lunes, 16 de noviembre de 2009

La locura de Felipe V

Felipe V

Felipe V comía a diario gallina hervida, que le era servida junto con un cúmulo de pócimas, brebajes y tónicos para estimular su actividad sexual. A tal efecto todos los días desayunaba cuajada y un preparado de vino, leche, cinamomo, yemas de huevo, clavo y azúcar. La actividad del rey era tan desenfrenada que llegó a ser motivo de preocupación en los círculos cortesanos. En 1716 el embajador francés en Madrid informaba a Versalles que el rey estaba agotado, al borde de la extenuación “por el uso demasiado frecuente que hace de la reina”.

Algunos médicos, como el francés Burlet, advirtieron al rey que tales excesos estaban poniendo en peligro su vida. Pero esta advertencia no sentó precisamente bien a la reina, Isabel de Farnesio, que al tener conocimiento de ello hizo salir inmediatamente al médico de la corte. Esta actitud de la parmesana señala hasta qué punto era consciente de dónde residía su poder sobre Felipe V. El monarca, apocado y abúlico, se convertía con facilidad en un juguete en manos de la persona que estuviese más próxima. De ahí que la reina no quisiese oír ni hablar de separaciones. Algunos contemporáneos afirmaban que ella misma se encargaba de agravar las debilidades de su marido para de esta forma poder controlar mejor su voluntad.

Felipe V

En 1717 el rey cayó gravemente enfermo. Sufría delirios y verdaderos ataques de histeria. Había opiniones para todos los gustos y el ambiente de la corte se encontraba enrarecido. La reina trataba de controlar la situación y evitar que ésta degenerara. 

Comenzó a circular un extraño rumor: se decía que la ropa blanca del rey y la reina irradiaba luz. El fenómeno afectaba a paños, sábanas, camisas… Como no se encontraba una explicación racional al suceso, se buscó otra de tipo más providencialista, llegándose a la conclusión de que se debía a que el número de misas dichas por el alma de Luisa Gabriela de Saboya, la primera esposa, había sido insignificante. Si tal era la causa, la solución era fácil: se ordenó decir doscientas mil misas por el eterno descanso de la reina difunta y, por si acaso, se renovó toda la mantelería y vestuario real afectado.

Isabel de Farnesio

Al parecer el fenómeno volvió a repetirse y Felipe V estuvo a punto de enloquecer. Ordenó establecer vigilancia permanente sobre su ropa personal y para evitar posibles hechizos su confección se encargó a monjas, pensando, sin duda, que manos tan celestiales sabrían evitar aquella obra del diablo. El rey se negaba a cambiar sus mudas de ropa interior hasta que las mismas, hechas jirones, quedaban inutilizables.

Poco después del matrimonio del primogénito, en 1721, el monarca entró otra vez en una fase de profundo abatimiento que le hizo desentenderse de todo lo relacionado con los asuntos de Estado. Pasaba largas temporadas en un palacio que se estaba construyendo en la frondosa zona de los pinares de Balsaín, en la sierra de Guadarrama, un palacio conocido como La Granja de San Ildefonso. Allí se retiraba en compañía de la reina.

El duque de Saint-Simon nos presenta al monarca por estos años como un verdadero demente: el rostro desencajado, perdido el color a su consecuencia de su costumbre de vivir de noche y permanecer encerrado durante el día. Su físico estaba notablemente envejecido para un hombre que aún no había cumplido los 40. Nunca había tenido facilidad de palabra, pero ahora llamaba la atención la torpeza de su habla, que en algunos momentos le impedía hilar adecuadamente las frases. A todo esto venía a sumarse su falta de aseo personal y su indumentaria. No se mudaba de ropa.

Luis I

A finales de 1723 entró en una fase de apatía total. Ninguno de los remedios que le aplicaban surtió efecto. Su estado era tan lamentable que algunos pensaban que su muerte estaba próxima. Había abandonado el contacto con la mayor parte de los miembros de la corte y no quería saber absolutamente nada de ningún asunto de gobierno. La reina permanecía las 24 horas a su lado, y solo cuando el rey se confesaba se alejaba unos metros de él. En estas circunstancias no pudo sorprender el decreto que Felipe V firmaba el 10 de enero de 1724 en virtud del cual hacía solemne abdicación en su hijo Luis.

El desdichado monarca poco imaginaba que al cabo de sólo 7 meses perdería a su joven hijo, y que ello le obligaría a volver a sentarse en el trono.



