viernes, 13 de noviembre de 2009

Las viudas alegres del duque de Chartres

El Regente

Felipe de Orleáns, duque de Chartres, descenciente del que fuera regente de Francia durante la menor edad de Luis XV, hacía grandes distinciones entre las mujeres que le interesaban y aquellas que simplemente pagaba para su placer. Con estas últimas parece que era excesivamente grosero y despectivo, cosa que jamás se hubiera permitido con aquellas a las que pretendía conquistar, consciente de que no era el mejor medio para ello. Estas perlas nos cuenta el famoso inspector Marais:


“El duque de Chartres ha debutado, por fin, en el salón de la Brisaude. Llegado a la casa, ésta le ha presentado su mejor pieza. Se trata de mademoiselle Lavigne, llamada Durancy, que ha tenido el placer de llevarse a Su Alteza. El príncipe ha quedado encantado con su montura y le ha dado quince luises. Después de ello hizo saber a la Brisaude que estaría encantado de repetir la carrera; pero la Durancy no ha aceptado; encontró al príncipe muy grosero en sus caricias, sin ninguna delicadeza y jurando como un carretero. Otras señoritas han estado de acuerdo y todo parece anunciar en él un fondo de libertinaje crapuloso.


Para cambiar un tal carácter, sería deseable que se enamorara realmente de una mujer honrada que tuviera el suficiente ascendiente sobre él para obligarle a adoptar un tono más galante y desembarazarse de estos términos que harían enrojecer a la más vil criatura”.



La grosería del joven duque tomó pronto tales proporciones que la mayoría de las muchachas de vida alegre rehusaban aceptarlo como cliente. Así que, rechazado por las prostitutas, no tiene más remedio que dirigirse hacia las artistas y mujeres de mundo. Al poco tiempo ya era famoso por las cenas, fiestas y orgías que organizaba en compañía de sus amigos. Le gustaban las rarezas, echarle imaginación al asunto. Una vez organizó para su amigo Fitz-James, que iba a casarse, una curiosa “cena de viudas” a la cual fueron invitadas todas las amantes del futuro esposo. Fue servida en una habitación toda cubierta de negro en la que las mujeres tapaban apenas su desnudez con velos de crepé.


Su padre, que al principio había estado preocupado porque Felipe no arrancaba, lo estaba ahora aún más porque galopaba demasiado rápido, y a finales de 1767 decidió casarlo para así tenerlo un poco más sujeto.


La elegida fue la rubia y encantadora princesa Louise-Marie-Adelaide, descendiente de uno de los hijos que el Rey Sol había tenido con su amante Madame de Montespan. La joven sólo tenía 15 años y era heredera de una considerable fortuna. Al casarse con ella, los Orleáns se convertían en la familia más rica de Francia, más incluso que sus parientes de la Casa de Borbón, la familia reinante.



El matrimonio se celebró el 5 de abril de 1769. Después de una cena fastuosa, los nuevos esposos se reunieron en la habitación nupcial, cuyas puertas se abrieron al público. Una multitud, exactamente 30 personas, entraron y se instalaron a los pies de la cama. El gran limosnero bendijo el lecho y la novia se introdujo entre las sábanas ayudada por dos de sus damas. Felipe se desvestía en una habitación cercana y aparecía al poco tiempo con sólo el batín y las zapatillas. Se quitó la prenda y todos pudieron ver que, siguiendo una costumbre del reinado de Enrique III, se había depilado completamente. Según el historiador André Castelot “los príncipes estimaban así honrar a sus esposas”.


Felipe recibió el camisón de manos de Luis XV; se lo puso y se metió en el lecho con el gorro de dormir en la mano. El conde de París y la marquesa de Polignac corrieron las cortinas de dos de los lados de la cama, pero el tercero quedó abierto para que los espectadores pudieran ver a los novios tapados con las sábanas hasta la nariz. Cuando todos hubieron desfilado, se corrió también esta tercera cortina.



