sábado, 31 de octubre de 2009

El crimen de Juan Sin Miedo (II)

Juan sin Miedo, duque de Borgoña

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Al día siguiente el cuerpo de Luis de Orleáns fue trasladado a la iglesia vecina des Blancs-Manteaux, a la que acudió toda la familia real. El duque de Borgoña no aparecía menos afligido que el resto. Él y el fallecido eran primos hermanos, ambos nietos del rey Juan II de Francia. Juan Sin Miedo, bajo y feo, con su nariz larga y barbilla prominente, competía con los presentes a la hora de mostrar dolor. Dominaba las artes del cinismo y la hipocresía, y no tenía escrúpulos a la hora de alcanzar sus fines, todo lo cual propició aquella magnífica representación.

—Jamás se ha cometido un crimen más malvado y traidor en este reino —llegó a decir.

Así fue que las primeras sospechas se orientaron por otros derroteros. En el punto de mira se situó un hombre a cuya esposa había seducido Luis de Orleáns. Pero pronto se comprobó que el hombre en cuestión llevaba más de un año lejos de París. Después comenzaron a averiguar cosas concretas, como el lugar en el que habían aguardado los asesinos y la ruta que habían emprendido después. El preboste solicitó permiso para entrar en todas las casas de los servidores del rey a fin de seguir con la investigación.

Torre de Juan sin Miedo, París. Último vestigio del hôtel de Bourgogne

El duque de Borgoña flaqueó, comenzó a palidecer al pensar que tarde o temprano se conocería su implicación en los hechos. Luis de Anjou, percibiendo su indisposición, le dijo:

—Primo, ¿no sabréis vos alguna cosa?

Entonces Juan los llevó aparte a él y al duque de Berri y les confesó que había sido él, tentado por el diablo, quien había ordenado ese asesinato.

—He perdido a mis dos sobrinos —fueron las primeras palabras que pudo pronunciar Berri, derramando un torrente de lágrimas.

Duque de Berri

Lo que más consternación les causaba era el grado de perversidad con el que todo había sido llevado a cabo. Hacía mucho tiempo que el duque de Borgoña había preparado el asesinato, eligiendo para ello a un normando al que Luis había privado de su cargo a causa de sus indignas malversaciones. Y además ahora que hacía sólo unos días que el borgoñón se había reconciliado públicamente con su primo y le juraba fraternidad, lo colmaba de caricias, comía del mismo pan y bebía del mismo vino.

Pero después dijeron que el duque de Borgoña había tenido razones más personales que ese enfrentamiento por el poder para desear la muerte del de Orleáns: se decía que Luis, siempre indiscreto con sus numerosas galanterías, se había jactado un día a la mesa de tener una habitación decorada con los retratos de todas las damas que le habían concedido sus favores, y que Juan, al entrar allí un día, había visto entre ellos el de su propia esposa, Margarita de Hainaut. Decían, también, que el duque de Orleáns, destacado poeta aunque no tanto como llegó a ser su hijo, había celebrado en sus versos las más recónditas bellezas de la duquesa de Borgoña. Pero se tenía a Margarita por mujer muy virtuosa, por lo que otros rumores apuntaban a que Luis se había lanzado a la conquista y ella, ofendida, se lo contó a su marido, que vengó así la ofensa.

Juan Sin Miedo, tras su momento de deblidad, pronto recuperó toda su audacia. Al día siguiente los príncipes se reunieron en el hôtel de Nesle y él tuvo la osadía de venir a ocupar su lugar. El duque de Berri salió a su encuentro y le dijo:

—Sobrino, desistid de entrar al Consejo. Vuestra presencia no sería vista con agrado.

—Monsieur, me marcho de buen grado —dijo ante los presentes—, y a fin de que no se culpe a nadie de la muerte del duque de Orleáns, declaro que fui yo, y no otro, quien ordenó hacer lo que ha sido hecho.

Todos se quedaron estupefactos viendo cómo se daba la vuelta, montaba en su caballo y se iba. El duque de Borbón llegó poco después, lamentándose de que se le hubiera permitido irse en lugar de arrestarlo. En efecto, pronto fue demasiado tarde: Juan Sin Miedo se detuvo solamente a reunir a seis de sus hombres y cabalgó con ellos hasta la frontera de Flandes. Ciento veinte caballeros de la Casa del Duque de Orleáns lo persiguieron, pero no lograron alcanzarlo.


Al llegar a Bapaume hacia la una de la tarde, ordenó, en recuerdo del peligro al que había escapado, que en adelante sonaran las campanas siempre a esa hora. Así se hizo, y durante mucho tiempo se conoció aquel sonido como el Ángelus del duque de Borgoña.

26 comentarios:

  1. Vaya bicho repugnante este Juan Sin Miedo... de mirarse al espejo y ver un ser abyecto, con esa "tocha" kilométrica. Menudo tipejo, inseguro y acomplejado.
    Feliz sábado, madame.

