sábado 31 de octubre de 2009
El crimen de Juan Sin Miedo (II)
viernes 30 de octubre de 2009
El crimen de Juan Sin Miedo
El duque Luis de Orleáns, regente de Francia debido a la locura que padecía su hermano Carlos VI, mantenía una dura pugna por el poder con el duque de Borgoña, Juan sin Miedo. En 1407, en plena guerra de los Cien Años contra los ingleses, el reino se veía además dividido en dos facciones enfrentadas.
Orleáns visitaba frecuentemente a la reina, que acababa de dar a luz a un hijo que no vivió. Isabel de Baviera, de quien se decía que además de su cuñada era también su amante, aún guardaba cama en una casa que había adquirido en la vieja calle del Temple, cerca de la puerta Barbette. Luis trataba de animarla tras el desdichado acontecimiento, y allí estaba el miércoles 23 de noviembre, cenando en su compañía, cuando se presentó un valet de parte de su hermano el rey.
—Monseigneur, el rey os ordena acudir ante su presencia sin demora. Desea hablaros cuanto antes de algo que os atañe tanto a vos como a su persona.
El duque hizo que le ensillaran su caballo. Sólo iba acompañado por dos escuderos y cuatro o cinco valets a pie con las antorchas. Sería hacia las ocho de la tarde; estaba oscuro, y ya no había nadie en las calles. Luis, vestido con una simple túnica de damasco negro, se fue por la vieja calle del Temple, cantando y jugueteando despreocupadamente con su guante. Cuando hubo recorrido una distancia de unos cien pasos, y ante la casa del mariscal de Rieux, 18 ó 20 hombres armados que aguardaban emboscados junto a otro edificio próximo se abalanzaron de golpe. El caballo que montaban los dos escuderos se espantó y huyó al galope. Los asesinos cayeron entonces sobre el duque de Orleáns y, tras asegurarse de que era quien buscaban, lo desmontaron y lo derribaron. Luis trató de incorporarse, pero sus agresores, implacables, le abatieron de nuevo con una lluvia de mazas y espadas. Uno de los jóvenes pajes que trató de defenderlo también cayó a su lado; otro, gravemente herido, tuvo el tiempo justo de refugiarse en una tienda vecina, en la rue des Rosiers.
La mujer de un pobre zapatero escuchó los ruidos y abrió su ventana en lo alto para ver qué ocurría. Entonces, horrorizada, comenzó a gritar:
—¡Asesinos! ¡Asesinos!
—¡Callaos, mala mujer! —le respondieron desde la calle, mientras algunos comenzaban a disparar flechas hacia la ventana donde la habían visto.
En un instante todo había acabado. Un hombre corpulento, vestido con una caperuza roja que le ocultaba los ojos, dijo en voz alta:
—Vámonos. Está muerto.
Había caballos preparados allí cerca. Montaron, pero uno aún dio un último mazazo al cuerpo sin vida del duque de Orleáns. Luego huyeron girando por la rue des Blancs-Manteaux y gritando:
—¡Fuego! ¡Fuego!
En efecto, se veía salir humo de la casa junto a la que habían estado aguardando al duque. Las voces habían hecho asomarse a la ventana a las gentes que habitaban en la casa del mariscal de Rieux. Un escudero del duque de Orleáns, sobrino del mariscal, bajó a la calle en el momento en que el crimen acababa de ser cometido. Encontró a su desdichado amo tendido en el suelo, muerto y mutilado. La cabeza estaba abierta por dos espantosas heridas; la mano izquierda había sido cortada, el brazo derecho casi arrancado.
El cuerpo fue trasladado a la casa del mariscal. La noticia de su muerte pronto se extendió por todo París. La reina, al enterarse, fue presa de la desesperación, y a pesar del estado en que se encontraba se hizo transportar de inmediato al Hôtel de Saint-Paul. Muchos señores se armaron y fueron a formar una guardia ante el rey. Los príncipes se reunieron todos en el hôtel de Anjou con los principales señores del consejo y pronto dieron comienzo las investigaciones. Se dio orden de cerrar las puertas de la villa y de vigilar que no hubiera desórdenes en las calles.
