lunes, 28 de diciembre de 2009

Margarita Estuardo, Delfina de Francia


Alain Chartier, por Edmund Blair Leighton


Margarita era hija del rey Jacobo I de Escocia y de Juana de Beaufort. Nació en Perth en 1424, y aún no había cumplido los doce años cuando el 24 de junio de 1436 la casaron en Tours con el Delfín Luis, hijo de Carlos VII y un año mayor que ella.

Margarita era una preciosa niña rubia, encantadora y llena de gracia, como sucedía frecuentemente entre los Estuardo, y se sentía inclinada hacia la poesía. Su suegro la adoraba, y pronto se hizo muy popular entre los cortesanos franceses.

El matrimonio, en cambio, fue un desastre desde el principio. El Delfín, futuro Luis XI, no podía ser más opuesto. Carecía de cualquier asomo de la delicadeza de la bella niña, y cuando al año siguiente se decidió que era llegado el momento de consumar el matrimonio, a su regreso de una victoriosa campaña militar y ansioso por cumplir con su misión, procedió a ello apenas echó pie a tierra. Dejó a sus padres y a sus ministros sin detenerse a recoger parabienes, tomó a su frágil esposa de la mano y la arrastró hasta la alcoba que ella acababa de abandonar. Allí, exaltado aún por su victoria de la víspera, atacó a Margarita con el mismo frenesí que a las murallas de Château-Landon.

Triunfó en su empeño, pero sus asaltos fueron tan furiosos que la joven princesa tuvo que guardar cama dos días. Después, durante una semana el Delfín se entregó a tales excesos que agotó a Margarita y alteró su salud. Al cabo de ese tiempo Luis se marchó para entablar otros combates.

Margarita no iba a ver a menudo a su ardiente marido, porque, colocado al frente de una rebelión contra su padre, se vio arrastrado a una serie de aventuras que le mantuvieron largo tiempo alejado de la corte. La Delfina frecuentemente apoyaba al rey en estas diferencias con su hijo, lo que no contribuía a facilitar un acercamiento entre ambos esposos.


Luis XI

Cuando Luis regresó a la corte Margarita tenía 16 años. La soledad la había vuelto aún más soñadora, sentimental y melancólica. Pasaba las noches componiendo poemas, o conversando sobre el tierno amor con jóvenes ansiosos de complacerla. Pero ¡ay!, el Delfín no era amante de las bellas letras; a él le era indiferente que existiera el Paraíso del Amor. Estos poemas y estas reuniones le molestaban. Suspicaz y celoso, pensó que Margarita, con más rimas que juicio, lo engañaba, y la hizo vigilar por su chambelán, un individuo rechoncho, de pocas luces y lleno de veneno llamado Jamet du Tillay.

Una noche éste entró en los aposentos de la Delfina cuando tenía lugar la sesión de poesía. Había algunas damas sentadas al amor de la lumbre, pero ésa era la única iluminación en la estancia. En la penumbra divisó a Margarita tendida en la cama, entre dos favoritos que le prodigaban sus atenciones.

—¡Es excesiva tacañería que a esta hora las antorchas todavía no estén encendidas! —exclamó el chambelán.

Después, cerrando la puerta de golpe, corrió a contarle a Luis lo que había visto. El Delfín se creyó engañado y a partir de entonces convirtió en un infierno la vida de su mujer, a quien además reprochaba no haberle dado hijos.

—¡Ya conozco vuestras costumbres, y haré que cesen! —gritaba.

Y es que Jamet la acusaba de comer manzanas verdes y beber vinagre para evitar un embarazo. Se decía, también que llevaba un corsé fuertemente apretado por el terror que le inspiraba la idea de ser madre. Calumniada, injuriada, ultrajada de ese modo, Margarita cayó en una profunda depresión hasta acabar por verse atacada de neurastenia.


Carlos VII


El 7 de agosto de 1444 había salido a pasear con sus damas. Era un día muy caluroso, y a su regreso se despojó de casi todas sus ropas en su cámara. A la mañana siguiente tenía fiebre, y el doctor diagnosticó una inflamación de los pulmones. A cuantos acudían a la cabecera de su cama les decía que tenía el corazón jubiloso, ya que su único deseo era morir cuanto antes. Una de sus damas le dijo que a los 20 años una Delfina no debía tener pensamientos tan sombríos.

