martes, 15 de septiembre de 2009

Prácticas religiosas de los etruscos

Tumba de los Leopardos - Tarquinia

Los etruscos fueron famosos por dedicarse más que otros pueblos a las prácticas religiosas. Los documentos escritos y los monumentos escultóricos y arquitectónicos parecen confirmar dicha fama.


Se superponían varios niveles, uno de ellos vinculado al mundo espiritual de las capas étnicas principales. A este estrato se remontan algunas formas de magia y la concepción de un mundo poblado de espíritus, de número y sexo indefinidos. Bajo la influencia de la religión griega, algunos de estos seres adquirieron los atributos de las divinidades superiores, con características individuales y forma humana, como Vertumno, el dios nacional de los etruscos venerado en el santuario de Volsini. Otras divinidades como Tin, el dios del rayo, llegaron a Etruria desde Asia Menor y no desde Grecia, aunque presentan algunas analogías con el Zeus griego.


Vertumno en Versalles


Según los etruscos, para mantenerse en buenas relaciones con los dioses había que conocer su voluntad. Este conocimiento exigía la observación escrupulosa y la interpretación de fenómenos naturales y de prodigios tales como las manifestaciones de seres superiores.


La lectura de las señales divinas, que se manifestaba en los rayos, en las vísceras de los animales y en el vuelo de las aves, estaba vinculada a toda una serie de normas que formaban la disciplina etrusca, apreciada y seguida incluso por los romanos, que, en caso de peligro para el Estado, recurrían a los servicios de sacerdotes etruscos. Algunas de estas prácticas, por ejemplo la aruspicina, ligada a la observación del hígado de los animales sacrificados, una vez adoptadas por los romanos siguieron conservando su carácter esencialmente etrusco.


A estas prácticas se asociaba la idea de que los espacios, celeste y terreno, estaban subdivididos en varios ámbitos, cada uno de ellos con una orientación precisa y determinada por los cuatro puntos cardinales y cada uno perteneciente a una divinidad. Observando el cielo o un espacio sagrado en la tierra (por ejemplo un templo o la superficie del hígado de un animal) era posible reconocer qué divinidad se estaba manifestando. Entonces correspondía al sacerdote interpretar la voluntad de la divinidad en cuestión.


Tumba de los Capiteles, excavada en la roca - Cerveteri


Los etruscos imaginaron que el difunto, cuyo cuerpo permanecía materialmente unido al alma, continuaba viviendo incluso después de la muerte, conservando las costumbres y las prerrogativas que había tenido en vida. Esta concepción se manifiesta en la tumba-casa dotada de mobiliario y de cuanto podía servir al difunto en una vida ultraterrena.


Allí donde se practicó la incineración (que destruyendo el cuerpo lo separa del espíritu), la reconstrucción de la imagen del difunto y del ambiente en el que había transcurrido su vida, condición indispensable para cualquier forma de supervivencia, se hacía depositando las cenizas, a menudo junto a figurillas de terracota, en urnas con forma de cabaña o en recipientes que intentaban reproducir las facciones del difunto.


Los célebres canopes cerrados son urnas que, en lugar de tapadera, tienen una cabeza humana. A veces la vasija se colocaba encima de un pequeño trono para conferirle mayor solemnidad.


Canope


Por influencia de la escatología griega se fue elaborando la concepción de que el espíritu del difunto no permanecía unido al cuerpo, sino que transmigraba al reino de los muertos. Junto a demonios infernales de origen griego, pero interpretados en clave etrusca, como Charu, que, a diferencia del Caronte griego está armado con un martillo, los infiernos etruscos conocen figuras de elaboración propia, como la diosa Vanth, de grandes alas, que con una antorcha ilumina el camino de ultratumba; o Tuchulcha, con rostro de fiera. Miedo y tristeza atormentan las almas de los muertos; ninguno puede esperar un destino mejor, ni siquiera aquel que ha hecho el bien en la vida.



Bibliografía:

Los Itálicos antes de Roma - Luciana Aigner Foresti



20 comentarios:

  1. Un placer haber encontrado tu blog... me gusta mucho.. te sigo para poder regresar con mas frecuencia..

    Un abrazo
    Saludos fraternos.

    ResponderEliminar
  2. Ya veo por tu entrada de donde viene la costumbre romana de mirar las vísceras de los animales o interpretar el vuelo de las aves, los famoso augurios. Muy interesante. No sabía que era de origen etrusco; aunque claro, algún origen tenía que haber. Etruscos en el norte. El Lacio en el centro y al sur la Magna Grecia, con su aportación mitológica fundamental.
    ¿Para qué demonios quería el tal Charu o dios de los muertos un martillo? Porque lo de Caronte y su barca tiene un sentido, pero un martillo...da miedo.
    Un saludo y cuidado con el cancerbero.

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias, monsieur Adolfo.
    Bienvenido a este espacio.

