Encontrándose un día en la isla de Naxos, Dioniso vio en la orilla a una bellísima joven dormida. Era la hija de Minos, Ariadna, que Teseo había traído consigo de Creta tras matar al Minotauro, pero a quien después había abandonado. Afrodita la consoló haciendo que Dioniso la tomara por esposa y le regalara una corona de oro forjada por Hefesto. Los dioses asistieron a las bodas y cubrieron de regalos a ambos esposos. Ella, después de darle tres hijos: Evantes, Enopio y Estáfilo, obtuvo el don de la inmortalidad y fue transformada en lo que más se llevaba en la época: una constelación.
Dioniso conquistó la India, lo que hizo no sólo por la fuerza de las armas, sino también con un poco de trampa, mediante sus encantamientos y poder místico. Falta le hacían sus artes divinas, porque al parecer el ejército invasor en vez de lanzas y escudos empleaba pámpanos, troncos de vid y panderetas. Ahí tuvo su origen el cortejo triunfal con el que se acompañaba el dios, y que consistía en un carro tirado por panteras, adornado con pámpanos y yedra y acompañado por sátiros, silenos, bacantes y otras divinidades menores.
Otros mitos señalan que también visitó Mesopotamia y Egipto. Llegó a Tebas decidido a fundar una religión cuya finalidad consiste en abatir la soberbia de la razón humana mediante la exaltación de los instintos, el éxtasis, la magia y el misterio.
Dioniso conquistó la India, lo que hizo no sólo por la fuerza de las armas, sino también con un poco de trampa, mediante sus encantamientos y poder místico. Falta le hacían sus artes divinas, porque al parecer el ejército invasor en vez de lanzas y escudos empleaba pámpanos, troncos de vid y panderetas. Ahí tuvo su origen el cortejo triunfal con el que se acompañaba el dios, y que consistía en un carro tirado por panteras, adornado con pámpanos y yedra y acompañado por sátiros, silenos, bacantes y otras divinidades menores.
Otros mitos señalan que también visitó Mesopotamia y Egipto. Llegó a Tebas decidido a fundar una religión cuya finalidad consiste en abatir la soberbia de la razón humana mediante la exaltación de los instintos, el éxtasis, la magia y el misterio.
Tras estas gloriosas expediciones volvió a Grecia, pero ya no era el dios rudo de las montañas de Tracia, sino que se había afeminado tras su contacto con los asiáticos, y ahora poseía los rasgos de un hermoso adolescente vestido con una larga túnica y tocado con una guirnalda de flores. Su culto era un complejo de ritos desenfrenados, por lo que fue acogido con desconfianza y hostilidad. El rey de Tracia, Licurgo, se declaró contra él. Obligado a huir, buscó asilo cerca de Tetis, en las profundidades del mar. Después castigó a Licurgo, que había hecho prisioneras a las bacantes, volviendo estéril al país y privando de la razón al rey, que mató así a su propio hijo pensando que era una cepa de viña. La desolación no acabó en Tracia hasta que Licurgo, por orden del oráculo, fue llevado a la montaña Pangión y allí lo descuartizaron atado a cuatro caballos.
Dioniso tampoco fue bien acogido por Penteo, rey de Tebas, que a pesar de que era su primo lo encarceló. Dioniso se fugó y enloqueció a la madre de Penteo y de paso a todas las mujeres tebanas, que no tenían culpa de nada. Transformadas en Ménades, llegaron a Citerión para celebrar las fiestas en honor al dios. Penteo fue tan tonto de seguirlas. Estaba claro que nada bueno podría salir de aquella excursión, pero debía de ser un poco marujón y el impulso fue superior a él. Llegó en el momento en que las participantes se encontraban en pleno frenesí, de modo que su propia madre lo confundió con un animal y lo despedazó.
Dioniso tampoco fue bien acogido por Penteo, rey de Tebas, que a pesar de que era su primo lo encarceló. Dioniso se fugó y enloqueció a la madre de Penteo y de paso a todas las mujeres tebanas, que no tenían culpa de nada. Transformadas en Ménades, llegaron a Citerión para celebrar las fiestas en honor al dios. Penteo fue tan tonto de seguirlas. Estaba claro que nada bueno podría salir de aquella excursión, pero debía de ser un poco marujón y el impulso fue superior a él. Llegó en el momento en que las participantes se encontraban en pleno frenesí, de modo que su propia madre lo confundió con un animal y lo despedazó.
