domingo, 29 de noviembre de 2009

El Caballero Azul

Maximiliano II Manuel de Baviera

Maximiliano II Manuel de Baviera, hermano de la Delfina, era un joven Elector, gallardo y animoso, que adquirió en tierras de Hungría reputación de paladín de leyenda en la lucha contra los turcos. Ellos le dieron el nombre de Príncipe Azul, o Caballero Azul, por el color habitual de su vestimenta.


Maximiliano, a quien solían llamar Max Emanuel, pertenecía a la Casa de Wittelsbach, había nacido en Munich el 11 de julio de 1662. Fue también el último gobernador de los Países Bajos españoles y duque de Luxemburgo. Con veinte años se embarcó en una brillante carrera militar, tomando parte en la defensa de Viena contra los otomanos.


Regresó a la corte para casarse el 15 de julio de 1685 con María Antonia de Austria, hija del emperador Leopoldo I de Habsburgo y de la infanta Margarita de España. La fama de Max comenzó a hacerse legendaria cuando tres años más tarde dirigió la toma de Belgrado. Desde entonces no dejó de lanzarse a todas las guerras que en su tiempo agitaron a Europa.


María Antonia


Luchó del lado de los Habsburgo en la Guerra de los Nueve Años, también llamada de la Gran Alianza, una coalición de la mayor parte de las potencias europeas contra Luis XIV. Y, como yerno del emperador y de la infanta española, fue nombrado gobernador de los Países Bajos en 1692. Ese mismo año falleció su esposa, y poco después Max volvía a casarse, esta vez con Teresa Kunegunda Sobieska, hija del rey Juan III de Polonia.


Su primogénito, José Fernando, llevaba el título de Príncipe de Asturias, pues había sido designado para suceder a Carlos II en el trono español, dado que el monarca no dejaba descendencia y basando esta resolución en el derecho que le daba al niño el ser nieto de su hermana Margarita . El propio Carlos II lo había decidido así en 1696, durante el curso de una enfermedad que hizo temer por su vida y tras consultar al Consejo de Estado. Pero, contra todo pronóstico, resultó que José Fernando falleció al cabo de tres años, mientras que el monarca español logró sobrevivirle. Se produjo así un conflicto dinástico que desembocó en la Guerra de Sucesión española en 1701.


José Fernando


Muerto Carlos II, Max reconoció la validez del testamento y la designación del francés Felipe Vcomo sucesor, e hizo acuñar moneda con la efigie y el nombre de este príncipe en sus talleres de Amberes y Bruselas. Había ideado un plan para que los Wittelsbach suplantaran a los Habsburgo como emperadores. Se alió con los franceses contra ellos, pero Inglaterra Holanda y el Imperio tomaban partido por el archiduque Carlos para ocupar el trono español.


Las aspiraciones de Maximiliano se vieron frustradas tras la batalla de Blenheim en 1704. Durante la evacuación de su corte hacia los Países Bajos, su familia se separó y sus hijos fueron retenidos en Austria como prisioneros durante varios años. Baviera se repartió entre Austria y el Elector Palatino, lo que condujo a sangrientos levantamientos contra las tropas imperiales austriacas.


Max Emanuel


Después de la batalla de Ramilies, el 23 de mayo de 1706, se vio obligado de nuevo a huir de los Países Bajos y refugiarse en Versalles. Seis años más tarde conseguía que sus aliados franceses le cedieran Luxemburgo y Namour. La guerra terminó en 1713 con el tratado de Utrecht, que restauraba a Max, y al cabo de otros dos años tenía la dicha de volver a ver a su familia reunida en Munich.


De regreso en Baviera, aplicó todo su esfuerzo a tratar de equilibrar el fracaso de sus ambiciones políticas. Para él había sido un trago demasiado amargo tener que asistir a la elevación al trono de algunos príncipes alemanes: Augusto II el Fuerte, Federico I de Prusia y Jorge I de Hanover en el trono británico, mientras sus propios sueños se habían revelado impracticables.


Teresa Kunegunda Sobieska


Maximiliano Manuel apoyó entonces las nuevas guerras de los Habsburgo contra los turcos con fuerzas auxiliares bávaras. También fundó la Real Orden de San Jorge para la Defensa de la Inmaculada Concepción, cuyo objetivo era el reconocimiento de distinguidos servicios militares; construyó y rediseñó palacios y se interesó por el arte. Con él los Países bajos se convirtieron en un asilo seguro para todos los jansenistas emigrados durante la última década del siglo XVII.


En 1724 creó una unión de todas las líneas de la dinastía Wittelsbach para aumentar la influencia de su Casa y asegurarse votos de cara a la próxima elección imperial, que pretendía para sí mismo o bien para su hijo Carlos Alberto. A éste lo había casado en 1722 con la princesa Habsburgo María Amalia de Austria, hija del emperador José I. Finalmente su sueño se cumplió y Carlos Alberto alcanzó el trono imperial en 1742.


Pero Max Emanuel ya no vivía para contemplar su triunfo: el 26 de febrero del año 1726 fallecía en Munich el único Príncipe Azul que no perteneció a la leyenda.