Cuatro días después de la boda el duque de Chartres llevó a su esposa a la ópera. Una vez instalada en su palco, la joven reparó en algo que se le hizo un poco extraño pero que, por suerte para ella, no supo cómo interpretar correctamente:


—¿Por qué hay tantas mujeres vestidas de negro? No es decente venir a un espectáculo cuando se está de luto —comentó escandalizada al ver tanta viuda divirtiéndose.


La pobre no sabía que todas aquellas lindas personas vestidas como viudas, y que lanzaban intensas miradas hacia el palco ducal, eran las antiguas amantes de su marido. Fitz-James y sus amigos le habían devuelto la broma.


Pero sus amantes pronto descubrirían que no había razón para el luto: Felipe no tenía la menor intención de dejar de ser un libertino que se excitaba a la vista de cualquier falda.


27 comentarios:

  1. Me encantó la historia y un poco me sorprende eso de las cortinas de la época. Lo oculto, lo que está pero no se ve... pero está detrás de las cortinas. Esas mujeres de negro, sus cortinas, los lutos que ocultaban detrás varias historias. Era una época de "cortinados" Muy bueno me gustó.

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  2. Pero madame, vaya joya nos presenta hoy. Me ha gustado mucho la entrada. No termino de ver a Felipe jurando como un carretero. Me da que la culpa de que esta prenda de hombre la tenia el padre, que de tanto preocuparse por la falta de arranque provocó el exceso de galope, ja ja ja.
    Feliz fin de semana.
    Besos

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  3. Madame...

    Ora se preocupaba de que Felipe no arrancaba, ora de que se pasaba... no tenía término medio. Curioso rito el de la alcoba y la cortina, y para terminar, a Felipe no le ataban los machos ni casándolo. Como nos distrae usted....

    Bisous

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  4. Vamos, que el amigo en cuestión era un poco impresentable. Lo de vejar a las prostitutas es bastante frecuente entre los adictos al sexo de pago. Como pago, exijo.
    Un saludo

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  5. Muchas gracias, monsieur Pablo. Pienso que es un alivio en tales circunstancias que por lo menos los lechos contaran con cortinas.

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  6. Ya ve, madame, que no por arrancar primero se va mas rapido. El duque no fue precoz, pero después fue un caso, como ese antepasado suyo cuyo retrato inaugura la entrada de hoy.

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  7. No era costumbre entre los caballeros de la epoca que el matrimonio frenara sus escapadas, no. Se suponia que era algo que la esposa debia asumir.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

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  8. Muuuuy, impresentable fue el caballero, sí.
    Con decirle que fue el famoso Felipe Igualdad de los tiempos de la Revolucion...

    Feliz fin de semana, monsieur Cayetano

    Bisous

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  9. He disfrutado mucho con el relato, y sobre todo -por qué no decirlo- con la forma de contarlo: ágil y con ritmo.

    Vaya con el caballero "galopante" (sonrío).

    Musus, Madame.

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  10. Hola Madame:
    El hombre no lo parecía por la forma de tratar a las mujeres....
    Su relato interesante como siempre y demas decirle que ameno.

    Feliz fin de semana Madadame

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  11. La cena de las viudas, he de reconocerlo, es una celebración ingeniosa, aunque detestable.
    Este Felipe era, sin duda, una buena pieza. Le costó lanzarse, pero una vez lanzado, cualquiera le paraba.

    Por cierto, Fitz-James, me suena de algo...

    Madame, vuestra entrada de hoy ha sido entretenida y, como siempre, instructiva.

    Os deseo un placentero fin de semana.

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  12. Menudo ejemplar. No arrancaba pero después se desbocó jajaja.

    Por cierto madame aprovecho para comentarle que he puesto en marcha un nuevo blog, esta vez sobre leyendas, mitología y cuentos varios. Si le gusta el tema y lo quiere visitar, la dirección es http://tierra-leyendas.blogspot.com

    De momento hay muy poca cosa porque sólo tiene dos días de vida, pero poco a poco espero que la cosa funcione.

    Saludos.

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  13. Curiosa historia

    Un saludo y buen fin de semana

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  14. Madame Chesana, en la familia del caballero hubo muchos galopantes. Digamos que él continuaba la tradicion familiar y procuraba elevarla a las maximas cotas, lo que su antepasado del retrato le habia puesto dificil.

