jueves, 10 de septiembre de 2009

Bodas en la antigua Roma


El matrimonio en la sociedad romana solía efectuarse a edad temprana: de 18 a 20 años para ellos y de 14 a 16 para ellas eran las edades tenidas por idóneas, aunque podían casarse a partir de los 14 y los 12 años respectivamente.


Entre la clase alta, que es entre quienes estas reglas se cumplían con cierta precisión, eran los padres los que convenían la futura boda de sus hijos, por motivos económicos o conveniencias familiares, sin que estos se conociesen siquiera. Establecido ya el compromiso pasaba un tiempo, según la edad de los futuros esposos, hasta que se fijaba el día de la boda. El novio regalaba a su esposa una alianza de hierro —que se colocaba en el dedo anular de la mano izquierda, por creerse que este dedo estaba conectado con el corazón—, y generalmente un tiempo después una sortija de oro. Estos regalos, que no tenían que ser correspondidos por ella, eran meras muestras de fidelidad al compromiso, porque lo cierto es que la pareja tenía pocas ocasiones de verse, y menos aún de tratarse, antes del matrimonio.


Contra esta costumbre de concertar los esponsales sin el consentimiento de los novios, se levantaron, ya en época imperial, varias voces. Séneca se quejaba de ello. Y el jurista Salvio Juliano llegó a proponer que la aceptación de los novios fuese indispensable para celebrar un matrimonio. Pero, en general, la inveterada costumbre familiar no se perdió.


Había varias clases de matrimonio: la más antigua y solemne era la confarreatio, que era la que practicaban los patricios. La ceremonia se celebraba en presencia de diez testigos. La coemptio sólo requería cinco, ante los que el novio pagaba al padre de la novia una moneda de plata y una de bronce como simulación de la compra de la novia. El derecho romano también admitía el usus, cuando la novia había estado un año con el novio.


El día de la boda, elegido en fecha considerada favorable —preferentemente la segunda quincena de junio—, llegaba a ser una gran fiesta para las familias. La víspera, las novias dedicaban a los Lares los juguetes de su infancia. Las peinaban con seis trenzas y le cubrían la cabeza con un velo naranja, el flammeum. Y a la ceremonia se asistía con gran aparato de vestido y luciendo cuanto esplendor se podía. Llegados al templo, los esposos se situaban ante el altar, donde ya estaba dispuesto un animal que el sacerdote sacrificaba como súplica a los dioses por la felicidad de los contrayentes. Tras el sacrificio el arúspice leía las entrañas del animal, prediciendo un futuro de bienestar y dicha a la pareja. La prónuba, una matrona, juntaba las manos de los novios.


Después venía la comida nupcial, que solía ser espléndida, y en la que los invitados recibían frecuentemente regalos como recuerdo. En ella los esposos se recostaban por primera vez juntos en el mismo triclinio, mientras la comida y el vino fluían abundantes. El derroche de las bodas llegó a ser tal que el emperador Augusto, en sus decretos sobre el lujo, prohibió que el coste de una boda sobrepasase los mil sestercios.


Luego venía el deductio, una simulación del secuestro de la novia, que debía refugiarse en brazos de su madre mientras él fingía arrebatársela teatralmente. Ya de noche, y entre una procesión de antorchas, era llegado el momento de la uxorem ducere: la esposa era conducida al umbral de la casa del esposo. Llevaba a dos niños de la mano que cargaban una rueca y un huso, símbolos de la vida doméstica, mientras un tercero portaba por delante una antorcha, había músicos, y las personas que la acompañaban recitaban versos picantes y arrojaban nueces a los niños. La puerta de la casa estaba adornada por ramos verdes, y allí el marido recibía a su mujer, entrando ambos en su nueva casa.



En los matrimonios más tradicionales el marido no sólo recibía una dote por su mujer, sino que, tras el esponsal, pasaba a ser dueño de todo lo que pudiese pertenecer a su esposa. Pero en otros matrimonios, aunque el marido seguía recibiendo una dote, existía separación de bienes y la mujer seguía siendo dueña de sus pertenencias.


