jueves, 9 de julio de 2009

En busca de la Mesa de Salomón

Toledo - España

Según la tradición general de los escritores mahometanos, Nabucodonosor, después de arruinar el templo de Jerusalén, repartió los despojos entre los príncipes de su comitiva. Al emperador griego le tocó la túnica de Adán y la vara de Moisés; al de Antioquía, el trono de la reina Belquis (Saba); al de Armenia, la esmeralda de Zulcarnein, y al de España la mesa de oro de Salomón. Según afirma el crédulo conde de Mora, fue Pirro quien trasladó la mesa desde Jerusalén a Toledo. Se suponía que el rey Salomón había escrito en ella todo el conocimiento del Universo, la fórmula de la Creación y el verdadero nombre de Dios.


Otra versión dice que, adquirida por los romanos, permaneció primero en el templo de Júpiter Capitolino y más tarde en los palacios imperiales; pero que después, cuando los godos de Alarico el Grande saquearon Roma en el año 410, la mesa fue salvada mediante su traslado a otros lugares hasta acabar en Rávena. El rey visigodo Amalarico la reclamó en el siglo VI, y Teodorico se la entregó. Amalarico se instaló en Toledo, y así fue a parar la mesa a aquella ciudad.


Seguramente poco o nada hay de verdad acerca de estas historias sobre el origen de la mesa, ya que los árabes tenían por costumbre atribuir a Salomón o a Iskander cuanto descubrían de maravilloso y antiguo. Además, ninguno de los escritores de la época de los godos, ni siquiera San Isidoro, habló nunca sobre ella. Este silencio inclina a estimarla simplemente como un objeto precioso (no tan grande ni extraordinariamente rico como se le atribuye) producto de la liberalidad de los reyes cristianos que tenían su corte en Toledo.


Toledo - Sinagoga de Santa María la Blanca


En el año 711 los árabes invadieron la península ibérica al mando de Tarik. Éste se dirigió hacia Toledo, capital del reino godo; conquistó la ciudad y preguntó por la mesa. Los historiadores árabes afirman que fue hallada sobre el altar mayor de la iglesia de Tolaitola, donde servía para colocar los Evangelios.


Según la tradición, la mayor parte del tesoro que había traído Alarico fue escondido en la Cueva de Hércules, en Toledo, pero cuando la invasión musulmana la mesa fue trasladada a Medinaceli para intentar salvarla. De ahí que Medinaceli fuese llamada Medina Talmeida (Ciudad de la Mesa) y Medina al Shelim (Ciudad de Salomón).


Las descripciones más generalizadas suponen que era toda de esmeralda, y que el tablero y los 365 pies de que constaba componían una sola pieza. El arzobispo Don Rodrigo escribe simplemente que la mesa era verde, ex lapide pretioso, sin especificar el tipo de piedra. Otros autores también hablan de piedra verde, pero alguno parece sugerir que pudiera tratarse de jaspe y no esmeralda. Si acudimos a otras fuentes nos encontramos con que dicen que estaba compuesta de oro y plata con tres filas de margaritas. Un escritor árabe asegura que la mesa era de oro mezclado con algo de plata y ceñida en derredor por tres collares, uno de rubíes, otro de esmeraldas y otro de margaritas.


Plaza mayor de Medinaceli


Cuenta la leyenda que Tarik le arrancó entonces uno de los pies, con todo el oro y perlas que tenía, y mandó poner otro semejante. Después regresó a Córdoba y le escribió a Muza, gobernador de los Omeyas y virrey en el norte de África, comunicándole la conquista y el gran botín capturado. Muza puso todo eso en conocimiento del califa, aunque atribuyéndose a sí mismo la gloria de la conquista. Luego escribió a Tarik para pedirle que no abandonase Córdoba hasta que él llegase. En el 712 pasó a España, trayendo consigo a los principales caudillos árabes y berberiscos. Tarik le salió al encuentro mostrándose muy afectuoso con el temible señor y diciéndole:


—Yo soy tu liberto, y esta conquista es tuya.


