Felipe IV tenía cuatro hijos que alcanzarían la edad adulta: una hija, Isabel, que se casó con Eduardo II de Inglaterra, y tres hijos que se iban a suceder uno tras otro en el trono de Francia: Luis, Felipe y Carlos. El mayor, Luis, se casó con la hija de Roberto de Borgoña, Margarita. Felipe se casó con Juana, hija de Otón IV de Borgoña, y a Carlos le dieron por esposa a Blanca, la hermana de Juana.
Una visita a París del rey de Inglaterra, Eduardo II, y de su esposa Isabel, señala el comienzo de la tragedia. Felipe dio muchas fiestas en honor de sus invitados, y durante el transcurso de una de ellas Isabel observa que dos caballeros llevan a la cintura unos monederos que le parecieron los que ella había ofrecido personalmente a sus cuñadas Margarita y Blanca. Así las cosas, se apresura a señalar a su padre a los hermanos Gauthier y Philippe d’Aunay. El rey ordena una investigación que confirma las sospechas: Philippe es el amante de Margarita, y Gauthier de Blanca. A Juana no se le conoce amante, pero es culpable de conocer estos amoríos y haberlos encubierto.
El asunto salta a la luz en abril de 1314 en la abadía de Maubisson, donde el rey gusta de retirarse con su corte. La justicia real actúa implacable. Margarita y Blanca son detenidas, juzgadas y condenadas. Les rapan el cabello, son vestidas con ropas toscas y conducidas en un carro recubierto de negro hasta Andelys, donde se las encerraría en las celdas de Château Gaillard. Margarita, llorosa y arrepentida, ocupa lo que para unos fue una oscura celda en el sótano y para otros, en cambio, una situada en el último piso y abierta a todos los vientos y al frío. Había confesado el adulterio.
A finales de ese mismo año fallece el rey. El nuevo monarca era ahora Luis X, lo que convertía en reina a Margarita. Era una situación complicada retener a la reina en prisión, y, además, el rey necesitaba volver a casarse y tener descendencia. Por tanto, era preciso anular ese matrimonio, lo que sin duda se hubiera hecho sin problema de no ser porque el Papa Clemente V había muerto y los cardenales no se ponían de acuerdo a la hora de elegir al siguiente.
La cuestión es que Margarita apareció muerta un mal día, algunos dicen que en abril y otros que en agosto de 1315. Se sospechó que tal vez fue estrangulada o asfixiada entre dos colchones por orden de su esposo. También se sugirió que fue estrangulada con sus propios cabellos, lo cual es una solemne majadería, porque le habían rapado por completo la cabeza y en sólo un año no podían haberle crecido tanto. De todos modos, los cronistas no comenzaron a hacerse eco de esas sospechas antes del siglo XVII. Es posible que su muerte se debiera a causas naturales: al frío, la enfermedad y las condiciones de la prisión. No estamos en situación de saber la verdad, pero sí podemos pensar que, cuando menos, esa muerte le vino muy bien a Luis.
En cuanto a los hermanos d’Aunay, fueron arrestados y no tardaron en confesar que la relación con las princesas duraba dos años y medio. Tras un juicio rápido en Pontoise por el crimen de lesa majestad, fueron ejecutados públicamente. Se los torturó y fueron arrastrados por caballos antes de ser decapitados el 19 de abril de 1314.
Blanca sobrevivió a la prueba, y al subir al trono el menor de los hermanos, Carlos IV, su esposo, se la trasladó a Gavray, en Normandía. Aceptó la anulación de su matrimonio y obtuvo permiso para vestir el hábito de religiosa en Maubisson, donde fallece poco después.
Juana también había sido arrestada como cómplice y puesta bajo vigilancia en el castillo de Dourdan. Tratada con mucho más miramiento, ella y su madre defendieron con éxito su causa ante el rey, hasta lograr regresar con su esposo Felipe, que de otro modo hubiera tenido que devolver el Franco-Condado que ella llevaba en dote.
Así terminó el escándalo llamado de
En 1832 Alejandro Dumas y Gaillardet publican
La realidad, y único punto de conexión entre esta torre y los últimos Capeto, es que en









Vaya, madame, esos sí que eran escándalos y no los que salen ahora en el Hola...
ResponderSuprimirSi, ahora tienen poca imaginacion, siempre es igual. No da para escribir una novela. En cambio este episodio bien que inspiró a Maurice Druon.
ResponderSuprimirFeliz tarde, madame
Bisous
Me has tenido durante todo el relato absorta leyéndolo. Es tremendo lo poco que valía entonces la vida... aunque actualmente tampoco parece tener demasiado valor según en qué sitios.
ResponderSuprimirQuedo esperando el próximo artículo.
Pues es verdad. En ese sentido poco avanzamos, madame.
ResponderSuprimirFeliz tarde
Bisous
Madame, ya veo el final que me espera por haber osado cortejarla. Seré arrojado desde lo alto de la torre de Nesle si prosigo en mis inútiles requiebros, a no ser que se trate de una leyenda literaria, como lo parece ser, y que usted no aspire a ser la reina de Francia, aunque en mi corazón ya lo es.
