miércoles, 19 de agosto de 2009

Epílogo


Tenía pensado terminar el relato con la tercera entrega, pero en vista de que se ha batido el record de visitas que tenía la Reina de Saba — y ello a pesar de que la mitad de ustedes están de vacaciones lejos de aquí y de que Blogger no está avisando bien de las actualizaciones—, deduzco que el tema les interesa bastante. Por tanto, pienso que tal vez querrán saber qué fue de los protagonistas y qué consecuencias tuvo para ambos el desdichado episodio. Allá va:


El miércoles, tres días después de lo sucedido en la casa de Arcueil, alguien filtra la noticia de que se están tomando medidas legales contra el marqués y la hace llegar a su suegro. Éste se lo comunica a Sade, que llama a su presencia a su esposa y le cuenta lo ocurrido. Pero, eso sí, le da su propia versión de los hechos: se acusa de haber contratado los servicios de una prostituta, la cual, tomándolo por un caballero acaudalado, vio el modo de sacar gran provecho amenazándolo después con propagar toda clase de calumnias y denunciarlo en base a esas falsedades si no recibía una buena suma.


Pélagie, siempre ciega de pasión por su marido, no sólo no lo cubre de reproches ni hace ningún drama, sino que se muestra como una mujer con un carácter muy entero para quien lo único que importa es la salvación de Donatien. Visitó a un abogado conocido de la familia para estudiar la mejor defensa a seguir. Después habló con su madre, que se lanzó a tratar de arreglarlo todo. Sabiendo que no podría tardar en hacerse público el asunto, ellas mismas difunden la versión del marqués, mucho más inofensiva.


El abogado recibió instrucciones de dirigirse a Arcueil y negociar con Rose para que retirara los cargos a cambio de una compensación económica. Cuando llega al château del alguacil Rose aún guardaba cama, le dicen que a consecuencia del trato recibido, y se le informa de que las secuelas tardarían en desaparecer. Se trató de pintar el peor panorama posible para que la oferta fuera elevada, y, según se veía, la mendiga había sido bien asesorada por aquella gente.

Saumur


Para información de todos ustedes, y para su tranquilidad, sepan que al menos eso no era verdad, y que no tenía nada grave. Se había llevado un susto horroroso y unos rasguños que sangraron, con lo escandalosa y alarmante que es la sangre; pero las heridas eran muy superficiales, y al cabo de unos días no quedaba la menor señal. Ya teníamos dos pistas que nos inducían a pensarlo: una era que una mujer no puede descolgarse por una ventana, saltar un muro y ganarle una carrera hasta el pueblo a un hombre joven si va gravemente maltratada. El instinto de supervivencia nos hace capaces de grandes esfuerzos, pero no obra milagros. La segunda es que toda aquella gente que se apiadó de ella encontró más urgente que viera a un abogado, e incluso después al alguacil, antes que a un médico cuya visita se demoró horas. Absurdo si se hubiese encontrado tan mal como ahora pretendía para sacar el mejor provecho.


La suma que exigía era muy elevada: tres mil libras (12.000 dólares). Al final lograron rebajarla a 2.400 y otras doscientas en compensación por gastos de vendas, medicamentos y honorarios del doctor.


Si quieren saber qué fue de Rose Keller, la historia tuvo un final feliz: con ese dinero pudo hacer planes y casarse de nuevo con un hombre de su agrado. Nunca tuvo que volver a mendigar.


Pero por desgracia para Sade, el juez del distrito ya había enviado el expediente a la temida Chambre de la Tournelle, el juzgado criminal parisino. Se procedió con una celeridad asombrosa, pues los trámites comenzaron el mismo día de aquella primera declaración de Rose, y ahora debían continuar ineludiblemente.



El tribunal penal continuaba sus investigaciones. Eran unos tiempos en los que los poderosos abusaban monstruosamente de sus privilegios muchas veces, y se creían por encima de la ley, como si fueran superiores al resto de los mortales y como si los más desfavorecidos no tuvieran otro destino que el de vivir sometidos a su placer y capricho. Donatien, desde luego, se consideraba superior incluso a los demás miembros de su clase, y no comprendía que fuese tan grave azotar a la chusma. Sin embargo, la justicia no opinaba precisamente igual. La gente estaba cansada de que ocurrieran estas cosas y había una fuerte corriente de opinión en contra, lo que hacía que en esos momentos se estuviera tratando de reprimir con severidad los abusos de libertinos como el marqués.


