viernes, 26 de febrero de 2010

Al-Hakim y la secta de los drusos

 

 Mezquita de Al-Hakim

La personalidad de Al-Hakim Hakim constituye una buena prueba de que la realidad a menudo presenta dos caras. Para unos “El califa loco” y para otros manifestación de la divinidad, fue proclamado califa a la edad de 11 años. Hijo de madre cristiana y educado él mismo en ese ambiente, a partir del año 1004 el sexto califa fatimí de Egipto reacciona brutalmente contra los cristianos, promulga decreto tras decreto, confisca los bienes de la Iglesia, hace quemar las cruces y después las iglesias. Obliga a los cristianos a llevar al cuello una cruz de cobre de cinco kilos, a los judíos un cepo de madera representando una cabeza de ternero y una campanilla. Tanto unos como otros debían llevar un sombrero negro.

En el año 1005, “El califa loco” obligó a los habitantes de El Cairo a trabajar de noche y dormir de día, porque él no soportaba la luz del sol. La ciudad debía permanecer iluminada durante toda la noche, y él mismo recorría las calles a lomos de su asno Luna, acompañado de un negro gigantesco, para comprobar que las antorchas estaban encendidas. También ordenó matar a todos los perros, porque sus ladridos le molestaban.

Pero no se limitaba a matar perros: asesinó, a veces personalmente, a la mayoría de sus visires, a  funcionarios, jueces, poetas, cocineros, médicos, soldados y parientes; mataba, en fin, a todos aquellos que no cabían en sus cárceles. Ordenó incluso decapitar a su tutor cuando tenía sólo 15 años, por temor a que le arrebatara su poder. Infundía tal terror que los dignatarios que lo visitaban besaban el suelo en su presencia y le pedían perdón.

 Califato fatimí
Otro de sus caprichos fue prohibir un plato llamado mulukhiyya,  muy apreciado en Egipto. Regulaba qué se podía comer o beber. Tampoco permitía comer uvas ni plátanos, ni beber vino. Además no podían coincidir ambos sexos en un mismo establecimiento. En el 1014 va más allá y prohíbe a las mujeres salir de casa e incluso asistir a funerales. Las no musulmanas debían llevar zapatos de dos colores: uno rojo y otro negro, para poder identificarlas, pero al final los zapateros recibieron órdenes de no hacer zapatos femeninos. En los baños públicos la gente debía cubrir su cuerpo, y cristianos y judíos tenían que llevar ropas diferentes. Daba regalos a los jóvenes para que saltaran desde un lugar alto del palacio a un estanque. Unos 30 se mataron porque en lugar de aterrizar en el estanque se golpearon contra las rocas.

Al-Hakim convirtió la iglesia del santo sepulcro en depósito de basura. El 18 de octubre del año 1009 la hizo derribar. En menos de 10 años miles de iglesias y sinagogas fueron quemadas o saqueadas, y muchos cristianos salvaron la vida haciéndose musulmanes. Los sunitas tampoco se libraron de sus persecuciones.

Iglesia del Santo Sepulcro

En 1013 Al-Hakim, para complacer al emperador de Oriente, consiente en dejar emigrar a tierra de Bizancio a los cristianos que así lo deseen, pero las persecuciones prosiguen hasta el año 1016, cuando el califa, ahora convencido de que él mismo es de esencia divina, hace proclamar su divinidad, prohíbe a los musulmanes el ayuno del Ramadán y el peregrinaje a la Meca.

En el año 1019 planeó el robo de los restos de Mahoma, pero no pudo ser porque se reunió una multitud que casi mata a los encargados de llevarlo a cabo.

La exasperación de los fieles llega al colmo cuando Hakim impone que en el servicio de las mezquitas se sustituya el nombre de Alá por el suyo propio. Busca entonces las simpatías de los cristianos y de los judíos contra los musulmanes ortodoxos. Los apóstatas vuelven a la religión y los bienes confiscados son devueltos. No tarda en reinar el caos.
 Estrella de cinco puntas, principal símbolo de los drusos
Cuando tenía 36 años Al-Hakim sale de viaje a lomos de su mulo, sin escolta, y desaparece. El animal se encontró posteriormente junto a un pozo cubierto de sangre. No se sabe a ciencia cierta qué fue del califa, pero se cree que su hermana le envió asesinos que acabaran con su vida. Ella había intentado hacerle razonar, pero sólo consiguió que la acusara de adulterio.

Los seguidores de Al-Hakim, la secta de los drusos, profesan una religión que lo considera la última manifestación de la divinidad, pues creen que Dios se reencarna o se hace presente en algunas personas espiritualmente destacadas. El nombre de drusos deriva del de uno de sus fundadores, Al-Darazi. Esperan el regreso de Al-Hakim a la tierra como el Mesías para gobernar en una nueva edad de oro. Creen que no murió, sino que Dios lo ocultó, y comenzaron a adorarlo en las montañas del Líbano.

