lunes, 5 de octubre de 2009

Florencia de Güelfos y Gibelinos


Florencia, plaza de la Señoría. Enfrente, el Palacio Viejo con la gran loggia desde donde los duques se dirigen a sus conciudadanos. A la izquierda, la fuente de Neptuno, luego encontraríamos el Ponte Vecchio, los jardines de Boboli, el claustro de la Santa Croce, donde descansa Maquiavelo; el duomo, el baptisterio y sus puertas de oro, Brunelleschi, Botticelli, Miguel Ángel… Ciudad de pintores que se extiende a lo largo de un río: el Arno. Florencia, tesoro universal, ciudad fabulosa, capital de intrigas y negocios donde nada deja nunca indiferente. Florencia seduce.


Estamos en la ciudad de los Médicis. Estos duques y príncipes de la Iglesia, que resistieron por más de dos siglos los golpes de sus enemigos, legaron a la posteridad las joyas más brillantes del patrimonio cultural del mundo. Después de escalar pacientemente los peldaños de la gloria, alcanzaron la cima del poder y del refinamiento antes de caer en el abismo. Los Médicis marcaron el siglo XV como Luis XIV marcó el XVII. Ellos inventaron el Renacimiento y un arte de la política tal que en la actualidad, cuando se afirma que un hombre de Estado tiene costumbres florentinas, es difícil discernir si se trata de un elogio o de un reproche.


El Papa Bonifacio VIII dijo de los florentinos que constituían el quinto elemento: existe el aire, el agua, el fuego, la tierra… y Florencia.


Cuando la peste asoló a Europa en 1348, Italia encendió en las fronteras y en las puertas de las ciudades inmensos hornos destinados a alejar los vapores cargados de miasmas. Un viajero llegó a Florencia y como no pudo percibir el olor acre de los braseros, preguntó con inquietud:


—¿Aquí no hay hornos?


—Ah, signore —contestó el hotelero—, estamos en Florencia.


Y lo extraordinario es que se puede constatar que Florencia es una de las ciudades menos afectadas, mientras que la vecina Siena perdió el 75% de la población. Pero es que en el tiempo de los Médicis la higiene ya formaba forma parte, igual que el arte, de los hábitos cotidianos.



En el año 1215 los güelfos Buondelmonti eran una de las familias de comerciantes mejor situadas económicamente. Uno de sus hijos iba a casarse con una hija de los también güelfos Amadei, muy bien provista de bienes, pero, ¡ay!, no de belleza. ¡Y miren que los feos son poco frecuentes en Toscana! El caso es que el joven, no muy enamorado de su futura esposa, fue de visita a casa de unos vecinos de apellido Donati. Estos tenían una hija llamada Ciulla. ¡Oh, Ciulla, qué bella era! Tenía hasta la nariz de la Gioconda, que aún hoy día hace enrojecer de envidia a todas las narices del mundo. Enfin, que el joven se enamoró a primera vista y no quiso perder el tiempo; decidió casarse con ella e inmediatamente le regaló un anillo de compromiso.


“¡Vendetta!”, gritan los ultrajados Amadei. Su lema era “Lo hecho, hecho está”, que en su caso venía a querer decir más bien eso de “hombre muerto no hace la guerra”. Y para mostrar sus inequívocos deseos de venganza, abandonan el partido de los güelfos, partidarios del Papa, y se pasan al de los gibelinos, partidarios del emperador.


El joven Buondelmonti prepara, en familia, la boda con Ciulla Donati. En la mañana de Pascua vuelve de misa. En un caballo blanco llega al Ponte Vecchio, el lugar donde ahora se apiñan unos contra otros los negocios de joyería y bisutería. En 1215 sólo se veían en el Ponte Vecchio unos pocos comerciantes y una estatua del dios Marte, recuerdo de la época de la conquista de Julio César. Los legionarios romanos, extenuados por el cruce de los Alpes, se habían instalado entonces en esa planicie donde olivares y cipreses se extienden hasta el pie de las montañas.


