viernes, 6 de noviembre de 2009

Madame du Barry (II)


Esa misma tarde el ayuda de cámara colocó a Jeanne entre las damas que se paseaban con la esperanza de conseguir la distinción del rey, pero Luis XV no se fijó en ella. No porque no le hubiera gustado, sino porque no se dio la circunstancia de que mirara en su dirección. Sin embargo al día siguiente su suerte cambió: el rey la vio y quedó fascinado al instante. Dos horas más tarde se hallaba en la cama con ella.


El resultado superó las mejores previsiones y expectativas del conde du Barry. Por primera vez en su vida, Luis tuvo la impresión de encontrarse ante una mujer que lo consideraba hombre y no rey. Sus amantes solían mostrarse algo cohibidas en el lecho, pero no era ése el caso de esta muchacha atrevida, incluso descarada; enérgica, alegre, vivaz y tremendamente apasionada. Al día siguiente Luis confió a uno de sus íntimos que había conocido nuevos placeres.


Fue un verdadero escándalo en Versalles. Lebel, alarmado, intenta hacer ver al rey que a su entender la joven podía ser un agradable pasatiempo, pero nunca una favorita, pues no era la clase de mujer adecuada para aparecer públicamente a su lado. Luis se encolerizó y reaccionó de una forma poco habitual en él, pues su carácter solía ser apacible y demasiado apático para alterarse. Pero esta vez agarró el atizador de la chimenea y lo blandió ante su servidor:


—¡Calla o te aplasto!


Eran muchos los que compartían la opinión de Lebel, y el astuto conde du Barry tuvo una idea para arreglar las cosas: había que casarla con un caballero de rango adecuado para que todo fuera comme il faut. Él no estaba disponible, pues era ya casado y padre de cinco hijos, así que propone como novio a su hermano, Guillaume du Barry. Vivía en Toulouse, y hay una bella descripción que lo califica como “odre de vino, sabandija que pasaba los días y las noches de francachela”.


Guillaume aceptó con entusiasmo y se dirigió a París, donde la reina María Leczinska acababa de fallecer: la pobre polaca, ocho años mayor que su esposo el rey y que tan poco pintó en la historia de Francia. Pero él la había querido, y al principio, durante años, le había sido absolutamente fiel. Después, cuando la pasión terminó, el cariño y la amistad sobrevivieron, y ahora Luis se mostraba muy abatido por su muerte. ¡Pero no tanto como para dejar de visitar a su nueva amante cada noche!


El 23 de julio de 1768 se celebra ese matrimonio de conveniencia que la convertirá para siempre en madame du Barry. El contrato especificaba que los contrayentes no debían vivir jamás como marido y mujer.


Y la du Barry, hija de una humilde cocinera y de padre desconocido, tenía ahora, entre otros servidores, un intendente, un primer ayuda de cámara, un peluquero, dos perfumistas, 3 costureras, postillones, cocheros, maître d’hôtel, mayordomo, criados para el guardarropa, maestro de capilla, y doncellas. El rey le concedió, además, una pensión millonaria y la cubrió de joyas.


Estos gastos irritaron al pueblo, que pronto se lanzó a componer panfletos y canciones crueles. Se burlaban de ella llamándola madame du Baril (del Barril), lo cual dio una idea al conde Lauraguais para burlarse más: una noche fue a buscar a una joven a casa de la Gourdan, la instaló en su palacio y la presentó a sus amigos como madame du Tonneau (del Tonel).


Pero madame du Barry, lejos de enfadarse, se echó a reír cuando se enteró. Tenía un carácter maravillosamente alegre y era incapaz de guardar rencor a nadie. Otra hubiera perseguido la caída del ofensor, pero ella no era así. Sólo quería ser feliz y disfrutar de la vida, y su único delito fue aceptar cuanto el rey quiso poner a sus pies.



Las críticas y las burlas no cesaban. Los aristócratas que la rodeaban se reían de sus expresiones vulgares, que denotaban su origen. Una noche que estaban jugando a las cartas, el rey volteó el naipe que iba a hacerla perder la partida. Entonces exclamó:


—¡Vaya, ya estoy frita!


Un cortesano, adoptando una expresión amable en sus facciones, le dirigió esta frase llena de veneno:


—Os creo, señora, porque vos debéis saberlo bien —alusión poco elegante a la condición de su madre, que había sido cocinera.


Cuando el rey enferma de viruela la manda a la abadía de Pont-aux-Dames, de la que saldrá al cabo de dos años, en 1776.


Al estallar la revolución Jeanne se dedicó al cuidado de los heridos, sin importarle de qué bando fueran. Pero la fortuna de la que disponía, así como sus relaciones con emigrados y, sobre todo, el hecho de haber sido la amante del rey, hicieron de ella un objetivo para los revolucionarios. Declarada enemiga de la Revolución, fue guillotinada el 8 de diciembre de 1793.


30 comentarios:

  1. Madame:

    Triste final para la dama. Dificil posición, que aparentmente debido al humor con que lo tomaba, molestaba más a la gente.....

    Saludos. Feliz fin de semana. Tengo algo de gripe (no A), pero igual estaré por aquí

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  2. Monsieur, que mala suerte ir a tener gripe justo el fin de semana, cuando venía la fiesta!
    No hay derecho. Pero bueno, cuidese usted mucho para no tener que perderse tambien la siguiente.

    Bisous, monsieur Manuel

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  3. Fantástica historia e intensa vida la de esta señora. Pocas mujeres serán tan recordadas sin haber sido reinas ni princesas.
    Lástima tan triste final.
    Buen fin de semana, Madame.
    Bisous!

