jueves, 12 de noviembre de 2009

Ceremonia de homenaje feudal


Muchos de los ritos vasalláticos se realizaban ante la corte del señor o ante testigos. Si intervenían altos personajes o estaban en juego grandes intereses, los compromisos se registraban en cartas.


La ceremonia pone a un señor en presencia de un vasallo, ligados ambos por un contrato que reviste una fuerza singular. El gran momento es el homenaje. Sin armas, sin cinturón ni caperuza, el dependiente se inclina o se arrodilla ante su señor. Pone sus manos juntas entre las del señor, que las cierra sobre ellas en señal de consentimiento y toma de posesión. Ambos intercambian un beso en la boca, o uno de ellos lo da al otro. Es signo de paz, de amistad y de fidelidad mutua. Sin embargo, el beso no es indispensable. Clásico en Francia y en los países de conquista Normanda a partir del año 1000, se propagó bastante poco en Italia. Es raro en Alemania antes del siglo XIII, sin duda porque la distancia social entre señor y vasallo era más pronunciada.



Un segundo acto sigue inmediatamente al homenaje: el juramento de fidelidad, prestado sobre un objeto sagrado. En ese momento se intercambian algunas palabras:


—¿Queréis ser mi hombre?


—Lo quiero.


—Os recibo como mi hombre.


—Os prometo ser fiel.


El vasallo será amigo de todos los amigos de su señor, enemigo de sus enemigos. El juramento ennoblece el acto vasallático, le da un tinte cristiano y convierte en perjuro a quien viola sus compromisos.



Los juramentos vasalláticos creaban relaciones tan estrechas que se requería la presencia de los interesados y ante todo la del subordinado. Algunas coutumes enumeraban los casos de fuerza mayor que autorizaban a las partes, o a una de ellas, a hacerse representar: minoría de edad, vejez, enfermedad y lejanía frecuente en el vasto Imperio germánico, donde el soberano estaba obligado a hacer largos viajes.


En Inglaterra, según Glanville, el heredero masculino, aunque fuera menor, estaba capacitado para asumir compromisos. La mujer casada no rendía homenaje, pues este deber incumbía al esposo. Y las viudas padecían la misma incapacidad. Se tomaba juramento a todas las personas libres, incluidos los clérigos, los menores y las solteras.


Según ciertas coutumes, no anteriores al siglo XIII o XIV, los juramentos recibidos por procuración deben ser renovados por el vasallo el día en que está en condiciones de cumplir con su obligación.




Bibliografía:

Señorío y feudalismo – Robert Boutruche


28 comentarios:

  1. Pero madame, vaya horas de publicar. La he visto pasar de refilón ahora que me iba a retirar a mis aposentos. Curiosos ritos tenían, hoy día aun hay situaciones que parecen juramentos vasalláticos.
    Buenas noches.
    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Que cosas más raras y que ritos tan absurdos vistos con mil años de diferencia...

    ResponderEliminar
  3. Bueno, Corleone no está muy lejos.
    Saludos, Madame.

    ResponderEliminar
  4. Era la única forma posible de sobrevivir en una Europa replegada en sí misma por causa de las invasiones.
    Los lazos de vasallaje aseguraban la asistencia y el apoyo mutuo entre hombres libres: "el hombre de mi hombre no es mi hombre".
    Tiempos bárbaros aquellos.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  5. Aunque en forma diferente, el vasallaje sigue existiendo, ahora de forma casi oculta o clandestina. Al menos antes se hacía publicamente, e incluso con el reconocimiento por parte de la sociedad. Todo un privilegio.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. Buenos dias Madame:

    Interesante rito el que nos ofrece en esta entrada.
    Visto desde la distancia parece absurdo. Aunque hoy en dia, quien tenga devoción por su jefe, es mal visto también.

    Saludos

    ResponderEliminar
  7. Madame, no publique tan tarde en realidad. Anduve ahi al filo de la medianoche, pero es que blogger esta tardando una eternidad en mostrar las actualizaciones.

    Feliz dia, madame Nikkita

    Bisous

    ResponderEliminar
  8. jijiji, bueno, monsieur Jose Luis, yo creo que seguimos siendo muy aficionados a las ceremonias. Las organizamos para todo, hasta para inaugurar cualquier cosa. Resulta muy curioso.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  9. Es verdad, monsieur Xibeliuss, a Corleone le hacian una especie de besamanos parecido, no?
    Cree usted que se inspirarían en el homenaje feudal?

