Con el Imperio Medio se inicia la época de oro de la cultura egipcia. El jeroglífico ha sido sustituido en parte por el papiro y se cultivan diversos géneros. Es la época en la que se creó la lengua clásica egipcia, que servirá de modelo permanente, mediante un proceso de enriquecimiento del vocabulario, tomado de la lengua hablada y de una mayor perfección de los modos de expresión gramaticales. Esta lengua será copiada y ensayada por generaciones y generaciones de escribas deseosos de dominar la lengua más bella. Y gracias a estos copistas se nos ha conservado de modo preciso los textos más populares de las escuelas o casas de la vida.
Dentro de ellos encontramos las narraciones, una serie de relatos históricos o semihistóricos escritos con pretensiones literarias, con frases rebuscadas, y en muchos casos mezclando la prosa poética y la composición en verso.
Posiblemente la más famosa sea el Cuento de Sinué. Se trata de un relato de las aventuras de Sinué (o Sinuhe), cortesano del reinado de Amenemhat I. El comienzo de la narración se sitúa en el momento de la muerte violenta del rey, cuando su corregente e hijo Sesostris se encuentra en Libia con el ejército. Noticioso el príncipe de lo que ha ocurrido en palacio, regresa a Egipto, y Sinué, conocedor de algún secreto de Estado, para nosotros desconocido, emprende la huida hacia el este, pasa los muros del príncipe y allí se esconde.
Sesostris
Con acierto literario se nos cuenta que al pasar el istmo de Suez, iba tan cansado y sediento que sentía en su lengua el sabor de la muerte. Encuentra a unos beduinos que le socorren, y va de país en país, hasta Biblos y Kedenu. En sus andanzas da con Nenshi, hijo de Amu, príncipe de Retenu Superior, que ya tenía noticias suyas por los egipcios que allí vivían. Le piden noticias de Egipto y Sinué contesta disculpándose mediante un discurso enigmático en el que se inserta un himno de exaltación a la realeza compuesto en prosa poética.
Su huésped le protege y da tierras, ganado y le casa con su hija. Nuestro héroe vive muchos años entre estos semibárbaros en la tierra de Yaa, ubérrima de higos, viñas, miel, aceite y toda clase de frutas. Llegó a ser jefe de una tribu y padre de muchos hijos, ejerció la hospitalidad con todos los caminantes, fiel a las costumbres de su nueva patria. De acuerdo con ellas, protagoniza un duelo con un hombre de Retenu que vino a desafiarlo, y que cayó bajo los certeros golpes de Sinué, con lo que los bienes del beduino pasan a ser propiedad del egipcio. El relato del duelo tiene un tono épico indudable, con los circunstantes contemplando el combate.
El cuento de Sinué
Pero el rey de Egipto, Sesostris, tiene noticias de los hechos de Sinué y le manda emisarios con un decreto que se copia literalmente en el relato de la misma manera que en las tumbas se copian las cartas del faraón. El decreto alcanzó a Sinué cuando estaba en medio de su tribu, y se alegró de poder volver a Egipto. Contestó con una misiva que se copia igualmente en el relato, y emprende la marcha después de repartir sus bienes entre los hijos que quedan ahora al frente de su tribu.
Cuando llegó a Egipto fue recibido por el faraón, los grandes, toda la corte y los príncipes. La alegría de Sinué se debe fundamentalmente a que puede morir sin que se le enterrase con los bárbaros, porque el faraón le hizo donación de un bello sarcófago.
Es interesante por muchos motivos, y no es el menor la conciencia de que Egipto es el único país en que puede vivir un hombre civilizado.
Bibliografía:
Egipto y los Grandes Imperios – Francisco José Presedo
































