jueves, 26 de noviembre de 2009

El Herakleion, Templo de Melkart

Sancti Petri, Cádiz, España

El primer gran templo construido en la Península Ibérica fue obra de los fenicios, procedentes en su mayor parte de Tiro. Construido en las afueras de Gadir (Cádiz), los griegos le dieron posteriormente el nombre de Herakleion, puesto que lo identificaron con su héroe Heracles (Hércules). Era el templo principal de Melkart en Occidente, famoso en todo el mundo antiguo desde el año 500 a. C.


Según la documentación, se parecía al templo de Salomón en Jerusalén, diseñado y equipado por artesanos fenicios que fueron llamados por el cuñado de Salomón, Hiram, rey de Tiro. Tenía este templo las puertas decoradas, flanqueadas por dos columnas de bronce con hachones en los que resplandecía el fuego o se quemaban perfumes, y una altura de unos 10 metros y medio. El edificio recibiría la luz por unas ventanas situadas debajo de los aleros, técnica que procedía de la arquitectura egipcia.


El culto a Melkart estaba especialmente arraigado en Tiro. El nombre de Melkart significa Rey de la Ciudad, en lengua fenicia. Se le representaba como una divinidad que producía vida en primavera, vida que después perecía bajo el sol abrasador del verano, como le ocurre a la vegetación mediterránea. Más tarde adquirió atributos como protector de marinos y comerciantes. Las hazañas de Melkart y los trabajos de Hércules se entrelazaron formando un mismo ciclo mitológico.


Melkart


El Herekleion estaba situado a 18 kilómetros de Cádiz, sobre una isla alargada y estrecha en cuyo extremo norte estaba la ciudad, desde la que partía un camino que llevaba al santuario, levantado en el otro extremo. El lugar es conocido hoy con el nombre de Sancti Petri, y tiene unas dimensiones muy inferiores a las de entonces, tras dos mil años de erosión marina.


Las descripciones clásicas señalan que allí existió un gran templo construido al estilo fenicio, que era muy antiguo y tenía enormes vigas de madera en el techo, y que los ritos y las ceremonias de los sacrificios a ellos asociados eran completamente fenicios. Habría, por tanto, un gran patio abierto, con columnas posiblemente de estilo oriental, en uno de cuyos extremos se alzaba el templo con un altar aislado delante de él, y otros altares, templos y monumentos conmemorativos en su interior.


Reconstrucción del Herakleion


El templo no contenía ninguna imagen de culto. En el interior del patio que lo rodeaba había dos fuentes de agua dulce que se utilizaban para las abluciones, un oráculo y probablemente un almacén para el tesoro del templo. Había también un olivo. Los escritores más fantasiosos imaginaron que se trataba del árbol de Pigmalión, cuyos frutos se decía que eran esmeraldas en lugar de olivas. Los rituales eran aún marcadamente fenicios incluso en la época de Julio César; los sacerdotes que allí servían iban descalzos, con la cabeza rapada, y llevaban unas túnicas de lino blancas, decoradas con flecos color púrpura. No existen pruebas convincentes de que se realizaran sacrificios humanos.


Según el historiador Pomponio Mela, la gran fama del templo era debida a que debajo estaban enterrados los restos de Hércules. Además guardaba reliquias como el cinturón de Teucro, héroe griego hijo de Telamón. Las fuentes clásicas relatan que fueron muchos los grandes personajes que visitaron este templo. Tito Livio narra que Aníbal llegó a la isla para ofrecer al dios sus votos antes de emprender la conquista de Italia. Y en este mismo santuario Julio César tuvo un sueño que le predecía el dominio del mundo, después de haber llorado ante el busto de Alejandro Magno por haber cumplido su edad sin haber alcanzado un éxito importante.


Capitel del templo

Resulta imposible establecer con exactitud su fecha de fundación. Se puede encontrar alguna pista en las tres estatuillas de bronce extraídas del lecho marino. Dos de ellas están relativamente bien conservadas y son de estilo egipcio; representan a un hombre con barba que lleva una tiara y un faldón corto, y a un joven afeitado y con una corona. Las tres tenían agarraderas en los pies por las que se sujetaban a un pedestal, y podrían datarse entre los siglos VIII y VII a. C. Una fecha cautelosa para la fundación sería, por tanto, el 700 a. C. Un problema relacionado con ello es el de la fundación de Gadir, que ha dado lugar a una controversia durante siglos. No existen hallazgos fenicios anteriores al 600 a. C., pero podrían salir a la luz restos anteriores que confirmaran la fecha tradicional de su fundación en torno al 1100 a. C.


El templo comenzó su decadencia en el siglo IV, y terminó de perder su pasada grandeza durante la época visigoda.


Sancti Petri

Gadir era también la sede de al menos otros dos templos, el más importante de los cuales era el Kronion, del que nada se sabe.




Bibliografía:

España en los albores de la Historia – Richard J. Harrison


21 comentarios:

  1. Interesante entrada e interesante pueblo el fenicio, el primero en traer la cultura y los adelantos técnicos a esta parte del mundo sumida aún en su propia prehistoria. Y Cádiz, la ciudad más antigua de esta "pìel de toro".
    Un saludo.

