Los reyes celtas eran considerados unos semidioses, ya que representaban la seguridad, la fuerza y la dirección en tiempos de guerra. Se les pagaba un tributo anual, a cambio de que repartieran las tierras, hicieran regalos y poco más. Pero no dictaban leyes, pues de esto se cuidaban los druidas, como tampoco juzgaban los delitos. El druida, se situaba a la misma altura que el rey. Tenía el poder espiritual y las facultades didácticas, mientras que el rey poseía el poder material y los poderes ejecutivos.
En Irlanda había infinidad de reyes que mandaban las tribus más pequeñas, y cuatro para cada una de las provincias: Connaygth, Ulster, Leinster y Munster. Veían limitada su soberanía por la presencia de un rey de reyes ubicado en Tara. El rey de reyes residente en Tara, no debía abandonar el lecho antes del amanecer, ni perseguir a los ejércitos enemigos en el Ath Maïgne, una festividad religiosa. Los reyes de Leinster no podían dirigirse a determinados lugares en dirección norte, ni acampar más de nueve horas en el llano de Cualan, ni atravesar los lunes el collado de Dublín
Los reyes celtas eran elegidos por sus iguales, todos ellos pertenecientes a la nobleza. Como eran muchos los posibles candidatos, resultaba normal que corriera la sangre antes de poner la corona sobre la cabeza del mejor. El empleo de la violencia o de la conspiración, en casos extremos, no se consideraba un elemento negativo.
Se diseñaba la imagen del futuro rey con un procedimiento que consistía en el ritual "sueño del toro". El toro era así para los celtas un importante animal totémico. El súbdito tenía que atiborrarse de carne de toro blanco, sacrificado según el rito pertinente, bebía el caldo y luego se echaba a dormir mientras cuatro druidas cantaban una invocación. Todo esto permitía ver en sueños la apariencia física, la vestimenta y las armas del futuro rey.
Al principio, como supuestamente el rey había sido en realidad elegido por la divinidad a través de estos medios, los hombres no podían juzgarle. Muchos reyes añadían a su apellido el apelativo de Dia Talmaïde para acreditar su condición divina. Pero más adelante también le juzgarían sus súbditos, en el caso de que se perdieran batallas, se sufrieran plagas que destrozasen las cosechas o surgieran calamidades de la misma índole. Porque todos estos males se le reprocharían al monarca, con lo que tendría que abdicar.
También podía ocurrir que el rey perdiera una mano en combate. Si esto iba unido a una victoria, se la sustituía con otra artificial de plata, como sucedió con Nuada; pero, en este caso, el consejo de nobles terminó por decidir que había dejado de ser un hombre perfecto y se le obligó a renunciar al trono.
Tribus celtas
Varias leyendas celtas mencionan a héroes que, sin pertenecer a una familia de la nobleza, se convirtieron en reyes por haberse acostado con diosas de aspecto horripilante. Esto le sucedió al héroe irlandés Lugaid. Claro que antes la bruja se cuidó de susurrar a su elegido este mensaje:
—Aleja de tu mente cualquier sensación negativa, mi bello joven. Sabes que no miento al decirte que conmigo se han acostado más de seis futuros reyes. ¿Te atreverás a rechazarme cuando te espera tan alto premio?
En el momento en que Lugaid abrazó a la horrenda criatura, ésta se transformó en una bella y delicada jovencita. Lo que ayudó a que la entrega se realizara con más agrado.
El historiador escocés Giraldus Cambrenansis escribió, en el siglo XII, que algunos reyes celtas debían casarse ritualmente con una yegua blanca. Una vez finalizada la ceremonia el animal era sacrificado, cortado en trozos y hervido, para que con su caldo fuese bañado el rey. De esta manera se le otorgaba un don divino.
Bibilografía:
Los Celtas –Manuel Yáñez Solana
The Celtic Bull – Dyfed Lloyd Evans








Interesante. No conocía esta historia y la verdad con tu blog estoy poniéndome al día.
ResponderSuprimirSaludos y buen fin de semana.