—Tengo razones para estar triste por lo que dicen de mí, pues juro que se condene mi alma si he hecho nada de lo que se me acusa, y ni aun haberlo pensado.

Unos días más tarde volvió a caer en la melancolía:

—¡Oh, Jamet, Jamet! Si muero es por vos y por las malas palabras que habéis dicho de mí, sin causa ni razón.

Luego, golpeándose el pecho, añadió:

—Tomo a Dios por testigo, y a mi alma, y al bautismo que recibí en la pila, de que jamás fui desleal a mi señor ni le fui infiel.

El 14 de agosto la Delfina se debilitó bruscamente. El 15 entró en agonía, y el 16, tras murmurar: “Adiós a la vida, que nunca más me hablen de ella”, expiró.

—Nuestra esposa ha muerto de un abuso de poesía —comentó Luis cínicamente.

Luego salió del dormitorio sin demostrar el menor pesar y salió de viaje inmediatamente para no tener que asistir a los funerales.


Margarita Estuardo


La leyenda persiguió el recuerdo de Margarita, haciéndola protagonista de un episodio que en otras ocasiones señala a Ana de bretaña. Nació así el relato de cómo un día, viendo al poeta Alain Chartier dormido sobre un banco, le besó en los labios, diciendo a quienes se habían asombrado:

—No he besado al hombre, sino a la boca de la que han brotado tantas bellas frases y tan virtuosas palabras.

Esta anécdota tantas veces recogida es absolutamente falsa, puesto que Chartier murió en 1430, cuando Margarita no contaba aún seis años.

29 comentarios:

  1. Con gente insensible a la poesía e hipersensible a todo lo que no sea adulación tengo que vérmelas todos los días. Por eso cada vez frecuento menos la compañía de la gente. Lo raro es que no me haya encerrado del todo en mí mismo. Al menos visito su blog porque merece la pena, aunque ciertamente me gustaría callar, cada vez me agrada más la idea de no perturbar el silencio.

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  2. Terrible historia. Eso pasa mucho cuando en una pareja que no tiene nada que ver uno con el otro empiezan a aparecer telones. Detrás de los telones cada uno construye la historia que desea y eso suele ser tóxico. Me ha entristecido esta historia. Y pienso que muchas veces es difícil hacer caer los telones entre dos. Y las relaciones sin telones suelen ser un milagro en nuestras vidas. Su relato me ha llenado de melancolía. Un abrazo

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  3. Triste historia.
    Menudo impresentable el Delfín: la antítesis de una persona delicada, sensible, amante de la poesía.
    Un auténtico mastuerzo, violador de su propia esposa. Me imagino que algo frecuente en aquellos tiempos tan bárbaros, donde la gente no se casaba por amor sino por conveniencia.
    Un saludo, madame.

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  4. Pobre mujer madame, el delfin. menudo sinverguenza...

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  5. Pues no se, monsieur, pero yo creo que algun que otro buen amigo tiene, y es lo que importa. A quien le importan los que no lo son?

    Feliz comienzo de semana

    Bisous

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  6. Estas historias no debian de ser infrecuentes en una epoca en la que se arreglaban los matrimonios de ese modo y se los obligaba a ser adultos antes de tiempo. Forzosamente todo ello habría de tener funestas consecuencias la mayoria de las veces, y el milagro era que de vez en cuando saliera bien.

    Feliz comienzo de semana

    Bisous

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  7. Exactamente. Nunca se hubieran elegido el uno al otro por su propia voluntad, y luego los acontecimientos posteriores se aliaron para hacer que la brecha fuera cada vez mayor.

    Feliz comienzo de semana, monsieur

    Bisous

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  8. El Delfin trajo de cabeza a todo el mundo, madame. Tambien tuvo lo suyo para las amantes de su padre.
    Menudo caracter el de Luis!

    Feliz comienzo de semana

    Bisous

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  9. Me recuerda a esa escena de Walter Scott, en la que la Hermosa doncella de Perth besa a Henry Smith mientras éste se encuentra dormido. ¿Fuente de inspiración poética?

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  10. Qué historia tan triste, madame. El Delfín no era lo que se dice una buena persona.

    Que paséis un buen día.
    Besos.

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  11. Menudo bicho el delfín... más parecía reptil que mamífero... aunque mamón lo era un rato...

