sábado, 12 de septiembre de 2009

Lawrence de Arabia y el sexo


Su hermano nos ha dejado las siguientes palabras: “…Ese horror a las intimidades físicas, que jamás tuvo con nadie, era lo que inspiraba sus hábitos de continencia”.


Son muchos, sin embargo, los biógrafos que han concluido que en realidad era homosexual. Examinemos lo que el propio Thomas Edward Lawrence nos dice sobre el tema en sus escritos. En Los siete pilares de la sabiduría escribió:


Tocar un ser vivo era una contaminación; y el que me tocaran, o se tomaran por mí demasiado interés, me hacía ya estremecer. Era una repulsión atómica, como la trayectoria intacta de un copo de nieve. A no ser por la tiranía de mi cabeza, habría elegido todo lo contrario. Soñaba con el absolutismo de las mujeres y los animales, y cuando más me dolía de mí mismo era al ver un soldado con una muchacha, o un hombre acariciando a un perro, porque yo habría deseado ser igualmente superficial, igualmente perfected; y mi carcelero me retenía.



También encontramos las siguientes palabras que dirigió a un amigo:


¿Las mujeres? Algunas de ellas me gustan. Lo que no me gusta es su sexo; como tampoco me gusta el monstruoso regimiento de los hombres, aunque me gusten algunos de ellos. Para mí, no hay diferencia sensible entre hombre y mujer. Parecen distintos, de acuerdo. Pero en el trabajo no parece que haya diferencia entre uno y otro. No comprendo que se meta tanto ruido con respecto al sexo. Es tan obvio como el pelo rojo, y tan poco fundamental, seguramente.


Y en otra ocasión:


Confesar que poseíamos un cuerpo me parecía una degradación suficiente sin que tuviéramos que detallar sus debilidades y sus atributos.



Los hermosos párrafos del ya citado libro contienen un fragmento muy revelador referente al problema sexual de los árabes que luchaban en la soledad del desierto contra los turcos:


Los hombres eran jóvenes y vigorosos; y en ellos la carne y la sangre ardientes exigían ciegamente un derecho y torturaban sus entrañas con insólitos anhelos. Nuestras privaciones y peligros avivaban este fuego viril, en el clima más inquietante que pueda imaginarse. Carecíamos de lugares cerrados para estar solos y de ropas lo bastante gruesas para ocultar nuestros cuerpos. Absolutamente, el hombre convivía ingenuamente con el hombre.


Los árabes eran por naturaleza continentes, y la práctica del matrimonio universal había acabado con las relaciones irregulares en sus tribus. Las mujeres públicas que encontrábamos en las pocas poblaciones en las que nos deteníamos en nuestras andanzas de guerra, no hubieran bastado a tanta muchedumbre, aun suponiendo que su carne burdamente adornada hubiera complacido a un hombre sano. El aborrecimiento que inspiraba a nuestros jóvenes un comercio tan vil, los empujó, de manera casi inconsciente, a aplacarse unos a otros sus escasas necesidades con sus propios cuerpos limpios; era un remedio que, comparado con el otro, resultaba asexual e incluso puro. Después, algunos necesitaban justificar este acto estéril, y aseguraban que cuando dos amigos se estremecían juntos sobre la blanda arena en el íntimo abrazo de sus cuerpos palpitantes, encontraban, allá en la sombra, un soplo sexual para satisfacer la pasión de la mente que enlazaba sus almas y sus espíritus en la única llama de un esfuerzo común. Otros, ansiosos de castigar sus apetitos incontrolados, se aplicaban con orgullo brutal a degradar sus cuerpos, entregándose ciegamente a cualquier ejercicio que causara sufrimiento o una abyección de naturaleza física.



En 1917, cuando inspeccionaba la población de Deraa disfrazado de árabe, fue detenido y conducido a presencia de un mandatario turco. Este pretendió mantener relaciones con él y fue rechazado, por lo que Lawrence padeció una salvaje tortura y, al parecer, fue violado.


Yo me sentía enfermo, como si una parte de mi ser hubiera muerto aquella noche en Deraa, dejándome roto, incompleto, convertido en un miserable despojo de mí mismo. Posiblemente se tratara de la destrucción del espíritu por el cruel dolor, que desquició mis nervios y me rebajó hasta lo más abyecto, degradándome con su fascinación, terror y mórbido deseo, lascivo y prostituido, pero con la misma atracción que arrastra a una mariposa a la llama.


En una carta posterior dirigida a la esposa de Bernard Shaw, con la que llegó a tener una íntima relación espiritual, confesaba:


…Por miedo al tormento, por obtener una pausa en aquel dolor que me volvía loco, entregué la única posesión con que venimos al mundo: la integridad corporal. Es una cuestión que no se olvida, una pérdida de la que uno jamás se recupera. Es lo que me empujó a renegar de la vida normal y de una actividad a la que mi talento me tenía destinado.


Usted califica todo esto de morboso; pero considere el terrible daño causado y la angustia de mis meditaciones durante todo este tiempo. Es algo de lo que mi alma jamás se desprenderá mientras dure mi vida, y que incluso perdurará toda la eternidad, si es que hay otro mundo. Le ruego me imagine moviéndome entre figuritas decentes mientras grito desesperado: “¡Impuro! ¡Impuro!”.


19 comentarios:

  1. Pobre Thomas; no sé, apenas sabía nada de él, salvo lo que se ha podido filtrar en mi permeable cabeza :), oyendo comentarios sobre esas películas de interminables desiertos que no veo por temor a los bostezos.