Los celtas siempre nos reservan buenos misterios en los que bucear. Todo cuanto con ellos se relaciona rebosa imaginacion, y supongo que por eso resulta tan atrayente.
ResponderSuprimirFeliz sabado, monsieur
Bisous
Mme. todo lo que se refiera al mundo celta, me encanta. Muy buena entrada, como siempre.
ResponderSuprimirFelicidades. Le cuento que ya estoy bastante mejor, deseo que sus papis esten muy bien deles un beso de mi parte, que siempre los estoy recordando.
Besos.
Muchas gracias, madame.
ResponderSuprimirEn realidad la que va peor ahora soy yo, pero bueno, sobrellevandolo.
Con mucho gusto les transmitire su mensaje.
Feliz sabado
Bisous
Gran entrada, Madame, a la que me siento muy cercano. Hum, la ceremonia que describe el tal Giraldus pinta muy bien, un curioso antecedente de los actuales balnearios de chocolate o de vino ;-)
ResponderSuprimirPor cierto, Madame, si me permite la indiscreción: Comentó hace algún tiempo sobre ciertos familiares suyos que tenían pensado visitar mi tierra sanabresa ¿lo hicieron, finalmente? ¿Cual fue su impresión?.
Saludos y buenas noches.
Lo hicieron, monsieur. Volvieron encantados. El paisaje, por supuesto, les parecio precioso, pero con eso ya contaban; lo que mas gratamente les impresionó fue la gente. Encontraron una hospitalidad exquisita.
ResponderSuprimirBuenas noches, monsieur
Bisous
Lo de los reyes electos debe ser la semilla que los celtas dejaron en la Península Ibérica y luego desarrollaron los visigodos.
ResponderSuprimirEs divertida la leyenda esa de la fea bruja que se convierte en bella moza al ser besada. ¿Dónde dan la receta?
Sobre las costumbres de estos pueblos de origen celta se podrían recomendar los cómics de Astérix con su druida Panorámix, Abraracúrcix, Obélix, Ordenalfabétix, Asurancetúrix el bardo, etc. A veces se aprenden cosas por ser historias bien documentadas.
Un saludo.
Pues seguro que al hombre de la ceremonia del toro ya le tenían aleccionado y bien aleccionado para decir los símbolos apropiados del elegido, jejeje.
ResponderSuprimirBueno, y ya sabemos por qué la casa y las tierras de Escarlata O´Hara se llamaban Tara.
Un besazo
Ay, monsieur Cayetano, yo soy fan de Asterix!
ResponderSuprimirAdoro esos comics. Como los devoraba. Lamentablemente eran propiedad de mi hermano, y cuando se casó se quedó con ellos. No hay derecho, tengo que agenciarmelos de nuevo de alguna forma.
Feliz domingo
Bisous
Si, madame Carmen, es verdad, jiji. Es que el padre de Escarlata llevaba a Irlanda en la sangre. No pudo haberle puesto a la casa un nombre mas apropiado.
ResponderSuprimirFeliz domingo
Bisous
Pues, querida madame, o se los robas o tendrás que volver a comprarlos. No hay otra.
ResponderSuprimirSaludos y feliz "dimanche".
Estimada Señora, es un placer leer sus post, son muy didácticos y amenos. Los Celtas con sus misterios han dado y dan mucho para soñar.
ResponderSuprimirUn beso.
Es cierto, madame Lys. Para mí son una de las civilizaciones mas atrayentes, precisamente por lo misteriosos que resultan.
ResponderSuprimirBisous
Que grandes desconocidos son los celtas, tan cercanos y tan lejanos. Lo del sueño del toro, como se comenta, imagino que el soñador iría bien aleccionado.
ResponderSuprimirSi, porque luego imaginese qué embarazoso debía de ser no acertar y describir al enemigo del finalmente elegido. Buf, no me gustaría verme en esas.
ResponderSuprimirFeliz comienzo de semana, monsieur
Bisous
Haces que las lecciones de Historia que impartes resulten seductoras. Se nota que amas lo que cuentas, logrando así que quienes lo leen se enamoren.
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