ResponderSuprimirReina de Francia jamas, monsieur!
ResponderSuprimirEra mucho mejor ser la amante del rey.
Pero no se preocupe, que lo de los amantes arrojados por la ventana era puro cuento. Parece que no hubo ninguna reina tan drastica como para eso.
Feliz tarde, monsieur.
Bisous
No se andaban por las ramas, claro con el adulterio femenino, el masculino era más permisivo.. supongo que por el hecho de que demostrar un bastardo a la reina era mucho más complicado... y tenía mayores consecuencias, como la de facilitar el trono a un hijo que no era del rey...
ResponderSuprimirSí, dejando a un lado el sempiterno machismo, la razon fundamental en estos casos era esa. Si los bastardos eran de nuestra Isabel II, como era ella la reina titual no habia problema.
ResponderSuprimirFeliz dia, monsieur
Bisous
Casi se me había olvidado que el artículo iba sobre la torre de Nesle, sorprendido ante tamaño castigo.
ResponderSuprimirMis respetos, Madame.
Ya ve, monsieur, que la realidad casi consiguió superar a la leyenda. O tal vez la supero!
ResponderSuprimirFeliz tarde
Bisous
Estimada Madame, menudo drama.
ResponderSuprimirEsas cosas ocurren por imponer matrimonios sin amor. En fin, que a alguno de mis amantes con gusto lo hubiera arrojado también a un río metido en un saco (con elegancia, por supuesto).
Feliz día, Madame.
Bisous.
Se puede leer uno de los libros de Maurice Druon ( Los reyes malditos ) titulado ¨La reina estrangulada ¨que nos cuenta el problema de Luis X el Obstinado con su esposa Margarita de Borgoña.
ResponderSuprimirEsta coleccion de siete libros es muy interesente.
Que buena que nos la haya recordado.
Saludos desde Málaga.
Uff! vaya historia más interesante, no la conocía.
ResponderSuprimirTe felicito, madame.
Besos
Madame Carolina, cualquiera le da a usted una habitacion con vistas al rio!
ResponderSuprimirHabra que darle una interior!
Buenas noches, madame
Bisous
Ah, si, madame Annick, esa serie de libros resulta de lo mas entretenido. Por supuesto Maurice Druon da por hecho que fue asesinada, de lo contrario no hay novela, jiji.
ResponderSuprimirBuenas noches, madame
Bisous
La historia de los ultimos reyes Capeto resulta apasionante. Fue la epoca del final de los Templarios, ademas.
ResponderSuprimirBuenas noches, madame Maria Jesus
Bisous
¡ Y tanto que le vino bien a Luis ¡
ResponderSuprimirOtra clase de Historia que nos vuelves a impartir con esa forma que tienes de contar las cosas. Mis mas sinceras felicitaciones, madame...
Bisous
Madame, qué historias tiene la historia. Gracias a personas como vos, los profanos e ignorantes como yo, nos podemos asomar a esta ventana que mira al pasado.
ResponderSuprimirBeso vuestra mano. Feliz noche.
Muchas gracias, monsieur Felix. Pero es que el episodio me parece tan apasionante que es de los que lo dan todo hecho. Le sobran ingredientes para hacerlo interesante.
ResponderSuprimirBuenas noches
Bisous
Monsieur es cualquier cosa menos ignorante.
ResponderSuprimirSu presencia honra siempre este blog, monsieur.
Muchas gracias y buenas noches
Bisous
Madame,
ResponderSuprimirdura vida la de las mujeres en aquella época... Hoy hablábamos de estas situaciones en la clase de 2º de ESO y no podían creerse en qué encrucijadas y problemas se podían ver aquellas.
Como siempre, un interesante acercamiento histórico.
Feliz noche.
Bueno, bueno, bueno, menudo culebrón. La tal Isabel es una chivata y metomentodo, y el rey Felipe un exagerado y un antiguo, que ya estamos casi en la época del Decamerón de Boccaccio, caramba. Un poco de manga ancha...
ResponderSuprimirDe ésto trata la novela de los Reyes Malditos. Lo había olvidado casi por completo. Es cierto, todo el caos que desató este escándalo, y luego, a la muerte de los tres hermanos, el Rey de Inglaterra reclama el trono de Francia y estalla la famosa Guerra de los Cien Años. Quizá de no haber sido por el adulterio de esas muchachas alguno de los hermanos hubiera tenido un hijo y habría prevenido al menos el estallido de la guerra en ese momento. Pero en definitva, especular alrededor del "si hubiera..." en historia tiene poco sentido.
ResponderSuprimirSaludos compañera. Me agradó mucho esta entrada.
Madame:
ResponderSuprimirComo siempre una interesante historia, llena de intringulis y que hace pensar. Los desvarios de la Corte no son nada nuevo, solo que se castigaban a las damas.
Saludos Madame
Como siempre agradable leerle.