Bibliografía:
Felipe V, el primer Borbón – José Calvo Poyato


41 comentarios:

  1. Si su ropa interior terminaba hecha jirones no me quiero ni imaginar el hedor de desprendería su real persona...

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  2. Parece ser que, en efecto, lo desprendía. Menuda presencia de ánimo la de la reina, inclinandose a veces a prenderle las ropas con alfileres.

    Feliz comienzo de semana, monsieur

    Bisous

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  3. interesante blog, pasare con mas tiempo

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  4. interesante blog.
    Pasare coin mas tiempo

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  5. La verdad es que este rey Felipe V llevó su actividad amorosa con Isabel de Farnesio hasta extremos envidiables. Si el amor es así yo no estoy enamorado, aunque ya quisiera, ya... pero hace mucho tiempo que dejé de ser joven y ahora sólo soy un ridículo y viejo cortesano interpretando el grotesco papel de pretender cortejar a dos damas que se deben estar mofando para sus adentros de mí, dada su discreción y elegancia.

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  6. Envidia usted esos extremos, monsieur?
    Yo no se que decirle excepto que compadezco a la reina, dadas las circunstancias, entre las que se encuentra la extraordinaria falta de higiene del rey.

    Monsieur es el unico viejo de su edad que conozco. El resto de sus coetaneos son jovenes. Resulta curioso que usted afirme no serlo. Y mas aun que dejara de serlo hace tiempo. Entonces ya era usted viejo a los 20?

    Feliz comienzo de semana, monsieur Andrés

    Bisous

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  7. Madame, no me gustaría estar en el pellejo de la reina...no le podía mudar ella la ropa?. A Felipe V le habría venido de maravilla el descubrimiento de la viagra.
    Feliz tarde madame.
    Besos

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  8. Hola Madame:
    Se imagina que hubiese viagra en la época del reinado de Felipe V?
    Posiblemente y solo elucubro. El Rey entre tanta pocima tomaba alguna que interactuaban con otra produciendo el brillo....
    Siempre agradable venir por aqui.
    Saludos Madame

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  9. MONSIEUR OSCAR:

    Muchas gracias por su visita y bienvenido.

    Bisous

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  10. Ay, jijijiji, por lo que cuentan él no la necesitaba en absoluto. Era una maquina!

    No, no se dejaba cambiar de ropa, y la reina lo unico que podia hacer era arreglarsela como podía y prendérsela para que no se le cayera. Un numero, vamos.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  11. Los remedios que tomaba ya parecian hacerle mas efecto de la cuenta, asi que prefiero no imaginar lo que hubiera sido con la ayuda de estas novedades. Directamente habria reventado, supongo.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  12. Desde luego hay materia para un par de novelas históricas.
    Me ha parecido interesantísimo.

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  13. Y por las noches llamaba a Farinelli. Cántala otra vez, Carlo...

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  14. Ya lo creo que tendria usted material aqui, madame Rosa.

    Buenas noches

    Bisous

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  15. Y Carlo cantaba, faltaria mas.
    Y supongo que usted hubiera sido capaz de aguantar al lado del rey con tal de escucharlo. Los musicos son asi.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  16. Si es que no es bueno abusar de nada. Ni siquiera de las reinas.
    Este Felipe V era un portento, en lo que al vigor se refiere. Lo malo, sobre todo para la reina, era el "tufillo" que debía de desprender.

    Feliz comienzo de semana, Madame.

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  17. Luego Fernando VI heredará la apatía paterna y, víctima de la depresión, se pasará el día aullando como un lobo por palacio, sobre todo tras la muerte de Bárbara de Bragança.
    Otra cosa que parece que heredaron los borbones fue su apetito sexual.
    Un saludo.

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  18. Qué cosas, madame!!
    Por lo que contáis de su ropa interior, no comprendo como la reina era capaz de soportar un minuto a su lado.
    El olor que desprendiera no debía de ser muy agradable.

    Buen martes, señora.
    Besos.

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  19. Buenos días Madame,

    Que estado más deplorable se encontraba Felipe V, me horrorizó solo de imaginar el olor que desprendía su cuerpo! Isabel de Farnesio lo manejaba a su antojo y de cierta forma puede que le conviniera que él continuara presentando esas fachas!!

    Que pase un buen día Madame.

    Besos

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  20. Si, monsieur, pobre reina, porque debia de tener todo el dia el olor pegado a la nariz. No se hasta que punto podrá uno acostumbrarse a algo asi.