    Feliz sabado, madame

    Bisous

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  15. Monsieur Manuel, segun a qué mujeres. Era el tipico aristocrata de su tiempo. Al igual que el marques de Sade, consideraba que todo aquel que no fuera de su condicion social podia ser utilizado a su antojo, pues habian sido creados para su placer y servicio. Por eso tuvo gracia que despues tuviera un papel tan destacado en la Revolucion, y fuera jaleado como Felipe Igualdad.

    Feliz sabado, monsieur

    Bisous

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  16. Fitz-James, monsieur, era descendiente del duque de Berwick, el hijo bastardo de Jacobo II. De hecho fitz-James significa "hijo de Jacobo".

    Feliz sabado, monsieur Perikiyo

    Bisous

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  17. Ah, pues muchas gracias, madame Kassiopea.
    Ahora mismo me paso por ahi.

    Feliz sabado, madame

    Bisous

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  18. Eso sí. Imaginación y sentido del humor sí que tenía. Eso hay que reconocerselo.

    Feliz sabado, monsieur

    Bisous

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  19. Igualmente, monsieur Sila, feliz fin de semana tambien para usted.

    gracias por la visita

    Bisous

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  20. Con tanta juerga, se le fue la sesera. Mira que firmar a favor de que guillotinaran al primo Luis... Qué poco tardó en ir detrás.

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  21. Oui, monsieur, quien a hierro mata a hierro muere. Pero en cierto modo lo consiguió, aunque no viviera para ver coronado a su hijo.

    Feliz sabado, monsieur

    Bisous

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  22. Luego dicen que ahora estamos obsesionados con el sexo, pero lo que nos relata, madame, extraído de los testimonios de la época es totalmente pornográfico (veáse la costumbre depilatoria de los reyes franceses, jijij).

    Menudo elemento el duque y para asentar la cabeza le casan ni mas ni menos que con una muchacha de fortuna inigualable. Encima de libertino ricachón. Qué suerte.

    Un beso y feliz sábado

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  23. Madame, para el ese matrimonio podia considerarse incluso poco. Tenga en cuenta que él descendía por linea directa masculina del rey Enrique IV, y del hermano de Luis XIV, y del que fue el regente de Francia. Era un Orleans, por tanto un Borbón, un principe de la sangre y no por línea bastarda como su esposa.
    Su hijo, por cierto, fue el rey Luis Felipe.

    feliz tarde de sabado, madame

    Bisous

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  24. Pues a eso me refería, Madame. Ignoro si habrá relación, pero nuestra famosa Duquesa de Alba, se llama Cayetana Fitz-James Stuart. Bueno su nombre completo, parece ser que es María del Rosario Cayetana Alfonsa Victoria Eugenia Francisca Fitz-James Stuart y de Silva. Y como en su familia hay algún que otro Jacobo, pues eso, que no sé si habrá alguna relación.

    Tal vez vos me lo podáis aclarar.

    Beso vuestra mano.

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  25. Sí, monsieur, ya lo creo que la hay. Es la misma familia. La duquesa desciende de los Estuardo. A la muerte de la famosa duquesa de Alba que retrató Goya, como no dejaba descendencia, heredó el ducado Carlos Miguel Fitz-James Stuart, que pertenecía a la Casa Ducal de Berwick y era, además, sobrino-bisnieto de Fernando de Silva y Álvarez de Toledo, XII Duque Alba de Tormes, abuelo de la tal duquesa.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  26. Leyendo su comentario sobre dónde conseguiría la novela "Dido, reina de Cartago" en el blog de Isabel Barceló, he descubierto su ciudad de residencia y supongo que de origen, mademoiselle Diana de Méridor. Voy a tener que dar un castigo a mis espías que no habían logrado indagarlo. Ha tenido que ser el azar mi mejor servidor. ¡Ajá! Así que es asturiano mi amor. Reconozco que hasta ahora, no sé por qué, me la imaginaba situada en el levante español. Quizá porque el brillo amarillo de su ropa me evoca el sol del mediterráneo. O tal vez porque siempre estoy en la luna de Valencia, que es lo más probable.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)