    Bisous

    ResponderEliminar
  4. Pues resulta curioso lo del martillo, sí. Para los etruscos simbolizaba la muerte. Según una interpretación, es el instrumento con el que asesta el golpe definitivo a una persona para que se muera, y segun otra, con ese martillo iria clavando a cada uno un clavo por cada año, hasta llegar al final de su vida.
    Son un pueblo lleno de misterios, monsieur.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  5. Madame,

    qué interesante esta entrada, para recordarnos la propia herencia que recibieron los romanos.

    Muy curiosa la idea del martillo. Una diosa que da el golpe de gracia...

    Feliz tarde.

    ResponderEliminar
  6. Yo me pregunto, ¿de dónde saca usted las ideas para ofrecernos tanta fertilidad y variedad de lectura, madame? Me quito el tricornio y casi hasta la peluca. ¿Se cartea usted con Cyrano, con Corneille, con Racine, con Molière, que le sugieren temas?

    ResponderEliminar
  7. Asi es, pienso que los romanos deben mucho a los etruscos, de los que sin embargo sabemos tan poco en realidad.

    Buenas noches, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  8. Pues monsieur, las saco de mi biblioteca, que yo tambien tengo, jiji.
    Paseo la vista distraidamente por los libros y entonces me topo con algo que llama mi atencion o va acorde con mi humor ese dia, o me inspira.

    No hay peliculas de etruscos, verdad monsieur?

    Bisous

    ResponderEliminar
  9. Que alegría poder leer un post dedicado a mi materia favorita, Historia de las Religiones, de la que estoy seguro que es uno de los campos que mas satisfacciones va a proporcionarnos en los próximos años. En referencia a su articulo madame fantástico sin duda alguna solo me gustaria llamar la atencion sobre los paralelismos de esta religión con algunas del Próximo Oriente lo que podría ayudarnos a la hora de intentar aclarar ese gran misterio que es el del origen de este pueblo ya que, como es evidente, no eran indoeuropeos. Un saludo mademoiselle.

    ResponderEliminar
  10. Gracias, monsieur. Me temo que no conozco gran cosa acerca de las religiones del Proximo Oriente, por lo cual no sabría decirle. Tendre que esperar a que usted trate esos temas para ir aprendiendo algo.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  11. Mme. llegué a pensar que estaba usted enferma, pero ya veo que por suerte no es esi.Paso a saludarla y decir que sigo enferma, y bastante triste ya que mi hijo vive en Miami y estoy sola.Mi hija viene pero con las niñas no tiene mucho tiempo, pero hablamos todos los dias.
    Bueno Mme. Felicidades y hasta pronto
    Besos Isthar

    ResponderEliminar
  12. Que interesantes los datos que nos traes. Ya se ve que relegión y muerte obsesionaron a todos los pueblos desde el principio de la historia, lo mismo que el deseo de adivinar el futuro. Aún hoy se siguen mirando las vísceras de los animales, y por suspuesto, la creencia en otra vida después de ésta.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  13. Hay que ver que historias se montan en la cabeza para explicar los fenómenos naturales, cuando se desconoce la naturaleza de los mismos... y sobre todo la explicación de la muerte y la búsqueda de una esperanza tras ella... el germen de todas las religiones.

    ResponderEliminar
  14. Si, madame Isthar, estoy enferma, tal como ya le habia comentado.
    Pero pense que usted ya se encontraba recuperada. Lamento saber que no es asi.
    Espero que pueda reunirse pronto con su familia, madame, tal vez en Burdeos.

    Bisous

    ResponderEliminar
  15. Si, madame Verdial, me pregunto cómo llegarian a la conclusion de que podian adivinar cosas a traves de un higado. Es muy curioso.

    Feliz dia

    Bisous

    ResponderEliminar
  16. Monsieur Jose Luis, es curioso observar las coincidencias en las diversas religiones a lo largo de la historia, y ese modo de explicar los fenomenos incomprensibles, desde luego. Imaginacion nunca ha faltado.

    Bisous

    ResponderEliminar
  17. Muy interesante! Gracias.

    Si quieres ser libre....
    aprende a volar alto y gozar
    cada momento de tu existencia,
    desarrollando tus potencialidadas,
    descubriendo tus talentos,
    dando sentido y orientacion a tus
    acciones. Cuando tu interior
    te invite a volar... por favor,
    !no escondas tus alas...!
    Son los deseos de SANDOKAN.
    SALUDOS DE PORTUGAL

    ResponderEliminar
  18. Hombre, el Tigre de Malasia tambien en este blog!
    Doble honor que me hace, monsieur.
    Procurare seguir sus consejos.
    Saludos a Salgari.

    Bisous

    ResponderEliminar
  19. Leyendo los comentarios me llega la noticia de que se encuentra usted enferma, madame. Nunca pensé que con la lozanía de sus escritos enfermedad alguna pudiera alcanzarle. Le deseo una pronta y satisfactoria recuperación del mismo modo que confío en que siga alimentando mi curiosidad insaciable con las entradas de su blog.

    ResponderEliminar
  20. Ay monsieur, si yo le contara todo lo que oculta la dame tras su mascara.

    Muchas gracias, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)