viernes, 27 de noviembre de 2009

La primera huelga



En Florencia existía una gran dificultad para mantener el orden. A menudo se escuchaban gritos en las calles, gente que corría con la espada desenvainada. ¿Qué ocurría? Oh, nada grave; podía ser, simplemente, que en la plaza de la Signoria se estaban distribuyendo las magistraturas y cargos de la ciudad. Estamos en el año 1292. En Europa, los mongoles desfilan por Austria, aplastándolo todo con su poderío; en cambio en Florencia, ciudad libre y rica, si hay tumultos son los de sus habitantes por obtener el poder sobre la ciudad y sobre las tierras que controla. Mientras, en la sombra, los Médicis aguardan pacientemente su momento.

En la ciudad se pueden ejercer todas las profesiones mercantiles sin pagar ni diezmo ni gabela. Hay algunos nobles, de origen germánico en su mayoría, pero viven de sus rentas imperiales, protegidos por mercenarios a los que pagan bien para que los defiendan mal. En oposición a esta antigua nobleza, el pueblo empieza a ganar dinero con el preparado y teñido de las telas de lana, llamado calimaya, que debe su nombre a una calle de mala fama donde se establecieron los talleres más conocidos.

En pocos años las artes (que nosotros llamaríamos oficios) se desarrollan en Florencia a tal ritmo que las discrepancias no tardan en nacer. Entonces el magistrado de las leyes, el gonfaloniere, decide que es necesario dividir las artes en dos categorías: las artes mayores y las artes menores. Las mayores eran las ejercidas por jueces, notarios, comerciantes, cambistas, trabajadores de la lana, de la seda, banqueros, médicos y farmacéuticos. Es decir, que se trata de los oficios que más contribuyen al desarrollo económico. Las artes menores quedaban representadas por carniceros, zapateros, trabajadores de la piedra y la madera, ropavejeros, vendedores de vino, hoteleros, vendedores de aceite y embutidos, cerrajeros, carpinteros, curtidores, sombrereros, panaderos y fabricantes de correas.


No hay que olvidar dos artes fuera de categoría, pero de las que era difícil prescindir: el lustrador de corazas y el verdugo y sus ayudantes. Cada arte o corporación posee su blasón, siempre muy colorido, colocado en la fachada de la Señoría, a ambos lados de la loggia, que sirve, según las circunstancias, de tribuna a los parlamentarios o a los tiranos. Lorenzo de Médicis, Cavour y Mussolini utilizaron estos balcones para hacer arengas de contenidos muy diferentes.

Los gonfalonieri publican ordenanzas de justicia, en cumplimiento de las cuales cada ciudadano debe inscribirse en un arte o corporación. El que no está inscrito se convierte en un sciaparato, es decir, en un ciudadano de segunda categoría. Los nobles no están exentos de esta obligación. En el año 1293, en Florencia, el poder burgués los obliga a clasificarse si quieren ejercer plenamente su condición de ciudadanos.

Las ordenanzas son acogidas con entusiasmo, pero no por todos. La ciudad se divide en popolo grosso y popolo minuto, los gordos y los flacos. Estos últimos hacen manifestaciones en las calles y plazas, arrastran a la multitud. De discurso en discurso la tensión aumenta, y los flacos llegan a la solución extrema: la huelga, una auténtica novedad.


El trabajo se detiene en los talleres, los trabajadores sitian el palacio de la Señoría. El pueblo quiere que se reduzcan los impuestos, invade el palacio. El podestá cede, pero la reacción de los gordos es muy violenta. La gente se arma, pelea. Dante recuerda algo de esto cuando escribe que Florencia le parece un enfermo que cambia continuamente de posición para escapar al sufrimiento.

Los intrigantes se preparan para salir de las sombras. Entre ellos, una familia de ricos comerciantes, los Médicis. La huelga termina, Florencia recobra el orden y la prosperidad. Los Médicis tendrán paciencia suficiente para esperar que suene para ellos su hora, y van tomando posiciones mientras tanto, durante casi un siglo.

19 comentarios:

  1. Madame...

    Magnífico¡¡ Esos nobles oficios que pululaban por las calles de la cuna del Renacentismo. Esos "gordos" y esos "flacos", enfrascados por el impuesto y el libre comercio, y esa familia Medicci en la sombra, dispuestos para dar el "zarpazo" al poder. Esa forma de narrarlo. Chapeau, fantastic...

    A sus pies.

    Bisous

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  2. Muchas gracias, monsieur. Esa Florencia de los Medici era realmente apasionante. Suerte que aun conserva el sabor, a pesar de tanto turista!