Se había decidido que esta vez el castigo sería ejemplar. Donatien llevaba 10 días encerrado en Saumur cuando el tribunal tomó declaración a docenas de testigos, entre ellos el jardinero de la casita de Arcueil, las mujeres con las que se había encontrado Rose Keller en el pueblo y un largo etcétera. Y lo peor aún estaba por llegar: a principios de junio el marqués era conducido a la prisión de la Conciergerie, en París. El edificio albergaba el tribunal que investigaba su caso, y la comparecencia del acusado no podía ser más humillante: debía permanecer arrodillado y con la cabeza descubierta mientras respondía a las preguntas del fiscal.


Después de su comparecencia y de los exámenes médicos pertinentes, su condena fue reducida considerablemente respecto a la solicitada, pero aún así hubo de pasar largos meses en prisión y donar cien libras para comprar pan a los prisioneros de la Conciergèrie.


12 comentarios:

  1. Por lo menos algo de justicia hubo; antes que lo encerraran definitivamente al loco. Por lo visto los vecinos estarrian lo que se dice un tant repodridos del marques, dado el asesoramiento que le dieron a Rose, que pese al susto tuvo la posibilidad de empezar una nueva vida.

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  2. Pues ambos se llevaron lo suyo y de forma merecida ...

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  3. Diana de Meridor, dame un tiempito para ponerme al día con tus entradas tras mis vacaciones. Me gusta conocer las historias desde el principio.

    Un abrazo

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  4. No, los vecinos no lo conocían. Era la primera vez que tenian noticia de algo asi. Él precisamente alquiló la casa en un lugar donde no lo conocieran.

    Bisous, madame Alyxandria

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  5. Y el marques aun habría de llevarse mucho mas, monsieur Jose Luis. Con esto simplemente acababa de despegar. Le aguardaba una siniestra carrera por delante.

    Bisous

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  6. Uy, madame Verdial, trabajo tendrá usted, y no se si todo resultará de su interes.
    Muchas gracias, madame, y bienvenida de regreso.

    Bisous

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  7. Lo de la prisión era lo mínimo que se merecía el marqués por engañar y aprovecharse de una persona en situación de indigencia, en parte me parece bien lo que hizo Rose de solicitarle al marqués una indemnización, no creo que alegar que el maltrato del cual fue vícitima fue mucho más fuerte de lo que en realidad fue haya estado bien, pero ¿Qué otra cosa hubiera podido hacer para que le crean?.

    Un hombre asi es un auténtico peligro para la sociedad!

    Besos Madame :)

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  8. Me parece muy bien cómo acabó la historia, madame. Lo que me sorprende es que Donatien no escarmentara. Los hay que no tienen arreglo...Besitos!

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  9. Si, madame Minerva, tal vez la actitud de Rose no fuera del todo honesta, pero resulta comprensible. Era justo que tratara de obtener la mejor compensacion posible.

    Bisous

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  10. Ya ve, madame Ana, que incluso fue a mas con los años, a pesar de los castigos.

    Bisous

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  11. Perdone por tardar tanto en comentar sus magníficos artículos, pero el curro exige tiempo, jje. Bueno, sepa que ya me he puesto al día con esta historia que tiene su muga, desde luego. A estas alturas una ya no sabe qué pensar. Desde luego pobre chica maltratada por ese chalao. Pero luego se pone una a pensar que las historias siempre se cuentan de manera subjetiva por uno y otro lado. ¿Y si ella se dejó hacer y luego intentó aprovecharse? Nunca lo sabremos.

    Un beso, madame

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  12. En efecto, nunca sabremos, por eso digo que el relato es exclusivamente la version de ella.
    De todos modos, el comportamiento posterior de Donatien en innumerables ocasiones hace creible su relato. Hay detalles muy caracteristicos de él y de los que ella no podia estar al tanto si no eran verdad, puesto que el recien comenzaba a andar por ese camino y aun no se habia hecho famoso. Yo pienso que ella, naturalmente, exageró por conveniencia, pero en lo esencial la creo.

    Disculpe que le responda desde este blog, es que anda tan lento blogger que tarda una eternidad en conectarme, asi que prefiero quedarme aqui por si luego no puedo entrar otra vez, jiji.

    Bisous, madame

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)