Y le entregó cuanto había recogido. Pero dicen que consiguió arrebatarle la mesa de Salomón a Muza. Según una versión, la disputa de ambos sobre el objeto precioso fue tan grande que obligaron al califa de Damasco a mediar en el conflicto, y los obligó a ir personalmente a rendirle cuentas. Cuentan que ni ellos regresaron nunca ni la mesa llegó a salir de España.


¿Dónde está la mesa de Salomón? ¿En Medinaceli? ¿En Toledo, Ceuta o Jaén, como proponía Borges? ¿Tal vez en Arjona?


¿Se anima usted a vestirse de Indiana Jones?



Bibliografía:

Historia de la ciudad de Toledo – Antonio Martín Gamero

Colección de obras arábigas de Historia y Geografía

16 comentarios:

  1. Fantástico post al igual que el resto de lo que publicas. Felicidades.

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  2. Los fenicios son grandes, buenas imágenes. Suerte.

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  3. Gracias, monsieur Francisco.

    Feliz dia

    Bisous

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  4. Y los vikingos gigantescos, monsieur Basurero.

    Disfrute de su dia

    Bisous

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  5. Ay, madame cómo me gustaría encontrarla! Personalmente me apunto a la teoría de que anda oculta por el sur, así al menos me pilla más cerquita :)
    Besitos!

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  6. Jiji, pues habra que aprovechar estas vacaciones para buscarla.
    Se imagina lo que ha de ser encontrar algo asi?

    Bisous, madame

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  7. Qué entretenida historia Madame! Vaya que esa mesa ha tenido más peripecias que yo en toda mi vida, jajajaja.

    No conocía la existencia de esta mesa y se creyera que su dueño fue Salomón, puede que las historias de su origen como Ud. dice no sean del todo ciertas, pero sería genial ver esa mesa algún dia (si es que se llega a encontrar o si en realidad existe).

    Besos madame!

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  8. Creame, madame, que me apetece organizar mis vacaciones para partir en su busca. Aunque sea una mesa visigoda, aunque sea lo que sea, lo que daria por encontrarla!

    Bisous

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  9. No sé si será cierto o no, pero las leyendas son tan hermosas... Abren paso a la imaginación y tiene siempre algo de verdad. Nunca hay que desdeñarlas porque detrás siempre hay una cultura, un deseo por conocer, pistas que se pierden el tiempo y el saber popular. Si estuvo en Toledo o en Medinaceli, si está o no es lo de menos.

    Pero pos supesto, aquí estoy con mi sombrero y mi látigo dispuesta. ¿Cuando empezamos la aventura? (aunque advierto que me dan miedo las ratas y las serpientes)

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  10. jijiji a mi tambien, madame.
    Esperemos que no tengamos que localizar la mesa en parajes tan complicados. A lo mejor esta mas facilito que lo del Arca, quien sabe.

    Bisous

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  11. Si me garantizan ustedes que no habrá arañas, me apunto a la búsqueda (es que tengo aracnofobia) jejeje.

    Muy interesante el post, y qué misterio, eh?

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  12. Bueno, lo que se dice garantizar no se garantiza, pero podemos repartirnos la tarea: si en un sitio hay arañas, entro yo, y si hay roedores, entra usted, jijiji.

    Bisous, madame

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  13. Pues sería toda una aventura lo de Indiana Jones, jajajajajajajaja

    De todas formas, lo único que está claro, en todo esto, es que, ni queda clara la existencia de la mesa, ni de qué está hecha la mesa, ni donde está la mesa :)

    Buen día, madame.
    Besos.

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  14. Pues no, pero solo por ser la protagonista de tantas leyendas por parte de tantos cronistas diferentes, arabes y cristianos, ya tiene un valor incomensurable, y lo que daria por encontrarla!

    Bisous, madame

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  15. ¡Me encantan estas historias de los llamados objetos de poder! La Mesa de Salomón, La lanza de Longinos, el arca de la alianza... Las leyendas no serán ciertas, pero son muy entretenidas. Felicidades, Madame.

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  16. Bueno, monsieur, si Indiana Jones encontró el arca perdida, por que no vamos a encontrar nosotros la mesa de salomón? A lo mejor nos llevamos una sorpresa :)

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)