domingo, 9 de agosto de 2009

Rencoroso Clodoveo



El texto de hoy está dedicado con mucho cariño a mi querida amiga Isthar, cuya pasión por los merovingios conozco. Como está muy lejos, le ofrezco estas líneas simbolizando ese abrazo que la distancia me impide darle. Madame, sabe que aquí me tiene siempre.

Clodoveo (o Clovis) tenía quince o dieciséis años cuando se convirtió en el rey de los francos salios de Tournay. Al cabo de cinco años de gobierno comenzó a mostrar su ya inocultable ambición, junto con una osadía que le caracterizaría durante toda su vida. Tenía dos vecinos: uno, hostil a los francos, el patricio romano Siagrio, que gobernaba en Soissons desde la muerte de su padre Egidio, y a quien Gregorio de Tours llama Rey de Romanos; el otro era Ragnacaire, asentado en Cambrai, un jefe franco salio, igual que Clodoveo, y emparentado con él.
Clodoveo lo persuadió para que se reuniera con él en una campaña contra Siagrio. Lucharon, y Siagrio se vio obligado a refugiarse en el sur de la Galia con Alarico, rey de los visigodos. Clodoveo, no contento con apoderarse de Soissons y deseoso de prevenir un posible regreso muy inconveniente, exigió a Alarico la entrega de su enemigo, amenazando con la guerra si su petición era rechazada. El godo, menos belicoso que él, entregó a Siagrio a sus enviados. Clodoveo lo hizo asesinar, se estableció él mismo en Soissons y desde allí dirigió expediciones de pillaje en el país entre el Aisne y el Loira, de modo que rápidamente aumentó sus dominios y su riqueza, y extendió enormemente su fama así como su ambición.
Educación de los hijos de Clodoveo - Sir Lawrence Alma-Tadema
Los francos que le acompañaban pronto sintieron también el aumento de su poder. Al igual que él eran paganos, y los tesoros de las iglesias cristianas contaban mucho en el botín a repartir. En una de sus expediciones habían tomado de la iglesia de Reims, entre otras cosas, un cáliz de gran belleza. El obispo de Reims, San Remigio, en su día había escrito a Clodoveo para felicitarlo cuando oyó que se había convertido en el rey de los francos de Tournay. Pero ahora, informado sobre el robo del cáliz, le envió un mensajero rogando su devolución. Clodoveo pidió al mensajero que lo siguiera hasta Soissons, donde iba a tener lugar el reparto del botín. Él pensaba quedarse con el cáliz como parte de su lote, y entonces se lo entregaría al obispo tal como solicitaba.
Cuando llegaron a Soissons, el rey, en efecto, solicitó a sus guerreros que fuera incluido el cáliz en su lote. Los guerreros no pusieron objeción:
—Rey glorioso, tuyo es cuanto aquí vemos, y nosotros nos sometemos a aquello que dispongas. Haz como mejor te parezca, pues no hay nadie que pueda resistir tu poder.
Pero entonces un franco celoso y vanidoso, exclamó mientras golpeaba el cáliz con su hacha de batalla:
—No tendrás nada de esto salvo lo que verdaderamente te corresponde en el reparto.
Todos se quedaron atónitos, pero el rey aceptó el insulto con paciencia, y, aceptando el cáliz destrozado, se lo entregó al mensajero, ocultando su ira en lo más profundo de su corazón.
El bautismo de Clodoveo

Al cabo de un año ordenó a todas sus huestes que se reunieran completamente equipados para un desfile, pues pasaría revista. Después de haber pasado ante varios guerreros, llegó hasta aquel que había golpeado el cáliz y dijo:
—Nadie había traído antes las armas en tan malas condiciones como las tuyas; ni lanza, ni espada, ni hacha de batalla son aptas para el servicio.
Y arrebatándole el hacha, la clavó en el suelo. El hombre se agachó para recogerla, y entonces el rey, levantando con ambas manos su propia hacha, se la clavó en el cráneo diciendo:
—¡Así hiciste tú con el cáliz de Soissons!.
Sobra decir que a partir de este episodio Clodoveo se hizo doblemente temido.