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  10. Exacto, monsieur Cayetano, asi comenzó todo. A causa de las constantes invasiones de los bárbaros hubo que organizarse de ese modo, y dividirse la sociedad entre los que debian trabajar la tierra y los cada vez mas poderosos señores de la guerra que debian velar y combatir.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  11. Pues sí, madame Verdial, aun hoy día hay quien se siente vasallo y actua como tal sin necesidad de tales ceremonias ni requisitos.

    Feliz dia, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  12. Casi parecia un matrimonio, no? Un compromiso parecido. Tanto servilismo sobre hoy día, sí. Sería un poco mal visto.

    Feliz dia, monsieur Manuel

    Bisous

    ResponderEliminar
  13. Buenos días Madame! muy interesante su blog,siempre me parecieron áridas las lecciones de Historia, sin embargo a través de sus palabras resulta fascinante, y estimula a querer saber más, mis felicitaciones, es usted una gran comunicadora. Saludos!

    ResponderEliminar
  14. Madame, a este ritual le añadimos arroz, un fotógrafo, un banquete, un cuñado con copitas de más y una prima guapa y soltera, y tenemos una boda.
    Bromas aparte, resulta interesante cómo, desde antaño, cuando queremos dar importancia a una cosa, la realizamos mediante una ceremonia.
    Feliz tarde.

    ResponderEliminar
  15. Ah, bueno, no ha cambiado mucho con el tiempo. ¿Quieres que te den un trabajo? ¿Quieres prosperar en él? ¿Quieres ir en las listas de un partido político? Pues ya sabes, vasallo...

    ResponderEliminar
  16. Muchas gracias, madame Laura Lis, y bienvenida.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  17. Jiji, monsieur, a mi tambien me recordó mucho a una boda. Se imagina hoy en dia, los ministros teniendo que pronunciar semejante juramento?

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  18. Unos vasallos y otros avasallando, monsieur. La eterna historia, pero la de entonces por todo lo alto y con banquete.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  19. El feudalismo me fascina como campo de estudio. Precisamente estoy ahora con ese tema en clase, porque la Literatura tiene que enmarcarse en una época y en un ambiente. El tema del amor cortés está íntimamente ligado a estos ritos de vasallaje que pretende imitar.

    ResponderEliminar
  20. Ay, querida amiga, y luego se pasaron tantos años escandalizándose por los besos en la boca. Me gusta ese ritual de vasallaje que obliga y compromete también al señor. Hoy vivimos muchos vasallajes en los que los señores ni nos miran... Una entrada estupenda. Besotes (en la boca, como símbolo de nuestra mutua fidelidad)

    ResponderEliminar
  21. A mi tambien me gusta mucho esa epoca del amor cortés, madame. Resulta muy inspirador.

    Buenas noches, madame Rosa

    Bisous

    ResponderEliminar
  22. Jiji, ve usted lo que son las modas? Entonces era de lo mas normal y siglos despues era pecaminoso.
    Muy acertada su reflexion sobre esos señores que lo siguen siendo pero ya ni nos miran.

    Buenas noches, madame Isabel

    Bisous

    ResponderEliminar
  23. Esto es lo que deberían leer los sucesivos ministros de educación acerca de recuperar el espíritu de autoridad en los profesores.

    ResponderEliminar
  24. Uy, no, en la edad media espiritu de autoridad mas bien poco. No les sugiera que los estudiantes vuelvan a tener tantos derechos como entonces!El rector y los decanos de la universidad eran elegidos por los estudiantes, al igual que en muchos lugares y ocasiones eran también designados los profesores. Los alumnos gozaban de poder absoluto: vigilaban la asistencia a clase de los profesores, su puntualidad y el nivel de sus explicaciones; no toleraban que se saltasen ningún tema difícil y les exigían respuesta a cualquier clase de pregunta. En algunos lugares el candidato debía prestar previamente juramento de que, si era suspendido, no ejercería venganza alguna "por medio del cuchillo o el puñal" contra el profesor.

    Deje, deje, no creo que le gustase a usted que se inspiraran en aquellos tiempos, por mucha ceremonia de homenaje que incluyeran, jiji.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  25. fascinante ceremonia: ¿beso en la boca? como los jefazos comunistas entonces, remeber Breznev y Ulbricht dándose el picoteo. Siempre es grato pasar y leer aquí
    saludos blogueros

    ResponderEliminar
  26. Así es, monsieur. Curioso ver cómo un gesto puede adquirir tan diferentes significados según qué siglo o lugar lo contemple.

    Feliz fin de semana

    Bisous

    ResponderEliminar
  27. pues la verdad aq mi no me convense tanjto todas esas respuestas porq son las mismas de la historia bn esa es mi opinion

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No entiendo bien su comentario, pero gracias por detenerse a dejarlo, madame Patricia, muy amable.

      Feliz día

      Bisous

      Eliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)