sábado, 24 de octubre de 2009

Un impostor coronado

Los Príncipes de la Torre

Lambert Simnel nació hacia 1477. No se conoce a ciencia cierta su verdadero nombre, si bien algunos contemporáneos se refieren a él llamándolo John, y ni siquiera podemos estar seguros de que su apellido sea auténtico. Tampoco hay acuerdo con respecto a sus orígenes, aunque lo que parece estar claro es que fueron humildes. Pero a veces aparece como hijo de un panadero, de un comerciante, y en ocasiones de un fabricante de órganos.


Cuando contaba tan sólo unos 10 años, un sacerdote llamado Richard Symonds ( en ocasiones aparece como Roger Simon), lo tomó a su cargo, le dio una buena educación y le enseñó los modales cortesanos y de etiqueta. La razón era que Symonds había observado el sorprendente parecido que existía entre este niño y los hijos del difunto rey Eduardo IV, encerrados en la Torre de Londres por su tío Ricardo III con el propósito de arrebatarles la Corona. Se se rumoreaba que habían sido asesinados para entonces, pues ya nadie los veía nunca. Symonds concibió el plan de hacer pasar a Lambert Simnel por uno de estos niños, concretamente el menor. Pero cuando oyó rumores de que el conde de Warwick, primo de estos príncipes, también había fallecido durante su estancia en la Torre, cambió de idea y decidió atribuirle la identidad de éste, por ser de edad más aproximada a la de su pupilo. Warwick, además, podía pretender el trono por ser hijo de un hermano de Eduardo IV.



Symonds se llevó a Lambert a Irlanda, centro de apoyo a la Casa de York, la dinastía a la que pertenecían los príncipes. Allí el conde de Kildare proclamó al niño como rey Eduardo VI, y fue coronado en la catedral de Dublín en mayo de 1487.


Tres meses antes el rey Tudor, Enrique VII, que había alcanzado el trono tras derrotar en batalla a Ricardo III, había celebrado un Consejo para tomar medidas con las que enfrentarse a la conspiración, que estaba tomando proporciones alarmantes. Elizabeth Woodville, la viuda de Eduardo IV, fue encerrada en el convento de Bermondsey, y al verdadero conde de Warwick se lo sacó de la Torre para mostrarlo a las gentes por las calles de Londres, de modo que todos pudieran comprender que Lambert Simnel era un impostor.


Todo fue en vano. La conspiración ya no se podía detener. Uno de los líderes de la misma, el conde de Lincoln, se reunió en Flandes con Lord Lovell, que había acaudillado un intento de levantamiento yorkista el año anterior. En mayo de 1487 ambos se dirigen a Dublín y llegan días antes de la coronación de Simnel. Los acompañaban 2000 soldados alemanes que Margarita de Borgoña, hermana de Eduardo IV, había reclutado para apoyar la empresa tras haber reconocido a Lambert como su sobrino. Estas tropas, junto con otras irlandesas al mando de Sir Thomas Fitzgerald, desembarcaron en las costas inglesas el 4 de junio.


Margarita de Borgoña


Los invasores encontraron poca colaboración en el pueblo, no muy bien dispuestos hacia un monarca que buscaba imponerse con la ayuda de mercenarios extranjeros. El Tudor venció en la batalla de Stoke, aunque dejó a 2000 de sus hombres sobre el campo.


El conde de Lincoln murió en el combate. En cuanto a Lambert y a Symonds, fueron capturados y enviados a prisión, pero mientras el sacerdote permaneció largos años en la Torre, el niño fue liberado y autorizado a trabajar en las cocinas del palacio real, en atención a su corta edad, que obligaba a entender que había sido tan sólo un títere en manos de otros. Cuando creció llegó a ser halconero. La fecha de su muerte nos es desconocida, pero hay indicios de que pudo haber vivido hasta 1534.


Enrique VII


En 1996 se publicó un artículo que afirmaba que Lambert había sido realmente el rey Eduardo V, el mayor de los hijos de Eduardo IV encerrados en la Torre. Esto es muy improbable, aunque aporta pruebas de que ésa era realmente la identidad que reclamaba Simnel, y no la del conde de Warwick.




Bibliografía:

Lambert Simnel and the king from Dublin – Gordon Smith

Lambert Simnel and the battle of Stoke – Michale J. Bennett

Encyclopedia Britannica, vol. XXV

23 comentarios:

  1. Madame, el ansia de poder abre caminos donde sólo había maleza. Interesante historia la de este impostor. Digna de novela, película y ópera.

    Gracias por instruirnos.

    Beso vuestra mano.

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  2. ¿Príncipe y mendigo!
    Lo siento, es lo que se me ha venido a la mente.
    Feliz Sábado, Madame.