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  4. Sí, no era tan facil entrar en Versalles como en el parque de los ciervos. La verdad que tuvo un destino un tanto insolito, y muy cambiante.

    Feliz fin de semana, madame Carolina

    Bisous

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  5. Desde luego madame experiencia en hombres no le faltaba a la dama, que después aplicó a conciencia con el Rey.
    Tuvo una vida intensa, pero con dramático final.
    Feliz noche.
    Besos

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  6. Al final no era tan mala como nos han querido hacer ver...

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  7. Este rey Luis, tan abúlico para otras cosas, era una máquina. ¿Pues no se avalanzó incluso en cierta ocasión sobre el caballero/madame d'Eon, como ya se mencionó aquí alguna vez?

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  8. Con experiencia y talento natural, ya ve usted donde se puede llegar. Vivio lo suyo, sí, y como ella quiso.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  9. No, no hay que hacer caso de las peliculas sobre Maria Antonieta. Menudos mojazos con la pobre mujer, madame.

    Buenas noches, madame Gema

    Bisous

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  10. Ahum, bueno, monsieur, tras aclararme la garganta le digo que yo no me fiaría mucho de Gaillardet: era igual que Dumas. Es cierto que la familia del caballero le entregó sus papeles, pero...
    Y de la Meridor tampoco. Ella es más bien novelista, y tira mucho a monsieur Dumas tambien.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  11. Esta dama se ganó, entre sábanas, la admiración de un rey que le proporcionó una regalada vida, a pesar de ser víctima de los prejuicios de la aristocracia, debido a sus humildes orígenes. Pero también se ganó el odio de quien la mandó a la guillotina, por ser dama que se codeaba con lo más alto de la sociedad. Hiciera lo que hiciera, no acertaba.
    En cualquier caso, pagó un precio demasiado alto.
    Os presento mis respetos por esta extraordinaria historia de la historia.
    Madame, que paséis un agradable fin de semana.

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  12. Triste final para quien no procuró hacer daño.

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  13. Pues si, monsieur, no es que nadie se merezca una guillotina, pero vamos, es que esta mujer nunca habia hecho daño deliberado a nadie.
    Nadie la aceptaba entre los suyos, ni unos ni otros.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  14. Asi es, monsieur Perikkiyo, al final todo el mundo renegaba de ella. El precio fue elevado, sí, pero tambien vivio lo suyo, al menos, que fue mas de lo que otros pudieron decir.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  15. La historia pocas veces es justa a la hora de repartir castigos, monsieur Andres. Fijese, el marques de Sade, tipico aristocrata de su tiempo, se libró de todo, y en cambio esta mujer pagó con la cabeza.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  16. Que triste final no?? Conforme estaba leyendo la biografía, pensaba en lo bien que me estaba cayendo esta mujer, vivió plenamente, creo que feliz, y sin atarse a ningún bando, para terminar así.

    Feliz fin de semana corazón, seguiré un ratito más por aquí, la semana fué complicada y sin tiempo y me he perdido varias entradas.

    Besines.

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  17. Muy triste final... inmerecido por completo.
    Feliz sábado, madame.

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  18. Final triste pero lógico para una persona que quiso volar tan alto viniendo de tan abajo.
    Un saludo.

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  19. La verdad es que me extraña mucho que el rijoso rey Luis XV, conocido por sus aventuras amorosas compulsivas (decían que cada día se acostaba con jovencitas distintas que le traían a su pabellón de caza), no conociese los "nuevos placeres" que le ayudó a experimentar madame de Pompadour. Mejor no saberlos.

    El final de esta mujer no le conocía, aunque qué queréis que os diga, no huyendo de Francia con la revolución era prácticamente una muerte anunciada.

    Un besazo

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  20. Si, madame Basileia, al menos ella consiguio tener una vida feliz, aunque no fuera larga. Logró disfrutarla.

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  21. Feliz sabado para usted tambien, monsieur.
    Espero que no tenga un fin de semana demasiado ajetreado.

    Bisous, monsieur Xibeliuss

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  22. Sí, tarde o temprano tenía que estrellarse.
    Aparentemente no habia nacido para volar tan alto, pero lo hizo, y pagó por ello.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

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  23. Jiji, es que a la casita del parque de los ciervos le llevaban criaturas demasiado jovencitas como para tener ninguna experiencia importante. No podian compararse seguramente con la du Barry, que ya llevaba mucho equipaje a sus espaldas.

    Feliz sabado, madame Carmen

    Bisous

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  24. Una historia muy interesante como todos tus relatos, cuántos problemas se ha hecho el mundo por lo que pasa dentro de las cuatro paredes de una habitación, cuando eso les concierne sólo a los amantes.
    Un lindo fin de semana madame, besos!

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  25. Eso si, pero todo el derroche del rey cubriendo de oro a su amante mientras el pueblo pasa hambre, eso ya era otra cosa. Tarde o temprano la olla tenia que explotar.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  26. Ma chère madame, después de coincidir con vos en algun blog, se despertó mi curiosidad por conocer vuestro espacio. Dado que soy amante de la historia y sus historias, os confieso que me voy totalmente complacida por las interesantes lecturas que ofreceis.

    A été un plaisir de vous rendre visite.
    À bientôt madame

    Salutations

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  27. Hay que ver lo que puede influenciar una mujer en nosotros ¡!

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  28. Muchas gracias, madame.
    Encantada de recibir su visita.

    Feliz domingo

    Bisous

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  29. Monsieur Ali, yo creo que no lo suficiente, jiji.

    Feliz domingo

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)