lunes, 14 de septiembre de 2009

La vida fastuosa de Richelieu



Atrás quedaron difuminados en la lejanía sus años de pobreza, cuando joven obispo había de acomodar a su talla los ornamentos de su predecesor y devanarse los sesos pensando si podría permitirse el lujo de tener vajillas de plata. Sus ingresos habían llegado a ser verdaderamente fabulosos para aquellos tiempos. Le sobraban al año numerosos excedentes, y eso que, como hijo de una época dada a la ostentación y al fasto, gastaba el dinero a manos llenas.

Además de los ingresos efectivos de su cargo y de los beneficios que del mismo se derivaban, poseía su palacio cardenalicio, castillos con extensos parques y otras propiedades rurales. Percibía rentas de toda clase de bienes inmuebles a las cuales venían a sumarse los ingresos de las seis abadías que le adjudicara el rey. Sus naranjales eran cuidados con más solicitud que los de ningún otro. Sus cuadras alojaban purasangres y caballos de la mejor raza. La servidumbre de su casa podía equipararse a la del propio monarca con su maestresala, su confesor, su médico personal y su ayuda de cámara. Su mesa la servían nobles cortesanos y pajes.

Así vivía él, hombre de mundo, con toda la magnificencia de gran señor y príncipe de la Iglesia. Por supuesto en sus necesidades personales se mostraba parco sin que tampoco concediera mucho tiempo al esparcimiento, pues sus energías las dedicaba íntegras al cumplimiento de su misión. No obstante, si alguna vez se permitía solazarse, disfrutaba plenamente de las alegrías terrenas. Le gustaba oír música, asistía a fiestas y representaciones teatrales y, según parece, no era insensible a los encantos de las mujeres hermosas. En la conversación sabía cautivar a sus oyentes. Gustaba introducir cambios de su propia mano en las comedias que se representaban en su residencia campestre de Rueil.

En su vida resuena un eco vigoroso del Renacimiento que satisfacía sus gustos polifacéticos y suntuosos. Resultaba curioso que, hasta en el campo de la cultura, buscara poner orden y concierto, fomentando así el genio artístico de su pueblo. Fundó la Academia Francesa para que, mediante la introducción de reglas precisas, la lengua ganara en pureza y elegancia. A través de la Academia los afanes literarios recibían la protección, y también la vigilancia del Estado, que pasó a administrar directamente la Academia de Pintura.

Todo el esplendor fastuoso de la vida de Richelieu encajaba mejor en un hombre de mundo que en un eclesiástico. Ciertamente que eso no pertenecía a un espíritu de religiosidad profunda como era el suyo. Católico convencido, devoto de las reliquias y en los momentos de exaltación espiritual capaz incluso de los más inflamados arrobos, siempre fue un eclesiástico irreprochable y enemigo de toda desviación dogmática. Sin embargo, en Richelieu el político se imponía al prelado.

En él se conjugaba la ardiente pasión personal y el frío raciocinio político. Richelieu fue la personificación de la razón de Estado. Fue, como dice Ranke, un hombre que estampó el sello de su espíritu en la frente de su siglo. En su encumbramiento y en todo cuanto llevó a cabo pensó en sí mismo siguiendo los dictados de su ambición y de su ansia de poder. Pasó por la historia de Francia con el ímpetu irresistible que sólo se encuentra en los elementos de la naturaleza. Su voluntad de hierro sometió al rey y a la corte, a la aristocracia y al pueblo, a los poderosos y a los humildes. No obstante, este mismo autócrata cuya ambición no conocía barreras, fue el servidor de su misión.

34 comentarios:

  1. Siempre me ha fascinado la inteligencia. Y por lo que sé, Richelieu la poseía en grado extremo. Fouché y Talleyrand son los otros dos personajes de Francia cuyas maquinaciones y estratagemas supongo a la misma altura.

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  2. Gran personaje en la historia de Francia, sin duda. Lo que llegaría a maquinar este hombre.

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  3. Interesante post sobre Richelieu, ¿Que hubiera pasado en la historia de Europa si hubiera nacido español?, quien sabe...

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  4. sin duda se sirvió de su condición de cardenal para medrar políticamente, se puede decir que fue un mal cardenal pero un buen primer ministro... que vivió según a los usos de la época y de su cargo...

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  5. Monsieur Andres, buena eleccion la suya. Le compro a los tres.

    Feliz comienzo de semana

    Bisous

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  6. Sí, madame Kassiopea. Sus maquinaciones son apasionantes y muy inspiradoras.

    Bisous

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  7. Menudo elemento era Richelieu. Cardenal y Primer Ministro de Luis XIII era en realidad quien gobernaba en Francia. Frente a un rey poco experto en asuntos de Estado, el Cardenal manejaba con maestría los hilos de la política francesa. Una época convulsa, la de Los Tres Mosqueteros de Dumas padre, gloriosa para Francia y para España el inicio de su declive como Imperio.
    Un saludo.

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  8. Monsieur Duncan de Gross, que placer contar con su visita.
    No creo que hubiera cambiado gran cosa la historia: el desastre hubiera llegado igualmente decadas despues de su muerte.