    Pero vamos, leyendo esos interesantes fragmentos, no se me ocurre otra cosa que pensar: homosexual. Toda esa historia de la impureza, y las referencias a una vida en la que, como Antonio Gala, pudiéramos cerrar las piernas sin genitales en ellas... Pobre Gala, me meto con él, y me encantan... sus entrevistas; en las novelas que de mis manos cayeron, demasiado azúcar, pastel... ¿sabes cuanod las moscas se frotan las moscas? Pues él frotándose las piernas, los muslos, me imagino cuando lo leo y me da repeluco.

    sé que me he ido del desierto, pero...me ha gustado la entrada; tormentos del desierto

    Un saludo

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  2. Las moscas no se frotan las moscas; las moscas se protan las patitas; las mariposas y osos alrededor sí nos frotamos mariposa con mariposa y oso con oso y hasta mariposa-oso, oso-mariposa...

    ¿No le dije yo, Madame, que mi cabeza es terriblemente permeable?

    Un pañuelo perfumado e intacto

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  3. Un ser especial. Fuese o no homosexual tenía una mente compleja y difícil de entender para el resto de los mortales.
    Un abrazo.

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  4. Buenas noches Madame! Vuelvo parcialmente por estos lares ;). Interesante este aspecto de la vida de Lawrence de Arabia, siempre he oído de una película basada en este personaje y más no sabía de él.

    Aunque en estos tiempos no sea políticamente correcto decirlo (pero ni loca callaré lo que pienso a pesar de las ideas imperantes) la abstinencia sexual me parece una postura bastante respetable, lástima que en el caso de él haya sido por cierto temor.

    Ha sido una muy interesante lectura Madame ;)

    Un abrazo!

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  5. Caramba con el señor Lawrence. Él, que se había inclinado hacia la continencia sexual, presunta homosexualidad aparte, es víctima de una brutal violación.Desconocía esos detalles del célebre personaje.
    Un saludo.

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  6. Monsieur Daza, convengo con usted en que la pelicula es un poco larga, aunque no se si tanto como para el bostezo. Y me resulta asombroso el gran parecido de Peter O'Toole con Lawrence de Arabia.
    Frotese, frotese usted, no se corte. Usted como si estuviera en su casa.

    Feliz domingo, monsieur

    Bisous

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  7. Por lo menos dificil de entender para mi, monsieur Jose Antonio. Parte de la dificultad es que es un ser muy contradictorio en ocasiones. Ya se que todos lo somos en mayor o menor grado, pero lo suyo me supera.

    Bisous, monsieur

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  8. Madame Minerva, yo creo que todo el mundo conoce la musica de esa pelicula, hasta los que no la han visto.
    Y por supuesto todas las posturas son respetables, siempre que se adopten libremente. La cuestion es hasta que punto esto era asi y le hacia feliz.

    Bisous, madame

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  9. El incidente lo desquicio por completo, monsieur.
    Nunca lo superó.
    Y es que realmente, si la experiencia ha de ser terriblemente traumatica para cualquiera, imaginese para una persona que rechaza de plano el contacto fisico.

    Feliz domingo

    Bisous

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  10. Lo importante es que incluso después de este incidente fue capaz de continuar con la labor que estaba desempeñando contra los turcos... eso muestra, sin duda alguna, la pasta de la que estaba hecho. Un saludo

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  11. Era un ser muy extraño, complicado, diferente.
    Debería ayudar el hecho de que él dejara tantas cosas escritas, pero yo creo que aún nos confunde más.

    Bisous

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  12. Que lío tenía en su cabeza el pobre Lawrence,no era feliz, no sabia lo que quería, pero todo el mundo lo sabe???

    es mi primera visita por aquí, me ha encantado.

    un saludo desde mi ventana

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  13. Muchas gracias, madame.
    Un caso freudiano y algun problema mal resuelto en su cabeza. En todo caso, un hombre insolito.

    Feliz tarde

    Bisous

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  14. Es curioso que en la historia abunden las figuras que podríamos calificar como psicológicamente desequilibradas, y sin embargo, con el carisma para arrastrar a miles de seguidores. La frontera entre locura y genialidad...

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  15. Asi es, monsieur. No todos los locos son geniales, pero todo genio tiene su punto de locura.

    Pense que me iba a contar usted alguna anecdota sobre la pelicula de David Lean!
    Me tiene mal acostumbrada, ve?

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  16. No sabía que hubieran violado a Sir Lawrence, tenía la candorosa idea de que siempre lo había hecho de motu proprio. Evidentemente, los trabajos hercúleos de espionaje al servicio del Imperio Británico tuvo que pagarlos con algo de sangre, sudor y lágrimas.

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  17. Creo que dejó una obra literaria importante y muy inspiradora. Los siete pilares de la sabiduría -en cuyo poema inicial están las verdaderas claves de todo lo que se trata de ocultar,deformar y malinterpretar sobre sí-, El Troquel y un interesante volumen con su correspondencia que en Argentina tradujo y publicó Victoria Ocampo, gran admiradora y difusora de su vida. Fue un hombre notable,"remarkable in many ways".

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  18. ¿Por qué cuesta tanto aceptar que era asexual?, ¿por qué la gente prefiere creer cualquier cosa sobre la sexualidad ajena menos en la asexualidad? Concuerdo con Minerva, y yo misma soy hetero, una mujer hetero, me gustabn los hombres pero opté libremente por el celibato, y lo políticamente correcto que se joda.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)