miércoles, 21 de octubre de 2009

De Othar a Babieca



No se concibe a Alejandro Magno sin "Bucéfalo"; al Cid, sin "Babieca"; ni puede haber Santiago en pie, Quijote sin "Rocinante", ni poeta sin "Pegaso".

(Rubén Darío)
OTHAR

El caballo de Atila era un tarpán, una especie salvaje euroasiática extinguida en la actualidad. Se llamaba Othar, y se decía que por donde él pasaba no volvía a crecer la hierba. No era el único caballo del huno, por supuesto; se han apuntado también los nombres de Oebarsius, Dengizich, Gyula y Glaumur.
Atila nunca adornó su caballo, porque para los hunos el caballo era uno de sus tres animales sagrados, y resultaba ofensivo cargarlos con adornos. Además consideraban que el caballo era una prolongación de su ser, como su otra mitad. A ellos debieron, en buena medida, haber conseguido uno de los más grandes Imperios de la historia durante casi 80 años.
Tolkien tomó el nombre del caballo de Atila para dar nombre al escudero de Isildur que llevó los fragmentos de Narsil de vuelta a Rivendel tras la batalla de los campos Gladios.
LAZLOS
Lazlos significa “caballo del desierto”. Fue el primero que tuvo Mahoma y con el que hizo su primera peregrinación a La Meca. Era su predilecto, y se lo había regalado el gobernador de Egipto. A pesar de tener a Lazlos, Mahoma nunca abandonó a Al Qaswá, su camello favorito.
Mahoma tuvo una gran pasión por los caballos y en especial por las yeguas. Este amor le llevó a escribir: “El diablo nunca osará entrar en una tienda habitada por un caballo árabe”. Más tarde, empezó a preocuparse por la supervivencia de la raza. Así escribiría en el propio Corán: “Cuantos más granos de cebada proporciones a tu caballo, más pecados te serán perdonados…” Esto justifica la grandeza del caballo árabe y la relación con el hombre que dura ya 13 siglos.

ORELIA

Según el romancero nuevo, y según recoge también Cervantes en su novela Don Quijote, Orelia era el nombre del caballo que el rey godo Don Rodrigo montó en la batalla que tuvo lugar el domingo 19 de julio del 711 a orillas de la laguna de la Janda. Aquel día el rey se presentó en el campo de batalla con sus mejores galas, e igual hizo con Orelia, a quien había hecho ensillar con una fastuosa silla cuajada de esmeraldas, unos arreos de oro y brillantes y faldón bordado en diamantes. Era una yegua de color negro azabache que según la leyenda le había regalado el conde don Julián antes de la afrenta del Tajo, es decir, cuando Rodrigo se apoderó y abusó de la bella Florinda la Cava, hija del conde, tras verla bañarse desnuda en las aguas del río.
Ese día, frente a Orelia, se situaba otro hermoso animal, bayo oscuro, de patas largas y fuertes, que acababa de cruzar el estrecho y llevaba sobre sí al bereber Tarik. Se llamaba Al-Lakko. Dos hombres, dos ejércitos y dos caballos como protagonistas de un acontecimiento crucial: la batalla de Guadalete.
Allí, en los lodazales del río, o tal vez en las aguas de la laguna, quedó muerta y asaetada la bellísima Orelia.

BABIECA

El caballo de guerra del Cid se llamaba Babieca. Era un caballo posiblemente de raza andaluza y pelaje blanco criado en un convento español. Muy probablemente fue un regalo del rey Alfonso VI de Castilla, aunque hay otras versiones. Según la leyenda se le pidió a Rodrigo que eligiera un caballo, y al ver por el que había optado, su tío exclamó:

—¡Mal elegiste, babieca! —palabra que significa simple o bobo.

Entonces el Cid respondió:

—Babieca se llamará, y será un buen caballo.

Era un caballo obediente, ágil y lleno de brío, ideal para la guerra.
Es muy conocida la ultima batalla que ganó el Cid, gracias en gran medida a su caballo. Doña Jimena hizo atar el cuerpo sin vida de su esposo el Cid a la silla del corcel, que a todo galope marcho frente a las tropas, levantando la moral de los soldados y amedrentando a los moros, pues al ver semejante escena, pensaron que el Cid se había levantado de entre los muertos para seguir luchando.
Babieca nunca más fue montado por ser humano alguno. Falleció dos años después que su amo, dicen que a la increíble edad de 40 años, y fue enterrado en algún lugar del monasterio de Cardeña, junto a Burgos. Allí hay un monolito que aún lo recuerda.