CONTINUARÁ
Bibliografía:
Histoire des ducs de Bourgogne de
miércoles 28 de octubre de 2009
El Escándalo de la Torre de Nesle
Felipe IV tenía cuatro hijos que alcanzarían la edad adulta: una hija, Isabel, que se casó con Eduardo II de Inglaterra, y tres hijos que se iban a suceder uno tras otro en el trono de Francia: Luis, Felipe y Carlos. El mayor, Luis, se casó con la hija de Roberto de Borgoña, Margarita. Felipe se casó con Juana, hija de Otón IV de Borgoña, y a Carlos le dieron por esposa a Blanca, la hermana de Juana.
Una visita a París del rey de Inglaterra, Eduardo II, y de su esposa Isabel, señala el comienzo de la tragedia. Felipe dio muchas fiestas en honor de sus invitados, y durante el transcurso de una de ellas Isabel observa que dos caballeros llevan a la cintura unos monederos que le parecieron los que ella había ofrecido personalmente a sus cuñadas Margarita y Blanca. Así las cosas, se apresura a señalar a su padre a los hermanos Gauthier y Philippe d’Aunay. El rey ordena una investigación que confirma las sospechas: Philippe es el amante de Margarita, y Gauthier de Blanca. A Juana no se le conoce amante, pero es culpable de conocer estos amoríos y haberlos encubierto.
El asunto salta a la luz en abril de 1314 en la abadía de Maubisson, donde el rey gusta de retirarse con su corte. La justicia real actúa implacable. Margarita y Blanca son detenidas, juzgadas y condenadas. Les rapan el cabello, son vestidas con ropas toscas y conducidas en un carro recubierto de negro hasta Andelys, donde se las encerraría en las celdas de Château Gaillard. Margarita, llorosa y arrepentida, ocupa lo que para unos fue una oscura celda en el sótano y para otros, en cambio, una situada en el último piso y abierta a todos los vientos y al frío. Había confesado el adulterio.
A finales de ese mismo año fallece el rey. El nuevo monarca era ahora Luis X, lo que convertía en reina a Margarita. Era una situación complicada retener a la reina en prisión, y, además, el rey necesitaba volver a casarse y tener descendencia. Por tanto, era preciso anular ese matrimonio, lo que sin duda se hubiera hecho sin problema de no ser porque el Papa Clemente V había muerto y los cardenales no se ponían de acuerdo a la hora de elegir al siguiente.
La cuestión es que Margarita apareció muerta un mal día, algunos dicen que en abril y otros que en agosto de 1315. Se sospechó que tal vez fue estrangulada o asfixiada entre dos colchones por orden de su esposo. También se sugirió que fue estrangulada con sus propios cabellos, lo cual es una solemne majadería, porque le habían rapado por completo la cabeza y en sólo un año no podían haberle crecido tanto. De todos modos, los cronistas no comenzaron a hacerse eco de esas sospechas antes del siglo XVII. Es posible que su muerte se debiera a causas naturales: al frío, la enfermedad y las condiciones de la prisión. No estamos en situación de saber la verdad, pero sí podemos pensar que, cuando menos, esa muerte le vino muy bien a Luis.
En cuanto a los hermanos d’Aunay, fueron arrestados y no tardaron en confesar que la relación con las princesas duraba dos años y medio. Tras un juicio rápido en Pontoise por el crimen de lesa majestad, fueron ejecutados públicamente. Se los torturó y fueron arrastrados por caballos antes de ser decapitados el 19 de abril de 1314.
Blanca sobrevivió a la prueba, y al subir al trono el menor de los hermanos, Carlos IV, su esposo, se la trasladó a Gavray, en Normandía. Aceptó la anulación de su matrimonio y obtuvo permiso para vestir el hábito de religiosa en Maubisson, donde fallece poco después.
Juana también había sido arrestada como cómplice y puesta bajo vigilancia en el castillo de Dourdan. Tratada con mucho más miramiento, ella y su madre defendieron con éxito su causa ante el rey, hasta lograr regresar con su esposo Felipe, que de otro modo hubiera tenido que devolver el Franco-Condado que ella llevaba en dote.
Así terminó el escándalo llamado de
En 1832 Alejandro Dumas y Gaillardet publican
La realidad, y único punto de conexión entre esta torre y los últimos Capeto, es que en
martes 27 de octubre de 2009
Lola Montes
domingo 25 de octubre de 2009
La Duquesa de Goya
Cuando se bautizó en Madrid, en 1762, recibió nada menos que 31 nombres cristianos. De los tres primeros —María del Pilar, Teresa, Cayetana— parece que prefería el de Mª Teresa, pero pasó a la historia como la duquesa Cayetana. Fue hija única del heredero del Ducado de Alba, que murió antes que su padre, y nieta del XII duque, hombre de extraordinario relieve en la corte de Fernando VI y de Carlos III, y embajador en París.