El joven se bajó del caballo para conversar con un cliente. Tres hombres, que estaban escondidos detrás de la estatua, se precipitan sobre él; una flecha le atraviesa el corazón. La muerte es instantánea.


¡Qué conmoción en la ciudad! Divididos los ciudadanos en dos bandos, de las palabras se pasó a los gritos, y de los gritos a los golpes. Los Buondelmonti tomaron la jefatura del partido de los güelfos. Los Amadei, cuyo honor está vengado, dirigen el partido de los gibelinos. Se consolidan así los dos partidos como tales. Ambos habrían de oponerse durante siglos, detentando el poder alternativamente.


29 comentarios:

  1. Claro que clamaban venganza, habían conseguido por fin casar a la fea y en el último momento el novio se echa para atrás.

    Bromas aparte, es curioso cómo ese enlace fallido divide a los ciudadanos en dos bandos.

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  2. En realidad el asunto de güelfos y gibelinos era mas antiguo, y tenia su origen en aquellos que apoyaban a los Welfen y a los Hohenstaufen. Se extendió a Italia el conflicto, y al final el detonante de la pugna a gran escala en Florencia es un incidente que podriamos considerar casi anecdotico. Cuantas veces sucede asi!

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  3. Ya veo donde Shakespeare se inspiró para su Romeo y Julieta. Cuando estuve en Florencia desconocía esta historia que usted cuenta, madame. De haber sabido que el joven Buondelmonti había muerto apuñalado en las vísperas de su boda, habría suspirado en el Ponte Vecchio y hubiera disfrutado más de la visita a la ciudad de los Médici. Mi ignorancia me hizo pasar por alto este detalle histórico que me conmueve. Merci, madame, no sabe usted lo que está haciendo por alimentar mi sed de conocimientos.

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  4. Florencia, ciudad agitada en esos tiempos azarosos que nos trae en su documentada entrada, pero qué maravilla para el visitante que se pierde entre sus palacios, museos, puentes...Una ciudad señorial, con un sello diferente al de otras urbes italianas, con la cúpula de Bruneleschi dominándolo todo. Hay que volver.
    Un saludo.

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  5. Una buena excusa para volver a Florencia, monsieur. Ya suspirara usted sobre el puente.
    Florencia es una ciudad a la que siempre se vuelve.

    Feliz dia

    Bisous

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  6. ¡Una ciudad para vivir! Arte, Higiene, Venganzas rápidas... Me encanta!
    Saludos, Madame

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  7. Ah, monsieur Cayetano, veo que entró usted cuando yo estaba respondiendo a monsieur Andres y no habia visto su comentario, pero realmente viene bien al hilo de lo que decia sobre volver a Florencia. Ya lo creo que hay que volver. Siempre hay algo nuevo por descubrir en la vieja Florencia.

    Feliz dia

    Bisous

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  8. Jijiji, curiosa ensalada ha elaborado usted. Muy florentina, desde luego.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  9. Andaban muy entretenidos si... no se aburría esta gente... parece mentira que entre tanta intriga germinara la cultura como lo hizo.

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  10. Y tanto. Fue una cosa realmente curiosa, debida en buena medida a la importancia que le dieron los Médicis.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  11. ¿Entonces la guerra entre güelfos y gibelinos se inició en Florencia por éste acontecimiento? Supongo que había antecedentes de violencia entre ambos partidos como en el resto de Italia.

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  12. Si, ambas facciones ya existian de antiguo y se trataba de un conflicto importado, pero Florencia era basicamente Güelfa, mientras que ahora, al ponerse una de las familias bajo la proteccion del Hohenstaufen, una parte importante de la poblacion, en especial la nobleza, fue arrastrada al bando gibelino y se llegó al conflicto armado. A partir de entonces se iran alternando en el poder y se llegará incluso a la guerra civil, hasta que los gibelinos son expulsados. El episodio fue simplemente el detonante.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  13. Una historia preciosa y triste. Florencia es la eterna ciudad para enamorados.
    Muy buena la entrada, estupendamente conseguida.
    Besos

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  14. Es curioso lo que ocurre con Florencia, y como puede resultar tan romantico el escenario de tanta violencia y sangre derramada. Pero es que es la ciudad de los contrastes, y hasta el tiempo parece haberla respetado.