Se rigen por siete principios morales: amor a la verdad, cuidar del prójimo, renunciar a cualquier otra religión, evitar el mal y al diablo, reconocer la presencia divina en todos los hombres, aceptación de todos los actos de Al-Hakim y actuar en total obediencia a su voluntad.

 Mujer drusa en el siglo XIX
Hoy los drusos habitan en el Líbano, Israel, Siria y Jordania., pero existen pequeñas comunidades por todo el mundo. En total son un millón. Mantienen en secreto buena parte de los detalles de su fe, por lo que se conoce poco sobre ellos, y no aceptan conversiones ni permiten matrimonios con miembros de otros credos. Creen en la reencarnación: las almas nacen repetidas veces hasta alcanzar la perfección y la unión total con Dios. El cielo es el lugar donde terminan, y el infierno la distancia que separa a un alma de Dios. Rechazan la poligamia. También el consumo de tabaco, alcohol o carne de cerdo, si bien no de modo estricto. Peregrinan a La Meca, pero no están obligados a hacerlo.

Los iniciados visten ropa negra, llevan bigote, se afeitan la cabeza y la cubren con un turbante blanco. El resto, los ignorantes, reciben apoyo de los iniciados aunque sin tener acceso a la literatura secreta sagrada. Consideran a las mujeres especialmente adecuadas para ser iniciadas, porque piensan que son espiritualmente superiores a los hombres. Cualquier persona puede solicitar ser un iniciado, pero para ello debe observar una vida de recta moral y pasar largos períodos de prueba en los que ha de mostrar su capacidad para guardar los secretos que se le confiarán. Los jueves por la tarde se reúnen para comentar los textos sagrados o los asuntos políticos.

 Hombre druso
Coinciden con el Islam en reconocer la autoridad de los libros santos, desde la tora a los evangelios y el Corán, pero rechazan que éste último contenga el dogma definitivo.

25 comentarios:

  1. Muy interesante, vamos que lo de cuidar al prójimo, si no puedes ni darle un vaso de vino,,todo un personaje este hombre, no me extraña que aún, hombres allá se acojan a estas doctrinas, donde la mujer es menos que un utensilio.

    Dos días de calor en Murcia, anuncio de que en nada esta aquí la primavera.

    ResponderEliminar
  2. Este premio nos viene de “Alas de Fantasía” de nuestra querida amiga Arwen: “Al blogg creativo”

    Y queremos dártelo a ti también; fue difícil pensar a quien dárselo…

    Todos nuestros amigos/as son especiales y muy merecedores del premio…

    Podes pasar a tomarlo de nuestro blog;
    Y estas son las reglas:
    - Concederlo a 7 blogs Creativos:
    -La otra regla es confesar 7 cosas sobre ti:

    ResponderEliminar
  3. Creo que ese califa era más que un demente ¡Dios mío, líbranos de gobernantes así!

    ResponderEliminar
  4. Jolín con el Califa... un poco para allá si que andaba, me ha recordado un pelín a "nuestro" Calígula.
    En cuanto a los Drusos, a mi es que las sociedades tan cerradas como que las veo demasiado anacrónicas.

    ResponderEliminar
  5. Realmente estaba como una cabra montesa. Y que estos señores lleguen a tener tanto poder en sus manos. Da miedo.
    Feliz fin de semana.

    ResponderEliminar
  6. Personaje interesantísimo, no sabía nada de él ni de esta secta.

    Gracias por la reseña.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  7. ¡Una figura totalmente desconocida y fascinante! En mi ignorancia pensaba en los drusos como una etnia.
    Como una cabra y con poder absoluto. Sí, tal vez Calígula no quede muy lejos.
    Feliz viernes, Madame

    ResponderEliminar
  8. Bueno, por lo menos consideran a la mujer espiritualmente mejor dotada. Algo es algo.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  9. Madame Amatista, muchisimas gracias!

    Ahora mismo paso.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  10. Pues monsieur, al final son los que mas seguidores consiguen, y ademas les duran siglos!

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  11. Debia de ser exactamente la version fatimí de Caligula, sí. Pero a Al-Hakim aun le siguen!

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  12. Casi da mas miedo que mil años despues se los siga adorando. Para que vea que hay para todos los gustos, monsieur.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  13. Y parecia que eran poquitos, pero fijese, alrededor de un millon desperdigados por el mundo.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  14. Iba usted bien encaminado con lo de la etnia, monsieur, porque tenga en cuenta que a base de casarse siempre entre sí y no admitir conversiones, han acabado por convertirse en una etnia aparte.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  15. Muy interesante, madame. No conocía ni el personaje ni la secta.
    Buen fin de semana.
    Besos

    ResponderEliminar
  16. Un personaje realmente inquietante, desde luego. Entre los miembros de la secta hay personas que han tenido relevancia politica en sus paises.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  17. Uy perdon, madame Nikkita, ya se me ha vuelto a adelantar madame Minuet, que por lo visto imagina que este blog es suyo. Voy a tener que hablar seriamente con ella.

