sábado, 23 de enero de 2010

Catulo y Lesbia


Ovidio aseguraba que el nombre de Lesbia era un pseudónimo, pero su identidad nos fue desconocida hasta que Apuleyo, mucho más tarde, nos dio una buena pista. En su Apología dice: "Por ese motivo que acusen también a Catulo, que dijo Lesbia en lugar de Clodia".

Tras esta referencia ha sido generalmente identificada como Clodia o Claudia Metela, nacida en 95 a. C., tercera hija del patricio Apio Claudio Pulcro y Cecilia Metela Baleárica. Ello a pesar de la opinión discrepante de Suzanne Dixon, que rechaza que Lesbia existiera fuera de la imaginación de Catulo.

Clodia era conocida por sus aficiones literarias, su suntuosidad y sus vicios. Mantuvo diversas aventuras tanto con hombres casados como con esclavos, y era igualmente famosa por su afición al juego y a la bebida.

Al igual que hizo su hermano, cambió su nombre patricio de Claudia por el plebeyo Clodia. Era hermana de Publio Clodio Pulcro, tribuno de la plebe. Un epigrama del propio Catulo se hace eco de la acusación de incesto que se atribuía a ambos:

Lesbio es guapo. ¿Cómo no? Lesbia le prefiere
a ti y a toda tu familia, Catulo.



Clodia se casó primero con Luculo, del que se divorció en el 66 a. C. Después de eso contrajo nuevo matrimonio, esta vez con su primo Quinto Cecilio Metelo, gobernador de la Galia Cisalpina en 62-61 a. C., cónsul en el 60 y cuñado de Pompeyo. El marido murió envenenado al año siguiente, según los rumores por manos de la propia Clodia.

Es de suponer que Catulo, más joven, conoció a Lesbia en Verona, cuando él tenía 20 años y ella estaba allí con su marido. Apenas iniciado el romance, el esposo de Lesbia es nombrado cónsul y tiene que abandonar Verona. Catulo los sigue poco después, instalándose definitivamente en Roma.

"Apenas te veo, Lesbia, mi voz expira dentro de mi boca, mi lengua se paraliza, un fuego sutil corre por mis miembros, un murmullo interior resuena en mis oídos y una doble noche se extiende ante mis ojos".



Cuando se queda viuda, Lesbia y Catulo tenían intención de casarse, pero pronto llega a oídos del poeta que ella tenía nuevos amantes. Ahí comenzará la verdadera tortura para Catulo. Entre ellos estaba Marco Celio Rufo, con quien Clodia mantuvo una relación de dos años. Más tarde lo acusó de haber intentado envenenarla. En el juicio Rufo fue defendido por Cicerón con su discurso Pro Caelio, que hace aparecer a Clodia como una mujer hermosa llena de ambición, encenagada en todo tipo de vicios: asesina, incestuosa, ninfómana. También la llamaba "ojos de vaca", pero esto no era en absoluto peyorativo, puesto que así calificaba Homero a Juno.

La relación entre Catulo y Lesbia se va enrareciendo. Hay separaciones, desavenencias y sobre todo celos del poeta hacia los rivales con los que ella lo sustituye de vez en cuando. Sus poemas nos proporcionan una curiosa lista de esos oponentes. Pero una y otra vez se reconcilian ambos. Es una relación de amor y odio. Detesta a Lesbia y se duele de su bajeza, pero al mismo tiempo la desea ardientemente.

Odio et amo. Quare id faciam fortasse requiris.
Nescio, sed fieri sento et excrucior.

(Odio y amo. Preguntarás tal vez por qué lo hago. No lo sé, pero lo siento así y me torturo).



Suponía un alto grado de depravación en la sociedad romana que una mujer de elevada posición social fuese por las calles en busca de amantes por propio placer y no por necesidad económica. Eso hizo Lesbia. Marco Celio Rufo aludía a ella con el nombre de Clytemnestra quadrantaria, que significa algo así como Clitemnestra barata. (Clitemnestra había asesinado a su marido, y quadrantaria hacía referencia al valor de un cuarto de as, la tarifa más baja por la que se podía gozar de una prostituta).

Mientras todo esto sucedía, Catulo tenía también sus aventuras con damiselas y chicos, puesto que era bisexual. Aunque no era nada que tuviera que ver con su amor por Lesbia.

