miércoles, 16 de diciembre de 2009

Moda femenina en el Siglo de Oro

Las Meninas - Velázquez

Del atavío de una mujer elegante, o deseosa de serlo, en la corte española del Siglo de Oro, tenemos un detallado relato de la época salido de la pluma de Madame d’Aulnoy.

Marie-Catherine le Jumel de Barneville, Baronesa d'Aulnoy, en quien se dice que se inspiró Alejandro Dumas para su personaje de Milady de Winter en Los Tres Mosqueteros, fue una escritora francesa de agitada vida, mezclada en turbios asuntos de espionaje y hasta posiblemente de asesinato. Vivió durante la segunda mitad del siglo XVII y alcanzó la fama, curiosamente, por sus cuentos de hadas, así como por la descripción de su viaje a España, país en el que se refugió huyendo de las consecuencias de una acusación de traición contra su esposo que se demostró falsa, asunto que ella misma habría instigado.

Llegó a plantearse la duda de que alguna vez visitara el país, porque la baronesa muestra una gran tendencia a la exageración y a inventarse cosas o adornarlas con detalles de su cosecha, y en no pocas ocasiones la crónica parece una reelaboración de informaciones procedentes de testimonios de otros viajeros. Sin embargo los especialistas parecen haber encontrado pruebas suficientes de su presencia en España, siendo bien recibida en la corte, por lo que dan por auténtico el relato aun con todas sus inexactitudes.

Madame d’Aulnoy nos describe cómo se pintaba y perfumaba una señora amiga suya:

…Luego cogió un frasco lleno de colorete, y con un pincel se lo puso no sólo en las mejillas, en la barba, en los labios, en las orejas y en la frente, sino también en las palmas de las manos y en los hombros. Díjome que así se pintaba todas las noches al acostarse y todas las mañanas al levantarse; que no le agradaba mucho acicalarse de tal modo, y que de buena gana dejaría de usar el colorete; pero que, siendo una costumbre tan admitida, no era posible prescindir, apareciendo, por muy buenos colores que se tuvieran, pálida como una enferma, cuando se comparan los naturales con los debidos a los afeites de otras damas. Una de sus doncellas la perfumó luego desde los pies a la cabeza con excelentes pastillas; otra la roció con agua de azahar, tomada sorbo a sorbo, y, con los dientes cerrados, impelida en tenues gotas para refrescar el cuerpo de su señora. Díjome que nada estropeaba tanto los dientes como esta manera de rociar; pero que así el agua olía mucho mejor, lo cual dudo, y me parece muy desagradable que una vieja, como la que cumplía tal empleo, arroje a la cara de una dama el agua que tiene en la boca.

La misma baronesa d’Aulnoy nos ofrece también la siguiente descripción de una señora:

Estaba sin gorro ni cofia, separados por la mitad los cabellos, atados detrás de la cabeza con una cinta y enfundados en tafetán rojo. Era su camisa de lienzo finísimo, tan amplia que parecía alba de clérigo, con mangas iguales en tamaño a las de los hombres, abotonadas en la muñeca con diamantes y ribeteadas, así como el cuello, con seda de tejido floreado, azul y color de carne. Llevaba puños de tafetán blancos y descansaba sobre varias almohadas, atadas con cintas y guarnecidas con ancho y fino encaje. Me pareció muy linda la colcha, de puntilla española, hecha con seda y oro sobre dibujos de flores. La cama era toda ella de cobre sobredorado; tenía boliches de marfil y ébano; y adornaban la cabecera cuatro filas de pequeños balustres de cobre, muy bien cincelados.

Pidiome licencia para levantarse; pero cuando se hubo de calzar mandó cerrar con llave la puerta de la habitación y correr el pestillo. Preguntele intrigada contra quién iban tan severas precauciones, y me contestó estar advertida de haber llegado conmigo varios caballeros españoles, y antes de exponerse a que pudieran ellos ver desnudos sus pies prefería la muerte.

Al cabo de un tiempo Luis XIV concedió el perdón a la baronesa d’Aulnoy, se cree que como premio a los importantes servicios que le había rendido como agente secreto en la corte española. A su regreso a París fundó un salón literario y vivió pacíficamente, dedicada por entero a la literatura, con la que cosechó grandes éxitos.
Próximamente espero ofrecerles más material acerca de Madame d’Aulnoy y de sus crónicas.

37 comentarios:

  1. Interesante artículo madame. Sin duda alguna los documentos de la época refuerzan la visión de lo narrado por usted en estas líneas. Curiosa figura la de esta dama, desconocia que el gran Dumas se hubiese inspirado en ella para su célebre personaje, Milady de Winter.
    Siempre un placer leerla madame. 1 saludo!!