La educación de Cayetana debió de ser deficiente. Como compañeros de juego tuvo probablemente a los hijos de los sirvientes. Tal vez estas relaciones infantiles puedan explicar su constante simpatía por todo lo popular. El escenario de su infancia no fue sólo Madrid, sino Piedrahita, villa de
La belleza, o mejor dicho el atractivo de
A los 11 años se decidió su boda con el marqués de Villafranca, y en 1775 se realizó la ceremonia. Con sólo 13 años, pues, encontramos a Cayetana casada con un hombre contrario a sus aficiones. A ella le gustan las fiestas populares, los bailes, la vida agitada. Él prefiere una existencia tranquila, dedicada al cultivo de la música, manteniendo correspondencia con Haydn, organizando conciertos con el Infante Don Gabriel. Es fácil comprender que el matrimonio viviría muy distante.
Las frías relaciones con su marido permiten dar crédito a lo que cuenta Chantreau en un libelo dedicado a poner de relieve las aventuras amorosas de la reina María Luisa con Pignatelli, del que están enamoradas la mujer de Carlos IV y la duquesa. Hay numerosas anécdotas que reafirman el carácter frívolo de Cayetana. Sin embargo, también hay indicios de que aquellas aventuras tal vez no llegaran más allá de un juego superficial.
En 1777 murió su abuelo. Cayetana se convertía en
Pese a su distanciamiento de la familia real, su fama trascendía a todas partes. Langle escribía en 1784: “La duquesa de Alba no tiene un solo cabello que no inspire deseos. Nada en el mundo es tan hermoso como ella… Cuando ella pasa, todo el mundo se asoma a las ventanas y hasta los niños dejan sus juegos para mirarla”.
La primera relación indudable entre Goya y la duquesa no se encuentra hasta 1795, es decir, cuando el pintor iba a cumplir 50 años y Cayetana 33, aunque pudieron conocerse antes en casa de la condesa-duquesa de Benavente y Osuna. Hasta es posible que en el cuadro de 1787,
Hay una carta de Goya a su amigo Zapater que dice lo siguiente: “Más te valía venirme a ayudar a pintar a la de Alba, que ayer se me metió en el estudio a que le pintase la cara, y se salió con ello… también la he de retratar de cuerpo entero…”. El retrato, que haría juego con el de su marido conservado en el museo del Prado, es el magnífico lienzo del palacio de Liria, que lleva la dedicatoria: “A la duquesa de Alba, Francisco de Goya,
La cordial relación se sitúa de pronto en un plano distinto por un acontecimiento inesperado: la muerte del marqués de Villafranca en 1796. Al enviudar, la duquesa se trasladó a Sanlúcar de Barrameda, al famoso Coto de Doñana. Es indudable que Goya fue a visitarla, y que en su viaje había motivos de carácter sentimental. En los dibujos que se conservan de aquel viaje aparece Cayetana, a veces representada con íntimo desenfado. Al limpiarse hace años el magnífico lienzo conservado en
El pintor debió de consolar a la duquesa de la leve pena que le produjo la muerte de su esposo. Pero la fuerte personalidad de ambos caracteres hace creer que la convivencia no se prolongó mucho tiempo, y hasta debió de interrumpirse de modo violento. Después de Sanlúcar hay alusiones en las cartas de la reina a posibles devaneos de Godoy con Cayetana; y sobre todo, son fuertes las sospechas de unos amores con el teniente general don Antonio Cornel.
En 1800, dos años antes de su muerte, la fama de la duquesa había decaído mucho. Podemos imaginar con qué satisfacción la reina escribía a Godoy: “La de Alba se despidió esta tarde de nosotros; comió con Cornel y se fue; está hecha una piltrafa; bien creo no te sucedería ahora lo que antes, y también creo estás bien arrepentido de ello”.
Con sólo 38 años, la duquesa iba perdiendo todos sus encantos. Murió a los 40, el 23 de julio de 1802. Su muerte fue tan sorprendente que el rey abrió una investigación para saber si había sido envenenada. Casi siglo y medio después, su cadáver fue examinado, realizándose una investigación que dio resultado negativo.
