sábado, 5 de septiembre de 2009

El Universo Aristotélico

Platón y Aristóteles - Rafael

Aristóteles, que vivió entre los años 384 y 322 a. C., heredó y perfeccionó el ideario astronómico de su maestro Platón, y amplió también algunas de sus ideas filosóficas. Tales ideas se basaban en una concepción dualista que divide en dos campos irreconciliables los sucesos y fenómenos que acontecen en el universo. Para Platón esta dualidad se daba entre las ideas, que pertenecían al área de la perfección, y los hechos reales, que estaban en el mundo opuesto.


Aristóteles reemplaza el mundo de las ideas por el de las formas. Para él la forma pura, carente de materia, es Dios, el primer motor inmóvil que origina el movimiento del mundo. Sostiene que existen dos mundos divididos por la esfera lunar: por debajo, el mundo sublunar o terrestre; por encima, el mundo celeste. Abajo estaba lo imperfecto y arriba lo ideal. Abajo existía el cambio y arriba lo perpetuo.


En el mundo de abajo todo estaba originado por cuatro elementos: tierra, fuego, aire y agua. En el mundo celeste sólo existía un extraño elemento: la quintaesencia, el éter. En el mundo de abajo los movimientos de esos cuatro elementos tenían principio y fin, y se transformaban continuamente uno en otro creando los seres corruptibles y mortales. En el mundo de arriba, en cambio, todos los movimientos celestiales eran perfectos y eternos, es decir, circulares y uniformes.


Sobre esta división Aristóteles levanta un sistema en el que la Tierra está en el centro, inmóvil, y en torno a ella se mueve ese complejo engranaje. A cada astro le hace corresponder un cierto número de esferas a las que están fijados y que son las que los llevan haciéndolos girar. Sus movimientos simultáneos explican su camino complejo. A todo el mecanismo el movimiento uniforme e infinito le era dado por Dios, situado más allá de la última de las esferas.




Con esta propuesta Aristóteles aporta a la comprensión de la naturaleza un elemento que habría de convertirse en obstáculo para el desarrollo de la comprensión científica del mundo: la idea de que el reposo es el estado primordial de los objetos y que el movimiento requiere siempre una intervención exterior. Sólo con Galileo la ciencia lograría salvar este obstáculo que se habría de convertir en la corriente dominante durante siglos.


Las esferas estaban formadas por ese gas desconocido, el éter. Su propiedad esencial era la de girar con movimiento uniforme. Los movimientos de los astros superiores (el Sol, Júpiter, Saturno y Marte) se comunicaban a los inferiores (Mercurio, Venus y la Luna), deformando el camino de cada uno. Para evitar que esto sucediese, Aristóteles intercaló después de la esfera más interna de cada astro, y antes de la esfera más externa del astro inmediatamente inferior, un cierto número de nuevas esferas a las que denominó compensadoras.


Aunque hay poco de original en su pensamiento astronómico, pues éste se basa en los de Platón y Eudoxio de Cnido, Aristóteles adelantó los primeros argumentos sólidos contra la tradicional teoría de la Tierra plana, haciendo notar que las estrellas parecen cambiar su altura en el horizonte según la posición del observador en la Tierra. Este fenómeno puede explicarse partiendo de la premisa que la Tierra es una esfera; pero resulta incomprensible suponiendo que sea plana. Aristóteles notó además que durante los eclipses lunares, cuando la sombra de la Tierra se proyecta sobre la Luna, la línea del cono de sombra es curva.


Fue uno de los filósofos y científicos griegos más importantes. Su influencia fue tal que algunas de las teorías que elaboró se mantienen vigentes todavía, dos mil años después de su muerte. Fue un gran sabio, un gran compilador y, sobre todo, un gran organizador de nuevas investigaciones que trató de proponer alguna explicación para todos los aspectos de la naturaleza y de la vida humana. Su gran aporte consistió en organizar la investigación en el Liceo, el centro de estudios que fundó en el 335 a. C., después de la muerte de Platón. En algunas áreas, como la biología, desarrolló un método sumamente correcto, conocido como inductivo, basado en la generalización probable de numerosas observaciones de la misma clase realizadas en torno a un mismo acontecimiento. En cambio, quizás por ser tan impaciente y ambicioso, no usó ese método ni en la física ni en la astronomía.


Sus ideas sobre el universo inspiraron a sus dogmáticos herederos hasta extremos increíbles, siendo utilizadas a veces con un fanatismo capaz de clausurar el desarrollo de la ciencia. La revolución científica de los siglos XVI y XVII será una revuelta a fondo contra esa fosilización de las ideas, y no contra el aporte sustancial que Aristóteles representó en la historia del pensamiento clásico.




Bibliografía:

Con el cielo en el bolsillo – Eduardo Averbuj


14 comentarios:

  1. No hay tema que sé le resista, la felicito.
    El pensamiento occidental bebe de esas fuentes, son la base sobre la que hemos edificado nuestra cultura; es una pena que ahora las humanidades están tan olvidadas, así nos va.
    un gusto leerla y aprender un poco en cada visita.
    Abrazos

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  2. Aristóteles es uno de los genios de la historia de la humanidad y cuentas perfectamente de forma reducida todo su legado. Fue un pensador completo y la física le debe los primeros planteamientos serios aunque no sistemático.
    Un placer leerte como siempre.

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  3. Snif, creo que acabas de recrear la primera pregunta de mi examen de selectividad. Qué tiempos...

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  4. Buena entrada. Veo que nos traes para ilustrar el post el fragmento central de "La escuela de Atenas", con los padres del pensamiento filosófico actual: Platón y Aristóteles. Sus manos son significativas. Uno señala el cielo, el mundo de las ideas, el otro intenta abarcar el mundo material y terreno.
    Un saludo.

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  5. Yo tambien pienso que es una pena la escasa importancia que se da en la actualidad a las humanidades. Esperemos que la cosa vaya cambiando, monsieur.

    Bisous

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  6. Aun con sus errores y falta de sistema, fue de esos pensadores que abrieron importantes y amplios caminos para que posteriormente la ciencia los recorriera. No le debemos poco, no.

    Bisous, monsieur

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  7. Ay, monsieur Mannelig, que temas bonitos le tocaban a usted! Los mios fueron un horror, no recuerdo ninguno que me hiciera ilusion.

    Feliz domingo

    Bisous

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  8. Así es, monsieur Cayetano, la imagen es parte de esa pintura que usted ha reconocido perfectamente.

    Feliz domingo, monsieur

    Bisous

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  9. Como siempre disfruto leyendo tu blog, pero en este post has puesto unas concepciones equivocadas sobre el gran peripatético, que vienen de la tradición lamentablemente. Suerte.

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  10. Un gran filósofo Aristóteles. La humanidad le debe muchísimo.

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  11. Como usted guste, monsieur Basurero. Una dama nunca discute en público.

    Feliz domingo, monsieur

    Bisous

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  12. Ah, madame Kassiopea, que bueno tenerla de regreso por aqui! Se las extrañaba mucho. Espero que hayan tenido unas estupendas vacaciones.

    Y así es, madame, todos le debemos muchisimo a esos caminos que abrio en su momento.

    Bisous

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  13. Al habitual interés de lo que usted escribe, Madame, se une la claridad pedagógica. Su labor divulgativa prende en mí porque en lo que dice se nota el tacto del cariño y la pasión con que lo toca usted todo.

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  14. Muchas gracias, monsieur, por el habitual entusiasmo con el que acoge estas historias.

    Buenas noches

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)