    Feliz fin de semana, monsieur Felix

    Bisous

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  3. Simpática y curiosa entrada sobre Florencia y su probable primera huelga. Aunque conviene recordar que ya Lisístrata en la Grecia antigua promovió una "huelga" de brazos caídos entre las mujeres para que se negaran a tener relaciones con sus parejas.
    Lo de las "artes mayores" y "menores" me ha hecho recordar que aquí en España también hubo sus más y sus menos en referencia al desprecio de ciertos oficios como los de calderero, tonelero, carnicero, tabernero, esquilador, cómico... que estaban mal vistos entre la gente con posibles.
    Un saludo.

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  4. jijiji, no se si la de Lisistrata cuenta, pero en cualquier caso me encanta la comedia de Aristofanes. Es de esas obras eternas.

    Feliz fin de semana, monsieur Cayetano.

    Bisous

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  5. Otra interesantísima entrada, Madame.
    Todo está explicado de forma clara, instructiva y amena. Es un placer aprender aquí.

    Por cierto, si me permitís una pequeña maldad, apuntaré que, lo de Lisístrata, más que una huelga de brazos caídos, lo fue de piernas cerradas. Ji,ji. Perdón, Madame. Es que si no lo escribo, reviento.

    Buenas noches.

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  6. Una exelente entrada si lugar a dudas, nos muestra la historia de un ciudad tan llena de personajes y de crónicas importantes que contar...
    Besos y abrazos...

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  7. jijiji, monsieur Perikiyo, aguda observacion, y muy cierta. Menuda revolucion fue aquella.

    Buenas noches

    Bisous

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  8. Muchas gracias, Lady Grey. Florencia es una de mis ciudades favoritas, junto con Paris y Londres. Resultan muy inspiradoras, y estan llenas de buenas historias que contar.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  9. Fastástica entrada madame, como siempre, perfectamente contada. Hay aun muchos lugares que conservan el sabor de sus épocas más gloriosas, como Florencia.
    Feliz Sabado, madame.
    Besos

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  10. Sí, es como si se hubiera quedado dormida en el renacimiento, y ni el ruido de todos los turistas fuera capaz de sacarla de ahi. Retniene su magia.

    Muchas gracias, madame, feliz fin de semana.

    Bisous

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  11. Entre las personas, siempre hay una lucha por el poder. Alguien lo conseguirá y otros conspirarán para quitárselo o para agarrarse a una porción de ese poder. Te guste o no, ya estás metido en la Corte y es mejor que domines sus reglas. Despierta, otros ya te llevan ventaja. Es hora de medrar.

    http://www.personal.able.es/cm.perez/Manual_y_espejo_de_cortesanos.pdf

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  12. Ya me lo habia dicho usted unas cuantas veces, sí, me hago cargo.

    Muchas gracias por la visita, monsieur.

    Bisous

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  13. Si es que, aunque nos parezca extraño, la Edad Media que siempre definimos como oscurantista, no lo es tal para Italia, donde se desarrolla en comercio y el arte de manera inusitada. Muchas veces me asombro al observar una pieza artísitca que parece plenamente renacentistas para decubrir posteriormente que es medieva. Y es que los italiano nunca dejaron atrás, a parte de la influencia oriental, su pasado clásico.

    Un besazo

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  14. Si, por eso la transicion no fue brusca. Es verdad que antes del Renacimiento ya se hacian obras que hubieran podido pasar por renacentistas.

    Feliz tarde de sabado, madame

    Bisous

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  15. Querida Madame, hay formas y formas de contar la historia, la tuya es tan amena que si bien nunca me apasioné por ella, se me está haciendo una muy agradable costumbre venir a conocer algo más del pasado a tu blog. Gracias, besos.

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  16. Muchas gracias, madame. Espero que esta pagina siga siendo de su interes.

    Feliz domingo

    Bisous

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  17. Me encanta que me haga sentir analfabeto. Ignoraba que en Florencia se hubiera producido la primera huelga de la Historia. Y la cita de Dante tampoco la conocía. Es preciosa y viene como anillo al dedo de lo que acontecía y vuesa merced tuvo a bien detallarnos.

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  18. Muy interesantes todos estos artículos sobre la Florencia medieval. Ah, y fenomenal esa foto de la ciudad que hay a mitad del artículo =]

    Una pequeña puntualización, simplemente por informar: el singular de gonfalonieri es gonfaloniere, acabado en e. Saludos!

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  19. Ay pues sí, monsieur, muy cierto, lleva toda la razon. Gracias por la puntualizacion, ahora mismo lo corrijo.

    Feliz dia

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)