…Don Rodrigo va a Valencia,
Que a los moros la ha ganado:
Novecientos caballeros
Llevaba todos fidalgos;
De la rienda le llevaban
A Babieca el buen caballo.
Despidióse el rey del Cid,
Que lo había acompañado.
Lejos van uno de otro.
El Cid envió un recado:
Pide por merced al rey
Le aguarde para fablarlo.
El rey aguardaba al Cid,
Como a buen leal vasallo,
Y el Cid le dijo: “buen rey,
He sido muy mal mirado
En llevarme yo a Babieca
Caballo tan afamado,
Que a vos, señor, pertenece,
Como al más aventajado”…

22 comentarios:

  1. Animales nobles como ellos no los hay ni los habrá.
    Pobres caballos, lo que habrán tenido que aguantar con esos amos tan belicosos, metidos en tantas trifulcas.
    Sólo falta para la colección el caballo de Espartero que, según muchos bromistas, era yegua.
    Un saludo.

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  2. Jjejeje, muy bueno, Cayetano.
    No sé si sucede en otros lugares, pero Sanabria y Carballeda está llena de "Huellas del Caballo de Santiago", incluso una peña donde tropezó e incó los belfos.
    En realidad son desde petroglifos a marcas territoriales medievales, pero queda una bonita leyenda.
    Saludos, Madame.

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  3. Ya ya, el de Espartero, sí. Usted digame como se llamaba y yo lo pongo. Pero no vale inventarse el nombre, eh?
    Como sea Rosita o algo asi, me da algo.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  4. Monsieur Xibeliuss, yo crei que el caballo de Santiago era cosa mas eterea y fantasmal, y que no dejaba huella.
    Oiga, y como se sabe que era precisamente ese caballo? Llevan firma los petroglifos, o algo asi?
    La verdad es que queda mucho mas bonito decir que es una huella del caballo de Santiago a un petroglifo, no hay comparacion.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  5. Buena colección la de hoy... solo conocía a Babieca ...

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  6. El mejor y el mas nuestro. Me trae ecos de esos viejos romances que tanto me gustan.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  7. Qué gran entrada...si ya les digo yo a mis alumnos que la historia no son solamente grandes personajes, sino también en este caso sus caballos.

    un abrazo, Dame

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  8. Qué interesante, madame! Excepto a los famosísimos Babieca y Bucéfalo no conocía a los demás. Un placer seguir aprendiendo con vos. Un cariñoso abrazo!

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  9. He leído con gran interés su entrada Madame :). Vaya ingeniosa Doña Jimena al atar al marido muerto a Babieca y hacer creer a los soldados que el Cid había revivido, jejeje.

    Me ha gustado el post!

    Un abrazo Madame!

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  10. Interesantísimos estos posts sobre caballos. Me han encantado.

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  11. Gracias, madame. Muchas veces son mas interesantes los pequeños detalles que se ocultan tras los grandes acontecimientos.
    O no tan pequeños los detalles, porque la importancia que ha tenido este animal a lo largo de los siglos es enorme.

    Buenas noches

    Bisous

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  12. Pues ya estan presentados, madame.
    Ahora ya seran viejos conocidos, como merecen.

    Buenas noches

    Bisous

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  13. Pequeños trucos para conseguir victorias, madame Atenea.
    Astucia femenina o pura leyenda, el episodio es muy bello.

    Buenas noches

    Bisous

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  14. Gracias, madame Kassiopea.
    Por el momento descansaremos de tanto cabalgar.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  15. Madame, cuando puedas pásate a recoger un regalo que tengo para tí.
    Un saludo

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  16. Esta serie sobre los caballos es muy pedagógica, además de hermosa, querida madame ensoñadora. Desconocía la mayor parte de lo que cuenta y no seré capaz de retenerlo todo, porque mi mente olvida. A quien no podré olvidar nunca más es a usted, por su elegancia y su sabiduría.

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  17. Muchas gracias, madame!

    En un ratito pasaré a recogerlo.

    Feliz dia

    Bisous

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  18. Jiji, monsieur Andres, yo tambien desconocia muchas de esas cosas. Vamos, no creera que me sabía de memoria los nombres de todos los caballos de Atila, con los nombres tan raros que les ponía! Aunque para un huno serían normales y todo, claro.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  19. Uy, perdon, madame Nikkita y monsieur Andres, que me he dirigido a ustedes desde el otro blog sin darme cuenta.

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  20. He disfrutado lo indecible con esta entrada, mi pasión por el Poema de Mío Cid y por el Romancero se han visto satisfechas, así como la que siento por la Historia, magistra vitae. Conocía varios de stos nombres y leyendas, pero esa circunstancia no ha hecho más que aumentar el gusto con que he leído est magnífica entrada. Voy a ver la anterior, a ver si aparece Bucentauro, el de Alejandro Magno.
    Pero eso del camello de mahoma, cómo me ha gustado.

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  21. ¡Perdón! Se me ha escapado un gazapo: Bucentauro era un buque español de los de la batalla de Trafalgar, un cruce de cables lo tiene cualquiera, pero pensándolo bien "Gazapo" sería un buen nombre para mi caballo, en caso de que lo tuviera, claro.

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  22. Madame, compartimos pasion por el romancero y por el poema de Mio Cid.
    Y ahora que lo dice, suena bien lo de Gazapo como nombre de caballo!

    Feliz dia, madame

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)