31 comentarios:

  1. En esencia no hemos cambiado mucho... y en otras cosas aún no hemos llegado, como con las parejas de hecho... a ver si se aplica de nuevo el usus...

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  2. Jiji, pero no me diga que no suena fatal eso del usus. Se siente una mercancía.
    Yo prefiero el matrimonio de ninguna clase. Nunca terminó de convencerme la vieja institucion romana, no.

    Bisous, monsieur

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  3. Yo lo veo muy parecido a los matrimonios actuales.

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  4. Si, no cabe duda de que de ahi los sacamos.
    Si es que en el fondo seguimos siendo romanos. Se nos nota en cantidad de cosas.

    Bisous, madame

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  5. Usus, supongo que significa uso, es decir, que una vez se llevaba un año de convivencia se les consideraba casados de todas todas, supongo que si ambos estaban de acuerdo.

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  6. Y también había divorcio. En realidad hoy seguimos siendo muy romanos. De hecho hay muchas similitudes entre los casamientos de entonces y los de ahora, excepto el derroche tan enorme de algunas bodas actuales. Si Augusto levantara la cabeza...
    Por cierto, me gusta que a tu entrada hayas traído ese mosaico de gente romana corriente de Pompeya. Ilustra muy bien lo que nos cuentas.
    Un saludo.

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  7. Eso significaba, sí, por eso digo. El esposo adquiría a la esposa por el uso de la misma. Pero ella podía interrumpir el proceso durmiendo tres noches fuera. Y de todos modos Augusto acabó con esta forma de matrimonio.

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  8. Si, asi es, tenían divorcio. Y ademas eran tan previsores que durante la ceremonia ya se le ataba a la esposa el cíngulo que el marido debia desatar si llegaba el divorcio. Todo pensado de antemano.
    Ah, si, el mosaico me encanta, como toda Pompeya. Es como si algo siguiera vivo.

    Bisous, monsieur

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  9. Ohhh, el fingido secuestro, rapto, de la novia, es lo mismo que hacen en no sé qué tribu... curioso.

    Saludos

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  10. Madame,
    perfecta entrada.
    El matrimonio religioso era casi indestructible en la época romana... pero el divorcio se generalizó a partir del Imperio. Más de una divina emperatriz mandó a su divino esposo a la calle con muchas menos trabas administrativas y más rápido que ahora.
    Buenas tardes, señora.

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  11. Muy interesante, algunas de las costumbres romanas siguen vigentes en ntros días, como el aquello de cargar a la novia antes de entrar en la casa o lecho matrimonial, etc. Saludos!

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  12. Me recordaste a mi profesor de Derecho Romano, hay Dios mio yo amo la historia romana, le tengo un especial afecto yo me quedo totalmente abstraida pensado en ese pueblo.

    Sus costumbres su Derecho el "Jus" las Instituciones juridicas y quizas hasta las mas corrientes de la vida cotidiana de ellos, hasta hoy día sobreviven casi intactas en nuestro tiempo.

    Sabias que la palabra "Matrimonio": es de ascendencia romana (como casi todas las de los idiomas neo latinos) y se refiere a todo lo que dentro de la "Hacienda" entendida como el haber familiar, correspondia al dominio de la Mujer Romana; el cuidado de la casa, esclabos, administracion de lo viveres, etc...
    Y por contraparte el Patrimonio era lo que correspondia al hombre ( los negocios, administración de las tierras, etc)

    El estilo de las nupcias, cambio atravez del tiempo, en la historia romana; Roma como Monarquía, Roma Republica y Roma como Imperio)
    Luego "La Roma Cristiana y etc"....pero todo permanece analogamente similar hoy día, como en aquel entonces

    Saludos (Esta entrada si que me encanto)

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  13. Monsieur Daza, en el caso de Roma era un recuerdo del rapto de las Sabinas.

    Feliz tarde

    Bisous

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  14. Madame Negrevernis, llegaron a ser muy expeditivos con eso del divorcio, sí. Las leyes fueron cambiando mucho a lo largo de los siglos.

    Bisous

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  15. Ve usted, monsieur Miguelo, que huella tan profunda ha dejado Roma, que no solo sus edificios siguen en pie, sino tambien sus costumbres.

