los etruscos.


Bibliografía:
Los Celtas – T. W. Rolleston
Breve historia de los Celtas – Manuel Velasco Laguna


De nuevo una semana sumamente complicada. Les pido disculpas si no puedo pasar siempre a saludarlos hasta el día 18.

26 comentarios:

  1. Ay, madame, "El galo moribundo", la primera imagen, me encanta. Me ha encantado la entrada, como siempre. Un abrazo!

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  2. Que entrada m´s interesante madame, no conocía tantos detalles de los Celtas y me ha encantado. Bravos guerreros!.
    Buen fin de semana, y mejor semana Madame...
    Muchos besos.

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  3. Buena entrada como es habitual en su blog. La decadente Roma no podrá parar el ímpetu de estos pueblos que la atenazan desde sus limes y cambiarán el curso de la historia.
    Un saludo, madame.

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  4. Los hermosos salvajes... tenía que ser todo un espectáculo verlos entrar en batalla.
    Si no estabas enfrente, claro.
    Saludos, Madame

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  5. Madame...

    Paso para darle las gracias por su apoyo en las votaciones de los premios BOBs cuyo plazo termina hoy. Gracias de corazón.

    A sus pies.

    Bisous.

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  6. Madame,
    que se solucionen sus asuntos semanales bien y rápido.

    Mis mejores deseos.

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  7. Hola Madame:

    Que interesante la entrada. Realmente estos datos Celtas no los conocía a fondo.

    El Castro Celta de Santa Tecla es uno de mis favoritos para visitar.

    Saludos Madame y espero que su alejamiento sea por cosas buenas

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  8. hola te estamos esperando en desenredate un fuerte abrazo

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  9. Interesantísima entrada. Estos celtas siempre me han fascinado.

    Saludos, y por aquí la esperaremos, no sufra por eso.

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  10. Me encanta el trabajo que pones en tus artículos y que los sueles compaginar con varias fuentes.

    Hay que considerar seriamente la talla de un soldado romano y la de un celta o germano, el romano era mas bien menudo, de anchas piernas, torso robusto y pequeños brazos, en diferencia a estos guerreros bárbaros.

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  11. EN PRIMER LUGAR, FELIZ AÑO DEL TIGRE A TODOS!

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  12. Madame, el galo moribundo me tiene fascinada desde la infancia. No podia faltar hoy por aqui.

    Feliz domingo, madame

    Bisous

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  13. Madame Nikkita, disfrute por mi de estas fiestas de carnaval!

    Feliz domingo

    Bisous

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  14. Monsieur Cayetano, ya ve usted que a lo largo de los siglos no se libraban de estos empujes de los barbaros. Tarde o temprano tenia que suceder.

    Feliz domingo

    Bisous

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  15. Y tanto, monsieur Xibeliuss! Sobre todo si combatian asi! Que lastima que tardara tanto en inventarse la camara de fotos.

    Feliz domingo

    Bisous

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  16. Gracias a usted, monsieur Felix, y mucha suerte.

    Feliz domingo

    Bisous

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  17. Gracias, madame. No sabe las ganas que tengo de que llegue el proximo fin de semana.

    Bisous

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  18. Conoce usted el de Coaña, monsieur Manuel? Tambien un lugar magico, sin duda, y un paisaje maravilloso.

    Feliz domingo, monsieur

    Bisous

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  19. Es a mí, monsieur Desenredate?
    Ah, pues muchas gracias.

    Feliz domingo

    Bisous

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  20. Yo tambien tengo debilidad por los celtas, madame Kassiopea.

    Feliz domingo y hasta pronto

    Bisous

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  21. Muchas gracias, monsieur Calistor. Desde luego, para un romano debia de ser impresionante tener delante a uno de esos gigantes, fisicamente tan diferentes a ellos y con tan poco refinamiento!

    Feliz domingo, monsieur

    Bisous

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  22. Pues, por mucho que nos extrañe, de este pueblo de "bárbaros" (según la denominación romana) hemos heredado tradiciones y sangre. No en vano poblaron zonas del norte peninsular.

    Sin embargo, hemos de reconocer que a pesar de haber ocupado Roma no podían compararse con la culta y civilizada República amedrentada. No en vano se marcharon cuando se acabaron las provisiones...

    Un besito

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  23. Simplemente tenian diferentes filosofias y buscaban diferentes cosas. Ellos eran mas libres, y valoraban mas otras cosas. No hubieran querido vivir como un romano, igual que un romano no hubiera querido vivir como un celta.

    Madame, feliz año del tigre, feliz san valentin, feliz carnaval y feliz domingo!

    Bisous

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  24. No sé el motivo pero ya desde pequeña, cuando recibía clases de Historia me inclinaba más por los Celtas que por los Iberos.
    Muy interesante la entrada. Me ha sorprendido la manera de amedrentar a sus adversarios antes de la batalla. Cuanto me hubiera gustado verlos, seguro que imponían. Hoy habrían posado para algún calendario.

    Un abrazo

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  25. Alguna informacion de ayanotis el grande -...

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    Respuestas
    1. No existe ningún Ayanotis el Grande, que no lo engañen a usted con las tonterías que he visto por ahí. Los galos no tenían reyes siquiera, sino caudillos militares, líderes de las distintas tribus, y, desde luego, ningún hijo de ningún Ayanotis fue el primer rey de Francia, por la sencilla razón de que Francia aún no existía como tal en la Edad Antigua. Ningún rey llevó el título de rey de Francia hasta el siglo XII, en plena Edad Media. Con anterioridad a eso, se llamaban "rey de los francos", y los francos eran otro pueblo diferente al de los celtas galos. Eran una tribu germánica llegada desde la Baja Renania y Westfalia, al este del Rin.

      Un saludo

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)