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  3. No fue el unico que aprovecho la dramatica circunstancia de estos niños. Tambien estaba Perkin Warbeck, que afirmaba ser el menor de ellos. Pero eso es otra historia.

    Feliz sabado en su Barataria, monsieur.

    Bisous

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  4. Pues no, monsieur Xibeliuss. La novela de Mark Twain transcurre en tiempos del hijo de Enrique VIII. Supongo que se habrá inspirado en estas otras historias para su novela, eso sí.

    Feliz sabado

    Bisous

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  5. Dame, gran historia, pobre Lambert, pero que interesantes las intrigas palaciegas, para hacerse con el poder, ahí se demuestra que todos somos humanos. El poder ciega al ser humnano.

    feliz tarde dame, un beso desde mi ventanica

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  6. Lo peor es cuando se utiliza a los niños de esa manera. Menos mal que comprendieron que la pobre criatura no habia sido mas que un instrumento.

    Feliz sabado, madame

    Bisous

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  7. Coincido con vos en que es un lástima que se utilice a los niños así, con ese afán manipulador, pero también con el alivio de que le liberaran comprendiendo la situación. Al menos el chico se llevó una educación que de otra manera probablemente no habría conseguido.
    Es mejor leeros, madame que ver un película.
    Besos

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  8. Es verdad, madame, al final al niño le sirvio para bien, porque seguramente el futuro que le aguardaba de otro modo hubiera sido peor. Pero menudo susto se llevaria!

    Feliz tarde, madame, y muchas gracias

    Bisous

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  9. Las intrigas palaciegas siempre fueron de mi interés. ¡y lo que no hemos llegado a saber¡. Lo has narrado magníficamente, bien documentado y con ritmo. Me ha encantado. Muchos besos

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  10. Bueno, hubo un momento en que los príncipes desaparecidos en la torre "regresaron". Sus espectros le dieron una mala noche a Ricardo III, la víspera de la batalla de Bosworth. Al menos así opina Shakespeare. ¡Un caballo, un caballo! ¡Mi reino por un caballo!

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  11. Pues no conocía esta historia. Muy interesante. Yo siempre me sorprendo de lo que llegaban a maquinar por conseguir el poder.

    Saludos madame.

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  12. Muchas gracias, monsieur Felix.
    Buenas noches

    Bisous

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  13. La mala conciencia que tenia ese abusador de sobrinos.
    O igual le habia sentado mal la cena, vaya usted a saber.

    Buenas noches, monsieur Mannelig

    Bisous

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  14. Si, madame Kassiopea, llegaban a meterse en cosas verdaderamente alucinantes. Imaginacion no les faltaba, al menos.

    Buenas noches

    Bisous

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  15. La realidad supera la ficción!
    Y todo lo que seguramente te queda para contarnos, madame.
    Lindo fin de semana, besos

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  16. Pasa buen fin cuídate y me encanto tu post.

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  17. La ambición de muchos lleva a manipular las vidas de pobres criaturas que tienen culpa de las fechorías de los adultos. Menos mal que no fueron crueles con este niño. No era mala vida ser halconero del rey, desde luego. Quién sabe, a los mejor le hacía gracia a Enrique VII verse paseando con una persona que se parecía muy mucho a la rama que había destronado para acaparar él el trono. Sería como ver a dos reyes juntos, jeje.

    Besos y feliz domingo

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  18. Intrigas palaciegas, maquinaciones para mantener el poder, suplantación de la personalidad... En realidad nos movemos en el plano de las conjeturas. Son meras suposiciones. ¿Sabremos algún día la verdad de lo que se cocía tras los muros de los palacios...y de sus frías torres? ¡Quién lo sabe!
    En todo caso se trata de una propuesta de trabajo interesante.
    Un saludo y feliz "dimanche".

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  19. Espero que me quede mucho, madame, en efecto.
    Sería buena señal.

    Feliz domingo, madame Cris.

    Bisous

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  20. Igualmente, monsieur Jonathan, feliz domingo y muchas gracias.

    Bisous

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  21. Si, madame, el rey veía en ello un castigo humillante para quien se habia dado aires de rey, pero al chiquillo le vino bien. Yo creo que muy bien.

    Feliz domingo

    Bisous

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  22. Yo creo que el articulo publicado hace unos años es una total perdida de tiempo. No le encuentro base, la verdad.
    Pero el resto, todo lo sucedido en torno a la famosa batalla de Stoke, afortunadamente no necesita apenas revision. Algo es algo.

    Feliz domingo, monsieur

    Bisous

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  23. pufff!!! pobre chaval... menos mal que al final salvó la vida...

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)