24 comentarios:

  1. Jo!! Después de tantos esfuerzos no logró ver a su hijo en el trono!

    Al empezar a leer, obviamente, me vino a la memoria el príncepe azul que buscamos todas las mujeres :)

    Besos de domingo lluvioso, madame.

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  2. Yo creo que hoy en dia se llevan otras cosas, jiji. De todos modos yo nunca lo hubiera buscado a el, aunque fuera el unico principe azul sobre la tierra.

    Feliz domingo, madame

    Bisous

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  3. Otra biografía magníficamente contada madame. Me ha recordado los palacios alemanes en los que vivían, que aun hoy parece que los alojan.
    La verdad es que yo tampoco le buscaría, jejeje.
    Feliz domingo.
    Besos

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  4. El fue un buen constructor de palacios. Dejó su huella en varios, ampliandolos o rediseñandolos.

    Feliz domingo, madame

    Bisous

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  5. Vaya. Y yo que creía que era el "auténtico" principe azul de los cuentos.
    Curiosa entrada esta de Maximiliano Manuel.
    No sé si fue su vida de felicidad plena, pero lo que es seguro es que no fue aburrida.
    Otro más en la historia que no llegó a ver con sus propios ojos su obra realizada.
    Un saludo, madame.

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  6. Madame,
    extraña vida la de las cortes, pensando más en el futuro casi de los nietos que en la política propia.
    Feliz tarde de domingo.

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  7. Pues ya ve, monsieur Cayetano, que existió el Principe Azul, si bien no se ajusta mucho al de los cuentos.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  8. Si, se hacian planes a largo plazo, madame. Pretendia ser él emperador, pero en caso de que no diera tiempo a lograr sus fines, preparaba el terreno para que mas adelante su hijo pudiera llevar a cabo esa ambicion.

    Feliz tarde

    Bisous

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  9. Pues fíjese que había oído hablar del famoso heredero al trono español que murió antes que Carlos II y no tenía ni idea, ni se me había pasado por la cabeza, interesarme por la historia del padre.

    Supongo que se llamaría Príncipe Azul y tendría la sangre del mismo color...

    Besos

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  10. Buf, claro, jiji, y ademas azul celeste, para de paso entroncar con los dioses.

    Buenas noches, madame Carmen.

    Bisous

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  11. Después de ver la foto de este hombre, no es la idea que tenía yo de un príncipe azul precisamente. Se me acaba de desmontar un mito...

    Cómo luchó por conseguir sus aspiraciones, y sin ningún resultado.

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  12. Buenas Tarde Madame:
    Luego de unos dias sin conexión, vuelvo por estos lares.
    Interesantes maniobras para hacerse con el poder jhacía el principe azul. Y aunque tuvo sus caídas, aparentemente mantuvo el porte....

    Saludos

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  13. Vamos que sus tejemanejes políticos le salieron por la culata... menos mal que después de tanto... pudo volver a su tierra con toda su familia reunida

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  14. jijijiiii, pues esto era lo que habia, madame Kassiopea. Pa que vea usted. Yo voy a pedir el catalogo con los demas colores, porque el azul no me gusta.

    Feliz lunes, madame

    Bisous

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  15. Monsieur, me alegra que haya resuelto usted finalmente sus problemas de conexion. Bienvenido de regreso y feliz comienzo de semana.

    Bisous

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  16. Si, despues de todo no le fue tan mal. Obtuvo grandes honores y bastante poder, lo que permitio que su hijo desplazara a los Habsburgo en el trono imperial. No siempre le sonrio la suerte, pero el balance no es enteramente negativo.

    Feliz lunes, monsieur

    Bisous

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  17. Ooooh, Madame!
    Siempre quise un príncipe azul en mi vida!
    Pero, sinceramente, prefiero mi vida "normal", incluso anodina, a las intrigas de la corte.
    ¿O puede que no?
    Ay! Madame!
    Cómo me hace Vos reflexionar!
    Bisous!!

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  18. Con el inglés Mambrú tuvo que topar en Blenheim, qué dolor, qué dolor, qué pena...

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  19. Es increíble la amenidad con que me da clases de Historia, madame. Todas las guerras que afrontó este Maximiliano apenas sirvieron para nada en provecho suyo. ¡Qué lección para quienes más de una vez tuvimos la pretensión de luchar!

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  20. Los trapicheos de la historia para llegar al poder y encima el pobre ni puede ver cerrada su obra.

    De aquí se recoge la idea del Príncipe Azul, yo creían que eran más guapos, que decepción, ejjejeje.

    saludos Madame, a disfrutar de la nocturnidad de la tarde

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  21. Ah, no, madame Carolina, una vida anodina jamas!
    Siempre la aventura por delante, y si hay intrigas mejor. El caso es no aburrirse.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  22. Y eso que el dolor el dolor y la pena eran para Mambru. Imaginese usted el otro.

    Feliz tarde, monsieur Mannelig.

    Bisous

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  23. Monsieur, nunca hubiera sospechado que era usted tan belicoso! Con lo pacifico que parecia y albergaba pretensiones de lucha!
    No volvere a confiar en las apariencias.

    Feliz tarde, monsieur Andres

    Bisous

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  24. jiji pues en realidad no era por el, no, lo del principe azul de los cuentos. Vamos, sería para morirse.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)