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  12. Ay, madame,
    qué pena por esta joven... Ya de por sí el futuro de estas mujeres era terrible, pero encima así, tan crudamente. Qué lástima (o qué descanso para ella).
    Feliz tarde.

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  13. Hola Madame:

    Triste historia la de la Delfina.
    Ese tipo de historia, de damas solitarias hacen que aparezcan leyendas como la que ud cuenta al final de la entrada.....

    Saludos Madame

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  14. Pobre Margarita, casada con un hombre tan rudo e insensible. Cuánto tuvo que padecer esta criatura, otro peón en el tablero de la política sacrificada para sufrir vejaciones. Triste historia, desconocía la vida de esta princesa. Gracias , madame

    Un abrazo

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  15. Hombre claro, si es que todo lo copiaba. Sir Walter siempre se inspiraba en la Historia, of course.

    Buenas noches, monsieur Mannelig

    Bisous

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  16. Distaba mucho de serlo, madame. Todo el mundo en su epoca estaria de acuerdo con usted.

    Buans noches

    Bisous

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  17. Y siguio siendolo de rey.
    En realidad lo llamaban araña: la araña universal, asi lo apodaban.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  18. Para ella la muerte fue una bendicion. Que desdicha sobrevenirle esta calamidad a una criatura ya de por si depresiva. Su sufrimiento debio de ser terrible.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  19. Lo curioso es que al final acaben siendo atribuidas a varias mujeres cuyos caracteres poco tenian en comun.

    Buenas noches, monsieur Manuel

    Bisous

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  20. Asi es, madame, otro peon en el tablero. No valian mas que eso: peones que podian ser sacrificados en interes de la partida.

    Buenas noches

    Bisous

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  21. Pobre muchacha querer morir a los 20 años..., pero con el marido que le habían adjudicado no me extraña. Ya había oído cosas negativas sobre este rey, seco, antipático y demasiado tacaño. Veo que la versión no se equivocaba. Pero es que además a ello se puede sumar violento, cruel e insensible. No sé qué tal le iría con sus otras mujeres, porque imagino que se volvería a casar, pues creo que Carlos VIII fue su hijo.

    Y los remedios para no quedarse embarazada son muy curiosos: manzanas y vinagre. Me extraña que no se quedase en estado porque estos medios anticonceptivos no serían muy eficaces.

    Un beso

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  22. Si, madame, él volvio a casarse, con Carlota de Saboya. Mera conveniencia nuevamente, y nunca la amó. La vida de Carlota no fue mucho mejor que la de Margarita, aunque tenia un temperamento algo mas flematico.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  23. Que historia tan conmovedora, sin duda de las más tristes que he leido. ese delfin sin duda no era un caballero, era un gran sinverguenza. Me compadesco de Margarita, me caia bien...

    Saludos Madame, tiempo que no la visitaba en su corte.
    pero aqui me tiene de vuelta!

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  24. Flor de bestia el futuro rey.... realmente impresentable, como tantos otros que hubo en la historia.
    bueno, nosotros hemos doando algunos impresentables a algunas coronas, como para no ser menos....

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  25. Monsieur Napoleon, ya le extrañabamos.
    Bienvenido de regreso.

    Bisous

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  26. Él fue na pesadilla para todos sus contemporaneos, desde su familia a los duques de Borgoña.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  27. Madame, al Delfín más que araña le llamaria cucaracha... un ser impresentable, por ser "correcta"... Que tremenda y triste la historia de Margarita, que con 20 años estuviera deseando morir...
    Muchos besos

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  28. Madame, que sorpresa!
    Por poco me quedo sin ver su comentario. Aprovecho para desearle una feliz entrada de año, por si no vuelvo a tener ocasion mañana.

    Bisous, madame

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  29. Dioniso tenía que haberse vengado matando a los pastores que asesinaron a Icario, y no tomando venganza contra las doncellas atenienses. El homenaje que le rinden a Erígone, quien se suicida de esa manera al ver el cadáver de su padre, la convierte en mártir. Todo esto desprende un sabor a sangre que es la peor característica de los hombres: su propensión y capacidad para la violencia. Por este motivo tiendo a verlos como unos cerdos. Lo lamentable es que nací adscrito en ese género, aunque no me siento identificado con su índole grosera, cruenta y bárbara. Por lo general, los hombres me dan asco.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)