Cómo se las gastaban ya en aquellos tiempos. No me refiero a la infidelidad sino a los brutales castigos. Está claro que relaciones "ilícitas" o de adulterio siempre las ha habido. ¿Quién pone puertas al campo?
ResponderSuprimirUn saludo.
Otro apasionante capítulo en el culebrón de palacio Madame, en la torre de los placeres.
ResponderSuprimirLos castigos femeninos han perdurado desde hace siglos. El rapado aún en el siglo xx se ha utilizado como castigo, pero el masculino es tremendo.
Besos
Poco a poco vamos saliendo de debajo de la bota, madame Negrevernis.
ResponderSuprimirFeliz dia
Bisous
Le aseguro, monsieur, que ser chivata no era el peor de los pecadillos de la chica de Braveheart.
ResponderSuprimirFeliz dia, monsieur
Bisous
Fijese usted, monsieur Thaelman, todo lo que pudo cambiar la agudeza visual de Isabel y su decision de chivarse de todo. Llega un dia de visita y descubre el pastel que nadie habia visto viviendo alli.
ResponderSuprimirFeliz dia, monsieur
Bisous
En este caso, monsieur, los hombres salieron aun peor parados, porque la muerte de los dos amantes fue absolutamente espantosa y seguida de salvajes torturas.
ResponderSuprimirFeliz dia, monsieur Manuel.
Bisous
Pues el que salia por la puerta, pagaba con la cabeza frecuentemente. Esas cosas no solo pasaban en la corte de Enrique VIII, si bien él batió un record.
ResponderSuprimirFeliz dia, monsieur
Bisous
Tambien, madame, tambien es tremendo. Y en este caso todo el mundo fue tratado con la misma mano dura. Habia que ser muy osado para lanzarse a esas aventuras en tales epocas!
ResponderSuprimirFeliz dia, madame
Bisous
gran hacedora de historias trágicas la pasión,gran propiciadoras las cortes,interesante e instructivo el relato,
ResponderSuprimirHistorias tragicas que acaban mezcladas indisolublemente con la leyenda y se convierten en hermosas obras literarias.
ResponderSuprimirBisous, madame, feliz jueves
Mi querida Madame cada vez que entro en su blog me sorprende,creo que en mis años no habia leido y sorprendido con tantas cosas sobre la Historia,gracias por compartir.En cuanto alinfiernillo pienso lo mismo que Ud madame,ahora hacen las cosas al "tuntun"como diriamos en mi tierra,para que los usuarios tiren y compren,ha sido un placer su visita.Con todo mi cariño y admiración.Victoria
ResponderSuprimirEs que donde antes primaba la artesania y el orgullo de la labor bien hecha, ahora prima el negocio, el dios dolar.
ResponderSuprimirFeliz tarde, madame
Bisous
O sea, que la historia al final no tenía ni pies ni cabeza y todo se basa en la leyenda... Aveces la ficción supera a la realidad o...¿era al revés? jjejejej.
ResponderSuprimirUn beso
Bueno, vayamos por partes: la historia de los 3 hijos del rey y sus esposas sí que fue exactamente así, pero no sucedió en la torre de Nesle. En la torre transcurre la leyenda de una reina que hacía arrojar al rio a sus amantes, y entonces con el tiempo se acabó confundiendo con Margarita y se situó en la torre de Nesle sus amoríos con d'Aunay, pero eso fue mezclar una historia real con otra ficticia.
ResponderSuprimirfeliz tarde, madame
Bisous
Una vez más, un interesante artículo sobre un hecho que no conocía. Felicidades, Madame.
ResponderSuprimirBuenas noches
Gracias, monsieur, me alegra que haya sido de su agrado.
ResponderSuprimirBuenas noches
Bisous
Me encantó esta historia, no sabía que el adulterio se pagaba con tan graves consecuencias en la alta sociedad de aquella época, tanto el hombre, como la mujer.
ResponderSuprimirEs un placer entrar aquí a leer nuestra historia.
Feliz viernes.
No estaba previsto que ellas pagaran con la vida, no. De hecho solo fueron encerradas, y dos de ellas obtuvieron su libertad. Una incluso reinó. La otra falleció, tal vez de muerte natural o bien asesinada ante una serie de contratiempos para obtener la anulacion matrimonial, pero no fue ejecutada tampoco.
ResponderSuprimirFeliz fin de semana, madame
Bisous
Conocí la historia de Margarita a través de la novela (como ya han apuntado comentaristas anteriores) La Reina Estrangulada, una de las que componen la colección Los Reyes Malditos.
ResponderSuprimirIndiscutiblemente nunca se sabrá lo que verdaderamente pasó. Tal vez los muros de la torre y el castillo.
Un abrazo
En cualquier caso Maurice Druon escribió una novela que forma parte de una serie apasionante.
ResponderSuprimirFeliz fin de semana, madame
Bisous
Gracias por la información!
ResponderSuprimirMe llamo Nesle hace 28 anos. Gracias por hacer este relato, se poco de mi nombre!
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