Algo parecido sucedió en Argos cuando sus habitantes se negaron a reconocer la divinidad de Dioniso. Volvió a tomarla con las mujeres, según la proverbial e inveterada misoginia griega, que asentaba sus reales desde que Hesíodo describió la creación de Pandora y encontró luego un buen continuador en Aristóteles: éste afirmó rotundamente que las mujeres eran biológicamente inferiores al varón. “La hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades”, dijo incluso. Muy bella y ecuánime es también la opinión de Pitágoras, según el cual “Hay un principio bueno, que ha creado el orden, la luz y el hombre, y un principio malo, que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer”. Según el concepto griego, una mujer sólo era valorada según su fertilidad, puesto que su papel quedaba relegado al hogar y a la reproducción, como meros recipientes. De modo que, al no deberles especial consideración, el dios enloqueció a las pobres mujeres haciéndolas vagar por el campo profiriendo mugidos como si fuesen vacas y llegando a comerse a sus propios hijos.
Porque además tanto daba que el comportamiento de la mujer fuera ejemplar; igualmente podía recibir castigo. Los crueles azotes que recibía en Alea un grupo de mujeres durante las fiestas de las Agrionias se debía al recuerdo de las hijas de Minias, las únicas que se negaron a tomar parte y permanecieron en sus casas, afanosas, decentes, aguardando el regreso de sus esposos. Dioniso intentó primero seducirlas por las buenas, bajo la apariencia de un hermoso joven, pero no consiguió nada. El dios manifestó su enfado convirtiéndose en toro, y como esto no pareció impresionar mucho, después se hizo león, y finalmente pantera. Aterrorizadas por este derroche de fenómenos paranormales, las jóvenes, siguiendo la costumbre, enloquecieron. Sintieron deseos de engullir carne humana, y entre las tres despedazaron a uno de sus hijitos. Dioniso transformó a una en ratón, a otra en lechuza y a la tercera en búho, y los griegos rememoraban el acontecimiento organizando cada dos años una fiesta llamada Skiereia que consistía en maltratar mujeres. En palabras del profesor Walter F. Otto, “la famosa crueldad de esta costumbre burla cualquier interpretación inocua”.
Porque además tanto daba que el comportamiento de la mujer fuera ejemplar; igualmente podía recibir castigo. Los crueles azotes que recibía en Alea un grupo de mujeres durante las fiestas de las Agrionias se debía al recuerdo de las hijas de Minias, las únicas que se negaron a tomar parte y permanecieron en sus casas, afanosas, decentes, aguardando el regreso de sus esposos. Dioniso intentó primero seducirlas por las buenas, bajo la apariencia de un hermoso joven, pero no consiguió nada. El dios manifestó su enfado convirtiéndose en toro, y como esto no pareció impresionar mucho, después se hizo león, y finalmente pantera. Aterrorizadas por este derroche de fenómenos paranormales, las jóvenes, siguiendo la costumbre, enloquecieron. Sintieron deseos de engullir carne humana, y entre las tres despedazaron a uno de sus hijitos. Dioniso transformó a una en ratón, a otra en lechuza y a la tercera en búho, y los griegos rememoraban el acontecimiento organizando cada dos años una fiesta llamada Skiereia que consistía en maltratar mujeres. En palabras del profesor Walter F. Otto, “la famosa crueldad de esta costumbre burla cualquier interpretación inocua”.
Dioniso bajó a los infiernos en busca de su madre, que había muerto consumida por el rayo, manifestación suprema de Zeus. Tras resucitar su carne mortal se la llevó al Olimpo, en donde la entronizó con el nombre de Tione pese a la oposición de Hera.
Fue el dios de la alegría, el vino y el desenfreno. Ya los griegos lo llamaron también Baco, nombre con el que pasó a los romanos. Y hoy es un buen día para festejar a Dioniso, que como no somos griegas no nos pasará nada.
Bibliografía:
Fue el dios de la alegría, el vino y el desenfreno. Ya los griegos lo llamaron también Baco, nombre con el que pasó a los romanos. Y hoy es un buen día para festejar a Dioniso, que como no somos griegas no nos pasará nada.
Bibliografía:
Mitología griega – F. L. Cardona
Dioniso: mito y culto – Walter F. Otto










Habrá que tener cuidado con el amigo Dionisos o Baco. Sobre todo las mujeres. En todo caso no nos quedaremos con su vertiente machista sino con su legado festivo, lúdico y etílico.
ResponderSuprimirUn saludo.
Si, hoy el dios estara de buen humor, asi que no sera peligroso mientras uno no se ponga al volante!
ResponderSuprimirA disfrutar de la fiesta, monsieur, y feliz año nuevo!
