sábado, 18 de julio de 2009

SAMURAI

Pabellón Dorado - Kyoto

En tiempos remotos, Japón era gobernado por un emperador y su corte. El emperador era tratado como un dios y se creía que descendía de la diosa sol, Amateratsu. Por debajo del emperador estaban los nobles y por debajo de los nobles había muchas categorías de samuráis. Más abajo estaban los campesinos que trabajaban las tierras de los nobles. En aquellos tiempos, cualquiera podía ascender para convertirse en samurai, pero después ya sólo aquellos nacidos de padres samuráis podían ostentar el rango.


Parece que la palabra samurai significa servir. Originalmente eran soldados que servían a la corte imperial y eran absolutamente leales al emperador, pero también protegían a las familias de los nobles. Datan del siglo X.


Desde los tiempos más remotos, el arroz ha sido el producto más importante de Japón. Aquel que poseyera los campos de arroz controlaba la riqueza del país. Hacia el siglo XII muchos hombres poderosos poseían tierras y castillos lejos del palacio del emperador en Kyoto. Para protegerse de las bandas de ladrones, y de ellos mismos, los nobles empezaron a tener sus propios ejércitos de samuráis. Las armas preferidas eran el arco, la flecha y la lanza.



El guerrero samurai seguía un código del honor llamado bushido, “el Camino del Guerrero” y prometía lealtad completa a su señor. Un samurai que se distinguiese en la batalla podía recibir un lote de tierras como recompensa.


Con el apoyo de estos ejércitos los nobles ganaban el control de vastos territorios. Estas nobles familias comenzaron a aliarse para formar clanes que acabarían siendo más poderosos que el propio emperador. Los clanes, con frecuencia, mantenían disputas entre ellos. Finalmente estalló la guerra civil entre los dos clanes más poderosos: el Minamoto o Genji, y el Taira o Heike. Y Japón entró en la Edad de la Espada.


En las antiguas historias, la primera espada mencionada es siempre la espada sagrada, forjada en la cola de una gigantesca serpiente de ocho cabezas, cuya parte inferior estaba escondida por nubes de humo negro.


Según la leyenda, la espada era uno de los tres tesoros que fueron entregados por los dioses al emperador para constituir las insignias reales o las joyas de la corona. Los otros dos eran un espejo de hierro y un collar. Así que la espada, símbolo del poder divino del emperador, ha sido venerada por los japoneses desde tiempos antiguos.


Tokugawa Ieyasu (1542-1616), uno de los jefes samuráis más importantes, llamó a la espada “el alma del samurai”. Para un samurai no había posesión más preciada que su espada. Se colocaba una en su habitación el mismo día de su nacimiento, y también se depositaba una en su lecho de muerte. A lo largo de su vida acostumbraba a dormir con su espada cerca de la almohada y la llevaba consigo dondequiera que fuese. Pasaban de generación en generación, y cualquier falta de respeto a la espada era vista como un insulto hacia toda su familia. Se consideraba una grave ofensa tocar de cualquier modo la espada de otro sin su permiso, una afrenta que podía terminar en un duelo. Por este motivo, debían tener cuidado para no rozarse entre sí al caminar por la calle.


Creían que las mejores hojas de los mejores fabricantes de espadas tenían poderes espirituales en sí mismas. Las que habían sido usadas en combate eran especialmente apreciadas. Aquellos que hacían las espadas eran reverenciados como artistas y hombres santos, y el taller de un forjador de espadas era considerado como un templo donde se realizaba un trabajo sagrado. En un cartel típico puesto para indicar un taller, se leía: “Se pulen almas”.



Bibliografía:

Breve historia de los samurais – Carol Gaskin y Vince Hawkins


7 comentarios:

  1. ¿Qué tendrán estos guerreros que nos atraen tanto? Quizás su nobleza, su estricito código moral, su estoicismo, su perfección en la lucha o la aspiración a mejorar física y espiritualemente. No sé.

    Besos veraniegos

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  2. Un tanto discutible, el bushido, con su desprecio por los vencidos. Y esa otra costumbre del harakiri, brrrrr....

    Mañana pienso empezar el día escuchando la música de la película El ultimo samurai, hala...

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  3. Aquí estoy de regreso y dispuesta a ir poniendome al día.

    Muchas gracias a las personas que han tenido la exquisita cortesía de dejarme su saludo pese a saber que yo no sería capaz de devolvérselo en unos días. Son ustedes un encanto.

    Bisous

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  4. Muy interesante, dama. Y muy bonito el cambio que has realizado en tu blog. Parece que todos los pueblos tienen que reforzarse haciendo sagrado algo, sea una costumbre, un objeto o un lugar, para legitimar el poder. Lo sagrado inspira temor y respeto. Besos, querida amiga.

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  5. Ya ve, madame, pronto me canso de ver siempre la misma pagina, jiji. Me ha parecido divertido esto del ajedrez.

    Bisous, madame

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  6. Yo sabia que el espada de un guerrero samurai; era una de las cosas mas importantes, la solemnidad y la religiosidad que le san al arte de aprender a blandirla es casi indescriptible.

    Pensando en el guerrero Samurai; recorde una pelicula El ultimo Samurai,algo "holliwoodense" pero en el transfondo se salvan mensajes muy profundos con respecto al Guerrero Samurai.

    El Señor Samurai, (el Lord) seria el equivalente occidental, era una persona muy sabia, mas que nada tomaba a la guerra como un Arte y la perfeccion era lo primordial en cada aspecto de sus vidas.

    Me encanto esta entrada
    Saludos

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  7. Muchas gracias, madame.
    En efecto, el sistema feudal japones tiene su equivalente en el europeo, y podriamos asimilarlo al Lord.

    Bisous, madame

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)