    Feliz lunes, monsieur

    Bisous

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  9. Asi es, monsieur Jose Luis.
    Desde luego se ganaba el sueldo, aunque no el capelo.

    Feliz lunes

    Bisous

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  10. Ay, monsieur Cayetano, que nos hemos metido en mi mundo de mosquetereos.
    Ahi, ahi vivo yo.

    Feliz comienzo de semana tenga usted

    Bisous

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  11. Es incrible el poder que llegaban a reunir estos "validos", como se les definía en la corte española; adueñándose totalmente de las debilidades del monarca de turno, y tomando todo el poder en sus manos.
    Un placer actualizar mis conocimientos con su espacio.
    Abrazos

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  12. Madame,

    con esta entrada me ha dejado una sensación de que le falta una segunda parte sobre este personaje. No sé si me estaré equivocando.

    Buena tarde.

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  13. Un hombre de Estado y para el Estado.

    Buenas tardes, madame.
    Vuelvo al blog.
    De momento.

    Un fuerte abrazo.

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  14. Si, monsieur J. Carlos, ellos eran los verdaderos reyes.

    Feliz tarde

    Bisous

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  15. Madame Negrevernis, en mi otro blog ya hay unas cuantas sobre el, de modo que aqui el objetivo se cumple con una sola. No quiero saturar este blog de barroco teniendo otro espacio para ello.

    Feliz tarde,madame

    Bisous

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  16. Monsieur Enrique, un placer tenerle por aqui y que haya usted decidido volver al blog.

    Bisous

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  17. Todo un caracter, sin duda. Sus ansias de poder lo convirtieron en un hombre muy peligroso. Yo, de vivir en su época, no habría querido tenerlo como enemigo, madame ;)

    Que disfrutéis lo que queda de día.
    Un beso.

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  18. Con el tiempo, la razón de Estado llenó la Bastilla de visitantes y se convirtió en un concepto poco querido por los ilustrados, tan enemigos de su arbitrariedad. ¿Podría considerarse así que su eminencia contribuyó (involuntariamente, se supone) a crear el ambiente que acabaría desembocando en la revolución?

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  19. Pasé a dejarte un abrazo, querida amiga. Voy tan a tope de trabajo, que no llego a más. Besos.

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  20. Desde luego que no, madame Pepa, con lo mal que lo pasaron los tres mosqueteros por su culpa!

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  21. Monsieur Mannelig, todo es una suma de factores, y todo aporta su granito de arena. No ha de aportar menos quien mas poder tuvo.
    Pero no fue el detonante, desde luego.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  22. Madame Isabel, muchisimas gracias. Aprecio mucho que se haya tomado la molestia de detenerse. Ahora mismo pasaré yo tambien a visitarla.

    Bisous

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  23. Es fascinante todo lo que vivio Richelieu, sin duda la figura de sus siglo y el peor enemigo de cualquiera que se le oponga..

    Saludos Madame..
    *Soy feliz!!!......

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  24. Estupenda entrada Mme. usted sabe cuales son los temas que interesan, y su estilo es brillante,
    Besos

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  25. Dueño y señor de Francia. La inteligencia le sobraba y vivió como un rey. Menudo personaje nos traes hoy.
    Un abrazo.

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  26. Monsieur Napoleon, me tiene usted intrigadisima con esa fiesta suya!

    Feliz dia

    Bisous

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  27. Muchas gracias, madame Isthar.
    Ya sabe usted que estos tiempos son precisamente mi debilidad.

    Bisous

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  28. Sin embargo, monsieur Jose Antonio, pienso que disfrutó poco de todo lo que tenia, siempre trabajando y con pocas horas dedicadas al dolce fare niente.

    Bisous

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  29. Ays, madame y yo que cuando en Richelieu no puedo dejar de imaginarme al personaje que salía en Dartacán y los tres mosqueperros... ya sé que es muy superficial pero no puedo evitarlo...tantos años de estudio no han podido con los dibujitos animados. Muy buena entrada, como siempre. Un cariñoso abrazo!

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  30. Richelieu vivió mejor que el mismísimo rey, ostentando tanta regalías y privilegios! Intentaba ser partícipe de las veladas cortesanas, a pesar de su respetable posición de hombre de Estado. A este señor le daba tiempo de todo...

    Besos y que tenga una feliz tarde Madame!

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  31. Ay, madame Ana, como la comprendo!
    Jiji, pero ahora por su culpa tendre la musiquita en la cabeza todo el dia!

    Feliz tarde

    Bisous

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  32. Madame, en realidad lo unico que le daba placer era el trabajo y el poder. Bueno, y el teatro. El resto, simplemente, era status y ayudaba a conseguir sus fines, a hacerse respetar, temer, obedecer y estar presente.

    Feliz tarde, lady Caroline

    Bisous

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  33. Ohhh, qué interesante, sobre todo el antes :O

    Jesús, me pone usted al día de las películas que me aburrían. Lawrence, los tres mosqueteros; hace usted más por ellos, que el propio cine.

    Besos

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  34. A mi las peliculas de mosquereos me resultan cualquier cosa menos aburridas.
    De pequeña queria ser mosquetera, ya ve.
    Todavia quiero.

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)