    Feliz tarde

    Bisous

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  16. Madame Amatista, observo con placer que el tema de hoy la ha motivado enormemente.
    La civilizacion romana siempre resulta atrayente, desde luego. Creo que el secreto es que aun nos sentimos muy afines a ellos.

    Bisous, madame

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  17. Parece mentira que los romanos tuvieran tiempo de hacer otras cosas aparte de la guerra o asesinarse. ¿Qué clase de seguridad tendrían los esponsales e invitados al acudir a una boda en Roma? Imagino a los patricios pagándose una guardia de corps.

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  18. Esa costumbre de los matrimonios perduro por muchos siglos...en algunos paises hasta la actualidad. debe ser terrible casarte con alguien por arreglo de tus padres.

    Saludos Madame

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  19. Ay, monsieur, jiji, que fama la de los pobres romanos! Yo imagino que respetaban las bodas.
    Hasta Marlon Brando lo hacia en el Padrino!

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  20. Ay si, monsieur Napoleon. Y pensar que fue asi hasta el otro dia, y que en algunas culturas lo sigue siendo...

    Buenas noches, monsieur. O bueno, tardes donde esta usted.

    Bisous

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  21. Mme. he disfrutado mucho ésta buenísima entrada.
    Deseo que todo esté bien, cuénteme.
    La invito a mi nuevo blog, "LUNA DE PLATA"espero que le agrade.
    Reciba un gran abrazo y todo mi afecto Isthar

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  22. Otro mas, madame?
    No se de donde saca usted tiempo para tantos como tiene. Ahora mismo pasare a ver de que trata este nuevo, al que deseo muchisimo exito.

    Feliz dia

    Bisous

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  23. Madame, lo he intentado, pero hay un problema: no se encuentra entre los 5 que tiene usted con este perfil. Me temo que forma parte de los de otro de ellos, e ignoro cual es el link para acceder a la pagina. Espero a que me lo pase.

    Bisous

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  24. La verdad, madame, las bodas de entonces no distaban mucho de las de ahora. Me refiero a lo de lujosas y costosas, no a lo de que fueran concertadas por los padres. Gracias a Dios, hoy no pasa con tanta frecuencia como antes pero sí que es verdad que en algunos grupos sigue pasando.

    Feliz viernes.
    Un beso.

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  25. Qué compleja era la ceremonia de matrimonio en la antigua Roma. LO que no me explico es el por qué del anillo de hierro. ¿Qué simbolizaría este material?

    Besos

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  26. Madame Pepa, la verdad que para los invitados es una ruina. Los novios suelen hacer buen negocio. A lo mejor por eso se sigue casando tanto la gente, porque otro aliciente no le veo al asunto.

    Feliz fin de semana, madame

    Bisous

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  27. Pues vera, el anillo comenzó simplemente para asegurarse de que el espiritu de la pareja no los abandonaria demasiado pronto. Antes del imperio romano, en tiempos muy remotos, se ataban los tobillos y muñecas de la mujer con cuerdas de hierba, de modo simbolico, como simbolizando que deseaba retenerla. Luego el simbolo pasó a ser un anillo, mucho más cómodo, pero es que solo senadores y magistrados tenían derecho a usarlos de oro, como privilegio que los distinguia. Los demas tenían que conformarse con algo mas modesto. Mas adelante pasó a poder tener anillo de oro cualquiera que pudiera pagarlo.

    Bisous, madame

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  28. Muchas gracias por su aclaración, madame.

    Un besito

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  29. La historia del matrimonio no ha cambiado mucho con los siglos, la mujer siempre lleva la peor parte y si se descuida, la dejan sin nada.
    Los tiempos pasan, las injusticias permanecen.
    Abrazos

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  30. En Roma no siempre era asi, no. Cuando la mujer tenia fortuna propia superior a la del esposo, llevaba las de ganar. En estos casos Marcial decía que "el marido es la esposa de su mujer".

    Bisous, monsieur

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  31. ERAN UNOS CORRUPTORES DE MENORES..CLARO QUE ESO LO HEREDO ESPAÑA Y ESTA COMO PESTE NO LO TRAJO A LATINOAMERICA ..QUE DESGRACIA

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)