Bibliografía:
Goya – Manuel Pita Andrade
sábado 24 de octubre de 2009
Un impostor coronado
Lambert Simnel nació hacia 1477. No se conoce a ciencia cierta su verdadero nombre, si bien algunos contemporáneos se refieren a él llamándolo John, y ni siquiera podemos estar seguros de que su apellido sea auténtico. Tampoco hay acuerdo con respecto a sus orígenes, aunque lo que parece estar claro es que fueron humildes. Pero a veces aparece como hijo de un panadero, de un comerciante, y en ocasiones de un fabricante de órganos.
Cuando contaba tan sólo unos 10 años, un sacerdote llamado Richard Symonds ( en ocasiones aparece como Roger Simon), lo tomó a su cargo, le dio una buena educación y le enseñó los modales cortesanos y de etiqueta. La razón era que Symonds había observado el sorprendente parecido que existía entre este niño y los hijos del difunto rey Eduardo IV, encerrados en
Symonds se llevó a Lambert a Irlanda, centro de apoyo a
Tres meses antes el rey Tudor, Enrique VII, que había alcanzado el trono tras derrotar en batalla a Ricardo III, había celebrado un Consejo para tomar medidas con las que enfrentarse a la conspiración, que estaba tomando proporciones alarmantes. Elizabeth Woodville, la viuda de Eduardo IV, fue encerrada en el convento de Bermondsey, y al verdadero conde de Warwick se lo sacó de
Todo fue en vano. La conspiración ya no se podía detener. Uno de los líderes de la misma, el conde de Lincoln, se reunió en Flandes con Lord Lovell, que había acaudillado un intento de levantamiento yorkista el año anterior. En mayo de 1487 ambos se dirigen a Dublín y llegan días antes de la coronación de Simnel. Los acompañaban 2000 soldados alemanes que Margarita de Borgoña, hermana de Eduardo IV, había reclutado para apoyar la empresa tras haber reconocido a Lambert como su sobrino. Estas tropas, junto con otras irlandesas al mando de Sir Thomas Fitzgerald, desembarcaron en las costas inglesas el 4 de junio.
Margarita de Borgoña
Los invasores encontraron poca colaboración en el pueblo, no muy bien dispuestos hacia un monarca que buscaba imponerse con la ayuda de mercenarios extranjeros. El Tudor venció en la batalla de Stoke, aunque dejó a 2000 de sus hombres sobre el campo.
El conde de Lincoln murió en el combate. En cuanto a Lambert y a Symonds, fueron capturados y enviados a prisión, pero mientras el sacerdote permaneció largos años en
Enrique VII
En 1996 se publicó un artículo que afirmaba que Lambert había sido realmente el rey Eduardo V, el mayor de los hijos de Eduardo IV encerrados en
Bibliografía:
Lambert Simnel and the king from Dublin – Gordon Smith
Lambert Simnel and the battle of Stoke – Michale J. Bennett
Encyclopedia Britannica, vol. XXV
jueves 22 de octubre de 2009
El verdadero d'Artagnan
Charles de Batz-Castelmore nació entre 1611 y
La familia era pobre, pero Charles y sus hermanos probablemente pudieron tener un preceptor, pues sus cartas aparecen bien redactadas y con una ortografía muy aceptable para un gentilhombre del siglo XVII. Se sabe, además, que practicaba la caza y se entrenaba en el manejo de las armas, notablemente de la rapière.
Un día, igual que tantos otros muchachos en su situación Charles decide buscar gloria y fortuna en los ejércitos del rey, y por ello parte hacia París repleto de cartas de recomendación para gente de la corte. Corría el año 1630.
Château de Castelmore, donde nació d'Artagnan
Parece que tres años más tarde fue el propio rey quien, en memoria de los gloriosos ancestros de Charles, le pidió que usara solamente el apellido d’Artagnan de su madre.
Su rastro se pierde un poco durante esos años. Es de suponer que haya combatido en Flandes y en Lorena, en un regimiento al mando del cual se encontraba su protector, el mariscal de Gramont.
Luis XIII fallece en 1643, pocos meses después de Richelieu. En 1646 encontramos a d’Artagnan al servicio de Mazarino. El cardenal, por razones de economía o por diferencias con monsieur de Treville había suprimido los mosqueteros.