Bisous
Vaya, que Ariadna quiso enrollarse con un tipo que luego se casó con su hermana Fedra, y a cambio se juntó con un machista borracho, por muy endiosado que estuviera.
ResponderSuprimirHay algunos días que vienen mal dadas...
No es que fuera machista, es que era griego, y entonces no podia evitar la misoginia. Pero era sin mala intencion.
ResponderSuprimirPero bueno, si hoy paga las copas y promete portarse bien con las damas, lo invitaremos a la fiesta, que siempre anima mucho.
Feliz año nuevo, monsieur
Bisous
Fernán Caballero (Cecilia Böhl de Faber) en uno de sus cuentos (Juan Holagado y la Muerte) hace decir al protagonista: "¡Por vía del dios Baco, que es el dios de las vacas!".
ResponderSuprimirEste Baco, con sus Bacantes, era cosa sriamente etílica.
Muy amena esta entrada.
Jiji, pero si hasta el nombre pide a gritos ser el dios de las vacas!
ResponderSuprimirDejemos que hoy sea el de las vacaciones y brindemos con el, madame.
Feliz año nuevo
Bisous
Voy con prisas así que luego entraré a leerte. Sólo un "Feliz Año"... lo mejor para tí y los tuyos.
ResponderSuprimirGracias por este lugar.
Un abrazo.
Me imagino que entre tanto brindis, esta año nuevo Baco estara muy presnete.
ResponderSuprimirFeliz Año para ti amiga historiadora!
Soy un año mas viejo y tengo la misma pinta que ayer. ¿Madame, eso tiene explicación científica?
ResponderSuprimirFeliz año nuevo, madame Chesana!
ResponderSuprimirPor fin se ha ido el viejo que tantas cosas malas nos trajo. Bienvenido sea el nuevo.
Bisous
Pues fijese que por mi casa apenas aparecio Baco. Debía de estar enfadado porque lo llame misogino.
ResponderSuprimirBueno, ya se le pasara, jiji.
Feliz año, madame
Bisous
Monsieur, pero como se puede madrugar asi el dia de año nuevo???
ResponderSuprimirIncreible!
En cuanto a su duda, es muy sencillo, vera: resulta que con tanto andar buscando cosas por ahi, dio usted con la piedra filosofal y bebió el elixir de la eterna juventud, tal vez sin saberlo, pensando que estaba bebiendo usted un ribera del guadiana.
Feliz año, monsieur!
Bisous
La piedra esa a Lorca le acompañó hasta Alfakar. Que avaricioso fue ese granadino.
ResponderSuprimirMadame, es usted mas salada que lo billetes de 500 euros.
Feliz 2010
Monsieur, que amable es usted!
ResponderSuprimirEs lo mas bonito que me han dicho no ya hoy, sino en todo este año!
Cuide esa resaca, que esos elixires tienen sus efectos secundarios!
Bisous
¿Sabe que le digo? Que se diga lo que se diga Baco me parece uno de los dioses más simpáticos y divertidos. Siempre se le asocia a la fiesta, sin importar si uno es joven o viejo, guapo o feo, porque el mismo dios a veces se le representa con una belleza extraordinaria (un efebo hermoso y lúbrico) como feo por los excesos.
ResponderSuprimirSólo hay que mirar la cara de los que le acompañan en el cuadro de Velázquez para darnos cuenta que es el rey del botellón y que esto no es ni mucho menos una invención actual.
Un besito madame
jijiji, que buena definicion, madame: el rey del botellon!
ResponderSuprimirY tanto! Me imagino que en estos tiempos hubiera acabado en comisaria, porque menudos escandalos debia de armar!
Feliz tarde, la primera del año.
Bisous
ILUSION, PAZ, AMOR Y PROSPERIDAD
ResponderSuprimirPARA EL NUEVO AÑO.
¡¡¡FELIZ AÑO 2010!!!
UN ABRAZO
RMC
Que peligroso y dulce el dios Baco. No conocía tantos detalles de su historia, aunque tengo que decir que en ocasiones especiales, para mí resulta bienvenido.
ResponderSuprimirUn abrazo y Feliz Año Nuevo
Hola Madame:
ResponderSuprimirFeliz año ;D
Me impresiona que Baco era un tipo bonachón y simpático, con algunos excesos claro.....
Saludos madame. Hemos depositado desde ayer 365 dias de éxito en su cuenta de vida
Muchas gracias, monsieur, igualmente para usted.
ResponderSuprimirBisous
Si, cuando esta de buen humor se le puede invitar a las fiestas.
ResponderSuprimirFeliz fin de semana, madame
Bisous
Asi es, monsieur, para los hombres generalmente resultaba muy bonachon y simpatico, en efecto.