    Feliz dia

    Bisous

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  21. Si, monsieur Cayetano, el apetito sexual que usted señala parece ser una caracteristica bastante extendida entre los borbones :)

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  22. La verdad madame Pepa, que habia que tener estomago, y una paciencia de hierro. Menudo calvario el de esa mujer.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  23. Le convenia que no fuera capaz de gobernar, eso sí, pero no se hasta que punto podia convenirle que no se cambiara de ropa! Que horror, madame, no me lo puedo ni imaginar.

    Feliz dia, lady Caroline

    Bisous

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  24. Una historia muy interesante la de Felipe V. Ahora, ante tanta locura y abandono, quién se ocupaba de los asuntos de Estado?
    Un saludo cariñoso, madame.

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  25. Vaya vida más ajetreada que llevan los reyes. No quiero ni imaginar a éste hombre en ésta época con viagra y las pelis porno…
    Buenas noches, madame.

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  26. Pues se ocupaba la reina, y por eso los mas suspicaces dicen que a ella le convenia que el rey estuviese asi, para manejarlo todo ella.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  27. Ay si, madame, le hubiera venido mucho mejor esta epoca, asi estaría mas entretenido, con pasatiempos a su gusto. Lo dejaban viendo pelis porno todo el rato y asi la reina quedaba mas despreocupada.

    buenas noches, madame

    Bisous

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  28. Madame...

    Hay que ver con Felipe V, como se las gastaba...je,je. En aquellos tiempos cualquier cosa anómala se atribuía a la hechizería y se invocaba a las misas para que desapareciera el maleficio. Pero bueno ¿que le voy a contar yo a vd. de aquella época?...

    Bisous, madame, y feliz semana

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  29. Madame, que dramón el de Felipe V, con la que se lió para que gobernara en España. Y el relato de su biografía, suena a quellos delirios, hoy día se ha considerado depresión de la emperatriz de las españas: Doña Juana, también la Loca, pero considerando que son de dinastías diferentes supongo que la locura, era parte de la realeza no de familia.

    un abrazo.

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  30. Si, ademas con lo de brujas que fueron esos siglos. La supersticion debia de estar tan a flor de piel como en la edad media.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  31. Pero sí, claro que eran la misma familia, madame. La madre de Luis XIV era una Austria, y Luis XIV se casó con otra Austria: la infanta María teresa, hermanastra de Carlos II el Hechizado. Luis y Maria Teresa eran los abuelos de Felipe V.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  32. Bien, ya he conseguido ponerme al día en mi blog

    Un saludo y buenas noches

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  33. Esta biografía demuestra que nadie está libre de padecer enfermedades tan destructivas. Terrible. Y este fue el hombre que venció la guerra de Sucesión e impuso una ley única sobre todos los reinos de España, anulando sus antiquísimas leyes y tradiciones... Un abrazo, querida dama.

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  34. Menos mal, monsieur. Asi no se le acumulan muchas entradas.

    Buenas noches

    Bisous

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  35. El mismo que viste y calza, madame.
    Esas extrañas melancolias estaban presentes en algunos miembros de su familia. Dicen que su madre las padecia, y ademas no hay que olvidar su sangre Austria.
    Un drama, desde luego, para el, para quienes le rodeaban y para el pais entero.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  36. Madame,
    pobre reina, lo que hay que hacer -y oler- por el poder de un hijo...
    Feliz noche.

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  37. Pues desesperada debia de estar, porque no era previsible que los dos varones que heredaban antes que el fallecieran ambos sin dejar descendencia. pareceria en principio que no recibia demasiada recompensa por tantos trabajos.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  38. Hay historiadores que sostienen que el rey tenía priapiasmo, lo que explicaría los excesos sexuales del Rey,bien aprovechados por Isabel de Farnesio, para manejarlo todo a su antojo.
    Juan Antonio Vallejo-Nájera(prestigioso psiquiatra) decía que, posiblemente, toda su vida(Felipe V) fue un maníaco depresivo, alternaba momentos de depresión con otros de euforia. Aunque estos últimos fueron muy pocos. Solo Farinelli con sus arias era capaz de levantar su ánimo.
    Felicidades, nuevamente, por esta gran biografía.
    Besos, Madame.

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    1. Yo creo que el insigne psiquiatra estaba en lo cierto. Retrata magníficamente al desdichado monarca.

      gracias a usted, monsieur.

      Feliz domingo

      Bisous

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  39. con la medicina moderna el rey felipe v se podría haber recuperado mentalmente, si era maniático depresivo.

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    1. Así es. La medicina de la época estaba en mantillas, pero especialmente por lo que se refiere a enfermedades mentales.

      Gracias, monsieur. Feliz día.

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)