Bibliografía:
L’histoire de France depuis les temps les plus reculés jusqu’en 1789- François Guizot

14 comentarios:

  1. Menudo era Clodoveo para sus cosas.
    No olvidaba fácilmente, no.
    Cualquiera le tosía después de aquello.

    Buena noche, madame.
    Abrazos.

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  2. Jeje, era como para tenerle cierto respeto, si.
    Cualquiera le negaba nada!

    Buenas noches, monsieur.

    Bisous

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  3. Querida amiga, me he emocionado muchísimo, se me cayeron algunas lagrimitas, mil gracias por éste obsequio tan bello. Mil gracias por su amistad, que es sincera, igual que lo es la mia.
    A pesar de la distancia, siento su luminosa presencia, que me ha dado fuerzas cuando más las necesito.
    La quiero mucho y cuente con mi afecto para siempre.
    Besos Isthar

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  4. Ay, me temo que este franco era un ingénuo en su trato con los poderosos. Y claro, pasa lo que pasa.
    Saludos, Madame.

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  5. como las gastaba el amigo Clodoveo... yo no me hubiese apostado nada contra el.... gluppp!!!

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  6. Madame Isthar, me alegra ver que la dedicatoria ha sido de su agrado.
    Ya sabe que usted tambien puede contar conmigo siempre que me necesite.
    Espero que tenga un hermoso comienzo de semana.

    Un abrazo, madame

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  7. Monsieur Xibeliuss:

    La verdad que el franco fue desagradable y antiglamouroso, por lo cual no fui a su funeral.
    Pero el rey se las traia, eh? Ya ve usted como se llega a ser clodoveo.

    Bisous

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  8. Monsieur jose luis, lo mas espeluznante resulta el tiempo que fue capaz de esperar para vengarse. Con un tipo asi nadie podria estar seguro de en que momento iba a ir a por el, porque por muy bien que te portaras, igual le habia parecido mal algo de diez años antes, y tenias que vivir siempre con ese temor.

    Bisous

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  9. Caramba con Clodoveo. ¡Vaya modales que se gastaban en aquellos años bárbaros, nunca mejor dicho! Estos francos, a la mínima se liaban a hachazos. Luego dirán que los brutos eran los vikingos.
    Un saludo.

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  10. Aquí cabe decir aquello de..."la venganza se sirve en plato frío". Esperó todo un año para imponerle el castigo. No me extraña que aumentara el temor entre los suyos, estaba claro que, tardase lo que tardase, el que se la hacía se la pagaba.

    Buen comienzo de semana, madame.
    Un beso.

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  11. Jijiji, pues imaginese como serían los vikingos para llevarse la fama.

    Feliz lunes, monsieur

    Bisous

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  12. Si, madame, vaya rencoroso. Y eso por una copita, ahora imaginese usted si hubiera sido toda la vajilla! jiji. Feliz comienzo de semana para usted tambien, madame.

    Bisous

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  13. Como todos nuestros amigos opino lo mismo: vaya, vaya con Clodoveo, qué mala leche, jejej.

    ¿Sabe lo que me ha llamado la atención a parte de la historia que nos ha relatado, madame? El cuadro del "Bautismo de Clodoveo", jejej. Un escuchimizado rey, desde luego nada que ver con el real, seguro, metido de patitas en la pila bautismal en pelota picada, jiji.

    Un besazo

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  14. jijiji, madame, tiene razon: no concuerda nada el tipo que esta metido en la pila con el protagonista temible del relato. Curioso que el pintor lo imaginara asi, aunque puede que pensara que le quedaba mas espiritual tan escuchimizado, jiji. Pero no, ese no es el, desde luego.

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)