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  2. Madame, una entrada muy completa y muy bien explicada, como siempre. Es una lástima que no haya información sobre el Kronion (era el dedicado a Cronos, no?).
    Feliz tarde, madame.
    Besos

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  3. Madame...

    No hay duda de que debió ser un hermoso templo, y como bien dice, quizás influenciado por los mismos que diseñaron y construyeron el Templo de Salomón, debido a ciertas simetrías en su composición. Que pena no poder retroceder unos siglos y admirar estas obras en su apogeo. Que pena.

    Bisous y feliz día.

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  4. Lo del Templo de Salomón no lo sabia. Aunque todo sea dicho los israelitas no debieron ser buenos arquitectos de ahí que su dios prefiriese vivir en una tienda de campaña.

    Saludos

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  5. Si, por eso una tiene la impresion de que son los grandes olvidados. Siempre tenemos presentes a los romanos, pero nos olvidamos de otros pueblos.

    Buenas noches, monsieur Cayetano

    Bisous

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  6. Asi es, madame, su nombre deriva de Cronos.
    Que lastima que esas cosas se pierdan para siempre. Ojala pudieran rescatarse.

    Buenas noches

    Bisous

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  7. Ya lo creo. Si un dia inventan la maquina del tiempo, hare cola para conseguir pasaje.

    Buenas noches, monsieur Felix

    Bisous

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  8. jiji, monsieur, supongo que serian las circunstancias. Si no habia otra cosa...

    Buenas noches, monsieur hidalgo

    Bisous

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  9. Esta entrada me ha dejado fulminado en el asiento. Debería perecer ahora mismo, porque después de esto no creo que sea posible leer otro post a la misma altura. Ha puesto usted el listón muy alto. Este texto está redactado con una dulzura y sabiduría asombrosas, amén de ilustrado con fotografías precisas y preciosas. Me rindo desmayado a sus pies, señora. Puede pisotearme todo cuanto quiera. Soy un esclavo suyo. Disponga de mi cuerpo a su antojo. Pero después de acabar con mi vida plante dos arbolitos en el Herakleion, a ver si creciendo pueden abrazarse sus ramas y profesarse el amor que nosotros no pudimos celebrar nunca.

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  10. Madame, os confieso, ruborizado, que escribo este comentario con un cierto hormigueo en las palmas de las manos. Es lo que suele ocurrirme después de aplaudir.

    Que descanséis. Lo tenéis bien merecido.

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  11. Me ha encantado este post. Qué grandes los fenicios. Debió ser un lugar impresionante.

    Saludos

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  12. Vaya, monsieur Andres, veo que vuelve a morir usted, esta vez fulminado. Tiene mas vidas que un gato! Y un curioso concepto de la dulzura.

    Buenas noches, monsieur.

    Bisous

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  13. Muchas gracias, monsieur Perikiyo. Me alegra que el texto haya sido de su agrado.

    Buenas noches

    Bisous

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  14. Ojala se pudiera reconstruir con exactitud, madame Kassiopea. No sería lo mismo, claro, pero por lo menos podriamos vivir la ilusion.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  15. Una entrada que seguramente hara las delicias de Isabel Barcelo, si bien esta un poco ajetreada estos dias.
    A medida que lo leia -a tu post- no podia dejar de unir en mi mente la descripcion que haces con las escenas del libro en el templo de este dios.
    Magnifico Madame, como siempre.

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  16. Una entrada interesantísima, muy ilustrativa y completa. Me quedé observando el capitel del templo y volví otras veces más, ví en él al testigo silencioso de siglos de historia que me hacía patícipe de ella.
    Un abrazo madame.

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  17. Ya he leido el maravilloso libro de Isabel, madame. Espero que vendran muchos mas detras.

    Muchas gracias, madame. Feliz viernes

    Bisous

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  18. Es como contemplar a un superviviente. Maravilla pensar en cuantos siglos ha contemplado ese capitel.

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  19. No sabía que Julio César había estado en Gadir. Todo un lujo para la ciudad de la que pueden presumir, jejej

    La fusión y el sincretismo de religiones y culturas veo que se produjo también en otras épocas. La edificación de un santuario repleto de reliquias como lugar de peregrinación me suena bastante...

    Un beso

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  20. jeje, es verdad. No hay nada nuevo bajo el sol, madame, y los viejos habitos pasan a las nuevas religiones.

    Feliz fin de semana, madame Carmen.

    Bisous

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  21. Acabo de descubrir este blog, y después de echar un vistazo superficial por las entradas me ha llamado la atención esta. Sin duda me ha sorprendido gratamente, por la exactitud y detalle de lo que expones.
    Vivo a escasos 20 km.de ese mágico lugar, de hecho me he bañado varias veces en la playa a los pies de la "roca sagrada", y a veces echo de menos alguna referencia, alguna simple mención a un lugar tan vetusto como desconocido.
    Enhorabuena por el artículo, me ha encantado.

    Un abrazo ;)

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)