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  2. Excelente entrada madame. La moda femenina en la corte del rey Felipe IV no es de mis favoritas. Ni el peinado, ni la forma del verdugado, ni el estilo del vestido de Maria Teresa son de mi agrado. En cambio el estilo francés de Maria Luisa de Orleáns me encanta, la encuentro muy elegante a pesar de esa cinturita de avispa y ese corsé tan ceñido que debió de ser todo un suplicio llevarlo. ¡Cuanto sacrificio para lucir finas y bellas!. Feliz dia, madame

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  3. Muchas gracias, monsieur. La verdad es que habia en la dama material suficiente para inspirar a Dumas.

    Feliz tarde

    Bisous

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  4. A mi tambien me gusta mucho mas la moda francesa de la epoca. La española daba una gran impresion de rigidez, y desde luego no la encuentro nada favorecedora.

    Muchas gracias, madame, y feliz tarde

    Bisous

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  5. Que buena entrada Madame, espero impaciente vuestro nuevo material sobre Madame d’Aulnay.
    Nunca había oído lo de darse colorete en las palmas de las manos, me resulta curioso, y la verdad es que estoy de acuerdo con ella en lo que respecta a la aplicación del agua de azahar...
    Feliz tarde madame.
    Besos

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  6. Qué horror. Me imagino la escena de la vieja sirvienta echando "perfume" sobre su señora y me dan ganas de vomitar, jejej.

    Creo que las crónicas de esta señora en su viaje por España las he leído en algún libro de Historia de la Mujer que guardo en casa. Y recuerdo que estaba muy mal visto que las damas se pusiesen gafas, saliesen solas a la calle y se sentasen con los caballeros a la mesa. De hecho parece ser que se sentaban en el suelo sobre mullidos cojines, a lo árabe, pues les estaba prohibido sentarse en sillas. Usted me lo podrá aclarar.

    Un beso, madame

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  7. Y ademas incluso para acostarse. Vaya cómo debian de dejar las sabanas, puag!

    Feliz tarde tambien para usted, madame

    Bisous

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  8. Pues fijese que solian sentarse en el suelo incluso sin cojines, "a la usanza mora", aunque la que lo deseaba utilizaba los cojines, como era el caso de madame d'Aulnay.

    Feliz tarde, madame Carmen

    Bisous

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  9. Madame...

    Uyyyy de las cosas que se entera uno. Y es que asutos de moda y acicalamiento femenino, no dudaba yo de que vd. estaba al día de todo. Una duda que me asalta ¿cuantas sirvientas tiene usted? Igual soy un poco osado y atrevido, pero es curiosad...

    A sus pies.

    Bisous.

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  10. Pues depende de en que château resida, monsieur. Generalmente en la casa de París tengo menos que en el château de la Loire, porque es más pequeña. Y cuando soy invitada a Fontainebleau me voy con mi imprescindible: un par de doncellas personales, el cochero y poco mas.

    Ay, cómo esta el servicio, monsieur. Que tiempos estos.

    Feliz tarde

    Bisous

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  11. Me ha sorprendido sobremanera la forma de maquillarse y acicalarse.
    Ay eso de echarse el agua de azahar espurreado por otra boca...

    Como en todas tus entradas, me voy satisfecha de haber aprendido algo más.

    Besos

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  12. Realmente, madame, yo preferiria pasarme sin el agua de azahar, a ser posible. Curiosas costumbres vistas desde nuestros dias.

    Feliz tarde

    Bisous

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  13. ¡Vaya con la auténtica Milady!
    Leyendo me parecían las exageraciones que Ud. comenta. Pero al compararlo con los retratos, ya no me parece tan excesivo.
    Saludos, Madame.

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  14. Era todo muy barroco, monsieur.
    No vea usted el tiempo que nos llevaba acicalarnos. Menos mal que teniamos ayuda.

    Buenas noches

    Bisous

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  15. Qué asquito lo del perfume. Me encantan estos cotilleos, si nos pudiese obsequiar usted con alguna crónica más le quedaría agradecida.

    Saludos.

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  16. Madame quedara complacida, porque el proximo dia espero subir una segunda tanda.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  17. Vaya, vaya, bien dijo alguien que son interesantes las mujeres con pasado que ocultar y los hombres con futuro por descubrir.

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  18. Curiosa y documentada entrada nos trae hoy, madame. Me imagino que con tanto acicalamiento, afeites varios y potingues, unido todo a escasa ventilación epidérmica más poco uso del agua corriente, el resultado sería un barrillo pringoso y un tufillo corporal nada agradable y difícil de ocultar.
    ¡Viva el jabón!
    Un saludo.

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  19. tanto perfume.... ¿no hubiera sido mejor lavarse un poquito?... mucho me temo que si metiéramos la nariz en aquellas damas retratadas en los cuadros nos llevaríamos una pestilente sorpresa y perderían todo el glamour...