    Bisous

    ResponderEliminar
  18. me pregunto, si estas personas tan aterradoras, para todos, no sentirán la soledad, el hastío de hacer el mal. Madame, muy interesante relato histórico, un cariño

    ResponderEliminar
  19. Muy felices no debian de ser, siempre con ese miedo a perder el poder. Pero en sus manos estaba cambiar de actitud y sin embargo no lo hacian, por lo cual no debia de resultarles muy desagradable la crueldad.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  20. Pues el califa sí que era rarito, sí. No sé si denominarle excéntrico, ezquizofrénico o chalado del todo. Mesías, mesías, (y que me perdonen los drusos) no le veo, pero a saber... Cada uno lo espera de una manera distinta: una persona reencarnación de la divinidad, Dios mismo hecho carne, un mundo de libertad y de paz, la Humanidad unida en paz y armonía. Cada uno tenemos nuestros propios mesías.

    Y mira que pudo montar el basurero en otra parte, pero no, en el santo sepulcro.

    Un besito

    ResponderEliminar
  21. Hola Madame:
    No sabía como había aparecido la rama drusa de los musulmanes.
    En cuanto al comportamiento del Califa, hay algunos que se dicen "presidentes" quien se comporta de la misma manera....Yo digo que es el litio, que tiene baja dosis. A lo mejor el califa era simplemente eso: Un soberbio que abusaba de su cargo. Nunca falta alguien así.
    Saludos Madame

    ResponderEliminar
  22. Pues si, madame, lo que para unos no significa nada para otros lo es todo. Cada cual tiene su realidad.

    Buenas noches, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  23. Una especie de Calígula a la egipcia, pero parecia estar convencido. Era una persona sumamente religiosa.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  24. Hola de nuevo Madame!

    Al-hakim me da miedo!! *Atenea tiembla como gelatina*, yo no lo vería jamás como un Mesías, me sigo quedando con Jesús :).

    Fuera de su adoración a Al-Hakim la secta de los drusos me parece muy interesante, sobre todo esa parte de llevar una vida recta, lástima que no sea posible saber más sobre ellos, pero sus motivos tendrán para ser una secta cerrada, si ya nomás en nuestras sociedades todo lo que conlleve rectitud es despreciado, en gran medida qué bueno que quieran mantener su reserva.

    Otro abrazo Madame

    ResponderEliminar
  25. Monir Afif El Masri9 de mayo de 2010, 2:32

    De Hakem Bi Amr Allah se han dicho muchas falsedades, y todo con la única intención de desprestigiar a la fe Unitaria Druza o Tawhid, no hace falta mencionarlos, solo léanse la literatura occidental o los textos escrito por los cristianos del mundo árabe, incluso los musulmanes lo tildaron de loco, por ir en contra de su doctrina.

    Pero realmente quien es Hakem Bi Amr Allah, es un iluminado espiritual, si se quiere aceptar la palabra, quien después de su desaparición misteriosa, se inició el llamado (Da`wa) a la fe del Taw´hid en Egipto, en el 1017 D.C., siendo el sexto califa del imperio fatimita, quien gobernó a nombre de Dios.

    Hay que aclarar que Al Hakem no tuvo familia ni hijos, tampoco su madre era cristiana, como usted en su Blog mantiene ni su hermana existió.

    El 13 de Septiembre del año 996 de nuestra era, un muchacho de tan solo once años de edad, llamado Al Mansur, fue proclamado como el sexto Califa de la dinastía Fatimita, siendo escogido por el Califa gobernante Al Aziz Billah quien se había detenido en Bilbays, en su camino a Siria para combatir contra los Bizantinos, y al acampar en dicho lugar, el Califa Al Aziz enferma y ese día muere, y es así como ese joven muchacho asciende al poder con el nombre de Al Hakem Bi Amr Allah que significa “El Gobernante por Voluntad de Dios”.

    Así comenzó el reinado de este joven Califa quien asumió el trono al día siguiente cuando llegó a El Cairo, la capital del imperio, en una procesión impresionante, solemne y magistral.

    Aproximadamente, tres meses después de su ascenso al trono y paralelamente a sus funciones como Jefe de Estado, envió misioneros para promover la llegada de la nueva era, la cual estaba por comenzar en el momento adecuado, en esta era la verdad sería revelada y el conocimiento de la unidad de Dios sería descubierta a aquellos quienes se habían preparado para ese momento desde el comienzo de la humanidad.

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)