ResponderSuprimirEspero que ese exito lo acompañe tambien a usted durante todo este año nuevo, monsieur, y que haya comenzado con buen pie.
Bisous
hello... hapi blogging... have a nice day! just visiting here....
ResponderSuprimirMAdame, por muy Dios que fuera era un poco malvado pues cada vez que no conseguia lo que queria lanzaba un castigo.... y encima, como buen griego, siempre contra las mujeres...
ResponderSuprimirNo se guardó mi comentario en la entrada anterior, os lo dejo ya en esta.
Feliz domingo madame, espero que Baco no haya recaido sobre vuestra corte estos dias.
Besos.
No hay problema, madame. Baco aparece poquito por mi casa, jiji. Le tengo cierta desconfianza.
ResponderSuprimirEspero que haya comenzado genial el año!
Bisous
Siempre que leo algo sobre Dionisos me acuerdo de Marco Antonio. Se puso bajo su protección para enfrentarse a Octaviano, que a su vez invocaba al dios Apolo. Y en la lucha venció Marco Agripa. Lo que vino a continuación, con la huida de Cleopatra y el cuerpo moribundo de Marco Antonio y sus vísceras fuera mientras lo izaban con una cuerda para presentárselo a Cleopatra, que no quería recibirlo, es una de las historias más tristes y obsesivas que rondan mis recuerdos literarios. Historia de amor, sí, pero también de codicia obscena y traición cobarde.
ResponderSuprimirDicen que Marco Antonio era excesivamente amigo de Baco, sí.
ResponderSuprimirA mi no me da ninguna pena ni el ni Cleopatra. Fue una historia de ambicion pura y dura por parte de ambos. La unica que me da pena es la pobre Octavia, sacrificada en el altar de semajante borracho.
Buenas noches, monsieur
Bisous
Primero quiero elogiar el asombroso hecho de que usted sea indesmayable y responda todos los comentarios de sus seguidores, incluidos los de este patán que tanto la admira. En segundo lugar, permítame salir en defensa de Marco Antonio, porque no solamente fue un dipsómano. Alguien que luchó como lugarteniente al lado de Julio César merece todos mis respetos y admiración, así como el hombre que vivió el encuentro amoroso más fascinante cuando Cleopatra se le presentó con el mayor de los lujos posibles en una nave, (no recuerdo bien si fue en la ciudad de Tarso). Marco Antonio defendió el cadáver del gran Julio y lo más penoso que encuentro en su biografía no es el desdén hacia la hermana de Augusto, su esposa, sino la proscripción y posterior ejecución de un escritor notable: Marco Tulio Cicerón. Entre otras cosas, yo no sé si Octavia amaba a Marco Antonio, lo suyo fue un matrimonio pactado para repartirse el poder en un triunvirato y sentirse con las espaldas cubiertas su hermano. Precisamente, cuando se sintió lo bastante fuerte, Octaviano alegó pretensiones a reina de Roma por parte de Cleopatra y utilizó la imagen de su pobre hermana abandonada. Yo creo que se trató de propaganda imperial. Ella disponía de una posición social en la que no le faltarían toda clase de comodidades para la época, así como tampoco jóvenes, apuestos y valiosos aspirantes a compartir su lecho. Puedo estar equivocado, pero así pienso. Una persona no es sólo una faceta. No creo que se pueda despachar a nadie (y menos a un personaje histórico) de un plumazo, descalificándolo como borracho. Es como si yo me limitara a tildarlo de valiente y nada más por haber luchado Marco Antonio contra los galos y los partos o frente a las tropas de Pompeyo y los asesinos de César.
ResponderSuprimirAcaso he dicho yo que Octavia amara a Marco Antonio, monsieur? Espero que no, porque la considero mujer sensata y de buen gusto. Ella fue moneda de cambio, mercancia simplemente, publicamente humillada y vejada por quien usted considera un gran hombre y yo no.
ResponderSuprimirMarco Antonio jugó un juego muy peligroso y sucumbió a su propia ambicion, en una empresa en la que se metio voluntariamente. El no fue una victima; sabía en qué se embarcaba y no solo lo aceptó, sino que lo buscó. Y el que juega con fuego suele quemarse.
Y si no le importa, para mi el hecho de luchar junto a nadie en ninguna guerra no es lo que convierte en admirable a un hombre.
Por otra parte, si no le gusta el nombre de borracho, puede usted cambiar el termino por cualquier eufemismo que guste, pero no podra impedir que continúe siendo un sinónimo.
En resumen, que le regalo a su Marco Antonio.
Feliz tarde de reyes, monsieur.
Bisous