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  2. Querida Madame, fuera el motivo que fuera me parece que fue menos pasional y más irracional el asesinato. Y encima el señor sin miedo era un chulito de cuidado..... Guardaos de ofender a Madame Minuet, parece tener mucho carácter, no vaya a repetirse esta historia, y la tengamos que pasar a llamar Madame Sin Miedo.
    Besos

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  3. Gran historia, Madame. Por circunstancias me había perdido la primera parte y ha sido muy grato leerla ahora al completo.
    Saludos y feliz tarde de sábado.

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  4. Pero qué cínica llega a ser la gente. El causante de la muerte de Luis llorando lágrimas de cocodrilo por su alma... qué cosas. Su nariz debía de ser tan larga como mentiras debía de contar. Quizás sea el origen del cuento de Pinocho, jejej.

    Saludos y feliz fin de semana

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  5. No solo hipócrita, sino cobarde. Los políticos son una cosa sería
    Saludos madame
    Happy Halloween

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  6. Y en Agincourt pusieron a comandar las tropas conjuntamente al Sin Miedo con el hijo del de Orleans. ¿Resultado?...

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  7. De falsos plañideros está el mundo lleno, Madame.
    Guardáos de quien sepa llorar sin que se aprecie la mentira.

    Buen fin de semana.

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  8. Madame,

    una interesante entrega por fascículos...

    Felzi noche.

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  9. Se aproxima la noche de Halloween y todo son sombras simiescas que se proyectan sobre los muros de mi castillo. Oigo ruidos de cadenas y el cuerpo destrozado de Luis de Orleáns se me ha aparecido con el brazo desgarrado y la cabeza decapitada sostenida en la otra mano. Sin embargo, si no aparece endiablada de celos Madame Minuet, creo que sobreviviré para seguir soñando contigo, mi bien amada, por quien suspiro y bebo los vientos: mi inalcanzable dama enmascarada.

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  10. El asesino se merece una serenata con, "la canción del pobre Juan"...un abrazo

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  11. Monsieur Cayetano, en el caso de Juan sin Miedo debia de ser cierto eso de que la cara era el espejo del alma.

    Feliz domingo

    Bisous

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  12. Si, madame, encima lo mató con chuleria.
    Claro que años mas tarde le llegó al cerdo su san martin.

    Uy, madame minuet es una fresca!

    Feliz domingo, madame

    Bisous

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  13. Gracias, monsieur Xibeliuss.

    Disfrute de esta tarde de domingo.

    Bisous

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  14. Jiji, pues es posible, madame, que estuviera inspirado en él.

    Feliz domingo

    Bisous

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  15. Monsieur Manuel, ya ve que nunca se ha podido fiar una de nadie. Ni de la familia!

    Feliz domingo

    Bisous

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  16. El desastre mas absoluto para Francia, y el hijo del de Orleans prisionero, monsieur Mannelig. Claro que asi le dio tiempo a hacer sus buenos poemas.

    le temps a laissié son manteau
    de vent, de froidure et de pluie
    et s'est vêtu de broderie, De soleil luisant, clair et beau. Il n'y a bête ni oiseau. Qu'en son jargon ne chante ou crie


    Feliz domingo, monsieur Mannelig

    Bisous

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  17. A menos, monsieur Perikiyo, que sea un actor sobre un escenario. Fuera de ahi esta muy feo.

    Feliz domingo

    Bisous

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  18. Madame Negrevernis, por el momento hemos terminado y no habra mas fasciculos de esto. Cambiaremos de tema para la proxima.

    Feliz domingo

    Bisous

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  19. Monsieur, tenga cuidado con ese ruido de cadenas, que dadas las fechas podrian ser fantasmas, y no todos son tan agradables como el de Oscar Wilde.

    Feliz domingo, monsieur

    Bisous

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  20. Serenatas le iba a dar yo a ese asesino, madame!
    Ah, el poder, que todo lo permite! Hasta se fue de rositas.

    Feliz domingo

    Bisous

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  21. Madame

    Nunca se puede uno fiar de nadie. Es vd. una especialista en las intrigas palaciegas y aristrocráticas. Ahhhh, la mentira y el cinismo en este mundo nuestro.... cuando vamos a cambiar..

    Bisous

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  22. Ay, monsieur, no se imagina como me gustan esas cosas! Yo creo que en aquel tiempo hubiera sido una intriganta de las de aupa!

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  23. Pues me ha encantado la historia y como además me la he leído completa, parece que ha lucido más aún.

    Escribe usted muy bien, Madame.

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  24. Me gustó mucho leerlo, hubiese preferido que se hubiera hecho justicia, pero es nuestra historia imposible de cambiarla.
    Valiente cobarde que no hizo honor a su apellido.

    Besines.

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  25. Merci, madame Chesana. Estuve dudando si ponerlo todo junto en una entrada, pero me parecio mucha lectura junta, teniendo en cuenta que mi blog no es el unico a visitar, jiji.

    Feliz tarde

    Bisous

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  26. Pues lo mas curioso, madame Basileia, es que encima no era su verdadero apellido, pues él era un Valois, sino un apodo que al parecer se habia ganado.
    Ironias de la vida!

    Feliz tarde

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)