Mientras dura la guerra con España, d’Artagnan fue el mensajero entre la corte y las plazas fuertes. Poco después estalla
Mazarino
El 7 de junio de 1654 formó parte de la escolta que acompañó a Luis XIV en su ceremonia de coronación en Reims. Pero la guerra continuaba, y al mes siguiente resultó herido en el sitio de Stenay. Un año más tarde alcanza el grado de capitán.
En enero de 1657 se restablece la compañía de mosqueteros por deseo del rey. Al año siguiente d’Artagnan se convierte en el segundo en el mando, aunque será quien ejerza el poder real ante el desinterés mostrado por el hombre a quien Mazarino había puesto al frente: su sobrino Philippe-Julien Mancini, futuro duque de Nevers.
Fue probablemente durante el transcurso de uno de los viajes efectuados por el rey a Lyon cuando, en una etapa en Chalon-sur-Saône, se encontró con la que se convertiría en su esposa: la hermana del gobernador de la villa, Anne-Charlotte de Chanlecy, baronesa de Sainte-Croix, viuda y acaudalada. Ella tenía 35 años y él al menos 45. El matrimonio tuvo lugar el 3 de abril de 1659 en la iglesia de Saint-André des Arts de París. La pareja pasó a residir en la casa que d’Artagnan había comprado en la esquina de los actuales Quai Voltaire y la rue du Bac, un edificio que fue derribado en 1881.
Continuó desempeñando misiones importantes, e incluso escoltó al rey cuando fue al encuentro de su prometida, la infanta María Teresa.
Su primer hijo nació en 1660, y el segundo al año siguiente. Pero el matrimonio no se llevaba bien, y en 1665 se separaron. Madame d’Artagnan regresó a sus tierras de Borgoña.
D'Artagnan
En 1661 Luis XIV decide arrestar a su poderoso ministro Fouquet. Hacía falta un hombre de toda confianza para llevar a cabo la misión, y el elegido fue d’Artagnan, que por entonces gozaba de numerosos permisos para asistir a las fiestas del rey.
El 22 de enero de 1667 el rey le entrega el mando de los mosqueteros, ante toda la compañía, en la llanura de Houilles. En los textos de la época, d’Artagnan pasa a ser llamado así: “Alto y poderoso señor, Messire Charles de Castelmore, conde d’Artagnan”.
En 1667 vuelve a estallar la guerra contra España. D’Artagnan, al mando de su compañía, parte hacia Flandes, donde participa en numerosas batallas. Cuatro años después, durante un periodo de paz, deberá cumplir nuevamente el papel de carcelero, esta vez con el duque de Lauzun, que se había insolentado con madame de Montespan. D’Artagnan hubo de conducirlo, con cien mosqueteros, a la fortaleza de Pignerol.
En 1672 el rey lo nombró gobernador de Lille por unos meses, sustituyendo al marqués d’Humières. Era una gran distinción así como una prueba de confianza, pues se trataba de una de las plazas más importantes y útiles del reino. Al mismo tiempo era nombrado mariscal de campo.
Un pour tous
Tous pour un
Ese mismo año el rey entraba en guerra con Holanda. En junio de 1673 llega con su ejército a sitiar Maëstrich. En la mañana del día 25 el duque de Monmouth, hijo bastardo de Carlos II, se lanza a descubierto al asalto de una barricada bajo la metralla enemiga. Para socorrerlo, d’Artagnan acude con sus hombres, pero no saldría con vida de allí. Durante el transcurso del combate una bala de mosquete le atraviesa la cabeza.
Muchos mosqueteros murieron tratando de recuperar su cuerpo. Monsieur de Saint-Léger lo consiguió, por lo que fue recompensado por el rey. Luis XIV hizo celebrar un funeral en su capilla en memoria del héroe y escribía a la reina estas palabras:
“Señora, he perdido a d’Artagnan, en quien depositaba toda mi confianza y que en todo me servía bien”.
Luis no olvidó a la familia del mosquetero. En 1674 fue el padrino de su hijo mayor, de 14 años por entonces, y la reina la madrina. Su hijo, el Gran Delfín, fue el padrino del menor, y mademoiselle de Montpensier la madrina. Los dos chicos se convirtieron en oficiales de los guardias franceses. El mayor permaneció soltero, pero el menor se casó y tuvo descendencia que llega hasta nuestros días.
Bibliografía:
D’Artagnan, mousquetaire du roi – Odile Bordaz






























