viernes, 3 de julio de 2009

El robo de la Gioconda


A principios del siglo XX la Gioconda se exhibía en el Louvre como una obra más de las muchas que albergaba el museo. Se encontraba en el salón Carré, lugar destinado a exponer obras del Renacimiento. Pero el 21 de agosto de 1911 los periódicos publicaban una noticia que iba a redoblar en todo el mundo la fama de este retrato.


Las medidas de seguridad eran tan escasas que hasta un día después nadie se dio cuenta de que faltaba el cuadro. Fue el pintor Luis Béraud, de visita en el museo, quien lo echó en falta, y muy alarmado se dirigió a los guardias. Estos, con total despreocupación, se limitaron a tranquilizarlo diciéndole que seguramente se lo habrían llevado para fotografiarlo, al objeto de utilizar la imagen en los folletos de publicidad del museo. Pero el pintor, aún aprensivo, se dirigió entonces a uno de los superiores y vio confirmadas sus sospechas: en efecto, el cuadro había sido robado.


Poco después llegaba la policía y el Louvre se cerraba al público durante 7 días, jornadas dedicadas a una frenética búsqueda de la pintura. Todo en vano, pues sólo lograron encontrar el marco.


Los investigadores elaboraron una lista de sospechosos, y, como curiosidad, uno de ellos era el joven pintor español Pablo Picasso. También se sospechó del poeta Apollinaire, implicado en el robo de unas estatuillas hacía unos pocos años. Fueron citados a declarar, pero quedaron en libertad al resultar evidente que no guardaban ninguna conexión con los hechos.


Comenzaron a surgir teorías de todo tipo, entre las cuales las más fascinantes eran las que hablaban de extrañas conspiraciones. Una de ellas sostenía que el robo había sido organizado por el gobierno alemán para deshonrar a Francia. Esto estuvo a punto de provocar un incidente internacional, porque los alemanes, a su vez, comenzaron a decir que era todo un complot francés contra ellos.


Leonardo da Vinci


La verdad saldría a la luz dos años más tarde. Vicenzo Peruggia, un carpintero italiano que había trabajado en el museo, simplemente agarró el cuadro y salió con él bajo su abrigo, aprovechando un cierre al público para trabajos de mantenimiento. Al cabo de ese tiempo el comprador italiano de arte Alfredo Geri recibió una carta en la que se le ofrecía la compra de la Gioconda. Geri avisó a uno de los administradores de la galería de los Uffizi, que le aconsejó seguirle la corriente. Así se hizo, y Geri concertó por carta una cita en Milán con el ladrón.


Este se presentó como Leonardo Vincenzo y dijo que sus motivos para robar la obra habían sido patrióticos, pues quería verla exhibida en un museo italiano y devolver así a su país parte de los tesoros robados por Napoleón. En realidad había sido el propio Leonardo quien llevó la Gioconda a Francia y se la vendió a Francisco I, pero era una consideración que no iba a detener a Peruggia ni a causarle ningún sonrojo.


Ofreció el cuadro por medio millón de liras. Tras comprobar que se trataba del original, Geri avisó a la policía y el ladrón fue apresado. Sin embargo, la condena que se le impuso fue meramente simbólica, porque la gente lo aclamaba como a un patriota. Posteriormente se sabría que en realidad no había actuado solo, sino inducido por un estafador argentino llamado Eduardo Valfiemo, que trabajó junto al copista Chaudron durante los años en que la pintura estuvo desaparecida. Vendieron seis copias perfectas, usando pigmentos y procedimientos capaces de pasar el examen más atento.


La Mona Lisa, tras recorrer toda Italia, acabó regresando a París. Volvió a ser colgada en el salón Carré del Louvre el 4 de enero de 1914.


19 comentarios:

  1. esto ocurrió en 1911, lo escandaloso es que aún hoy en día hay muchos muséos con medidas de seguiridad semejantes a las de entonces.
    En cuanto a la Gioconda se trata de uno de los cuadros, sino el único, que trae tras de si un aura y una leyenda que va a perdurar per secula seculorum... quizá el Guernica sea otro cuadro con avatares parecidos.

    ResponderEliminar
  2. Es verdad. Da escalofrios a veces ver el riesgo al que estan expuestas grandes obras de arte.
    Lo curioso es que la Gioconda no era tan valorada ni tan famosa aun, y parece que el robo contribuyó mucho a revalorizar el cuadro.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  3. ¡Vaya susto se habrán llevado en el Louvre! Lo que me extraña es como fueron capaces de recuperar la Gioconda! Me pareció curioso indicar que Pablo Picasso era uno de los sospechoso, la verdad es que desconocía este hecho.

    Besos y buen fin de semana Madame

    ResponderEliminar
  4. Sí, madame, menuda fama debía de tener Picasso para que pensaran eso, jiji.

    Feliz fin de semana

    Bisous

    ResponderEliminar
  5. Fue una suerte que recuperara, otras obras de arte no han tenido la misma suerte.