Hasta tal punto ha cambiado mi alma, Lesbia, por tu culpa
y de tal manera se ha perdido por su misma lealtad,
que ya no puede quererte por muy perfecta que seas,
ni dejar de quererte por mucho mal que me hagas.



El poeta aceptó marchar a Bitinia con el séquito de Memmio. A su regreso, y poco antes de su muerte, consiguió apagar su amor por Lesbia, "que seguía su rumbo por plazuelas y callejones". En el último poema que le escribe da por finalizada la historia deseándole que siga gozando de sus muchos amantes y satisfaciendo y agotando a todos. Le dice que se olvide de su amor, que por su culpa se ha roto "como la flor a la que troncha el arado".


Bibliografía:
Catulo - Luis Antonio de Villena
Eros romano: sexo y moral en la antigua Roma - Jean-Noël Robert

16 comentarios:

  1. Espero su vuelta tan pronto le sea posible Madame.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. ¡Vaya relación edificante! Puedo pasar sin ser capaz de escribir la obra de Catulo y llevar una vida menos tempestuosa.
    La esperamos, Madame.

    ResponderEliminar
  3. Buen articulo, curioso seria que arreglaran uno de estos famosos programas de prensa rosa en la television, enfoncandolo a los ultimos años de la republica, superaria con creces en argumentos al famoseo de hoy dia.

    Espero estes pronto de vuelta, te esperamos.

    ResponderEliminar
  4. Como no iba a estar disculpada Madame¡¡ El tiempo que necesite, aunque si nos gustaria que fuese cuanto más breve mejor. Estaremos esperando.
    Hay que ver como era esta Lesbia, pues debia ser muy atractiva, porque llevaba una vida disoluta a más no poder pero Catulo no cesaba en su empeño, aunque él tampoco se quedaba atrás...

    A sus pies.

    Bisous

    ResponderEliminar
  5. Qué bien se lo pasaba la tal Lesbia jejejeje.

    Aquí estaremos cuando regrese, madame.

    ResponderEliminar
  6. En mis años mozos, allá por los 18 ó 19, recuerdo que en la Universidad tuvimos que traducir un librito de Catulo del que no recuerdo el nombre, pero aparecía el poema que traes que dice: "Odio y amo" dedicado a Lesbia. Recuerdo la intensidad lírica, la carga emotiva, llena de sensualidad de la obra en cuestión.
    Un saludo y hasta pronto.

    ResponderEliminar
  7. Bueno, madame, estaremos esperándola.
    Felices doce días, si son para un bien.

    ResponderEliminar
  8. ...../(
    ...(,,")....-:¦:-
    __,||,__....)
    █████..../(
    █████..(,,")
    █████_.,||,.
    █████▒▒▒(>" "<)
    █████▒▒▒(=´O`=)
    █████▒▒▒-(,,)--(,,)

    Ensendamos una velita por Haiti y Oremos por todos nuestros hermanos de Haití que estan sufriendo una desgracia y necesitan de una mano amiga tanto ellos como los animalitossss...

    GRACIAS POR TU COMENTARIO.
    FELIZ SEMANA TE DESEA MUNDO ANIMAL.
    CHRISSSSSSSSSSSSS

    █║█●●█║█●●█║█●●█║█●●█║█●●█║█●●█║█●

    ResponderEliminar
  9. Madame:

    Ojala que los motivos por lo que debe alejarse sean placenteros.
    Por aqui estaremos.
    Seguro que sera interasnte su historia de vuelta.

    Saludos

    ResponderEliminar
  10. Una relación tormentosa que en nuestros días habría sido las delicias del corazoneo...

    Esperaremos ansiosos su retorno...

    ResponderEliminar
  11. Magnífico blog, con exposiciones claras y precisas de interesantes y, a veces, desconocidas anécdotas de la Historia. Mis felicitaciones.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  12. Madame, y yo que pensaba pedirle disculpas a usted por estar ausente durante una semanita y no poder leer sus escritos...y resulta que es al revés. Por Dios, madame, no se preocupe, imprevistos los tenemos todos. En mi caso fue un asunto de trabajo que me ha mandado a la capital de las Españas por unos días.

    En fin, que todo sean los trabajos.

    Un besito y hasta la vuelta

    ResponderEliminar
  13. La que se casa con Lúculo es la otra Clodia, la hermana menor.

    ResponderEliminar
  14. pobre Catulo, es como si fuera anémico y se enamorara de una vampiresa, más o menos...

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)