    Gracias, madame, buenas noches

    Bisous

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  15. No conocía yo el origen de la disputa florentina, ya se sabe que el amor todo lo puede. Y las historias tan magníficas que nos ha dejado la Edad Media.

    a ver si este verano me voy a Florencia¡¡

    saludos Dame

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  16. Realmente magnificas. Son siglos que siempre consiguen fascinarnos, y no digamos si tienen por escenario lugares tan bellos como Florencia.

    Bisous, madame

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  17. A mi me sorprende que tantos hombres tan talentoso hayan salido en tan breve tiempo de una misma ciudad. Es también la ciudad del poeta Dante, que como todo buen italiano estaba metido en política; del lado de los Güelfos. La misma política lo llevó al exilio.

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  18. Ay, me acuerdo del profesor de historia del arte en bachillerato, intentando explicarnos las diferencias entre los edificios públicos venecianos en el Quattrocento, de arquitectura abierta y diáfana, pensados para la reunión, y los florentinos, severos, macizos, con aspecto de fortaleza, pensados para defenderse de la familia rival de turno.

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  19. Asi es, monsieur Lysander. La Toscana fue tierra de artistas, que tuvieron su oportunidad gracias, sobre todo, a los Médicis.

    Bisous

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  20. Ciertamente, monsieur Mannelig, la historia de las ciudades condiciona su arquitectura. Nada que ver con la de Venecia, desde luego. Cada ciudad tiene su particular encanto, y tambien Venecia me ha robado el corazon.

    Feliz tarde

    Bisous

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  21. “Hombre muerto no hace la guerra”.
    Juas, me ha gustado la frase, oye que te la cojo pestada ¿vale? je je
    Buena historia de la de esta entrada. Me encantaría que me contaras algo de la Génova de la misma época.

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  22. Bon jour Madame!
    Soy afortunada porque visité Florencia hace ya unos años y sigo diciendo, cuando me preguntan, que es una de las ciudades más hermosas que he visto en mi vida, y he visto unas pocas. Lo que más me impactó fue el arte que desprende y la sensación de que estaba ante el escenario de acontecimientos históricos importantes, a pesar de que era entonces una adolescente y poco sabía yo de la Historia.
    Gracias por traerme viejos recuerdos.
    Bisous Madame!

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  23. Como se las gastaban entonces. Luego decimos de la mafia, pero creo que sus orígenes estaban en la ciudad más bella, culta, avanzada e intrigante del mundo y en el siglo XV. Aún con todo, me gustaría ver ese mundo por un agujerito y durante unos minutos.

    Besos

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  24. Monsieur Ferrolobo, que placer verle por aqui.
    En cuanto a Genova, me temo que no me inspira igual, seguramente porque aun no la conozco. Todo sera que haga un viajecito y vuelva enamorada.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  25. Pues imaginese lo que seria volver ahora, madame Carolina, y recorrer todos esos lugares tan repletos de historia y de arte.
    No es un mal destino para unas proximas vacaciones, verdad?

    feliz tarde, madame

    Bisous

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  26. Ya se parecia mucho el asunto a la mafia,si, jiji. Lastima que ahora sea todo un poco mas basto que en tiempos de los Medicis, que le vamos a hacer.

    Bisous, madame

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  27. Sono Longobardo
    Pavese e Ghibellino
    Mai merdaccia romana
    Friedrich Rotbart tu sei La Stirpe dei Nostri
    Tucsia non é Italia

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  28. Las disputas de los güelfos y gibelinos se remontan al S. XIII. Y se inicio con la muerte de Enrique V, que no dejo heredero.

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  29. Siglo XII en realidad, monsieur. Welfen y Waiblingen se enzarzaron entonces en una disputa apoyando a Baviera y Hohenstaufen. De ellos derivan las palabras Güelfo y Gibelino.
    Y, como vemos, el conflicto se extendió y llevó a la formación de dos partidos también en Florencia, que defendían los distintos intereses de los florentinos.

    Feliz dia

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)