    Ultimamente he leído que la tan controvertida sonrisa de la Gioconda se debe a que estaba embarazada o recién parida. Según parece, ante un minucioso examen han detectado que lleva sobre los hombres una especie de velo, costumbre que había en aquél tiempo de llevarlo las embarazadas o recien paridas.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. De donde se deduce que la idea de patriotismo está por encima de cualquier otra consideración, incluido el delito. No conocía esta historia que viene a demostrar que en todos los museos flojea el tema de la seguridad. Besitos, dama.

    ResponderEliminar
  7. Pues es posible, madame Verdial,teniendo en cuenta que las damas de la epoca se encontraban de continuo en ese estado.
    Y si tienen razon los que dicen que es el propio Leonardo visto como mujer... querría representarse embarazado?

    Bisous, madame

    ResponderEliminar
  8. Ya ve, madame Isabel, aunque no este reconocido como atenuante en el codigo penal, jiji.
    Lo penoso es que en cien años el tema de seguridad haya evolucionado poco en los museos.

    Bisous

    ResponderEliminar
  9. Genial... yo también lo hubiera robado, por supuesto. Pero a diferencia del pobre Vicenzo, yo no hubiera petendido venderlo. Lo colgaría en en salón de mi casa para disfrute de mis visitas y de mi persona.

    Lo sé, sería lamentable para el resto del mundo que ya no podrían disfrutarlo.

    ResponderEliminar
  10. Preciosa entrada sobre la estupidez humana -je,je- Si no hubiese sido a principios de siglo, hubiese incluido entre los sospechosos al gran Lebowski y otros personajes de los hermanos Cohen.
    Saludos, Madame.

    ResponderEliminar
  11. Yo tambien hubiese querido el cuadro para mi, monsieur michel. A menudo fantaseo en los museos eleborando planes para llevarme alguna obra, jijiji.

    Bisous

    ResponderEliminar
  12. Monsieur Xibeliuss, no estaria nada mal una pelicula sobre el tema dirigida por los hermanos Cohen. Deberiamos proponerselo.

    Feliz domingo

    Bisous

    ResponderEliminar
  13. Gracias por todos estos textos tan interesantes que nos traes Diana, me encantan!!
    Ahora a disfrutar un poco del verano... a ver si ponen algunos espectáculos interesantes en la ciudad ;)
    Besos! y feliz fin de semana
    Noa.

    ResponderEliminar
  14. Eso, madame, a disfrutar, aunque he estado viendo la programacion del verano y parece que este año anda mas que floja.
    Pero bueno, da igual el caso es tener vacaciones!

    Bisous

    ResponderEliminar
  15. La cantidad de obras de arte menos famosas habrán desaparecido en aquélla época utilizando parecidos métodos. Y todo gracias al poco cuidado y vigilancia. ¡Mira que poderse llevar un cuadro una persona cualquiera bajo un abrigo...! Claro, que como era pequeño...

    Y dudar de nuestro pintor más internacional! Seguramente enconces era un pobre artista joven desperrado de los bajos fondos del Paría del Cabaret. Gente sospechosa desde el punto de vista de las autoridades francesas.

    Besos

    ResponderEliminar
  16. Si es que parece de comedia, madame, poder llevarse nada menos que la Gioconda debajo del abrigo. Menos mal que pudo ser recuperada!

    Bisous

    ResponderEliminar
  17. No hay duda de que el ladrón era un hombre listo. Probablemente no la llevaría ni escondida del todo. Si es que la naturalidad es lo mejor para pasar desapercibido. Interesante historia, no la conocía.

    ResponderEliminar
  18. Es verdad, supongo que nadie se hubiera podido creer que salía con el cuadro asi como asi. Incluso en el caso de que lo hubieran visto, la mayoria de la gente hubiera pensado que se lo llevaba para restaurar o para hacerle fotos, como pensaron al principio los guardias.

    Bisous

    ResponderEliminar
  19. Madame, me va matar ustad, pero el retrato de Leonardo no es real, se hicieron unas radiografias y se descubrio debajo una madonna del estilo del siglo XVII, leonardo múrio en 2 de mayo de 1519.
    Además el retrato reproduce el estereotipo que creo Vasari, pero el no lo conocio. Existen, varios retratos ciertos de él

    http://3.bp.blogspot.com/_UgNhV3_HSEM/S8bIT6x263I/AAAAAAAAAsg/kp_5OqYZk3o/s1600/Leonardo-Da-Vinci.jpg

    un retrato hecho por un alumno;

    http://www.reproarte.com/files/images/M/melzi_francesco/0234-0127_leonardo_da_vinci.jpg

    http://3.bp.blogspot.com/_mZ0dMdhEWbA/SUE0EEaLXNI/AAAAAAAAAiw/mJbW6r7dNQI/s1600-h/Homem_Vitruviano_-_Da_Vinci.jpg

    en este es el que llora
    http://www.pintoresfamosos.cl/obras/siglo15/el-bramante.jpg

    http://fernando2009.files.wordpress.com/2009/07/verrocchiodavid.jpg

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)