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  20. Que curioso todo lo que se expone en la entrada, nos percatamos siempre en el vestido o el peinado, pero no en esos detalles del maquillaje por ejemplo.
    Menos mal que una nació en esta época, si tubiera que acicalarme tanto como aquellas damas, creo que ni me levantaria de la cama.

    Un placer cada vez que entro a leerte, siempre salgo con un buen sabor de boca y un montón de cosas nuevas aprendidas.
    Gracias por compartirlo, de corazón.

    Besos y lindo día cielo.

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  21. monsieur Andres, a mi me gusta mas al reves, como comprendera. Prefiero ser yo quien tenga futuro por descubrir. Para lo demas ya me arreglo bien con el antifaz.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  22. A mi lo que me asombra es que no renunciaran a maquillarse ni para meterse en la cama. Se imagina cómo quedarían almohadas y sabanas con tanto colorete que se daban hasta en las manos?

    Feliz dia, monsieur Cayetano

    Bisous

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  23. Seguramente no habria ni que acercar mucho la nariz, monsieur, jiji.

    Feliz dia

    Bisous

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  24. Sí que da pereza pensar en ponerse encima todo eso. No sabe como me alegro de vivir en la corte francesa, donde todo es mucho mas sencillo.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  25. Muy buena entrada.Como cambio la moda.Es curioso esto del vestir y como cada época lleva asocida una vestimenta caracteristica.
    Un abrazo

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  26. Realmente uno ve esos cuadros de Velazquez y se pregunta como podian moverse dentro de esos armatrostes, embutidas dentro de ese mueble que llevaban por vestido.
    Y ademas las costumbres de embellecerse, pintarse como indio para la guerra, y por favor, que asco la forma de aplicarse el perfume.
    Espero con ansias que mas tiene que decir la francesa.

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  27. La del siglo de oro no sería muy compatible con metro y autobus, asi que menos mal que ha cambiado!

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  28. Maquillaje en realidad no se si no se llevara mas ahora, aunque sea de otra forma. Pero es tremendo: que si crema base, que si luego los polvos compactos, que si el colorete tambien pero mas disimulado y en otros tonos, que si la sombra de ojos (generalmente usando dos tonos diferentes cada vez), que si el lapiz de ojos, el de cejas, la mascara de pestañas, el pintalabios... Calle, calle, es una tirania tremenda!

    Continuaremos con la baronesa, pues.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  29. Madame, interesantísima y acertada esta entrada. Felicidades, muy buena idea.
    Feliz tarde.

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  30. Gracias, madame. En un rato continuamos.

    Feliz tarde

    Bisous

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  31. Desde luego, no me extraña que la francesa alucinara viendo a una criada casi escupir el perfume sobre su señora. ¿De verdad habremos sido tan raras las españolas? Espero más noticias de d'Aulnoy. Tengo su viaje por España, pero confieso que sólo he leído fragmentos. Besitos, dama.

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  32. Pues quien sabe, madame. La dama tenia una imaginacion portentosa, gracias a la cual escribió hermosos cuentos. Puede que su relato del viaje tuviera tambien mucho de cuento.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  33. Parece que en todos los tiempos nos dio trabajo lucir hermosas!
    Una buena semana, felices fiestas y un fuerte abrazo.

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  34. Estimada Dame Masquée:

    Es un verdadero placer pasear por tu blog tan hermoso, y nutrido de historias interesantes. Me tomé la libertad de enviarte un mail en el cual te pido permiso para colocar alguna de tus historias en mis libros de cuentos. Desde luego respetando la fuente siempre. Espero seas tan amable y me des tu consentimiento. Mis libros son pequeños y de ficción, pero creo que a veces los enriquece alguna historia verdadera como las que encuentro acá y en otros sitios. Por cualquier cosa, te doy mi correo: luzdecristalazul@gmail.com

    Te envío un abrazo con ternura.

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    1. Muchísimas gracias por la atención que ha prestado a mi blog. Con respecto a su pregunta, lamento no poder acceder a su petición, pero me reservo el derecho de publicar yo misma en libro lo que escribo para el blog. Si bien no tengo inconveniente en permitir que un par de mis artículos aparezcan en otro blog a condición de que se me cite correctamente como fuente, nunca autorizo la publicación de mis escritos en un libro que no sea mío.

      Gracias de nuevo y un saludo.

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  35. Me dio mucha risa eso de ser escupido con agua de azhar en la cara para perfumarse. Lo que eran las costumbres hubiera sido más practico tomar un buen baño. A mi realmente no me gusta la ropa del siglo de oro español, la encuentro excesiva y extraña.

    Saludos.

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    1. A mí tampoco me gusta. Ni me convence la inglesa. Prefiero la francesa, desde luego.

      Buenas noches, madame

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)